Francesco Erizzo
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Francesco Erizzo (Venecia, 18 de febrero de 1566–Venecia, 3 de enero de 1646) fue un militar, político y diplomático veneciano, dux de la República de Venecia entre 1631 y 1646.
Venecia (República de Venecia)
Venecia (República de Venecia)
| Francesco Erizzo | ||
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| Dux de Venecia | ||
| 1631-1646 | ||
| Predecesor | Nicolò Contarini | |
| Sucesor | Francesco Molin | |
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
18 de febrero de 1566 Venecia (República de Venecia) | |
| Fallecimiento |
3 de enero de 1646 (79 años) Venecia (República de Venecia) | |
| Sepultura | San Martino, Venice | |
| Religión | Cristianismo católico | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Político | |

Biografía
Hijo de Benedetto Erizzo y Marina Contarini. Estudió filosofía y retórica en la Universidad de Padua y, entre 1590 y 1594, ejerció como savio agli Ordini. En 1595 fue elegido síndico de Dalmacia. Entre 1599 y 1600 fue provveditore (intendente) y capitán de la Riviera Bresciana. En 1601 y 1605 fue savio di Terraferma y, entre 1605 y 1607, lugarteniente de la Patria del Friuli. Durante la guerra de Gradisca entre Venecia y Austria (1615-1617) fue provveditore de la fortaleza de Palmanova y, más tarde, comisario de campaña. En 1618 fue elegido procurador de San Marcos y provveditore de la flota. En 1621 ejerció de embajador ante el emperador Fernando II, quien le nombró caballero. En 1622 fue nombrado provveditore generale de Terraferma y, al año, siguiente, fue enviado a Roma para el ascenso al trono del papa Urbano VIII. En 1625 fue nombrado embajador en Inglaterra, pero declinó la oferta para volver a ser provveditore generale de Terraferma, alegando problemas de salud.[1] En 1630 fue nombrado intendente general del ejército veneciano, en el transcurso de la guerra de Sucesión de Mantua (1628-1631).[2]
Fue nombrado dux el 10 de abril de 1631. El inicio de su mandato coincidió con el Tratado de Cherasco, que puso fin a la guerra de Sucesión de Mantua. También coincidió con el fin de la epidemia de peste desatada el año anterior, que dejó casi cincuenta mil muertos en la ciudad. Así, el inicio de su mandato estuvo marcado por dos acontecimientos dichosos para la República. Venecia gozó entonces de un prolongado periodo de paz, hasta que en 1642 se vio envuelta en un conflicto con el Papado, las llamadas Guerras de Castro, en las que la República formó una alianza con Toscana y Módena, venciendo a las fuerzas papales, hasta que en 1644 se firmó la paz en Ferrara.[3]
Al cabo de poco tiempo, sin embargo, Venecia se vio envuelta en un incidente que significaría la guerra con el Imperio otomano —conocida como Guerra de Candía (1645-1669)— y que supondría la pérdida de la isla de Creta: en octubre de 1644, una escuadra de los Caballeros de la Orden de Malta capturó en el Egeo un galeón turco que viajaba a La Meca con altos funcionarios del imperio. Recalaron en Creta y, aunque fueron expulsados por las autoridades venecianas, el hecho sirvió de pretexto para que el sultán le echase la culpa a Venecia. En el fondo era una excusa para afrontar la conquista de Creta, largamente codiciada por los turcos. Así, el 30 de abril de 1645 zarpó una flota de 400 barcos turcos, que desembarcó en Creta el 25 de junio.[4]
Para hacer frente a la amenaza, la República empezó a hacer diversos preparativos y se eligió al propio dux para ponerse al frente de las tropas, pese a tener ya casi ochenta años. Sin embargo, los preparativos socavaron su salud y, al cabo de tres semanas de ser elegido comandante en jefe, falleció, el 3 de enero de 1646. Fue enterrado en la iglesia de San Martín, en Castello, aunque su corazón fue sepultado aparte, en la basílica de San Marcos —cerca de la Pala d'Oro—, en reconocimiento de su valentía al aceptar el último servicio para la República.[5]
Una sala de Palacio Ducal lleva su nombre.