Fuck-me shoes
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La expresión fuck-me shoes (en ocasiones ampliado a zapatos «knock-me-down-and-fuck-me») es un término coloquial para referirse a los zapatos de tacón alto para mujer que exageran una imagen sexual. El término puede aplicarse a cualquier calzado femenino que se use con la intención de excitar a los demás. A veces se utiliza para condenar a las mujeres que deciden llevarlos o de forma misógina hacia las mujeres que los llevan.[1]
El término tiene un significado similar al de botas kinky, aunque normalmente estas refieren más específicamente a botas adecuadas para un fetiche concreto.
La expresión posiblemente se originó en los Estados Unidos, donde se utilizan dos términos similares: «fuck-you shoes», que implica un desprecio por las convenciones o la corrección, o «fuck-off shoes», donde «fuck-off» significa tanto desmesurado como agresivo.[2] Los pantalones ajustados se denominaban «come fuck-me» (ven a follarme), tal y como aparece en el diccionario británico de jerga de 1972 The Queens' Vernacular: A Gay Lexicon, mientras que en la obra de 1974 titulada Myra & Gore: A New View of Myra Breckinridge and A Candid Interview with Gore Vidal: A Book for Vidalophiles, se cita como referencia a una persona que llevaba «un fabuloso par de fuck-me's de Joan Crawford de los años 40».[3] La canción We Are the Dead, del álbum Diamond Dogs de David Bowie, publicado en 1974, menciona los «zapatos de tacón fuck-me».
En la primera autobiografía de Shelley Winters, Shelley: Also Known as Shirley, ella relata un recuerdo de cuando era compañera de cuarto de Marilyn Monroe: «Eran unas sandalias especiales, atadas por delante con un lazo, que Marilyn y yo solíamos «tomar prestadas» del estudio. Entre risas, las llamábamos nuestros «zapatos fuck-me». Realmente eran los zapatos más sexys que había visto nunca. Siempre que hacíamos fotos de pin-up para los soldados, nos las poníamos».[4]
La destacada feminista Germaine Greer dio a conocer un término que hasta entonces era «oscuro» cuando lo utilizó en 1995.[2] Greer utilizó el término para referirse a su compañera columnista de The Guardian, Suzanne Moore, diciendo que tenía «el pelo revuelto por todas partes, zapatos de «fóllame» y un escote de tres pulgadas».[5][6][7][8][9] Greer hizo el comentario en una columna enviada originalmente al diario, pero que luego se publicó en una versión suavizada, sin la cita anterior, en The Spectator[10] —en respuesta a un comentario que Moore había hecho en el «Londoner's Diary»,[11] columna del Evening Standard, sobre la afirmación (falsa) de Richard Neville de que Greer tenía una cicatriz de histerectomía en el abdomen,[12] en el que Moore presentaba la supuesta histerectomía de Greer como una decisión voluntaria de esterilizarse. Greer también fue citada durante la década de 1990 por criticar a varias escritoras a las que calificó de «feministas de estilo de vida»[13] que, en su opinión, defendían el feminismo de una manera superficial. Pamela Church Gibson identifica a Greer como una figura dominante en la definición de la retórica feminista antimoda.[14]
La respuesta de Moore a Greer fue que sus elecciones en materia de moda estaban dictadas por sus propios gustos y no por complacer a los hombres: «Como alguien que creció con el punk y Madonna, doy por sentado que las mujeres se visten para complacerse a sí mismas y no a los hombres». Moore ha dicho que su calzado «no se lleva solo para complacer a los hombres», lo que implica que la intención es doble, complacer tanto a ella como a los observadores, aunque también afirma que «la mayor parte del placer [de comprar zapatos] implica una fantasía privada que comienza conmigo y termina en mis pies. Los hombres no tienen nada que ver».[15]
El incidente y el término recibieron cobertura en los medios de comunicación británicos y más allá, y el término se ha asociado con Greer en la cultura popular.[16] Greer había denunciado los zapatos de tacón de aguja como símbolos de la subordinación de la mujer ya en 1970, con La mujer eunuco.[17]
Debate cultural
El conflicto subyacente surge de la cuestión de qué se considera una forma adecuada para que las mujeres muestren su cuerpo, especialmente en espacios públicos. Las feministas están divididas sobre esta cuestión: el feminismo de primera ola tiende a condenar ciertas formas de vestir, mientras que el feminismo de segunda ola comenzó a adoptar una postura más positiva hacia el sexo, y el feminismo de tercera ola ha llegado en gran medida a considerar las críticas a las elecciones de moda como «slut-shaming» (vergüenza por ser promiscua), una acción considerada misógina, incluso cuando proviene de otras mujeres. El desarrollo de las manifestaciones de protesta SlutWalk contra los códigos de vestimenta está influenciado por esta postura.
Cuando la moda punk estaba en auge a finales de la década de 1970, las mujeres jóvenes jugaban conscientemente con el simbolismo inherente a sus complementos, mezclando opciones que creaban un choque visual discordante: el cuero se combinaba con el encaje, las tachuelas de acero con el terciopelo, los tacones de aguja con pesadas cadenas en los tobillos. El resultado fue exagerar un look de agresividad sexual, convirtiendo los «zapatos de follarme» en significantes de «que te jodan».[17] La contracultura juvenil influenciada por el punk continúa con esta tendencia, que forma parte de la tendencia más amplia de la moda fetichista.
Referencias
- ↑ Egan, R. Danielle; Hawkes, Gail Louise (2012). "Sexuality, youth and the perils of endangered innocence: how history can help us get past the panic", en Gender and Education, 24 (3): pp. 269–284.
- 1 2 Thorne, Tony (2007). Dictionary of Contemporary Slang. Londres. A&C Black, p. 172.
- ↑ Sheidlower, Jesse, (2009). The F-Word. Nueva York. Oxford University Press, p. 151.
- ↑ Winters, Shelley (1980). Shelley: Also Known as Shirley. Nueva York. William Morrow, p. 117.
- ↑ «Unsisterly conduct as feminist generations fall out». The Independent. Consultado el 24 de enero de 2026.
- ↑ «Sparring partners». The Sunday Times. Consultado el 24 de enero de 2026.
- ↑ «Middle-aged feminist rage shocks and amuses». The Observer. Consultado el 24 de enero de 2026.
- ↑ «Dr Greer, I presume». The Independent. Consultado el 24 de enero de 2026.
- ↑ Wallace, Christine (1999). Germaine Greer: Untamed Shrew. Nueva York. Faber and Faber, p. 269.
- ↑ «We shall not be neutered». The Spectator. Consultado el 24 de enero de 2026.
- ↑ «So why no child for the female eunuch?». Evening Standard. Consultado el 24 de enero de 2026.
- ↑ Neville, Richard (1995). Hippie Hippie Shake: The Dreams, the Trips, the Trials, the Love-Ins, the Screw Ups… the Sixties. Londres. Bloomsbury, p. 71.
- ↑ «Germaine smacks her sisters». The Independent. Consultado el 24 de enero de 2026.
- ↑ Church Gibson, Pamela (2000). "Redressing the Balance: Patriarchy, Postmodernism and Feminism", en Stella, Bruzzi; Church Gibson, Pamela (eds.). Fashion Cultures: Theories, Explorations and Analysis. Nueva York. Routledge, pp. 349–362.
- ↑ Moore, Suzanne (1996). Head over Heels. Londres. Viking, p. 294.
- ↑ Calcutt, Andrew (2000). Brit Cult: An A–Z of British Pop Culture. Londres. Prion, p. 223.
- 1 2 Edwards, Tim (2011). Fashion in Focus: Concepts, Practices and Politics. Nueva York. Routledge, p. 82.
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