Kink

término coloquial para comportamiento sexual no normativo From Wikipedia, the free encyclopedia

En la sexualidad humana, el término en inglés kink (así como su derivado kinkiness y el adjetivo kinky) describe de manera genérica un abanico de conceptos, intereses, fantasías o prácticas sexuales no convencionales que, a menudo, guardan afinidades con el BDSM. El término deriva de la idea de una «desviación» o «torcedura» (en inglés: kink) en el comportamiento sexual de un sujeto, para contrastar dicho comportamiento con costumbres y propensiones sexuales «convencionales» o «vainilla». Por lo tanto, es un término coloquial para el comportamiento sexual no normativo.[1] La gama de intereses y comportamientos incluye la erotización de sensaciones intensas (p. ej., el dolor), la erotización de dinámicas de poder y diferencias interpersonales, la fascinación y la excitación sexual duraderas ante estímulos sensoriales específicos, incluyendo partes específicas del cuerpo u objetos inanimados (es decir, fetiches), los juegos de rol eróticos y actividades eróticas o excitantes que inducen estados de conciencia intensificados o alterados.[2]

El bondage es comúnmente considerado como un tipo de kink.

En muchas publicaciones académicas los términos BDSM y kink se discuten de manera conjunta,[3] y las distinciones entre ambas prácticas son difusas.[4][5] Algunos investigadores han definido el comportamiento kink como cualquier comportamiento sensual, erótico o sexual no convencional, incluyendo comportamientos relacionados con el BDSM (p. ej., el juego con cera, el bondage, las nalgadas eróticas, el juego de ponis u otras formas de juego de dominación-sumisión o de humillación erótica), pero incluyendo también comportamientos exhibicionistas, voyeristas, fetichistas y otros,[4][5] muchos de los cuales han sido tradicionalmente descritos en la investigación clínica como parafilias.[4] El término «kink» ha sido reclamado por miembros de comunidades en las que se practican estas actividades como un término o sinónimo propio para referirse a sus prácticas, lo que indica una gama de prácticas sexuales y eróticas que van desde la cosificación lúdica hasta la sexual y ciertas parafilias. En el siglo XXI, el término kink, junto con expresiones como BDSM, leather, fetish o fetiche, se ha utilizado más comúnmente que el término parafilia.[1]

Las prácticas sexuales kink van más allá de lo que se consideran prácticas sexuales convencionales como un medio para aumentar la intimidad entre miembros de parejas sexuales. Algunos hacen una distinción entre kink y fetichismo, definiendo la primera como una actividad que mejora la intimidad de la pareja, y la segunda como una actividad que la reemplaza.[6] Debido a su relación con los límites sexuales conformistas, que varían ellos mismos según la época y el lugar, la definición de lo que es convencional o lo que no, es igualmente variable.[7][8]

También es posible participar en kinks de maneras no sexuales. En un estudio, hasta un 35% de un grupo participantes involucrados alta e intensamente en el BDSM afirmaron que para ellos era principalmente no sexual.[9] Asimismo, personas que se identifican como asexuales a veces practican el kink.[9] Por razones como estas, mientras algunos académicos describen el kink como «ocio serio» (o búsqueda seria del ocio),[10] otros afirman que las identidades kink se parecen o de hecho constituyen una forma de orientación sexual.[11]

Historia

La palabra inglesa «kink» es registrada por primera vez en el siglo XVII en referencia a una «contracción similar a un nudo o giro corto en una cuerda, hilo, cabello, etc.»,[12] originalmente un término náutico, proveniente del neerlandés kink («giro en una cuerda»; también en francés y sueco). Para comienzos del siglo XIX, la palabra empezó a usarse en el sentido figurado de «noción extraña, retorcimiento mental o capricho». Su uso en el sentido específico de «perversión sexual, fetiche o parafilia» data de 1973, si bien ya en 1965 se usaba para referirse a una «persona sexualmente "anormal"».[12]

De acuerdo con Ortmann y Sprott (2013), los términos sadismo, masoquismo y fetiche no surgieron desde dentro de la comunidad de practicantes sino que fueron tomados de las comunidades médicas y psiquiátricas, por lo cual miembros de la comunidad empezaron a usar las palabras kink y kinky sex como una manera alternativa de denominar sus prácticas de forma más orgánica, de tal forma que el término es considerado dentro de la comunidad como más apropiado para describirse a sí mismos en comparación con aquellos términos impuestos sobre ellos desde afuera.[13][14]

Algunas universidades también cuentan con organizaciones estudiantiles centradas en problemas, dentro del contexto de preocupaciones LGBT más amplias. La psicóloga Margie Nichols describe el kink como una de los «elementos que componen la "Q" en LGBTQ».[1]

Bibliografía

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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