Seminario Diocesano de Vitoria
edificio que alberga el seminario, facultad de Teología, archivo y biblioteca de la Diócesis de Vitoria
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El Seminario Diocesano de Vitoria es una gran construcción de estilo regionalista y ecléctico, situada en Vitoria (Álava, País Vasco). Inaugurada en 1930, fue obra del arquitecto y sacerdote Pedro de Asúa y Mendía. Se ubica al oeste del centro de la ciudad, en la confluencia de las calles Beato Tomás de Zumárraga y Pedro de Asúa. Sus instalaciones acogen, además del seminario de la Diócesis de Vitoria, una importante biblioteca, el Archivo Histórico Diocesano, y una de las dos sedes de la Facultad Teológica del Norte de España.
| Seminario Diocesano de Vitoria | ||
|---|---|---|
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| Localización | ||
| País | España | |
| Ubicación | Vitoria | |
| Coordenadas | 42°51′04″N 2°41′25″O | |
| Información general | ||
| Construcción | 1930 | |
| Diseño y construcción | ||
| Arquitecto | Pedro Asúa Mendía | |
| Información religiosa | ||
| Diócesis | diócesis de Vitoria | |
Historia
Antecedentes
El Seminario Eclesiástico de Aguirre fue fundado por el presbítero alavés D. Ambrosio de Aguirre. El centro se estableció el 11 de julio de 1853 en los locales que había ocupado la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País en el palacio Escoriaza-Esquivel.[1][2]
El 29 de abril de 1862 se constituyó el obispado triprovincial de Vitoria, que incluía 832 parroquias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. La gran afluencia de alumnado hizo patente la necesidad de crear otro seminario acorde a las nuevas necesidades. En 1880 fue levantado el Seminario Conciliar, ahora conocido como seminario viejo, en los terrenos del hospital de Santa María, frente a la Catedral.[1][3] Sin embargo, tanto éste como el de Aguirre se quedaron pequeños ante los numerosos seminaristas que acudían a estudiar a Vitoria, por lo que el obispo Fray Zacarías Martínez decidió la creación de uno nuevo. Con la creación del nuevo Seminario Diocesano en la actual calle Beato Tomás de Zumárraga, los edificios de los seminarios precedentes dejaron de ser utilizados para ese uso.[4][5]
Historia
Proyecto
El terreno escogido,[6] de unas 14 hectáreas, era conocido como Los Cascajos de San Martín, con la ermita de San Martin al Este, el pueblo de Ali al Oeste, la vía del ferrocarril al Sur, y la carretera de Ali al Norte.[7] Pertenecía en parte a la Diócesis y en parte al conde de San Rafael, cuya resistencia a vender sus tierras retrasó el inicio de las obras. Finalmente, la Iglesia compró los terrenos en su totalidad para poder iniciar la construcción.[4][8]

El proyecto, impulsado por el obispo Fray Zacarías Martínez primero y apoyado después hasta su finalización por el obispo Mateo Múgica, le fue encargado al sacerdote y arquitecto Pedro de Asúa. El 25 de marzo de 1926 firmó como arquitecto-director el Pliego de condiciones para la contratación de las obras del nuevo Seminario Diocesano de Vitoria. La empresa se adjudicó al contratista de Pamplona Rufino Martincorena, que se comprometía a realizar la obra en 2.485.689 pts., y el plazo estipulado (que no se cumpliría) para su finalización se fijó en dos años y medio a partir de la adjudicación. El diseño se atuvo a las prescripciones disciplinarias e higiénicas del papa Pío X para los seminarios italianos y a las normas de la Sagrada Congregación de Seminarios de 1920.[4][9]
Me encargaron el estudio de los planos del futuro seminario, haciendo los croquis de las plantas y un apunte de fachada. Para la confección del proyecto recabé el auxilio de otro arquitecto y una vez concedido, elegí a Luis Díaz Tolosana.Pedro Asúa, 1924

Donaciones
Para comenzar las obras se contó con importantes donaciones. La más relevante de ellas (casi tres millones de pesetas) fue la proporcionada por el testamento de Elvira Zulueta, fallecida en 1917, que permitió el levantamiento de la fachada, el salón de actos, los comedores y varios de los pabellones. Miembros de la nobleza local y la feligresía alavesa proporcionaron también considerables recursos económicos.[10]
Inicio de las obras
La primera piedra se colocó el 28 de abril de 1926, fiesta de San Prudencio. Para la celebración, acudieron a Vitoria doscientos seminaristas acompañados de sus profesores procedentes de toda la por entonces conocida como Diócesis Vascongada. También llegaron los obispos de Vizcaya y Guipúzcoa, invitados por el de Vitoria Fray Zacarías Martínez, los arciprestes de los tres territorios, los párrocos de las iglesias de las tres capitales vascas y otras personalidades religiosas.[11]
El Rvdmo. Sr. Fr. Zacarías Martínez Núñez O.S.A. Obispo de Vitoria bendijo según las ceremonias de Ritual y colocó solemnemente la Primera Piedra de esta Iglesia y Seminario que se ha de dedicar a Dios N. S. en honor de San Prudencio, Ob. y de San Ignacio. Fund. El día 28 de abril de 1926, quinto año del Pontificado Pio XI y reinando en España Alfonso XIII.Inscripción de la primera piedra del Seminario Diocesano de Vitoria, 1926
Inauguración
Las obras terminaron transcurridos cuatro años y cinco meses desde su inicio. A la inauguración en el salón de actos,[12] que tuvo lugar el 28 de septiembre de 1930, acudieron importantes autoridades como el rey Alfonso XIII y el nuncio apostólico, Monseñor Ruffini. Finalizada la ceremonia religiosa, el monarca hizo un recorrido guiado por Pedro Asúa por las instalaciones, acompañado del Obispo, Nuncio, Arzobispos, demás prelados y autoridades.[7][10][11]
El total de alumnos en los establecimientos docentes de la diócesis rondaba los novecientos entre 1927-1930. El Seminario Conciliar acogió al alumnado secular de la diócesis triprovincial hasta la segregación de 1949-50. Luego siguió funcionado solo para la Diócesis de Vitoria. [1]
Descripción
Exterior

La suma de todas las plantas del gran edificio del seminario supone una superficie construida de 36.000 m².[11] El conjunto edilicio, de carácter ecléctico y regionalista, dispone de amplios espacios abiertos ajardinados. Fue el primer edificio de Vitoria construido en hormigón armado, además de piedra y de ladrillo. En el pliego de condiciones técnicas para la construcción se especificaban los materiales que debían ser usados: cementos y gravas de calidad, piedra de sillería de Nanclares y Fontecha, ladrillo macizo y hueco, tejas planas, yesos de Logroño, Llodio o Murguía, madera de pino norte para carpintería general y de pino tea para clases y entarimado y azulejos de fábricas acreditadas. El conjunto consta de cuatro pabellones (tres de ellos llamados Filósofos, Latinos y Teólogos) cada uno de ellos con sótanos, planta principal y tres pisos. En la parte trasera del complejo hay otro pabellón destinado a la cocina y los comedores. En los dos extremos de la fachada se sitúan el salón de actos[12] y la capilla pública, rematada en su exterior por una torre con un reloj procedente de la basílica de Begoña que tuvo que ser adaptado.[4][7]
Interior
La riqueza de la parte pública, acceso, escalera, salón de actos y capilla, contrasta con la austeridad de las aulas, habitaciones y áreas de servicios. La escalera principal que sube desde el hall al piso noble, obra de Conrado Ruiz de Ocenda, está bifurcada en dos ramas e iluminada por una triple vidriera de Maumejean. Los zócalos de los distribuidores de los pabellones están decorados con rica azulejería en tonos amarillos, azules, verdes y blancos con decoraciones geométricas, vegetales y de animales.[4][7]
La iglesia presenta ábside neogótico. En reconocimiento por el beneficio económico que el Seminario recibió por las disposiciones testamentarias de Elvira de Zulueta y el cumplimiento de estas por parte de su marido, la Iglesia concedió al matrimonio el derecho de inhumación en la capilla de nuevo Seminario. Es por ello que en el templo se ubica el sepulcro de los donantes, de estilo neogótico y realizado en mármol de Carrara. La imagen de Cristo Rey es de Higinio Basterra. Todas las vidrieras de la capilla, del ábside, del crucero, de los altares laterales y de las tribunas, son también de la casa Maumejean. El órgano fue fabricado en 1930 por la casa Dourte, de Bilbao.[7][10][13]
Siglo XXI
Aparte de la continuación de sus labores docentes, aunque con muchos menos alumnos de los que contaba cuando se inauguró, el Seminario alberga una importante biblioteca, abierta para la investigación, que contiene los fondos bibliográficos de los seminarios previos. Entre los miles de ejemplares que custodia cuenta con una veintena de libros incunables fechados entre 1471 y 1500, impresos en diversas ciudades europeas. También se encuentra en el Seminario el Archivo Diocesano, que reúne los fondos parroquiales históricos de la provincia. [14][15][16]
Parte de las edificaciones se alquilan de forma puntual o permanente a la UNED, a varios clubs deportivos y a otras instituciones.[17][18]