Francisco Cavero Vas
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Sare, Pirineos Atlánticos
| Francisco Cavero Vas | ||
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Francisco Cavero junto a los maquis en el Valle de Aspe, agosto de 1944. Viste pantalones y botas altas de un uniforme de oficial del ejército alemán. | ||
| Información personal | ||
| Apodo | "El Taxista de Canfranc" "Comandante Cavero" | |
| Nacimiento |
3 de diciembre de 1895 Canfranc, Aragón | |
| Fallecimiento |
23 de octubre de 1944 (48 años) Sare, Pirineos Atlánticos | |
| Nacionalidad | Española | |
| Religión | Católica | |
| Lengua materna | aragonés, castellano y francés | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | taxista, contrabandista, concejal del Frente Popular, teniente republicano, partisano, comandante maquisard | |
| Años activo | 1920-1944 | |
| Rango militar | ||
| Conflictos | Guerra civil española y Segunda Guerra Mundial | |
| Partido político | Partido Comunista de España | |
| Miembro de | ||
| Distinciones | Croix de Guerre 1939-1945 | |
Francisco Cavero Vas, también conocido como El Taxista de Canfranc [1](Canfranc, 3 de diciembre de 1895 - Sare, 23 de octubre de 1944), fue un militar republicano aragonés durante la Guerra civil española, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial comandó una guerrilla de maquis españoles y franceses que acabaron con la ocupación alemana en la cordillera del Pirineo Occidental.[1]
Sirvió como teniente y capitán en la 72° Brigada Mixta de la 43° División del Ejército Popular entre diciembre de 1936 y abril de 1939. Es más conocido por ser el comandante y jefe del estado mayor de la 10.º Brigada de guerrilleros españoles entre junio y octubre de 1944, una unidad de maquis formada por exiliados españoles perteneciente al XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero y las FFI. Los Pirineos Atlánticos y la frontera franco-española fueron su zona de acción, tenían como base el estratégico col de Marie-Blanque, donde lanzaban sus operaciones guerrilleras.
La sublevación republicana en Jaca
Desde su infancia, Cavero compartió una gran amistad con Antonio Beltrán Casaña "l'Esquinazau" también natural de Canfranc, con quien se le suele confundir,[1]su juventud en Canfranc les permitió compartir con su grupo de amigos la misma visión del mundo, que a los pocos años se definiría como una ideología marxista-leninista, en los años 20 se hicieron socios dedicándose el negocio de la madera y más tarde el taxi, que usaban de tapadera para pasar contrabando por la frontera francesa.

Cavero, al igual que Beltrán, colaboró activamente en la Sublevación republicana de Jaca en diciembre de 1930,[1] fue una pieza crucial del golpe militar republicano, pues ejerció como chófer personal y hombre de confianza de los capitanes Fermín Galán y García Hernández, acompañándolos en sus viajes secretos a Lérida previos al levantamiento, también fue miembro del comité civil.
El 12 de diciembre de 1930 se proclamó en el ayuntamiento de Jaca la Segunda República Española tras la sublevación de civiles y militares, hubo tiroteos en la capital jacetana que se saldaron con varios carabineros muertos. Tras sublevarse exitosamente la guarnición militar de Jaca partió una columna en ferrocarril y otra por carretera en dirección hacia Ayerbe, por el camino se fueron uniendo algunos civiles y carabineros pero sin alcanzar un gran número, los capitanes republicanos establecieron que el objetivo de las dos columnas era amenazar con sublevar también la plaza de Huesca, ganando la atención del gobierno y la opinión pública, además tendrían una posición más ventajosa a la hora de negociar la abdicación de Alfonso XIII y la transición a una república democrática.
Los militares realistas de la capital oscense se percataron y enviaron caballería y artillería de campaña para interceptar a la columna republicana, en el fatídico combate de Cillas las tropas realistas castigaron con severidad a la columna republicana de militares y civiles en avance, durante este rápido pero duro enfrentamiento fueron apresados los capitanes sublevados, que precisamente iban dentro del taxi de Cavero, todos fueron detenidos, se ponía fin al levantamiento republicano de Jaca. Tras ser juzgados por un tribunal militar, los capitanes Galán y Hernández fueron fusilados, pasando a ser mártires del creciente movimiento republicano, Cavero fue juzgado junto al resto de implicados civiles y encarcelado temporalmente en la Torre del Reloj de Jaca, hasta que fueron amnistiados con la llegada definitiva de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931.
La Guerra Civil Española
La guerra civil en el Pirineo aragonés

Con el inicio de la guerra civil española, la militarizada comarca de la Jacetania cae inmediatamente bajo control sublevado, incluyendo el estratégico enclave ferroviario de Canfranc junto a sus fortificaciones y la importante estación internacional, en las primeras semanas, el frente pirenaico se establece en la Canal Roya e Izas, pues los republicanos aún controlaban el vecino valle de Tena, al poco tiempo se desplazó a Biescas, quedaba configurado el Frente de Aragón, el más estático y duro de todo el conflicto.
Tras hacer frente brevemente al golpe militar del 18 de julio en Jaca junto a funcionarios leales al gobierno y civiles de izquierdas, se retiraron a Canfranc en inferioridad numérica. Cavero y los demás huidos comprendieron que sería imposible hacer frente a las disciplinadas tropas de montaña con los escasos recursos que disponían en el valle. Aún así, Ricardo Sánchez, Hilario Borau y Cavero lograron sabotear un tramo de vía frente a los túneles entre el pueblo de Canfranc y Los Arañones (actual Canfranc-Estación), pudiendo retrasar unos días el alzamiento militar en la estación. Supieron de oídas que los militares rebeldes tenían la idea de tomar rápidamente el tren que subía desde Zaragoza y llegar hasta la estación internacional, al llegar al puesto aduanero se frenaba la posible huida hacia Francia de los simpatizantes republicanos y sindicalistas ferroviarios. El sabotaje no fue de gran envergadura, pues el tráfico ferroviario se reanudó a los dos días, pero fue tiempo suficiente para dar una oportunidad a muchos republicanos que huyeron por los montes. El día 20 de julio llegaron los sublevados en el tren y proclamaron el golpe de Estado frente a las autoridades españolas y francesas presentes en el andén de la estación.
Partió a Francia junto a sus amigos del pueblo para alcanzar terreno republicano y alistarse al Ejército Popular, de igual forma harían muchos republicanos de la comarca jacetana, que huyeron a la cercana zona republicana para alistarse dejando atrás a sus familias. Al tiempo de llegar los jacetanos a Barcelona acabaron formando en diciembre de 1936, junto a muchos otros republicanos del Pirineo aragonés el 517° Batallón "Alto Aragón" que más tarde conformará en abril de 1937 la 130.ª Brigada Mixta, aunque ese año Cavero fue transferido como cabo a la 72° Brigada Mixta donde alcanzó el rango de teniente en 1937 y tras su servicio en Bielsa el de capitán del cuerpo de tren en 1938, siempre encuadrado dentro de la 43° División.
Cabe recalcar que en estas brigadas combatían codo con codo demócratas republicanos, comunistas, anarquistas, nacionalistas aragoneses y catalanes. En las brigadas mixtas originarias del frente pirenaico, los marxistas y los anarquistas combatieron conjuntamente en milicia como unidades plenamente operativas en escenarios de guerra de montaña, confraternizaron debido a que muchos ya se conocían o compartían las mismas ideas y la forma de vida en alta montaña. A diferencia de los frecuentes roces entre milicias comunistas y anarquistas en los frentes republicanos, sobre todo a partir de los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, aquí no se permitió que la ideología particular se impusiera al bien común, que era ganar la guerra al fascismo.
El frente de pirenaico y la Bolsa de Bielsa

Cavero alcanzó rápidamente el rango de sargento en la mítica 43.ª División Republicana, entrando por primera vez en combate en el frente de Biescas y la Batalla de Sabiñánigo de 1937, llegó a participar en el importante asalto a Gavín que los republicanos efectuaron desde el puerto del Cotefablo, mediante un engaño, construyeron una batería de artillería simulada con troncos de árboles, engañando así a los nacionales, que esperaban una descarga de artillería y no una carga de infantería desde el puerto. Con la retirada republicana del frente del Alto Gallego a la nueva línea de defensa en Bielsa, estos se reagruparon, pero quedaban cercados en la cabecera del valle por el rápido avance del ejército sublevado, que disponía de tropas de montaña (al igual que los republicanos), estos además eran apoyados por voluntarios del CTV y bombarderos italianos.
Cavero será partícipe de la heroica resistencia republicana en la Bolsa de Bielsa como jefe del cuerpo de tren divisionario de la 43, siendo esta la batalla más dura que libró. En los peores momentos de la defensa, cuando Bielsa y Parzán ya habían sido arrasadas por las bombas incendiarias de los Junkers alemanes, las posiciones republicanas eran constantemente asaltadas y bombardeadas desde el aire, tras sus líneas, la población civil se protegió entre la frontera francesa y el frente de batalla, que lenta pero inexorablemente retrocedía acorralando a civiles y combatientes en las altas cumbres, la intención final era cruzar el aún nevado "puerto viejo" y llegar a Francia. Ante la escasez de suministros y armamento en las trincheras republicanas, Francisco Cavero y una escuadra de hombres del cuerpo de tren divisionario fueron elegidos para una crucial tarea, una vez rechazado el asalto, debian correr fuera su trinchera, a la tierra de nadie donde yacían los nacionales caídos, y conseguir el mayor número de fusiles Mauser y munición operativa en el menor tiempo posible, pues las oleadas de infantería se sucedían una detrás de otra y la aviación fascista no cesaba de hostigar la línea de defensa, que retrocedía gradualmente a posiciones mas altas.
Es por estas fechas cuando ocurrió el famoso incidente en Fiscal, del que Cavero y Ricardo Sánchez fueron testigos. Se comenta en los informes que una columna de milicianos del P.O.U.M abandonaba el asediado frente de Bielsa para ir a luchar en los combates de Barcelona que enfrentaban a las milicias anarco-comunistas con el gobierno y las corrientes prosoviéticas del PCE, ante está deserción masiva y la posibilidad de empeorar la situación en el frente pirenaico, algunos oficiales presentes de la 43°División les cortaron el paso a la altura de Fiscal, obligándoles a volver a sus puestos o abrirían fuego contra la columna rebelde, dicen que aquel día a punto estuvieron de liarse a tiros los comunistas y los trotskistas, pero finalmente, el contingente libertario acató la orden y se dio media vuelta, volviendo a sus puestos en el frente, testimonios también afirman que Beltrán y Cavero, al igual que sus paisanos, evitaron el bombardeo y derribo de algunas Iglesias románicas del Alto Aragón, ya que los nacionales solían montar sus ametralladoras en los altos campanarios, para abrir fuego sobre cualquier calle del pueblo (como ocurrió en Gavín).
En junio de 1938 tras dos meses de férrea resistencia en la montaña, se retiró con la última avalancha de refugiados militares y civiles por el peligroso puerto que seguía congelado a mediados de junio, no pocos perecieron al resbalar con el hielo del camino y caer por la escarpada ladera, mientras eran hostigados a distancia por el enemigo, cuando llegaron a la frontera, entregaron las armas a los Gendarmes pasando a su custodia, poco después, Cavero se unió al grupo de 8.000 combatientes republicanos que desplazados por el gobierno francés, decidieron volver a incorporarse al Ejército Popular de la República. Por sus acciones en la defensa de Bielsa fue ascendido a capitán del cuerpo de tren el 2 de julio de 1938.
La batalla del Ebro y la caída de Cataluña
Entró junto a su batallón por la frontera del Port Bou, esta vez adscritos al recién creado Ejército del Ebro, participando en la Batalla del Ebro durante el agosto y septiembre de 1938, la operación que decidiría el resultado defensivo de la guerra, con la pérdida de la cabeza de puente y la derrota total de la ofensiva, la última oportunidad de romper el avance nacional fracasó, el Frente de Aragón había caído y Cataluña quedaba a merced de la contraofensiva. La última acción de Cavero durante el conflicto civil sería en la defensa de Cataluña a principios de 1939, siendo ya jefe del tren divisionario se hizo cargo de inutilizar gran parte de los trasportes soviéticos ZIS-5 y la logística que aún le quedaba a la 43° División durante la retirada republicana en tierras del Llobregat, donde el avance sublevado era imparable. La división logró retirase a tiempo y pasar a Francia una vez más, pero está vez derrotados definitivamente y junto a decenas de miles de refugiados españoles que iniciaban su exilio a lo largo de toda la cordillera de los Pirineos.
El exilio republicano
Con el fin de la República y la guerra en España en abril de 1939, estando ya en territorio francés Cavero volvía a ser un civil, pero al igual que muchos excombatientes, era seguido de cerca por las autoridades francesas por su vínculo con el Partido Comunista de España en el exilio, al tratarse de exmilicianos muy politizados pasaron a ser vistos por una parte de la población francesa mas conservadora como individuos peligrosos, no se sabe con certeza si pasó previamente por alguno de los infames campos de refugiados que se construyeron en el sur de Francia para albergar a los miles de españoles refugiados. Cavero, Hilario Borau y Ricardo Sánchez, todos ellos veteranos canfranqueses, se unieron a algunos excombatientes españoles que iban encontrando, formando un grupo de trabajadores españoles, en 1940 estuvo trabajando como mano de obra junto a su grupo en las ampliaciones de la estación de esquí de Luchon, en la turística ciudad francesa de Bañeras de Luchón, limítrofe con la frontera aragonesa de Benasque, se cree que este primer grupo de trabajo sería el germen de la futura guerrilla española de Marie-Blanque. Siguiendo un proceso similar, los numerosos republicanos españoles que trabajaban en la construcción de centrales hidroeléctricas por toda Francia, lograron organizarse y establecer una red clandestina de apoyo mutuo que serviría de base a gran parte de la resistencia española en Francia años más tarde. Al acabar el trabajo, Cavero se dirigió definitivamente al Pirineo bearnés, conocía muy bien aquella zona y sus gentes desde joven, cuando vendía ganado en las ferias bearnesas, está región comunicaba por el Somport con su hogar en Canfranc, donde aún residía su familia tras ser excarcelada al final de la guerra, tenía la esperanza de verlos en el Somport una vez la tensión en la frontera pirenaica fuese disminuyendo.
La Segunda Guerra Mundial
La configuración del maquis español en los Pirineos durante la ocupación alemana

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial y la invasión alemana de Francia en 1940, pasó a la clandestinidad en la Francia de Vichy por su ideología marxista, llegando a ser detenido una vez pero liberado por mediación de los resistentes franceses, sus fuertes convicciones políticas le obligaban a combatir al nazismo de igual forma que lo había hecho contra los sublevados y falangistas en la terrible guerra de España, así pues acabó por unirse a la Resistencia francesa del Alto-Beárn en 1942 junto a varios de sus amigos. Francisco Cavero comenzó sus andanzas en la Resistencia realizando tareas de passeur junto a su hermano Cristino Cavero. Los "pasadores" o "evadidos" eran pastores españoles y franceses vinculados a la resistencia, ayudaban a judíos, espías y pilotos derribados en territorio ocupado a cruzar el Pirineo evadiendo a las patrullas alemanas y permitiéndoles regresar a territorio aliado por el tren de Canfranc a Zaragoza, de ahí hasta Lisboa y posteriormente a Londres, eran muy frecuentes los grupos de judíos y opositores políticos guiados por los passeurs en su fin de alcanzar la frontera española. Cavero también se dedicó a recolectar dinero en la ciudad de Pau, que servía para financiar las crecientes células de la Resistencia y prepararlas para el esperado momento de la liberación.
En septiembre de 1943, el PCE en el exilio le encarga al maqui guipuzcoano Victorio Vicuña (Julio Oria como tapadera) la creación de la mítica 10° Brigada de Guerrilleros Españoles en el macizo de Pedehurat, en el valle de Ossau, considerada como el primer grupo armado del maquis surgido en todo el Pirineo francés, tan pronto como supo de su existencia, Cavero se unió al maquis español junto a Hilario Borau y Ricardo Sánchez, dejando de un lado las actividades de recadero en la Resistencia francesa, en algunos aspectos muy moderada respecto a los combativos comunistas españoles. Debido a su experiencia y disciplina en combate, Cavero llegaría a ser elegido comandante y jefe del estado mayor de la 10° brigada, siendo el autor de algunos de los sabotajes y asaltos más conocidos de dicha brigada, por no mencionar las famosas emboscadas que tendía a las patrullas alemanas. Ese mismo año de 1943, los recién formados maquis de Canfranc lograron apoderarse de varios parachutages ingleses (envíos de armamento y municiones lanzados en paracaídas por aviones de la RAF, con el fin de abastecer exclusivamente a las FFI), en principio los contenedores debían ser recogidos por los maquis franceses en un perímetro de lanzamiento previamente acordado en el circo de Lescun, pero los españoles se anticiparon y encontraron las armas antes que los franceses, gracias a esto, el pequeño pero experimentado grupo comandado por Cavero pudo armarse con fusiles Lee-Enfield Mk.III, subfusiles Sten y las eficientes ametralladoras ligeras Bren Mk.I, todo de fabricación británica, además de los abundantes Kar98 y MG-34 capturados que tomaban de los alemanes caídos. Los maquis españoles completaban su pertrecho usando partes del uniforme alemán, sobre todo las codiciadas botas y pantalones de oficial (como era el caso de Cavero), también cartucheras, por lo general los maquis no usaban casco, sino la popular boina vasca, que estaba muy extendida entre la población civil y era usada en todas las unidades del maquis español y francés no solo en el Pirineo, como "uniforme" usaban guerreras civiles de tonalidades oscuras, en los parachutages había escasas chaquetas militares, por lo que en Olorón se llegó a organizar un taller clandestino de la Resistencia donde aprovecharon el verde camuflaje de los paracaídas de los envíos ingleses para confeccionar parcas y chaquetas para los combatientes.
Hilario Borau y Ricardo Sánchez, los otros guerrilleros de Canfranc en la 10° Brigada
El más eficiente grupo de guerrilleros españoles del Pirineo, la 10° Brigada de Marie Blanque, estaba compuesta por españoles y franceses de confianza la mayoría de ideología comunista o anarquista, sus amigos Hilario y Ricardo siempre destacaron por su fidelidad y compromiso a la causa republicana desde que abandonaron juntos su natal Canfranc en 1936, para el comandante Francisco Cavero su segundo al mando en el maquis siempre fue su gran amigo libertario Hilario Borau, que después de él, era el más experimentado en combate del grupo, Cavero ya aclaró en una ocasión que si moría en combate, sería sucedido por su amigo Hilario, durante la liberación de Aspe en agosto de 1944 fue Borau quien lideró el ataque de un grupo de españoles contra un tren lleno de alemanes durante la repentina retirada de Bedous, y pasaría a ser el nuevo comandante de la 10° brigada tras los eventos de Sare en octubre de 1944. Aunque Hilario era después de Cavero el maqui de mayor rango en la brigada, el joven Ricardo Sánchez, uno de sus mejores amigos además de su cuñado, era sin duda el gran protegido de Cavero, este no quería que Ricardo arriesgarse tanto en combate, pues no se perdonaría nunca que le ocurriese algo malo mientras Cavero fuese comandante, durante 8 años fue lo más cercano a una familia que tenía desde que en 1936 se alistaron los amigos al Ejército Popular, el jovencísimo Ricardo Sánchez había combatido desde entonces junto a sus amigos, los cuales, al ser más mayores, le fueron enseñando lo más básico del combate, adquiriendo mucha experiencia en las batallas de Bielsa y el Ebro, llegando a su madurez como oficial liderando temporalmente una maltrecha unidad blindada republicana en la retirada de la 43° división en Llobregat, una vez pasó al exilio en Francia no se separó nunca de Cavero, Ricardo llegaría a ser uno de los maquis más valorados por los franceses, precisamente por haber tenido a Cavero como tutor, logró desarrollar la tan característica sangre fría y seguridad propia de Cavero en medio de los cruentos enfrentamientos, su profesionalización como maqui la alcanzó durante la lucha contra las tropas alemanas en Aspe y Ossau, donde protagonizó una de las hazañas más impresionantes realizadas por el maquis español, rendir él solo y con ayuda de una granda de mano una guarnición entera de alemanes compuesta por 50 hombres que se habían atrincherado en el hotel Baresse, en la frontera del Portalet, Sánchez no participó en la operación del maquis en octubre de 1944.
La lucha de los maquis contra la ocupación alemana del Pirineo francés
Tras el Desembarco de Normandía el 6 de junio de 1944 comienzan las hostilidades en el Pirineo, el sur de Francia pasaba entonces a ser zona de combate. El comandante Cavero destacó por su liderazgo de la 10° Brigada, se encargó junto a los líderes del maquis francés a organizar el itinerario de la liberación en los valles de Ossau y Aspe hasta la definitiva derrota de las fuerzas alemanas y su rendición incondicional en Somport a finales de agosto de 1944. Destacó entre la resistencia hispano-francesa como un gran líder guerrillero en los puertos del Pirineo central. La brigada que comandaba estaba compuesta por los más experimentados maquis españoles y franceses, que realizaron importantes actos de guerra de guerrillas y sabotaje sobre la infraestructura militar alemana, sus guarniciones fronterizas, puestos avanzados, estaciones de radio y el importante nodo ferroviario.

El acto de sabotaje más importante fue la voladura realizada por Cavero en el puente de Escot el 4 de agosto de 1944, estructura perteneciente a la línea ferroviaria Pau-Canfanc. Desde la ocupación total de Francia y el fin del régimen de Vichy en 1943, la parte francesa de la Estación de Canfranc pasó a estar controlada por las fuerzas alemanas, la Estación era usada por estos principalmente para el tráfico de toneladas de oro suizo con el gobierno de Franco, tráfico de wolframio, armamento pesado y demás enseres de valor expoliados por toda Europa a los judíos. El propio Cavero conocía muy bien dicha línea y el esfuerzo titánico que requirió su construcción, pues la vivió en su juventud, quizás por eso decidió colocar los explosivos en el centro del puente, que era de hierro, y no en los estribos de mampuesto como era habitual en las voladuras militares, de tal forma que no afectase a lago plazo el rendimiento de la línea una vez acabada la guerra y pudiese ser reparado fácilmente. Cavero trepó por el andamiaje del puente y colocó las cargas de dinamita con otros dos maquis, la voladura fue un éxito, la descomunal explosión de las cargas en medio del puente destrozó la plataforma de hierro, los elementos sustentables como los arranques no sufrieron daños al quedar fuera del radio de explosión, ante tal destrozó en la plataforma del puente, los maquis lograron interrumpir de golpe el tráfico alemán de mercancías entre Pau y Bedous. Aunque había sido una gran explosión, el puente no tardaría más de un año en reparase, algo aceptable para poder mantener el tráfico normal, pues tal y como calculó Cavero, el puente fue reparado a los pocos meses de la rendición de Alemania, volviendo a estar operativo para su circulación una vez acabada la guerra en 1945.
La 10° Brigada combatió desde Marie-Blanque a las tropas alemanas en los vecinos valles de Aspe y Ossau, estos valles comunican con España por sus respectivas fronteras en Somport (Aspe) y Portalet (Ossau), ambos pasos fronterizos eran controlados y defendidos por las guarniciones fronterizas alemanas, estos disponían de numerosos puestos avanzados auxiliares, que permitía una mayor visión periférica y control desde los puestos de observación en lo alto de los pasos, el de Somport se ubicaba en la estación ferroviaria de Forges d'Abel y tenía puestos de observación en la cima del pico Aneu donde dominaban el puerto y la frontera, en el Portalet había una dotación de 50 soldados alemanes en el hotel Baresse, que acabarían rindiéndose a Ricardo Sánchez y otros cuatro maquis tras un ingenioso ardid. Las tropas de montaña del ejército alemán (Jäger) estuvieron destinadas un tiempo en Somport y Portalet realizando varias maniobras de montaña antes de ser enviados en junio de 1944 al frente de Normandía, donde lucharon contra la Compañía Easy de la mítica 101° división aerotransportada estadounidense, durante su estancia en el Pirineo también realizaron actividades de alpinismo y senderismo en su tiempo libre, llegaron a levantar sencillos parapetos de piedra seca durante sus breves maniobras de guerra alpina, en Portalet aún es visible un parapeto levantado por los soldados alemanes de montaña. Los puestos de vigía relativamente aislados y a gran altitud, ubicados en torno a los pasos fronterizos fueron objetivos recurrentes de los ataques de los guerrilleros de Cavero desde junio de 1944.
Las patrullas fronterizas alemanas y la Guardia Civil impedían el cruce de civiles bajo pena de arresto y deportación a las autoridades dependientes del lado de la frontera que se pretendía abandonar, de esta forma, si un extranjero huido era interceptado sin documentación vagando por zona española, los guardias civiles tenían la obligación de entregárselo al oficial de la Gestapo responsable en dicho paso, si la Feldgendarmerie o las patrullas rutinarias alemanas detenían a un español huido en su territorio, debían entregárselo a la Guardia Civil, en ambos casos, el huido indocumentado era entregado directamente a la autoridad del país que huía. Como se ha sabido, esto solía suceder con bastante frecuencia entre Canfranc y Somport, pues en esos años, no era raro encontrarse gente vagando desorientada por los senderos, las patrullas alemanas paseaban por el pueblo asegurándose que los franceses residentes en Canfranc respetasen el toque de queda. Muchos huidos encontrados por los montes cercanos a Canfranc fueron entregados a la Gestapo del puesto de Forges d'Abel debido a la orden (y a veces complicidad) de los guardias civiles, se sabe que un mesón próximo a la frontera sirvió de centro de detención en la localidad. Los pasos de montaña fronterizos bajo control alemán tendían a estar bien vigilados y defendidos, sobre todo el de Somport debido a su importancia estratégica y la notable presencia militar alemana controlando el ferrocarril a ambos lados de la frontera.

La brigada comandada por Cavero tenía muchos escondites en las montañas, con pocos hombres podían controlar zonas bastante extensas entre cotas altas, bosques y valles poco accesibles, aunque su principal base de operaciones siempre fueron los profundos e inhabitados bosques del estratégico col de Marie-Blanque, donde los guerrilleros llegaron a construir temporalmente un pequeño fuerte defensivo. Desde lo alto del puerto planificaban los asaltos e incursiones, pues el paso que controlaban entre los dos valles, además de ser su bastión defensivo, les permitía acceder desde diferentes sendas a Ossau por el este o Aspe por el oeste. La brigada disponía de cuarteles y enfermerías clandestinas, depósitos de armas y munición, en edificios particulares ofrecidos a la causa antifascista, también localizaban bordas abandonadas o edificios en ruinas, muy útiles para servir de refugio improvisado en la montaña, la maison Anglade era el edificio más importante del que disponían los maquis, era el cuartel y enfermería que tenían montada de forma clandestina la 10° Brigada en el poblado de Buziet, la casa fue facilitada por una simpatizante de la guerrilla, algunos civiles ofrecían sus conocimientos médicos y ayuda desinteresada, otros muchos se comprometieron a ser los enlaces de la Resistencia, había una pequeña guerrilla de españoles y franceses que controlaban gran parte del cercano bosque de Arudy (le bager d'Arudy), donde solían sucederse las emboscadas a los alemanes que se internaban en el bosque, también había resistentes españoles clandestinos en Olorón bien organizados. Esta creciente inseguridad que empezaron a experimentar los alemanes en ambos valles al ser acechados por los españoles fue en aumento, los ataques del maquis eran cada vez más frecuentes y elaborados, aumentando así su letalidad, la progresiva dureza y aleatoriedad de las emboscadas del maquis aumentó el número de bajas entre las patrullas alemanas. La respuesta alemana no tardó en llegar, se promovieron varios ataques de castigo perpetrados contra los escondites clandestinos de los maquis y sus colaboradores.
El dia 17 de julio de 1944 a las 2 de la tarde, el centro de Buziet fue objetivo de un cruel ataque de represalia, la Gestapo de Olorón supo por un informante de la existencia del cuartel y hospital clandestino de la 10.ª Brigada y decidieron enviar a una columna de 700 soldados alemanes dirigidos por las Waffen-SS para asaltar la población, la redada se convirtió en un breve pero violento tiroteo entre la columna alemana y los maquis parapetados dentro del edificio, la propietaria de la casa llamada Anne Anglade y cuatro guerrilleros españoles armados pobremente con dos pistolas fueron abatidos por las ráfagas de ametralladora, otra civil francesa que cruzaba la calle fue alcanzada por los disparos. Dentro de la enfermería capturaron a cinco guerrilleros heridos, tres españoles y dos franceses, de los cinco españoles que habían logrado escapar del asalto capturaron a tres, todos fueron ejecutados al dia siguiente por los alemanes, este terrible hecho seria conocido después de la guerra como "la masacre de Buzy-Buziet".[2]
La liberación de Aspe y Ossau
A principios de agosto de 1944, cuando el avance aliado sobre París era ya inevitable, los alemanes iniciaron el repliegue ordenado a la frontera alemana, un segundo desembarco en Provenza y la débil resistencia alemana propició el rápido avance de los aliados por la campiña francesa sin apenas oposición, al avanzar tan rápidamente hacia el oeste, las divisiones mecanizadas estadounidenses acabaron por separar a las fuerzas alemanas desplegadas en el sur y centro de Francia de la retirada principal hacia Alemania en el norte, quedando incomunicadas las divisiones alemanas al sur del ejército aliado, ante está situación favorable, los guerrilleros incrementaron sus asaltos contra las fuerzas de la Werhmacht. Los altos mandos alemanes de Pau y Lourdes tomaron la decisión de retirarse hacia la cercana frontera española en Somport, ya que la España franquista seguía siendo aliada de Alemania. En Olorón se congregaron a todas las fuerzas del Herr de la región que avanzando en convoy hasta Bedous (el puente de Escot seguía inoperativo tras la voladura de Cavero) tomarían un tren para agilizar el avance hasta la boca francesa del Túnel de Somport, donde existía un importante puesto alemán fronterizo en la aldea de Forges d'Abel, que servía de base y retaguardia a los destacamentos alemanes que defendían el Somport, entonces podrían pasar a Canfranc y entegarse pacificamente a las autoridades españolas. Los maquis se percataron a tiempo del plan de huida y mediante una operación coordinada con las FFI, lograron perseguir y retrasar el convoy en retirada, este incentivo acrecentó la respuesta alemana, que se volvió más desesperada e implacable conforme alcanzaban el circo de Bedous, los guerrilleros de Cavero planearon una maniobra sorpresa desde Lees Athas contra el tren lleno de alemanes que se dirigía a la frontera, aprovechando el terreno llano, Hilario Borau lideró un asato al tren, que no llegó a avanzar lo suficiente antes de caer bajo fuego de ametralladoras causando muchas bajas a los alemanes, Cavero y los guerrilleros españoles y franceses pusieron en fuga a parte del convoy que avanzaba a pie, así continuo la última mitad de la persecución por el valle donde los combates fueron intensos y muy crudos. Los alemanes finalmente se rindieron a los maquis el 28 de agosto tras los enfrentamientos de Bedous, Borce, el puente de Cebers (donde los oficiales de la Gestapo de Pau y Olorón se suicidaron saltando del puente para evitar caer en manos de los guerrilleros) y la estación de Forges d'Abel, en esta última emboscada ocurrida a escasos kilómetros de la frontera española, un grupo de alemanes en retirada logró cruzar el túnel a pie, llegando hasta la Estación de Canfranc y rindiendose sin ningún incidente a las autoridades franquistas. De esta forma, los puertos de Somport y Portalet dejaban de estar controlados por las tropas germanas, culminando la liberación de los valles de Aspe y Ossau a finales de agosto de 1944, tras estos sucesos, Cavero adquirió gran renombre entre los republicanos españoles exiliados, se calcula que los alemanes sufrieron unas 500 bajas durante su retirada a España.
La fatídica "Operación Reconquista de España"

Finalmente, Francisco Cavero comandó a su 10° Brigada durante la fallida Operación Reconquista de España en octubre de 1944, siéndole asignado el sector de Vera de Bidasoa, la operación en el sector occidental pretendía servir de distracción a la invasión principal que se realizaría en el Valle de Arán, la misión era establecer una cabeza de puente en el Bidasoa y mantener posiciones. Al cruzar la frontera, fueron sorprendidos por un gran número de Guardias Civiles y militares con apoyo de morteros y artillería ligera atrincherados en los altos collados del monte Larrún, se comenta que en los albores a la invasión, ciertos sectores carlistas de la zona de Estella se comprometieron a ayudar al maquis a internarse en Navarra, para traicionarlos en el último momento, filtrando las rutas de entrada al mando franquista. Debido a su experiencia, la brigada de Cavero fue la que soportó mayormente el peso de la contraofensiva nacional, cubriendo la retirada del resto de brigadas del maquis, el combate que entablaron se prolongó durante ocho días, sufriendo la 10° Brigada 21 muertos y el doble de heridos. Cavero ordeno una retirada organizada al poblado de Sare, ya en territorio de la Francia Libre, fracasando así la maniobra de distracción en el sector del Pirineo occidental, también en los valles de Ansó, Hecho y Canfranc se corrió la misma suerte.

La muerte de Cavero en Sare
La noche del 23 de octubre de 1944,[1] un nutrido grupo de requetés y Guardias Civiles que los habían seguido lograron realizar una incursión en territorio francés, asaltando las dos bordas donde descansaban los guerrilleros de Cavero, estos reaccionaron y se produjo un intenso enfrentamiento que duró un par de horas, sus camaradas narran que el comandante Francisco Cavero disparaba su ametralladora Bren desde el primer piso de la borda, realizando fuego de supresión en la línea del bosque, por donde avanzaban los nacionales, una vez se quedó sin cargadores a mano, corrió a buscar más municiones y fue herido de muerte en el acto, causando una gran tristeza en sus compañeros, la avanzadilla nacional huyó antes de la llegada de las FFI y las autoridades francesas. Francisco Cavero fue enterrado con honores militares en el pueblo de Moumour (Beárn), pasando el liderazgo de la 10.º Brigada a su gran amigo Hilario Borau. Cavero fue recordado por sus camaradas y familiares como un hombre carismático y muy tranquilo, disciplinado militarmente a la vez que altruista.
Vida civil
Nació en el seno de una familia humilde, en el pueblo fronterizo de Canfranc, en el valle del Aragón. Los Cavero, una familia de históricos caballeros e infanzones aragoneses[3] originarios del valle de Hecho (documentados por primera vez en el siglo XII)[4]se establecieron en Canfranc a principios del siglo XIX, muy probablemente al ser un enclave fronterizo y comercial, además de tener familia bearnesa al otro lado de la frontera.
En su infancia, Francisco se haría íntimo amigo de Antonio Beltrán Casaña, con quien compartiría innumerables aventuras a lo largo de su juventud,[1] también con Hilario Borau (el anarquista), Lázaro Beltrán y el que será su cuñado, Ricardo Sánchez (el de Bayona), los cinco compondrán el grupo que se ha conocido a posteriori como "El Quinteto Revolucionario de Canfranc", todos ellos de ideología comunista o anarquista, notablemente influenciados por los ferroviarios socialistas franceses y las terribles condiciones de trabajo de las obras de la Estación Internacional de Canfranc (1908-1928).[5]
En 1911 Antonio Beltrán parte a EE. UU. al rancho "Canfranc", la granja de unos familiares suyos en Arizona, al tiempo se escapará y cruzará la frontera mexicana en 1915 uniéndose a Pancho Villa durante la Revolución mexicana, este hecho quizá influyó notablemente en la política del grupo, que adquirió un carácter más revolucionario y comprometidos con la lucha de clases. Con la llegada de la Primera Guerra Mundial y la entrada en 1917 de EE.UU en la guerra, Beltrán se alista a la Fuerza Expedicionaria Estadounidense y parte al frente occidental en Francia, no duro mucho en las trincheras puesto que desertó al poco tiempo para volver a Canfranc. Se sabe que un pariente paterno de Francisco Cavero, Jacques Cavero, de padre cheso pero natural de Bedous, y perteneciente al 249.º Regiment d´Infanterie del Ejército francés con grado de Sargento, combatió en las batallas de Verdún y Argonne de 1916 y 1917 respectivamente, siendo abatido por el enemigo el día 27 de septiembre de 1917, en el infame Défilé des Meurissons, en Four-de-Paris (Marne).
Cavero desempeñó varios oficios en su juventud, siguiendo la tradición familiar, durante cierto tiempo se ocupó de la cría de caballos y vacas en Canfranc, los animales eran llevados a concursos y mercados ganaderos al otro lado de la frontera, llegando a ganar varios premios, también trabajó como peluquero. Cavero se casó con Lorenza Sánchez (de "casa Bayona", también de Canfranc, probablemente de ascendencia gascona), hermana mayor de su gran amigo y compañero de vivencias Ricardo Sánchez, que pasaría a ser su cuñado.
Durante los años 20 se mudó a Francia junto a Beltrán a y sus respectivas esposas, más concretamente en la "Maison de l'ours" de Etsaut, donde llegaron a afirmaban que ocurrían hechos extraños. Se dedicaron al negocio de la madera[1] en varias explotaciones del Alto Beárn, compaginándolo con el contrabando de neumáticos y lentes de cámara, muy escasos en Aragón durante aquellos años, el negocio de la madera les servía de coartada en los frecuentes controles fronterizos de los carabineros a la hora de cruzar el Somport.[6]
Ya de vuelta en España, fundó en Jaca junto a Beltrán "La Competencia", un servicio de taxis[1] entre Jaca y Canfranc, sin dejar de ejercer el contrabando ocasional, tan lucrativo en esos años de escasez. Estuvo preso en la Torre del Reloj de Jaca junto a Beltrán en dos ocasiones, una por contrabando (cesando definitivamente dicha actividad) y la otra por la sublevación republicana de 1930. Fue concejal por el Frente Popular en el Ayuntamiento de Canfranc durante las generales de febrero de 1936. Junto al alcalde de Jaca Julián Mur y los republicanos del valle, hicieron frente al Golpe de Estado del 18 de julio de 1936 en la ciudad de Jaca, retirándose a través del valle hasta su pueblo junto a Ricardo Sánchez para sabotear la línea del ferrocarril y retrasar el alzamiento militar en Canfranc un par de días, dando así tiempo a la población, de mayoría republicana, a organizarse. Tras unirse al Ejército Popular, su familia fue arrestada y encarcelada en el Seminario de Jaca junto a muchos republicanos de la comarca. Su mujer Lorenza y sus hijos Francisco, Elvira y Pedro, no supieron de su trágica muerte en combate hasta varios años después.

Distinciones
- Croix de guerre 1939-1945 (título póstumo)[1]