Farmacia de Santa María Novella
farmacia histórica de Florencia
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La Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella, conocida también como Farmacia de Santa Maria Novella o Antigua Boticaria de Santa Maria Novella, es una empresa italiana activa en los sectores de la perfumería, la cosmética y los productos de herboristería, con sede en la Via della Scala 16 de Florencia, en los espacios históricos del complejo conventual de la Santa Maria Novella.[1][2]
| Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella | ||
|---|---|---|
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| Tipo | farmacia | |
| Industria | minorista | |
| Fundación | 1860 y 1221 | |
| Sede central | Florencia (Italia) | |
| Productos | ||
| Coordenadas | 43°46′28″N 11°14′52″E | |
| Sitio web | https://eu.smnovella.com/it | |
Sus orígenes se remontan a 1221, año del asentamiento de los dominicos en Florencia. A lo largo de los siglos, la botica conventual se fue desarrollando hasta constituir una estructura organizada, con una primera attestación material en 1508 y una gestión administrativa autónoma documentada en 1542.[3]
El año 1612 es tradicionalmente señalado como la fecha de apertura al público de la Officina. Por continuidad documentada de sede, actividad y tradición preparatoria a partir de 1221, está reconocida como la farmacia más antigua del mundo. Con el tiempo, la actividad evolucionó de botica conventual a empresa activa en los sectores de la perfumería, la cosmética y el bienestar.[1][4]
En 2012, con motivo del cuarto centenario de 1612, fue objeto de una emisión filatélica de la serie Made in Italy.[5]
Historia

Fundación como botica
El origen de la Officina está vinculado a la fundación del convento dominico de Santa Maria Novella en 1221. En el marco de la vida conventual, los frailes cultivaban plantas medicinales y preparaban remedios destinados a la comunidad religiosa y a la asistencia de los enfermos.
Ya en 1381 está documentado que los dominicos de Santa Maria Novella vendían agua de rosas como desinfectante, empleada especialmente en períodos de epidemias. Los frailes cultivaban las plantas medicinales (los semplici, de donde deriva el nombre del giardino dei Semplici) en un huerto contiguo, destilaban hierbas y flores, y preparaban esencias, elixires, pomadas y bálsamos. El jardín de los simples abastecía principalmente a la cercana Farmacia de San Marcos, también fundada y gestionada por los frailes dominicos.[6]
En 1508 está atestiguada la presencia de una pequeña farmacia conventual.[3] En 1542, la botica contaba ya con una organización administrativa autónoma propia, tal y como documenta el primer Libro de Entradas y Salidas.[3]
Desarrollo entre los siglos XVI y XVIII
Entre 1590 y 1591 la botica fue objeto de una ampliación y reorganización de sus espacios y equipamientos, con la introducción de nuevos muebles, instrumentos y recipientes.[3]
El año 1612 es considerado el de la apertura al público. En esta fase trabajaron el boticario laico Simone Marchi y el fraile Angiolo Marchissi, figura central en el desarrollo de la Officina durante el siglo XVII.[3][2] La actual perfumería data precisamente de 1612, cuando aún ejercía también como botica. Renombrada en toda Europa, recibió del gran duque Fernando II de Médici el título de Fonderia di Sua Altezza Reale (Fundición de Su Alteza Real) en 1659, durante la dirección de Fra' Angiolo Marchissi. En el siglo XVIII sus productos se exportaban hasta las Indias y China.[2][7]
Siglo XIX

En el siglo XIX, bajo la dirección de Fra' Damiano Beni, se emprendieron importantes obras de reorganización y ampliación de los espacios, que dieron lugar a la configuración actual.[3] En 1866 el complejo pasó al Patrimonio del Estado; en 1867 fue confiado en gestión a Cesare Augusto Stefani, y en 1871 pasó a ser propiedad del Municipio de Florencia.[3]
Historia contemporánea
A lo largo del siglo XX, la Officina fue asumiendo progresivamente una estructura empresarial, combinando las prácticas tradicionales con una producción organizada a mayor escala.[1]
A partir de la segunda mitad del siglo XX, la actividad se extendió progresivamente a nivel internacional, con una presencia creciente en Europa, las Américas y Asia.[4] Paralelamente se desarrolló una red de puntos de venta monomarca y de distribución selectiva, contribuyendo a la transformación de la Officina de realidad local a marca reconocida a nivel internacional.[4]
En la segunda mitad del siglo XX, parte de las actividades productivas fue trasladada progresivamente fuera de la sede histórica, que mantuvo funciones representativas y comerciales.
En el siglo XXI la empresa consolidó aún más su presencia global, manteniendo la sede histórica de Florencia como centro identitario. En 2020 se integró en el grupo Italmobiliare, que adquirió la totalidad del capital en 2021.[8] En los años siguientes la empresa amplió su red de distribución internacional, con más de 400 puntos de venta en más de 30 países. En julio de 2025 fue nombrada directora ejecutiva Ludivine Pont, procedente de Balenciaga, donde había ocupado el cargo de directora de marketing.[9]
Historia arquitectónica
Los espacios de la Officina se desarrollan dentro del complejo conventual de Santa Maria Novella y reflejan una estratificación arquitectónica que abarca del siglo XIV al XIX.[3] Una intervención determinante en la definición de la disposición actual tuvo lugar entre 1847 y 1852, cuando, bajo la dirección de Fra' Damiano Beni, el arquitecto Enrico Romoli reorganizó los espacios y realizó el acceso monumental sobre Via della Scala.[3]
La antigua «botica», hoy ya no farmacia sino perfumería y herboristería, se encuentra en un auténtico espacio monumental, con decoraciones y mobiliario antiguos de diversas épocas. Conserva también una notable colección de material científico, como termómetros, morteros, balanzas y medidores, además de los valiosos tarros de farmacia del siglo XVII al XX.
Interiores
Entrada y corredor

La entrada actual sobre Via della Scala data de las intervenciones decimonónicas proyectadas por Enrico Romoli.[3] Se accede al local de venta de la perfumería a través de un portal de piedra serena de arco de medio punto, finamente esculpido, rematado por un frontón, en cuyo centro está el escudo de los frailes dominicos, reconocible por el sol radiante.
La galería de acceso a la Sala de Venta no es la entrada original de la Farmacia; fue abierta tan solo a finales del siglo XVIII. La apertura oficial de la farmacia al público, en 1612, tenía acceso desde el Claustro Grande, hoy propiedad de la Escuela de Suboficiales de los Carabinieri, a través del portal en forma de concha diseñado por Matteo Nigetti. La antigua botica, hoy herboristería, fue el local reservado a la venta y exposición de los productos desde 1612 hasta 1848.
En el atrio de estilo clasicista se abren lateralmente dos exedras, cada una con una estatua de mármol: Higiea y Galeno, respectivamente la personificación de la diosa de la salud y del dios de la medicina. El pequeño vestíbulo es de estilo neogótico, con decoraciones predominantemente azules y doradas, y da acceso a la principal sala de venta.
Gran Sala de Ventas

La gran Sala de Ventas era originalmente una de las capillas del convento, dedicada a San Nicolás de Bari, de patronato de la rica familia Acciaioli. Según la tradición, la capilla fue un regalo de agradecimiento de Dardano Acciaioli a los frailes dominicos. Se cuenta que estando Dardano enfermo, y no sabiendo los médicos diagnosticar ni curar su enfermedad, estos le ordenaron como remedio una uva particular llamada «ursina» o «lugliola», casi imposible de encontrar en aquella época del año. La falta de curación quedaría así atribuida a la imposibilidad de hallar la «medicina». Los frailes de Santa Maria Novella, al enterarse de esto, recogieron dicha uva de su huerto y se la ofrecieron a Dardano, quien milagrosamente sanó. El noble, en agradecimiento, propuso a los dominicos donarles algo que quedase a memoria perpetua, y estos pidieron que contribuyese a la construcción de una capilla «para comodidad de los enfermos». La capilla surgió cerca de la enfermería para que los enfermos pudiesen seguir los oficios religiosos desde su propia cama.
A finales del siglo XVII fue cedida a la Compañía de Sant'Anna dei Palafrenieri, que emprendió restauraciones y modificaciones: abrieron la entrada sobre Via della Scala y rehízo la bóveda y el tejado. Una vez suprimida con la reforma de Pietro Leopoldo, la sede de la Compañía fue reconvertida en almacén. Una gran reestructuración tuvo lugar en 1848, cuando la creciente notoriedad de la farmacia hizo necesario un salón adecuado para acoger a los clientes. Todas las obras fueron impulsadas por Fra' Damiano Beni, uno de los directores más importantes de la farmacia. El local fue dividido en dos espacios: sala de venta y almacén. En esa ocasión, la bóveda fue decorada por Paolino Sarti con alegorías de los cuatro continentes, según la convención iconográfica de la época (Europa, Asia, África y América), para indicar la difusión y la fama internacional de la Officina. El mobiliario se compone de armarios neogóticos de nogal en los que se exponen los productos de la oficina.[10]
Sala Verde

A la derecha se accede a la llamada Sala Verde, que da al jardín, construida entre 1335 y 1337, entre la enfermería del convento y la capilla, para habilitarla como apartamento privado, aunque nunca fue usada con tal fin. Desde 1542, año en que con el primer libro de entradas y salidas se inició la actividad comercial de la farmacia, esta sala albergó los hornos piramidales para destilar, los fogones y los vidrios. En el siglo XVIII la Sala Verde se convirtió en sala de recepción para los huéspedes distinguidos, a quienes se servían las especialidades de la farmacia como el Alkermes o la China, y sobre todo el chocolate, bebida entonces muy de moda. Hoy la sala está amueblada con muebles de estilo Directorio del siglo XVIII.
A la derecha, en la pared, domina la efigie del santo dominico Pedro de Verona de Lorenzo Lippi, insertada en un escudo coronado tallado y dorado, rodeado de tres putti que sostienen las bolas mediceas, y en torno al cual se enrosca una serpiente, atributo del dios de la medicina, Esculapio. El escudo y la efigie, que quizá oculta un retrato, fue donado antes de 1659 por el gran duque Fernando II al rector Fra' Angiolo Marchissi, como muestra del favor mediceo hacia la institución.[11]
En la pared de enfrente se encuentra el escudo de los Dominicos de Santa Maria Novella con el rico marco tallado y dorado, bajo el cual hay el busto de mármol de Fra' Tommaso Valori, uno de los directores. En la parte superior aparecen los retratos de todos los directores de la Officina desde 1612, año de la fundación oficial, en adelante.[3]
Sala de la Antigua Botica

La Antigua Botica, hoy herboristería, fue la sala reservada a la venta desde 1612 hasta 1848. Se accedía a ella desde el Claustro Grande de Santa Maria Novella a través del portal diseñado por Matteo Nigetti, a cuyos flancos existen todavía dos lápidas que recuerdan la actividad farmacéutica de los frailes, los privilegios concedidos por el gran duque y los ilustres huéspedes de la farmacia.
En 1755 fue objeto de una importante intervención de renovación del mobiliario y las decoraciones.[3] Hoy la sala luce la rica decoración en estuco de la bóveda del siglo XVIII, con animales fantásticos, esfinges, dragones, águilas reales, máscaras, festones de fruta y rosas, todos motivos propios del repertorio de la época. Algunos elementos, los lazos y los festones, reaparecen en la talla de madera que corona los armarios del siglo XVII. En el armario situado en la pared de entrada, en el centro de la talla, hay una guirnalda de rosas en madera dorada, rematada por una corona, en cuyo interior está representado el Desposorio místico de santa Catalina de Alejandría.
Sacristía

Usada desde el siglo XVII como aromatería, era la estancia donde se conservaban las aguas destiladas y por eso llamada «Estancia de las aguas». Las paredes están completamente fresqueadas con escenas de la Pasión de Cristo por Mariotto di Nardo entre 1385 y 1405. En 2012, con motivo del 400 aniversario de la empresa, todos los locales de Via della Scala fueron restaurados.
En el fresco original del siglo XIV, la intervención decimonónica fue la más impactante: la bóveda fue completamente repintada en ese período y, sobre un fondo de cielo estrellado, fueron representados los cuatro evangelistas.[12]
Con la restauración actual, Daniela Dini logró liberar completamente la bóveda de la pintura decimonónica, devolviéndola al original de Mariotto di Nardo. Los cuatro evangelistas decimonónicos dieron paso a tres santos y un obispo: un franciscano (San Bernardo de Quintavalle), un benedictino (San Benito), un dominico (Santo Tomás) y un obispo (San Nicolás).[13]
Colecciones científicas
En toda la Farmacia se exponen diversos instrumentos científicos y recipientes, datables entre el siglo XVII y el XX. La colección se compone de tres núcleos: tarros cerámicos de farmacia (manufacturas de Montelupo, Richard-Ginori y Chini), vidrios de farmacia (botellas, alambiques y otros) e instrumentos científicos propiamente dichos (termómetros, morteros, balanzas, medidores).
En las vitrinas de la Sala de la Antigua Botica se exponen viejos alambiques y otros instrumentos utilizados para extraer y sintetizar perfumes y compuestos medicinales; los termómetros de alto fuste de la Accademia del Cimento son copias: los originales se encuentran en el Museo Galileo de Florencia.
Otros espacios
Junto a la Botica se encuentran las grandes bodegas donde se almacenan los productos desde hace siglos. Desde allí se accede también a la Tisanería y a la antigua destilería; estos espacios dan al cuidado jardín de hierbas donde los frailes cultivaban las plantas medicinales, cerca de la segunda entrada sobre piazza Santa Maria Novella (abierta solo en circunstancias especiales).
Actividad

La Officina opera en los sectores de la perfumería, la cosmética y los productos de herboristería, desarrollando formulaciones que se inscriben en la tradición farmacéutica y botánica de la que procede.[1] La producción comprende fragancias, preparaciones para el cuidado personal y productos para el ambiente.
Preparaciones históricas
Algunas preparaciones documentadas reflejan la continuidad de la actividad de la Officina a lo largo de los siglos.
El agua de rosas está atestiguada en la botica dominica ya en 1381, cuando se empleaba como desinfectante, especialmente en períodos de epidemia.[3]
El Acqua della Regina, conocida también como Acqua di Santa Maria Novella, es la fragancia más antigua de la Officina. Tradicionalmente atribuida al año 1533 y al boticario Renato Bianco, fue realizada como regalo nupcial de Catalina de Médici para el futuro rey de Francia Enrique de Valois.[3][4]
El pot-pourri, obtenido a partir de hojas, raíces y flores desecadas, está documentado entre las preparaciones de la botica desde el siglo XVII.[3]
El Alkermes, licor aromático a base de especias, era una de las especialidades servidas en la Sala Verde durante el siglo XVIII a los huéspedes de la Officina, junto con el Elixir de China y el chocolate.[3]
Relevancia cultural
La Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella está documentada en actividad desde 1221, año del asentamiento dominico en el complejo conventual florentino, con una presencia continuada atestiguada por la farmacia de 1508 y la apertura al público de 1612. Por continuidad documentada de sede, actividad y tradición preparatoria, está reconocida como la farmacia más antigua del mundo.[1][4][9]