Francisco Sáenz de Urturi y Crespo nació el 3 de enero de 1842,[1] en una pequeña villa española llamada Arlucea. Estudió en el Seminario Diocesano de Vitoria e ingresó en la Orden de los Franciscanos en 1860,[2] con 18 años de edad. Se ordenó sacerdote en 1866. Tras los sucesos políticos de 1868 en España, pasó a ser párroco en Vitoria.
De fuerte vocación franciscana, Sáenz partió en 1871 para Bolivia,[3] para unirse a las misiones franciscanas en ese país, en donde pasó evangelizando más de una década. Tras el restablecimiento de las órdenes religiosas en España, regresó para volver a enclaustrarse en el Convento de Olite, en Navarra.
En dicho convento, publicó su libro "Reseña histórico-biográfica de los venerables mártires de Damasco"[4] en el año 1888. Gracias a dicho libros, pasó a ser miembro de la "Real Academia de la Historia". Posteriormente, los franciscanos le llamaron a Roma para nombrarlo vicecomisario general apostólico de su orden, fungiendo como tal hasta junio del año 1891.
EL Papa León XIII nombró a Sáenz Obispo de Badajoz el 1 de junio de 1891. Fue consagrado obispo, el 29 de septiembre de ese mismo año, en la Catedral de Vitoria, por el Mons. Ángelo di Pietro, arzobispo titular de Nazianzus y nuncio apostólico en España, el cual fue asistido por los obispos de Vitoria, Mons. Ramón Fernández Piérola y López de Luzuriaga, y de Lugo, el franciscano Gregorio María Aguirre y García.
El 21 de mayo de 1894, el Papa León XIII lo promovió a Arzobispo de Santiago de Cuba y Sáenz solicitó su puesto de senador[5] correspondiente, según su título. Tomó posesión en Santiago de Cuba el 8 de noviembre de 1894. Durante su episcopado santiaguero de cinco años, Sáenz trató de no involucrarse en política, pero corrían los tiempos de la Guerra Necesaria (1895-1898) por la independencia de Cuba, la cual finalizó con la intervención militar estadounidense de 1898.
Una vez finalizada la presencia española en Cuba, en 1899, Sáenz presentó su renuncia al episcopado santiaguero, la cual fue aceptada por León XIII el 27 de abril de 1899.[6] Sáenz fue sucedido como Arzobispo de Santiago de Cuba por el santiaguero Francisco de Paula Barnada y Aguilar (1899-1913). Tras esto, Sáenz retornó a España, rechazando el puesto de Arzobispado de Zaragoza, pues deseaba pasar sus últimos años de vida como un sencillo fraile franciscano.
Sáenz falleció en el convento franciscano de San Juan Bautista en Zarauz, Guipúzcoa, el 13 de diciembre de 1903, a los 61 años de edad.[7]