Felipe Arana
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Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata
Buenos Aires, Argentina
| Felipe Arana | ||
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Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina | ||
| 30 de abril de 1835-6 de abril de 1852 | ||
| Predecesor | Tomás Guido | |
| Sucesor | Luis José de la Peña | |
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
24 de agosto de 1786 Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata | |
| Fallecimiento |
11 de julio de 1865 Buenos Aires, Argentina | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Educación | ||
| Educado en | Real Universidad de San Felipe | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Abogado y político | |
| Partido político | Federal | |
Felipe Arana, nacido como Felipe Benicio de la Paz Arana (Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, 24 de agosto de 1786 - Buenos Aires, República Argentina, 11 de julio de 1865) fue un jurisconsulto y político argentino que fue nombrado ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires y de Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, durante el mandato de Juan Manuel de Rosas.
Abogado de la Real Universidad de San Felipe de Santiago de Chile, participó en el histórico Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, votando por la causa criolla que dio lugar a la Revolución de Mayo.
En 1813 fue nombrado síndico procurador general del cabildo de la ciudad —puesto que había sido ejercido por el doctor Miguel Mariano de Villegas desde 1810— cargo que ocupó hasta el año 1815, en que se incorporó a la Junta de Observación, encargada de vigilar los actos del gobierno, después de la caída del gobierno de Alvear. Fue el redactor de la mayor parte del Estatuto provisional de mayo de 1815, una especie de constitución provisoria, que debía regir al gobierno. Aunque en el futuro Arana sería federal, el estatuto era marcadamente unitario. También tuvo a su cargo llevar adelante los juicios contra Juan Larrea y Guillermo Pío White, por defraudación al fisco.
A partir de 1820, fue varias veces diputado provincial. Se opuso activamente al proyecto de Bernardino Rivadavia de dividir la provincia de Buenos Aires en tres partes, de las cuales la que incluía la ciudad sería nacionalizada.
En la época del gobernador Manuel Dorrego ocupó la presidencia de la legislatura, y era miembro del partido federal dorreguista. Se opuso a la revolución de Juan Lavalle, y fue miembro del consejo consultivo de gobierno acordado en el pacto de Cañuelas, que reemplazaba al organizado por Lavalle a principios del año 1829. Volvió a la Sala de Representantes, que presidió tres veces más. También fue vocal de la Cámara de Apelaciones.
Cuando el gobernador Juan Ramón Balcarce se acercó a los antiguos unitarios y quiso formar un nuevo grupo federal con ellos, fue de los primeros en oponerse, por considerar que el partido federal sería absorbido por los vencidos en 1829. Posiblemente fue Arana quien convenció a Encarnación Ezcurra de tomar el mando del partido federal adicto a su marido, el general Juan Manuel de Rosas. Apoyó el derrocamiento de Balcarce, y fue quien eligió en su reemplazo a Juan José Viamonte.
Ministro de relaciones exteriores
El 30 de abril de 1835, el gobernador Rosas lo nombró ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Provincia de Buenos Aires y, por ende, de la Confederación Argentina. Se dedicó en un primer momento a cuestiones relacionadas con el culto católico y a las relaciones con la Santa Sede. Pero pronto tuvo que lidiar con cuestiones más espinosas.
En 1836 estalló la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana por la provincia de Tarija, que la Argentina reclamaba, y por algunas localidades de la Puna, que ocupaba el gobierno jujeño, y que Bolivia reclamaba para sí. Arana quiso arreglar las cosas por la vía diplomática, pero el general Andrés de Santa Cruz acababa de fundar la Confederación Perú-Boliviana, y declaró la guerra a la Argentina. Arana respondió de la misma forma.
Las acciones militares fueron dirigidas por el caudillo tucumano Alejandro Heredia, que no logró más que llegar a un punto de empate. Pero la victoria chilena de Yungay salvó la situación, disolviendo la Confederación.
Después esto, varias personalidades pidieron que se aprovechara el desorden reinante en Bolivia para recuperar Tarija. Por orden de Rosas, Arana respondió que ese asunto debía ser solucionado por negociaciones pacíficas cuando Bolivia estuviese en paz, y con un gobierno estable.
El bloqueo francés
También le tocó lidiar con el bloqueo francés al Río de la Plata, provocado por una absurda provocación de un diplomático y un marino franceses. Arana sostuvo la posición argentina, exigiendo que Francia no se inmiscuyera en las cuestiones internas de la Argentina, incluyendo las relaciones con los inmigrantes franceses, que se nombrara un verdadero encargado de negocios, y que se aceptara el derecho de la Argentina de firmar tratados exteriores sin presiones externas. Como resultado del largo bloqueo, Francia terminó por apoyar la oposición interna contra Rosas.
A fines de 1840, Arana firmó con el vicealmirante Ange René Armand, Barón de Mackau, el tratado que puso fin al bloqueo francés, por el tratado Arana-Mackau, del 29 de octubre.