Evangelio de Marción
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El Evangelio de Marción, llamado por sus adherentes el Evangelio del Señor, o más comúnmente el Evangelio, fue un texto utilizado por el maestro cristiano de mediados del siglo II Marción de Sínope con exclusión de los demás evangelios. La mayoría de los especialistas coincide en que este evangelio fue una versión revisada posteriormente del Evangelio de Lucas,[2] aunque en los últimos años se han propuesto varios argumentos a favor de la prioridad marcionita.[3][4][5][6][7]
Existen debates sobre si varios versículos del evangelio de Marción están atestiguados de primera mano en un manuscrito del Papiro 69, hipótesis propuesta por Claire Clivaz y puesta en práctica por Jason BeDuhn.[1][3] Reconstrucciones exhaustivas y meticulosas —aunque muy divergentes— de buena parte o de la totalidad del contenido del Evangelio de Marción han sido realizadas por varios estudiosos, entre ellos August Hahn (1832),[8] Theodor Zahn (1892), Adolf von Harnack (1921),[9] Kenji Tsutsui (1992), Jason BeDuhn (2013),[3] Dieter T. Roth (2015),[10] Matthias Klinghardt (2015/2020, 2021),[4] y Andrea Nicolotti (2019).[7]
Sus fragmentos reconstruidos aparecen ahora entre los apócrifos del Nuevo Testamento pues la enseñanza de Marción fue condenada como herejía por los cristianos proto-ortodoxos en el año 144. Muchos apologistas cristianos proto-ortodoxos escribieron tratados contra Marción después de su muerte, además de la célebre obra de Tertuliano, por medio de la cual se ha podido reconstruir casi todo el Evangelio del Señor de Marción a partir de sus citas. Así pues, Marción solo es conocido por medio de sus críticos, quienes consideraban a sus doctrinas como una desviación del cristianismo proto-ortodoxo.
Las reconstrucciones del texto del Evangelio de Marción hacen uso cuidadoso de citas y paráfrasis de segunda mano en escritos antimarcionitas de apologistas proto-ortodoxos y ortodoxos, especialmente Tertuliano, Epifanio y el Diálogo de Adamancio. De estos testigos secundarios, Tertuliano aporta la mayor cantidad de material y referencias, Epifanio el segundo y el Diálogo de Adamancio el tercero.[11] Como el Evangelio de Marcos, el evangelio de Marción carecía de relato de la natividad. Tampoco estaba el relato de Lucas sobre el bautismo de Jesús. El evangelio comenzaba, aproximadamente, así:
En el año quince de Tiberio, Poncio Pilato siendo gobernador de Judea, Jesús descendió a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y enseñaba en los sábados.[12][13] (cf. Lucas 3:1a, Lucas 4:31)
Otros pasajes lucanos que no aparecían en el evangelio de Marción incluyen las parábolas del Buen Samaritano y del Hijo pródigo.[14]: 170
Aunque Marción predicaba que el Dios que había enviado a Jesucristo era un dios completamente nuevo, ajeno, distinto del Dios creador del mundo,[15]: 2 esta visión no se enseñaba explícitamente en el evangelio de Marción.[14]: 169 El Evangelio de Marción, sin embargo, es mucho más susceptible de una interpretación marcionita que el canónico evangelio de Lucas, porque carece de muchos pasajes de Lucas que vinculan explícitamente a Jesús con el judaísmo, como los relatos paralelos del nacimiento de Juan el Bautista y de Jesús en Lucas 1–2.[cita requerida]
Tres hipótesis sobre los evangelios de Marción y Lucas
Hay tres hipótesis principales sobre la relación entre el evangelio de Marción y el evangelio de Lucas:[16]
1. El Evangelion de Marción deriva de Lucas mediante un proceso de reducción (la hipótesis patrística).2. Lucas deriva del Evangelion de Marción mediante un proceso de expansión (la hipótesis de Schwegler).
3. El Evangelion de Marción y Lucas son desarrollos independientes de un protoevangelio común (la hipótesis de Semler).
Hipótesis patrística
Los Padres de la Iglesia proto-ortodoxos y ortodoxos sostuvieron que Marción editó Lucas para ajustarlo a su teología, el Marcionismo, y estudiosos modernos como Metzger, Ehrman y Roth han mantenido esto también.[17][18] El escritor de fines del siglo II Tertuliano afirmó que Marción «suprimió [del Evangelio de Lucas] todas las cosas que se oponen a su opinión... pero conservó aquellas que concuerdan con ella».[19]
Según esta visión, Marción eliminó los dos primeros capítulos de Lucas sobre la natividad y comenzó su evangelio en Cafarnaúm, haciendo luego modificaciones al resto acordes con el Marcionismo. Las diferencias en los textos siguientes son interpretadas por los defensores de esta hipótesis como prueba de que Marción editó Lucas para omitir a los Profetas hebreos y sostener mejor una visión dualista de la tierra como mala.
| Lucas | Marción |
|---|---|
| ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! (Lucas 24:25) | ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que les he dicho! |
| Y comenzaron a acusarle, diciendo: A este hemos hallado que pervierte a la nación [...] (Lucas 23:2) | Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación [...] y destruir la ley y los profetas. |
| Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra [...] (Lucas 10:21) | Yo te alabo, Padre celestial [...] |
El teólogo de fines del siglo XIX y comienzos del XX Adolf von Harnack, en acuerdo con el relato tradicional de Marción como revisionista, teorizó que Marción creía que sólo podía haber un evangelio verdadero, siendo todos los demás fabricaciones de elementos projudíos decididos a sostener el culto de Yahveh; y que el evangelio verdadero fue dado directamente a Pablo por Cristo mismo, pero luego corrompido por esos mismos elementos que también corrompieron las epístolas paulinas. En este entendimiento, Marción veía la atribución de ese evangelio a Lucas el Evangelista como una fabricación, por lo que emprendió lo que consideraba una restauración del evangelio original dado a Pablo.[20] Harnack escribió:
Para esta tarea no apeló a una revelación divina, a ninguna instrucción especial, ni a una asistencia neumática [...] De esto se sigue inmediatamente que, para sus purificaciones del texto —y esto suele pasarse por alto—, no podía reclamar ni reclamó certeza absoluta.[20]
Hipótesis de Semler e hipótesis de Schwegler
Una «larga fila de estudiosos» ha rechazado la visión tradicional según la cual el Evangelio de Marción fue una revisión del Evangelio de Lucas, y en su lugar ha sostenido que refleja una versión temprana de Lucas que luego fue ampliada hasta su forma canónica.[21] Estos estudiosos ven un patrón coherente en la dirección opuesta: que el Evangelio de Marción suele atestiguar tradiciones textuales más simples y tempranas que el contenido correspondiente en Lucas canónico tanto a nivel micro como macro. Los ejemplos siguientes (todos atestiguados por testigos griegos del Evangelio de Marción) ilustran este punto de vista.
| Lucas canónico | Evangelio de Marción |
|---|---|
| Regocijaos aquel día y saltad de gozo, porque ciertamente vuestra recompensa es grande en los cielos; pues eso es lo que sus padres hicieron a los profetas. (6:23) | Vuestros padres ya han hecho lo mismo a los profetas. (6:23): Klinghardt 2021, [1288] |
| ¡Oh generación incrédula y perversa!, ¿hasta cuándo estaré con vosotros y os soportaré? (9:41) | ¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de soportaros? (9:41)[4] |
| Aquel siervo que sabía lo que su señor quería, pero no se preparó ni hizo lo que se quería, recibirá muchos azotes. (12:47) | Porque el siervo que sabía y no actuó será azotado muchas veces. (12:47)[22] |
Quienes rechazan la hipótesis patrística defienden una de las dos hipótesis restantes. Un grupo argumenta que ambos evangelios son redacciones independientes de un «proto-Lucas», siendo el texto de Marción más cercano al proto-Lucas original. Esta posición se denomina hipótesis de Semler por su creador, Johann Salomo Semler. Ha sido apoyada por Josias F. C. Loeffler,[23] Johann E. C. Schmidt,[24] Leonhard Bertholdt,[25] Johann Gottfried Eichhorn, John Knox,: Knox 1942, [110] Karl Reinhold Köstlin, Joseph B. Tyson,[26] y Jason BeDuhn.[21][27] El otro grupo sostiene que el Evangelio de Lucas es una redacción posterior del Evangelio de Marción que lo revisó y amplió significativamente. Esta posición se denomina hipótesis de Schwegler por su creador Albert Schwegler.[28] La han apoyado estudiosos como Albrecht Ritschl,[29] Ferdinand Christian Baur,[30] Paul-Louis Couchoud, Georges Ory, John Townsend, R. Joseph Hoffman,[31] Matthias Klinghardt,[21] Markus Vinzent,[32][33][34] y David Trobisch.[35]
Se han presentado varios argumentos a favor de estas dos últimas posiciones.
En primer lugar, hay muchos pasajes hallados en las reconstrucciones del evangelio de Marción (basadas en comentarios de sus detractores) que parecen contradecir la propia teología de Marción, lo cual sería inesperado si Marción simplemente hubiera eliminado pasajes de Lucas con los que no estaba de acuerdo. Matthias Klinghardt (en 2008)[36] y Jason BeDuhn (en 2012)[37] han desarrollado este argumento en detalle.
En segundo lugar, se atestigua que Marción afirmaba que el evangelio que utilizaba era original y que el Lucas canónico era una falsificación.[38]: 8 Las acusaciones de alteración son por tanto mutuas.
En tercer lugar, John Knox: Knox 1942 y Joseph Tyson[39] (ambos usando la edición de Harnack), y más recientemente Daniel A. Smith[40] (usando la edición de Roth), han presentado análisis estadísticos que muestran que las tradiciones exclusivamente lucanas están desproporcionadamente ausentes en el Evangelio de Marción, mientras que las tradiciones dobles y triples están desproporcionadamente presentes. Argumentan que este resultado tiene sentido si Lucas canónico añadió material nuevo al evangelio de Marción o a su fuente, pero sería improbable si Marción eliminó material de Lucas.
Existen variaciones y combinaciones más matizadas de estas hipótesis. Knox y Tyson, por ejemplo, siguen en general la hipótesis de Semler, pero postulan, con la hipótesis patrística, que Marción eliminó algunos pasajes. Pier Angelo Gramaglia, en su traducción crítica de la edición de Klinghardt, concuerda con la dirección general de las hipótesis de Semler y Schwegler, pero ha argumentado, por razones filológicas, que el Evangelio de Marción y Lucas son dos ediciones sucesivas del mismo editor.[6] Al igual que varios estudiosos del siglo XIX, Knox, Tyson, Vinzent y Klinghardt han extendido la hipótesis de Schwegler para incluir el canónico Libro de los Hechos, sosteniendo que es una obra antimarcionita.[41][5][4]
Judith Lieu sostiene que Marción tuvo acceso y editó una obra extremadamente similar al Evangelio canónico de Lucas, aunque esta obra más antigua carecería de ciertos pasajes. Por tanto, el Evangelio de Lucas actualmente existente habría aparecido después del Evangelio de Marción.[42]
Como versión de Marcos
En 2008, Matthias Klinghardt propuso que el evangelio de Marción se basó en el Evangelio de Marcos, que el Evangelio de Mateo fue una ampliación de Marcos con referencia al evangelio de Marción, y que el Evangelio de Lucas fue una ampliación del evangelio de Marción con referencia a los evangelios de Mateo y Marcos. En opinión de Klinghardt, este modelo explica elegantemente la doble tradición —material compartido por Mateo y Lucas, pero no por Marcos— sin apelar a documentos puramente hipotéticos como la Fuente Q.[38]: 21–22, 26 En su libro de 2015, Klinghardt cambió su opinión respecto de su artículo de 2008. En 2015 sostiene que la prioridad del Evangelio de Marción antecede e influye en los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan).[43]
Como evangelio de dos fuentes
En su libro de 2013, BeDuhn argumentó que entender el Evangelio de Marción como el primer evangelio de dos fuentes, que recurre a Q y Marcos, resuelve muchos de los problemas de la hipótesis tradicional de Q, incluida su introducción narrativa y los acuerdos menores.[44] Pier Angelo Gramaglia, en su comentario crítico de 2017 sobre la reconstrucción de Klinghardt, hizo un argumento extendido de que el Evangelio de Marción es un evangelio de dos fuentes, que utiliza Marcos y Q, mientras que el Lucas canónico se construye sobre el evangelio de Marción en parte a partir de una apropiación secundaria de material de Q.[6] Investigaciones de 2018 sugieren que el Evangelio de Marción pudo haber sido el primer evangelio de dos fuentes basado en Q y Marcos.[45]
Como primer evangelio

En su libro de 2014 Marcion and the Dating of the Synoptic Gospels, Markus Vinzent sostiene, como Klinghardt, que el evangelio de Marción precede a los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan). Considera que el Evangelio de Marción influyó en los cuatro evangelios. Vinzent difiere tanto de BeDuhn como de Klinghardt en que cree que el Evangelio de Marción fue escrito directamente por Marción: el evangelio de Marción fue redactado primero como un borrador no destinado a publicación, que fue plagiado por los cuatro evangelios canónicos; este plagio enfureció a Marción, quien, al ver distorsionado el propósito de su texto, publicó su evangelio junto con un prefacio (las Antítesis) y 10 cartas de Pablo.[32][48][34]
La prioridad marcionita también implica un modelo de datación tardía de los evangelios del Nuevo Testamento en el siglo II, tesis que se remonta a David Trobisch, quien, en 1996, en su tesis de habilitación aceptada en la Universidad de Heidelberg,[49] presentó la concepción o tesis de una edición temprana y uniforme del canon del Nuevo Testamento en el siglo II.[50]