Fuerzas Armadas de México
Fuerzas armadas de los Estados Unidos Mexicanos
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Las Fuerzas Armadas de México son el conjunto de instituciones militares constituidas legalmente para garantizar la soberanía, integridad territorial, independencia y seguridad interior del país; además de colaborar con las autoridades para auxiliar a la población en situaciones de emergencia social, así como promover acciones cívicas o de beneficio comunitario. El presidente de México es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, lo que lo convierte en el único facultado para disponer de ellas; sin embargo la legislación normativa y la autorización de sus acciones bélicas están supeditadas al Senado de la República.[6][7][8][9]
| Fuerzas Armadas de México | ||
|---|---|---|
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| Activa | 1821 | |
| País |
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| Rama/s |
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| Tipo | Fuerzas armadas | |
| Alto mando | ||
| Comandanta suprema |
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| Secretario de la Defensa Nacional |
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| Secretario de Marina |
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| Personal | ||
| Edad | 18 años | |
| Personal | 531 714 (2026)[1][2][3] | |
| Reserva | 98 165 (2026)[4] | |
| Presupuesto | ||
| Cantidad | US$ 13 147 570 646 (2026)[5] | |
| PIB | 0.70 % | |
Están integradas por cuatro instituciones militares permanentes, agrupadas en dos Secretarías de Estado que son:[10] Secretaría de la Defensa Nacional (a cargo del Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Guardia Nacional de México)[11][12] y Secretaría de Marina (a cargo de la Armada de México).[13]
La trayectoria histórica de las fuerzas armadas mexicanas tiene un involucramiento destacado con el propio devenir histórico de este país; se desenvolvió de manera activa en las luchas internas de las facciones políticas del siglo XIX, y desde luego en las guerras externas contra varias invasiones extranjeras en esa misma centuria; por otro lado, diversos personajes ligados a su estructura, estuvieron vinculados en los procesos políticos y sociales que definieron las características generales del estado mexicano como la Reforma y Revolución. Desde la década de 1940 ejercen una política estrictamente defensiva, sin pretensiones de influencia regional, armamentismo o posicionamiento en bloques militares; esto en concordancia con la política exterior pacifista y neutral del país. En ese mismo decenio iniciaron un proceso de institucionalización para desvincularse de su histórico papel político; no obstante se volvieron pieza fundamental en el mantenimiento del orden social del sistema de partido hegemónico en la segunda mitad del siglo XX. Aunque desde la década de 1980 comenzaron su participación en labores de combate al crimen organizado, es desde 2006 que entraron plenamente en la llamada «guerra contra el narcotráfico»; de manera simultánea, después del terremoto de 1985, empezaron su evolución plurifuncional al profesionalizarse en materia de protección civil.[14]
Estas fuerzas armadas tienen la singularidad de ser las únicas del mundo que no están en una misma Secretaría o Ministerio, y que no tienen un «Estado Mayor Conjunto de Operaciones». En el contexto de América Latina, las FF. AA. de México son una de las más grandes, pero a la vez, de las que menor cantidad del producto interno bruto dedica, menos del uno por ciento. De acuerdo al Global Firepower de 2026, las fuerzas armadas mexicanas ocupan el lugar 36 entre 145 instituciones armadas del mundo (2.º en América Latina), en términos generales de acuerdo a un conjunto de sesenta métricas que incluyen: la cantidad de personal, el número y calidad de vehículos de combate terrestre, aéreo y naval, el gasto en relación con el PIB, el total de reservas que pueden ser movilizadas, las materias primas disponibles, las características del territorio nacional, la capacidad de fuego (armamento pesado), entre otros.[15][16]
Síntesis histórica
Siglo XIX


Las Fuerzas Armadas de México tiene como primer antecedente el «Ejército Insurgente» encabezado por Miguel Hidalgo y Costilla en el contexto del inicio de la guerra de independencia. Integrado por campesinos, agricultores, mineros y trabajadores de las haciendas sin ningún conocimiento castrense; el «Ejército Insurgente» comenzó a organizarse el 21 de septiembre de 1810 en la ciudad de Celaya, cuando el ayuntamiento tomado por los insurgentes, otorgaron los primeros nombramientos por aclamación de los levantados, correspondiendo a Hidalgo el de «Generalísimo de América», a Ignacio Allende «teniente coronel» y a Ignacio Camargo el de «mariscal de campo». Bajo la dirección de algunos líderes que aprovecharon de los pobladores, su álgido conocimiento del terreno, la cantidad de efectivos que se unieron a su causa y la adhesión de (probablemente dos compañías) de «Dragones del Regimiento Provincial de la Reina», leales a Allende, comenzó un proceso de estructuración en términos de la táctica y la estrategia que habrían de seguir. La campaña de Miguel Hidalgo logró triunfos significativos en Guanajuato y el Monte de los Cruces, para luego caer derrotado por el «Ejército virreinal» en Aculco y Puente de Calderón. Tras la captura y muerte de los principales líderes insurgente en julio de 1811, el cuerpo armado se desintegró parcialmente en algunas regiones.[14][17][18][19][20]
El 19 de agosto de 1811 se estableció en Zitácuaro la Suprema Junta Gubernativa de América; este órgano colegiado, integrado por dieciséis jefes insurgentes, entregó el mando de las tropas a José María Morelos y Pavón, nombró a Ignacio López Rayón, José María Liceaga y José Sixto Verduzco como dirigentes políticos. Morelos, quien había recibido la orden directa de Hidalgo de encabezar la revolución en la Sierra Madre del Sur, se desenvolvería como jefe militar de manera destacada a pesar de carecer de preparación, pero fundamentado sus avances en el conocimiento geográfico y social que tenía de la zona sur novohispana. Entre los triunfos más sonados de Morelos y su ejército, del que formaban parte, entre otros, Hermenegildo Galeana, Mariano Matamoros y Nicolás Bravo, se encuentra el sitio de Cuautla (1812), que fue roto tras casi un año de asedio realista, la toma de Oaxaca (1812) y el sitio de Acapulco (1813). Morelos emprendió cuatro exitosas campañas; logrando ocupar buena parte de las provincias de Michoacán, México, Oaxaca y Puebla. Controló un amplio radio de acción que iba del puerto de Acapulco (en el Pacífico) hasta Orizaba (cerca de Veracruz en el Golfo de México) y de ahí a Oaxaca. Cuando Napoleón Bonaparte y los franceses se retiraron de España, y regresó el rey Fernando VII, se envió refuerzos a Nueva España y los realistas terminaron por minar la capacidad bélica del ejército insurgente. Morelos fue derrotado en la Batalla de Temalaca, Puebla y conducido a la Ciudad de México, donde fue enjuiciado, degradado y excomulgado. Finalmente, fue fusilado en San Cristóbal Ecatepec, el 22 de diciembre de 1815.[14][21]
A partir de 1815 los independentistas entraron en una guerra defensiva y fragmentada; los principales focos de resistencia popular entre 1816 y 1820 los encabezan Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria. En el caso del primero, concentró sus esfuerzos en atacar y hostigar a las poblaciones ocupadas por las tropas realistas desde la cuenca del río Mezcala hasta la costa del Pacífico, atreviéndose a atacar al puerto de Acapulco. Hizo de la guerra de guerrillas el medio para mantener vivo el movimiento en el suroeste y sureste del país; en tanto el segundo combate en la sierra de Oaxaca, Nautla y el Puerto de Veracruz.
La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 afectó a la élite novohispana, que organizada en la Conspiración de La Profesa inician un proceso para separarse de España; sin embargo consideran que para ello es necesario derrotar las revueltas populares independentistas, por lo que nombran al militar realista Agustín de Iturbide como encargado de vencer a los últimos insurgentes. No obstante Iturbide, que además de ser consciente de la dificultad de vencer a los rebeldes en su territorio, pretende dar vuelta a las pretensiones de La Profesa para gestar su propio proyecto, decide pactar con los insurgentes la independencia del virreinato.

El 10 de febrero de 1821, se reunió con Vicente Guerrero y acordaron en Acatempan la unión de ambos movimientos; posteriormente promulgaron el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821 para definir los pormenores del final de la lucha; el documento se resumía en alcanzar el objetivo sosteniendo tres garantías comunes: independencia, unión y religión, así como el establecimiento de una monarquía constitucional como forma de gobierno. El avance del llamado Ejército Trigarante no pudo ser contenido por las disminuidas fuerzas realistas; el último combate armado ocurrió el 19 de agosto en Azcapotzalco. Cuando Juan O'Donojú —último gobernante designado por la metrópoli— llegó a Nueva España, firmó los Tratados de Córdoba el 24 de agosto del mismo año, reconociendo la independencia del nuevo país. El 27 de septiembre de 1821, el ejército trigarante entró a la Ciudad de México y al día siguiente en el antiguo Palacio Virreinal se firma el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.[14][21][22]
El gobierno transitorio encabezado por la Junta Provisional Gubernativa, tuvo entre sus primer prioridades, la organización de las fuerzas armadas surgidas del Ejército Trigarante. El 8 de noviembre de 1821, mediante el decreto que estableció los ministerios de gobierno, se fundó la Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra y Marina, quedando como encargada de diseñar, planear, ejecutar y coordinar las políticas públicas relacionadas con el ejército y la armada (fundada el 4 de octubre del mismo año).[23] Tanto los ordenamientos de la Junta, como los del Congreso Constituyente, y lo marcado por el «Reglamento Provisional Político del Imperio Mexicano», facultaban como Comandante en Jefe a quien ocupara la titularidad del poder ejecutivo, estableciendo la tradicional línea de mando.[24][25]
El surgimiento de una clase política integrada primordialmente por los antiguos líderes militares realistas e insurgentes; las amenazas exteriores venidas de Europa y Estados Unidos, que requerían de un ejército bien preparado; y la serie de fueros y privilegios fundados en la ley para el aparato castrense, se convirtieron en los factores decisivos para el rol protagónico de las fuerzas armadas en la historia temprana del México independiente.[26][27]
En el ámbito interno, la primera participación política del Ejército, fue el respaldo y presión ejercida para la entronización de Agustín de Iturbide (mando supremo entonces) como Emperador de México en 1822. Pero fueron precisamente los jefes militares quienes se sublevaron en la Revolución del Plan de Casa Mata para derrocarlo y establecer la república. A partir de ahí comenzó una serie de golpes de estado, asonadas y revueltas cívico-militares para influir en la conformación de los Poderes de la Unión, no solo por seguir liderazgos conservadores y liberales de manera indistinta, sino para la conservación misma de los privilegios militares. Las intervenciones militares se dieron de manera prácticamente ininterrumpida (Motín de la Acordada en 1828, Plan de Jalapa en 1829, Plan de Veracruz en 1832, Plan de Cuernavaca en 1834, Bases de Tacubaya en 1841, entre otros). A esto se sumaron las operaciones de combate contra los pueblos indígenas de la península de Yucatán y el norte extremo del país; y los movimientos separatistas en diversos estados, en respuesta a la instauración de la república centralista, siendo el de mayores consecuencias la guerra de independencia texana encabezada por los colonos estadounidenses Stephen Austin y Samuel Houston; esta se libró entre el 2 de octubre de 1835 y el 21 de abril de 1836; luego de ser derrotado en la batalla de San Jacinto, Antonio López de Santa Anna fue obligado por Samuel Houston a firmar el Tratado de Velasco, que declaraba la rendición y retiro de las tropas nacionales, y que implícitamente consideraron los anglo-texanos como el reconocimiento de su independencia.[28]
En el ámbito externo la Marina Armada y el Ejército Nacional lograron significativos triunfos para derrotar los intentos españoles de reconquista, en San Juan de Ulúa (1825) y Tampico (1829), respectivamente. Sin embargo, no pudieron derrotar la invasión francesa de 1838; aunque vencieron a la República de Texas en su intento por tomar Nuevo México en 1842.[28][29]

Sin embargo, la derrota más significativa de las fuerzas armadas mexicanas se vivió en el contexto de la invasión estadounidense. El 26 de mayo de 1846 tropas invasoras en la franja entre los ríos Bravo y Nueces, fueron emboscados por soldados mexicanos; esto desató la guerra entre ambos países. México enfrentó la invasión estadounidense entre 1846 y 1848; la superioridad numérica, armamentística y de disponibilidad de recursos, inclinó la balanza a favor de los estadounidenses. En contra de México no sólo jugaron los factores por inferioridad de capacidades para su defensa, sino la situación caótica en las disputas por el poder en la capital; también se añade la indiferencia de algunos estados para proveer la defensa nacional y las divisiones entre los combatientes.[30]
Salvo la resistencia popular en el sur de California (Los Ángeles y San Diego), la rebelión indígena en Nuevo México, las guerrillas locales en Tabasco, Chihuahua, Michoacán, Jalisco y Durango, y los enfrentamientos del ejército en Nuevo León, Coahuila y la Ciudad de México (destacando la celebre defensa del Castillo de Chapultepec), no hubo mayor contención al avance invasor. Estados Unidos ocupó la capital el 14 de septiembre de 1847. El gobierno mexicano se vio forzado a firmar el Tratado de Guadalupe-Hidalgo el 2 de febrero de 1848, por el cual entregó más de la mitad del territorio nacional a los Estados Unidos (los actuales estados de California, Arizona, Nuevo México, Nevada y Utah; y porciones de Colorado, Oklahoma, Kansas y Wyoming).[n 1][31][32][33]
El triunfo liberal de la Revolución de Ayutla de 1854 y la promulgación de la Constitución de 1857 terminaron con los fueros y privilegios del ejército; sin embargo esto acarreó su fragmentación entre las bases populares leales al gobierno y las elites conservadoras de la plana mayor militar, que derivó en el mayor conflicto civil de este siglo, la guerra de Reforma (1858-1861); tras el triunfo del gobierno constitucional de Benito Juárez, se depuró la mayor parte del ejército para evitar nuevos golpes de estado.[34][35]

La situación de la posguerra, llevó a la suspensión de pagos de la deuda externa en 1861. Esto ocasiona el reclamo de España, Reino Unido y Francia, que se apostaron en las costas mexicanas en febrero de 1862 exigiendo su pago; las negociaciones conducidas por Manuel Doblado, logran la partida de los dos primeros países; pero Napoleón III aprovecharía la ocasión para llevar a cabo sus planes de establecer un imperio satélite en América que contuviera a Estados Unidos. Los franceses, al mando del conde de Lorencez, dieron comienzo a las hostilidades militares. La intervención francesa fue detenida temporalmente luego del destacado triunfo en la Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862 encabezado por Ignacio Zaragoza; el reagrupamiento de los franceses y el apoyo de sectores conservadores revirtieron la situación, cayendo la capital de la república en mayo de 1863. Se estableció el Segundo Imperio Mexicano con Maximiliano de Habsburgo como monarca, y un «Ejército Imperial» sostenido por las tropas francesas, las huestes conservadoras persistentes, y voluntarios de Austria y Bélgica.
A pesar de las intenciones liberales de los monarcas extranjeros (por lo que chocaron con su aliados conservadores), el imperio careció de apoyo popular, ligado más a la resistencia republicana encabezada por Juárez, quien después de varias escapatorias se estableció en El Paso del Norte. La revuelta popular del ejército republicano, acompañada del abandono parcial francés y la injerencia estadounidense para generar presión internacional, debilitaron a los invasores y sus cómplices mexicanos. En el caso del bando republicano, se promovió la guerra con la acción combinada de guerrillas y del ejército. La guerrilla popular, conocidos como «chinacos», tuvo un papel destacado: atacaban a las tropas invasoras por sorpresa y capturaban su abastecimiento. Esa estrategia produjo numerosas bajas y un gran desgaste económico al ejército francés. Las mujeres tuvieron una actividad relevante en la resistencia liberal. Se desempeñaban en labores de espionaje y transmitían mensajes. A las mujeres que actuaban junto con los guerrilleros se les llamaba chinacas rojas.[36]
La toma de la ciudad de Puebla el 2 de abril de 1867, acorraló a las últimas huestes invasoras y conservadoras; ante ello el emperador Maximiliano decidió trasladarse a la ciudad de Querétaro para organizar una resistencia, aun en espera de refuerzos. La guerra culminó con la retirada del ejército francés y la rendición de los conservadores, así como el juicio y fusilamiento del emperador en el Cerro de las Campanas (Santiago de Querétaro) el 19 de junio de 1867. El 15 de julio de 1867 Juárez entró a la Ciudad de México marcando el fin del Segundo Imperio.[34]
Las revoluciones de La Noria y Tuxtepec, marcaron el final de los conflictos internos a gran escala desde la independencia, pero también el inicio del Porfiriato, régimen cívico-militar encabezado por Porfirio Díaz que estableció a las fuerzas armadas como baluarte de su proyecto positivista de «Orden y Progreso»; el ejército inició una trayectoria histórica, de brazo armado del estado para la consolidación de la paz y la estabilidad del sistema político. Las características represivas en esta etapa se mostraron de mayor manera en la denominada Guerra de Castas y la Guerra del Yaqui.[37][38]
Siglos XX y XXI




En la Revolución mexicana iniciada en 1910, las fuerzas del Ejército Federal son sitiadas desde el mes de abril de 1911 en Ciudad Juárez, del 8 al 10 de mayo se libró la toma definitiva de la ciudad por parte de Francisco Villa y Pascual Orozco. La derrota en el norte y la posibilidad de que las rebeliones del sur tomasen la capital, produjo lo inevitable, el 21 de mayo de 1911 se firmaron los Tratados de Ciudad Juárez, mediante los cuales Porfirio Díaz y su vicepresidente Ramón Corral renunciarán a sus cargos.[39][40]
A pesar de las manifestaciones de lealtad del Colegio Militar, la resistencia de miembros del Estado Mayor Presidencial y los combates de los guardias de Palacio Nacional, el 19 de febrero de 1913 se concretó el golpe de Estado fraguado por Manuel Mondragón (acompañado por Bernardo Reyes y Félix Díaz luego de sacarlos de prisión), concretado por el jefe militar Victoriano Huerta e instigado por el embajador estadounidense Henry Lane Wilson. El presidente Francisco I. Madero fue asesinado tres días después, dando conclusión a la Decena Trágica.[39]
El 26 de marzo de 1913, el gobernador de Coahuila Venustiano Carranza proclamó el Plan de Guadalupe donde desconocía el gobierno de Huerta, instaba al resto de los gobernadores a hacer lo mismo, llamaba a la insurrección popular y declaraba desaparecidos los poderes de la unión, así como a las fuerzas armadas leales al usurpador, para sustituir a estas por el Ejército Constitucionalista. El llamamiento tuvo un efecto significativo, pues incluso superando el movimiento maderista, miles de hombres y mujeres de todas las clases sociales y orígenes, especialmente trabajadores del campo y la ciudad, se enlistaron al grupo armado local, coloquialmente conocido como unirse a «la bola». Esta etapa de la lucha tuvo un efecto trascendente, culturalmente hablando, la masiva respuesta del pueblo para enlistarse en las tropas revolucionarias, generó una cohesión social manifestada en elementos identitarios surgidos de la vida en el combate, tales como corridos, vocabularios, narrativas, vestimentas, entre otros. Dado el desconocimiento de la institución militar que respaldaba al dictador Huerta, y el fenómeno social que significó el nacimiento del Ejército Constitucionalista, la historiografía mexicana contemporánea marca este evento como el nacimiento del Ejército Mexicano moderno.[14]
La vocación pacifista de la política exterior, la naturaleza defensiva de las fuerzas armadas y la postura neutral de la geopolítica mexicana tienen su origen en la serie de acontecimientos que se sucedieron después de la invasión estadounidense de 1914. El rechazo a la ocupación de parte de todas las facciones políticas y armadas que combatían en ese momento en la Revolución mexicana, y la marcada animadversión que generaba la presencia estadounidense entre todos los sectores populares, modificó la visión injerencista estadounidense hacia México, pues no encontraba el respaldo que si lograba en las invasiones en Nicaragua (1912), Haití (1915) y República Dominicana (1916), lo que llevó a evitar la intervención directa en la guerra interna de México; posteriormente la nueva postura se vio reforzada con el fracaso de la invasión para capturar a "Pancho" Villa en 1916. Luego de la declaración formal de la neutralidad mexicana con la Doctrina Carranza en 1919, el propio estado mexicano dejó de contemplar el uso de la fuerza fuera de las fronteras nacionales.
Sin embargo el momento definitivo ocurrió en el contexto de la crisis diplomática entre México y Estados Unidos de 1926-1927, derivada del rompimiento del Tratado de Bucareli. La tensión llegó a tal nivel, que círculos cercanos al gobierno de Calvin Coolidge ejercían presión para una invasión armada total, en tanto los círculos del presidente Plutarco Elías Calles preparaban una eventual defensa. En abril de 1927 agentes del líder obrero Luis N. Morones, actuando como espías, sustrajeron los planes de la pretendida invasión y con el amague de su revelación pública obligaron a la parte estadounidense a permanecer en la vía diplomática. No obstante, los planes revelados años más tarde, manifestaban la desestimación de la opción militar por parte de Estados Unidos, al considerar sus estrategas que una ocupación total del territorio mexicano acarrearía enormes costos humanos, materiales y económicos, poco viables de sostener a largo plazo, y se describían dificultades como la eventual resistencia popular a gran escala y la inestabilidad interna que generaría contener a mexicanos residentes en suelo estadounidense que pudieran oponerse a la invasión. Este antecedente sirvió de base en 1944 para la reforma a la Secretaría de Guerra y Marina, promovida por el titular y expresidente Lázaro Cárdenas; en ella, al descartarse de forma permanente la amenaza estadounidense (por lo costoso que resultaría para ellos), sumada a la línea política de la doctrina Estrada, las Fuerzas Armadas establecieron la doctrina de la guerra irregular y la prohibición de compra de armamento ofensivo, el despacho cambió de nombre a Secretaría de la Defensa Nacional y el Departamento de Marina se elevó a rango de secretaría en 1940.[41][42][43][44][45]
El 13 de mayo de 1942, el buque petrolero «Potrero del Llano» es torpedeado por submarinos alemanes frente a las costas de Florida; el gobierno mexicano emite notas de protesta diplomática exigiendo explicaciones y en su caso indemnizaciones a las tres Potencias del Eje; Alemania e Italia no responden, en tanto Japón ni siquiera la admite. El 20 de mayo otro buque petrolero, el «Faja de Oro» es torpedeado por alemanes. El 28 de mayo de 1942 el presidente declara la guerra a las potencias del Eje; México se adhiere a la Declaración de las Naciones Unidas, entrando formalmente en el bando aliado; establece políticas de cooperación militar y económica con Estados Unidos, incluyendo el programa «Bracero» para sustituir trabajadores agrícolas estadounidenses enlistados, por campesinos mexicanos. La participación bélica más directa corrió a cargo del Escuadron 201 de la Fuerza Aérea Mexicana entre el 9 de enero y el 15 de agosto de 1945 en la batalla de Luzón en el contexto de la toma de Filipinas.[46]
Durante la participación de México en la Segunda Guerra Mundial, el arma de aviación del Ejército Mexicano es elevada al rango de fuerza armada como la Fuerza Aérea Mexicana, para configurar la división tripartita de las Fuerzas Armadas de México.[47] En la década de 1940 experimentaron un progresivo retiro de la actividad política, luego de haber sido incorporadas durante el decenio anterior al partido oficial; sin embargo, como en los tiempos del porfiriato, se transformó en el brazo armado del estado para restringir los movimientos opositores al régimen, alcanzando sus puntos más álgidos en el movimiento magisterial de 1958, la huelga ferrocarrilera de 1959, el movimiento estudiantil de 1968, en los movimientos perseguidos durante la "Guerra sucia", entre otros.[48]
A pesar de la declarada neutralidad, México fue uno de los países firmantes del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca en 1947, un acuerdo de defensa mutua y colectiva en el hemisferio, que garantizara la respuesta ante un ataque en el continente. Es decir una alianza militar en la práctica, la única de la que fueron parte las fuerzas armadas mexicanas, no obstante, y a pesar de sus invocaciones nunca se presentó una participación mexicana, de hecho como tal nunca hubo una respuesta armada basada en el TIAR. El gobierno mexicano abandonó el tratado en 2002 al considerarlo obsoleto.[49][50][51]
Después de la Segunda Guerra Mundial, las Fuerzas Armadas de México no han tenido ningún enfrentamiento bélico con potencia extranjera, enfocándose solamente en asuntos internos. Destaca formalmente la participación del Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea en contener al Ejército Zapatista de Liberación Nacional durante los primeros días de enero de 1994; y desde 2006 la participación del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea en la Guerra Contra el Narcotráfico; este involucramiento en la seguridad pública, llevó a la creación de la cuarta fuerza armada, la Guardia Nacional en 2019, e integrada como instituto armado en 2025. Por otro lado, su enfoque de servicio social comenzó en 1955 con el Plan Marina y 1966 con el Plan DN-III-E; aunque se profundizó a partir del terremoto de 1985.[52][53]
Composición
En 2026 están integradas por 531 714 elementos en total, divididos en cuatro instituciones militares permanentes, agrupadas en dos Secretarias de Estado que son:[54] la Secretaría de la Defensa Nacional (a cargo del Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Guardia Nacional de México)[11] y la Secretaría de Marina (a cargo de la Armada de México).[13]
El «Mando Supremo», y el único facultado para disponer de las tres fuerzas, de forma parcial y total, es el Presidente de México. Sin embargo La administración y alto mando corresponden al General Secretario de la Defensa (para las tres primeras ramas) y al Almirante Secretario de Marina. La operatividad del Ejército y la Fuerza Aérea están a cargo del Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional y los Comandantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional respectivamente; y en el caso de la Armada del jefe de Estado Mayor General de la Armada. Por lo anterior, el presidente, podrá en todo momento coordinar alguna con las otras dos ramas, o con cualquier autoridad policial, para el cumplimiento de sus misiones generales.[11][13]
La planeación, adiestramiento, preparación y movilización en caso de guerra externa, están normadas por la «Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos»,[11] la «Ley Orgánica de la Armada de México»[13] y la «Ley de Seguridad Nacional».[55] Con su profundo involucramiento en la seguridad pública a partir de 2006, en las últimas dos decádas se elaboraron diversos documentos para dirigir su actuar, estando hoy vigentes la «Ley de la Guardia Nacional»[12] y la «Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública».[56]
Ejército

Es la rama terrestre de las Fuerzas Armadas y depende de la Secretaría de la Defensa Nacional. Se encarga de la defensa de la integridad territorial, independencia y soberanía nacional, de garantizar la seguridad interior, instrumentar el Plan DN-III-E en caso de desastres y, realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país. Sus integrantes surgen del servicio militar voluntario y del servicio militar nacional, que es además su fuerza de reserva. Está compuesto por 279 433 soldados.[1]
Para su organización territorial, esta distribuido en doce regiones militares, divididas a la vez en 48 zonas militares.[57][58]
Se compone de unidades organizadas por «Armas» y «Servicios». Las armas tienen como misión principal el combate, el que será ejecutado por cada una de ellas en función de como combinen el armamento, la forma preponderante de desplazarse, su poder de choque y forma de trabajo (Infantería, Caballería, Artillería, Blindada e Ingenieros). Los servicios tienen como misión principal, satisfacer necesidades de vida y operación, por medio del apoyo administrativo y logístico formando unidades organizadas, equipadas y adiestradas para el desarrollo de estas actividades (Ingenieros, Cartográfico, Transmisiones, Materiales de Guerra, Transportes, Administración, Intendencia, Sanidad, Justicia, Veterinaria y Remonta, Informática y Meteorológico).
Además de incluir en sus filas «cuerpos especializados» para áreas y tácticas específicas (Cuerpo de Guardias Presidenciales, Cuerpos de Aerotropa, Cuerpo de Policía Militar, Cuerpo de Música Militar y Cuerpo de Defensas Rurales).[59][60]
- Vehículo AMX-VCI del Ejército Mexicano.
- Arma blindada Panhard ERC-90.
- Vehículo artillado DN-Cimarrón, de fabricación mexicana.
Armada

Es la rama marítima de las Fuerzas Armadas y depende de la Secretaría de Marina. Se encarga de la vigilancia y salvaguardia de las costas, las islas, cayos y arrecifes, el mar territorial, la zona económica exclusiva, la plataforma continental y el espacio aéreo marítimo, con el fin de garantizar la defensa naval de la independencia, integridad territorial, soberanía nacional y seguridad interior; también tiene a su cargo la inspección de las aguas interiores, vías fluviales y lacustres navegables, instrumentar el Plan Marina en caso de desastres y, realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país. Está compuesta por 86 000 marinos.[3]
Para su organización marítima y bases terrestres está dividido en dos fuerzas navales, una por cada litoral (Fuerza del Pacífico y Fuerza del Golfo de México —que incluye el litoral del mar Caribe—); estos se dividen en total en ocho regiones navales; fraccionadas a su vez en 17 zonas navales y 17 sectores navales.[61]
Se compone de unidades organizadas por «Cuerpos» y «Servicios». Los cuerpos tienen como misión principal el combate, el que será ejecutado por cada una de ellas en función de cómo combinan el armamento, la forma preponderante de desplazarse, su poder de choque y forma de trabajo (Cuerpo general, Infantería de Marina y Aeronáutica Naval). Los servicios tienen como misión principal, satisfacer necesidades de vida y operación, por medio del apoyo administrativo y logístico formando unidades organizadas, equipadas y adiestradas para el desarrollo de estas actividades (Administración e Intendencia Naval, Comunicaciones Navales, Medio Ambiente Marino, Docente Naval, Logística Naval, Ingenieros de la Armada, Justicia Naval, Meteorología Naval, Músicos Navales, Sanidad Naval, Trabajo Social Naval).
Además de incluir en sus filas «cuerpos especializados» para áreas y tácticas específicas (Fuerzas Especiales, Policía Naval, Unidades de Protección Portuaria, Unidades de Vigilancia Aérea y de Superficie).[62]
Fuerza Aérea

Es la rama del aire en las Fuerzas Armadas y depende de la Secretaría de la Defensa Nacional. Se encarga de la defensa del espacio aéreo, independencia y soberanía nacional, de garantizar la seguridad interior, instrumentar el Plan DN-III-E en caso de desastres y, realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país. Está integrada por 30 516 elementos.[1]
Para su organización en el espacio aéreo y sus centros de operaciones en tierra, se divide en cuatro regiones aéreas y 20 bases aéreas.[63][64]
Se compone de entidades organizadas por «Unidades de Vuelo» y «Servicios». Las unidades de vuelo tienen como misión principal el combate, y las operaciones conexas, actúan en la forma peculiar que les impone la misión y el material de vuelo de que están dotadas, pueden ser de dos tipos «Pequeñas Unidades de Vuelo» o «Grandes Unidades de Vuelo» Los servicios tienen como misión principal, satisfacer necesidades de operación, por medio del apoyo administrativo y logístico formando unidades organizadas, equipadas y adiestradas para el desarrollo de estas actividades (Meteorológico, Control de Vuelo y Material Aéreo).[65]
- Northrop F-5 de la Fuerza aérea.
- C-130 Hércules en formación.
Guardia Nacional

Es una institución de seguridad pública con carácter de policía nacional.[66] Funciona como un órgano administrativo dependiente, desde el 30 de septiembre de 2024, de la Secretaría de la Defensa Nacional, conduciendo el desempeño de esta mediante el Comandante Operativo de la Guardia Nacional. Está integrada por 121 247 elementos.[2]
El conjunto de sus atribuciones se engloban en la aplicación Estrategia Nacional de Seguridad Pública elaborada de manera civil por el «Consejo Nacional de Seguridad Pública»; que incluye entre otras cosas; generar información de inteligencia para la prevención del delito, adscribirse al mando de la Fiscalía General de la República para la investigación de delitos del orden federal; colaborar con el Poder Judicial de la Federación cuando así lo requiera, para el resguardo y protección de los elementos humanos y materiales involucrados en una investigación o proceso penal, además de la ejecución de las mandatos judiciales; ejercer como fuerza de reacción y combate ante los delitos que ocurran en sus áreas de responsabilidad (áreas, zonas y espacios en propiedad o bajo el mando del Gobierno Federal); colaborar con autoridades e instituciones de seguridad pública, tanto municipal como estatal, en las acciones de combate o investigación del delito, cuando así se le solicite.[12]
Organización
Estructura de mando
Las Fuerzas Armadas de México cuentan con una estructura integrada por un mando supremo, un alto mando, mandos superiores y mandos de unidades o subordinados.[11][13][12]
| Ejército | Fuerza Aérea | Guardia Nacional | Armada |
|---|---|---|---|
| Mando Supremo. | |||
| Presidente de los Estados Unidos Mexicanos Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas | |||
| Alto Mando. | |||
Secretario de la Defensa Nacional
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Secretario de Marina
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| Mandos superiores. | |||
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| Mandos de unidades. | |||
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Mando supremo
El Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas es el Presidente de México, según lo establece la Constitución Mexicana;[67][11][13] por lo anterior, su insignia militar es la de un general de cinco estrellas, única en el país. El Senado de la República es quien autoriza la salida de tropas del territorio nacional. El Presidente nombra y remueve libremente a los titulares de las Secretaría de la Defensa Nacional que comanda el Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, y de la Secretaría de Marina que comanda la Armada, y que forman ambos parte de su Gabinete; sin embargo, los ascensos de Generales y Almirantes deben de ser ratificados por el Senado de la República.[67][68]
Alto mando
El alto mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional recae en el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, quien es un militar con grado de general de división a quien se le denomina solamente como "general" o "general secretario"; quien ostenta las insignias de general de cuatro estrellas.[11] El alto mando de la Armada de México recae en el titular de la Secretaría de Marina, quien es un marino con grado de Almirante.[13] Ambos cargos ejercen el alto mando a través de los funcionarios de primer nivel de los despachos correspondientes.
Mandos superiores
En el Ejército, los mandos superiores son el Comandante del Ejército, los comandantes de las regiones y zonas militares; en la Armada son mandos superiores en jefe los titulares de las fuerzas navales y de las regiones navales, y mandos superiores los titulares de las zonas navales; en la Fuerza Aérea el mando superior recae en el Comandante de la Fuerza Aérea; en la Guardia Nacional el mando superior es el Comandante de la Guardia Nacional.[11][13]
Además, cuando se combinan dos o más fuerzas armadas, son mandos superiores los comandantes de las grandes unidades terrestres, aéreas o anfibias; los comandantes de las unidades conjuntas o combinadas; y los comandantes de las unidades circunstanciales que el alto mando determine.[11]
Mandos de unidades o subordinados
En el Ejército existen las unidades de arma (Infantería, Caballería, Artillería, Blindada e Ingenieros); en la Fuerza Aérea las unidades de vuelo (vuelo y tropa terrestre); y ambos, el Ejército y la Fuerza Aérea cuentan con las unidades de servicios (Ingenieros, Cartográfico, Transmisiones, Materiales de Guerra, Transportes, Administración, Intendencia, Sanidad, Justicia, Veterinaria y Remonta, Meteorológico, Control de Vuelo y Material Aéreo). Cada unidad cuenta con su oficial al mando.[11]
En la Armada, los mandos subordinados son los titulares de sectores, subsectores, bases aeronavales, flotillas, escuadrones aeronavales, unidades de superficie y de infantería de marina y otros que designe el alto mando.[13]
Escalafón
El escalafón jerárquico y sus equivalentes según cada una de las fuerzas, es como sigue:[11][13]
| Ejército Mexicano[n 2] | Armada de México | Fuerza Aérea Mexicana |
|---|---|---|
| Generales | Almirantes | Generales |
| General de División | Almirante | General de División |
| General de Brigada | Vicealmirante | General de Ala |
| General Brigadier | Contraalmirante | General de Grupo |
| Jefes | Capitanes | Jefes |
| Coronel | Capitán de Navío | Coronel |
| Teniente coronel | Capitán de Fragata | Teniente coronel |
| Mayor | Capitán de Corbeta | Mayor |
| Oficiales | Oficiales | Oficiales |
| Capitán Primero | Teniente de Navío | Capitán Primero |
| Capitán Segundo | Teniente de Fragata | Capitán Segundo |
| Teniente | Teniente de Corbeta | Teniente |
| Subteniente | Guardiamarina | Subteniente |
| Primer Maestre | ||
| Primer Contramaestre | ||
| Primer Condestable | ||
| Cadete | Cadete | Cadete |
| Alumno | Alumno | Alumno |
| Clase | Clase | Clase |
| Sargento Primero | Segundo Maestre | Sargento Primero |
| Segundo Contramaestre | ||
| Segundo Condestable | ||
| Sargento Segundo | Tercer Maestre | Sargento Segundo |
| Tercer Contramaestre | ||
| Tercer Condestable | ||
| Cabo | Cabo | Cabo |
| Cabo de Cañón | ||
| Cabo Hornos | ||
| Tropa | Marinería | Tropa |
| Soldado | Marinero | Soldado |
| Fogonero |
Presupuesto
Para el año 2026, el presupuesto asignado fue de 236 679 939 626 (doscientos treinta y seis mil, seiscientos setenta y nueve millones, novecientos treinta y nueve mil, seiscientos veintiséis) pesos; 170 753 142 093 (ciento setenta mil, setecientos cincuenta y tres millones, ciento cuarenta y dos mil, noventa y tres) para la SEDENA y 65 926 797 533 (sesenta y cinco mil, novecientos veintiséis millones, setecientos noventa y siete mil, quinientos treinta y tres) para la SEMAR.[5]
Servicio Militar Nacional
Todos los ciudadanos mexicanos tienen la obligación legal de prestar un año de Servicio Militar Obligatorio al cumplir los 18 años. El procedimiento por el que se realiza es mediante un sorteo público que se lleva a cabo en las «Junta Municipales de Reclutamiento» que hay en cada ayuntamiento del país; en las que se tramita en primera instancia una Cartilla de Identidad Militar. Para mexicanos residentes en el extranjero, las juntas de reclutamiento estarán en los Consulados. Durante el sorteo se nombran a los reclutas o conscriptos por orden en que se registraron (primero remisos) y de una urna se sacan bolas blancas, azules o negras.[69][70][71]
- Bola blanca.- Al conscripto que obtiene una bola blanca le corresponde realizar el Servicio Militar Nacional en las unidades del Ejército o de la Fuerza Aérea Mexicanos. Se considera que el conscripto cumple con el servicio, encuadrado.
- Bola azul.- Al conscripto que obtiene la bola azul le corresponde hacerlo en las unidades de la Armada de México. Se considera que el conscripto cumple con el servicio, encuadrado (esta categoría solo está disponible en las localidades adscritas a zonas navales).
- Bola negra.- El conscripto que obtiene la bola negra cumple a disponibilidad.
Para los conscriptos que quedan encuadrados en alguna de las fuerzas armadas (bolas blancas y azules) tienen la obligación de asistir a su adiestramiento todos los sábados durante el segundo semestre del año que le corresponda; el adiestramiento consiste en la instrucción básica de conocimientos sobre la estructura y protocolos militares o navales, además del entrenamiento físico básico, equivalente para reclutas regulares; hace varias décadas se dejó de lado el uso de armas en el adiestramiento. Existe la posibilidad de cumplir mediante programas de servicio civil como la alfabetización, entrenamiento deportivo o en brigadas de protección civil y asistencia humanitaria.
Para los conscriptos que quedan a disponibilidad (bolas negras) quedan bajo control de la Secretaría de la Defensa Nacional, a través de las comandancias de Regiones y Zonas Militares, pero sin tener que someterse al entrenamiento militar o a sus opciones civiles.
Otra opción para liberar la cartilla se implementó en 2013 en modo de: "encuadrado en una compañía" que consiste en un adiestramiento militar más completo en tres meses. Los conscriptos pueden liberar su cartilla de forma más rápida con esta modalidad. Las compañías son 12, una por cada región militar. Son tres períodos llamados escalones al año, en que los jóvenes de 18 a 30 años pueden cumplir con el servicio militar. Desde 2000 las mujeres también pueden prestar como encuadradas el Servicio Militar Nacional de forma voluntaria.
Al concluir el Servicio Militar en cualquiera de sus modalidades se expide una Hoja de Liberación que se anexa la Cartilla de Identidad Militar, la cual acredita el cumplimiento del Servicio Militar Nacional. Este documento es el que se conoce como Cartilla del Servicio Militar Nacional. Constituye, además, uno de los documentos básicos para los ciudadanos mexicanos varones y fue obligatorio presentarla para la expedición del pasaporte. La entrega de la cartilla liberada se hace normalmente al cumplir los diecinueve años de edad. En caso de incumplimiento, la entrega se retrasa y se considera que el conscripto es remiso. Los egresados quedan considerados en disponibilidad como reserva en dos categorías: 1.ª reserva entre los 18 y 30 años; y 2.ª reserva entre los 30 y 40 años.
Planes operativos
En 1951 en el contexto de la Guerra Fría, así como la institucionalización y modernización de las FF. AA. iniciadas desde la Segunda Guerra Mundial, el «Estado Mayor de la Defensa» diseñó el «Plan Militar de Defensa Nacional Conjunto», un documento programático que establecía las bases y lineamientos para organizar la eventual movilización ante una invasión o agresión extranjera, así como una situación de crisis interna, como sublevaciones, catástrofes o disturbios. El documento se fue actualizando por fases, sin embargo la denominación de sus tres primeras versiones permaneció de manera oficial para denominar los tres planes operativos vigentes.[72][73]
- Plan de Defensa Nacional I (DN-I): Preparación de las fuerzas militares para repeler una agresión extranjera. Establecido en 1951, nunca se ha puesto en práctica debido a que la última vez que México fue agredido por un ejército extranjero fue en 1914, cuando las fuerzas armadas de Estados Unidos ocuparon los puertos de Veracruz y Tampico. Cabe señalar que México se rige constitucionalmente bajo el principio de no intervención, por lo que ninguna fuerza militar mexicana puede dejar el territorio nacional sin la autorización del Senado de la República y sin que exista previa declaración de guerra. La última declaración de guerra de México a nación extranjera fue en 1942 a Alemania, Italia y Japón durante la Segunda Guerra Mundial en la que se participó en los combates del Pacífico con el Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Mexicana.
- Plan de Defensa Nacional II (DN-II): Preparación de las fuerzas militares para proteger la seguridad interior o combatir la insurgencia interna. Establecido en 1951, ha sido utilizado en una sola ocasión, en enero de 1994 para contener al Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas, que desde la declaración unilateral de alto al fuego por parte del gobierno dos semanas después de iniciado el conflicto no se ha vuelto a poner en práctica oficialmente.
- Plan de Defensa Nacional III (DN-III o DN-III-E): Defensa en situación de desastre. Establecido en 1966, es el plan más comúnmente utilizado por el Ejército y la Fuerza Aérea. Su primera actuación el 10 de octubre del citado año cuando el huracán "Inés" impactó en el sur del estado de Tamaulipas y noreste de Veracruz, al desbordarse el río Pánuco y Tamesí.[74][75]
Por su parte, la Armada de México cuenta con:
- Plan Marina: El Plan de Auxilio a la Población Civil; aunque ya realizaba trabajos de rescate y ayuda humanitaria desde 1955, fue establecido formalmente por la Armada de México en 1966 para casos de desastre. Es el programa equivalente en la Marina, del Plan DN-III en el Ejército y Fuerza Aérea.[76][77]
- Sistema de Búsqueda y Rescate (SAR): Desde 2007 la Armada de México reestructuró su participación en la salvaguarda de la vida humana en el mar y creó un nuevo mecanismo para mejorar la calidad y la efectividad de sus esfuerzos en esta tarea mediante el Sistema de Búsqueda y Rescate y la instalación y puesta en funcionamiento de estaciones navales especializadas en Puerto Vallarta el 4 de octubre de 2007; Ensenada, Los Cabos, Huatulco, e Isla Mujeres el 16 de abril de 2008; Acapulco, Mazatlán, Yukalpetén (Yucatán) y Ciudad del Carmen el 16 de abril de 2009; y La Paz, Guaymas, Puerto Peñasco, Tampico y El Mezquital el 1 de junio de 2010.
Misiones de ayuda humanitaria
La profesionalización y experiencia de las Fuerzas Armadas de México, con los planes de auxilio a la población civil en el país, ha permitido que desde 1996 presten ayuda humanitaria a otras 18 naciones, que se han visto afectadas por algún desastre. Se ha realizado dicha ayuda a seis países de América Central, cinco de América del Sur, cuatro del Caribe, uno de América del Norte, uno de Asia y uno de Oceanía. A algunos de ellos hasta en varias ocasiones, como en el caso de El Salvador, al que se ha asistido en seis ocasiones.[78]
De entre las acciones de ayuda humanitaria destacan la prestada a los Estados Unidos para apoyar a los damnificados por el Huracán Katrina y el Huracán Rita en septiembre de 2005; a Indonesia tras el tsunami a finales de 2004; y a Haití, tras el terremoto de enero de 2010.
En el ámbito de las Fuerzas de paz de las Naciones Unidas ha participado en la «Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití», la «Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sahara Occidental», la «Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano», la «Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí» y la «Misión de las Naciones Unidas en Colombia». En México existe un centro de entrenamiento y capacitación regional para elementos de los llamados «Cascos Azules», llamado «Centro de Entrenamiento Conjunto de Operaciones de Paz (CECOPAM)»[79]
Misiones contra el narcotráfico
Campañas permanentes para la localización de sembradíos de narcóticos
El Ejército Mexicano a partir de 1946 inició su colaboración con la Policía de Narcóticos de la Secretaría de Salubridad y Asistencia (fundada en 1934) y con la Policía Judicial Federal de la Procuraduría General de la República para la localización y destrucción de sembradíos clandestinos de las sustancias restringidas por el Código Sanitario del 8 de junio de 1926 y sancionadas como delitos según lo establecido por el Código Penal. Para ello, se estableció la campaña permanente 1946-1947 para efectuar dichas localizaciones en zonas de difícil acceso.[80]
La Fuerza Aérea se incorporó a la localización de sembradíos de adormidera a partir de la campaña de 1948-1949. Para reforzar la participación del Ejército y la Fuerza Aérea, durante la campaña de 1961-1962 se adquirió equipo exprofeso, como lanzallamas, vehículos Jeep, helicópteros y avionetas; y a partir de la campaña de 1967-1968 se comenzaron a utilizar herbicidas para la destrucción de plantíos.[80]
Campañas permanentes contra el tráfico de narcóticos
En 1976 la participación del Ejército y de la Fuerza Aérea dejó de ser solamente de localización y de destrucción de sembradíos clandestinos, ya que se sumó a la intercepción del tráfico de drogas a los Estados Unidos que durante la década de 1970 se había incrementado notoriamente.[80]
La campaña permanente de 1975-1976 fue reestructurada completamente por la Procuraduría General de la República para investigar a los grupos delincuenciales que traficaban las drogas a los Estados Unidos. Se crearon 12 zonas operativas en el país, se incorporaron sistemas electrónicos para la localización de los plantíos y se incrementaron los vehículos terrestres y aéreos.[80]
En enero de 1977 se estableció la Operación Cóndor en el norte del país, en la que participaban las Fuerzas Armadas y la Policía Judicial Federal.[80]
Las campañas permanentes contra los traficantes de narcóticos o narcotraficantes entre 1976 y el 18 de noviembre de 2007 arrojaron las siguientes bajas oficiales de las Fuerzas Armadas: El Ejército y la Fuerza Aérea en su conjunto han perdido a 2 generales, 13 jefes, 94 oficiales y 413 elementos de tropa, para sumar 522 elementos en total. Las bajas han sido durante la erradicación de plantíos, choques en carretera, caída de aviones y helicópteros, enfrentamientos armados, volcadura de camionetas y personal ahogado en maniobras ribereñas o de alta mar. Por su parte, la Armada ha tenido sólo 55 bajas en operaciones realizadas en las franjas costeras y en acciones en aguas territoriales.[81]
Guerra contra el narcotráfico
Infraestructura civil
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se llevó a cabo una serie de medidas para ampliar la participación de las fuerzas armadas en distintos sectores de la vida pública, bajo la línea política que describía a los institutos armados como entes de confiabilidad y capacidad más consolidados para diversas tareas en el proyecto de gobierno.[82] En este sentido, las llamadas «Obras prioritarias», es decir los proyectos de infraestructura más relevantes de la administración, quedaron bajo responsabilidad de las fuerzas armadas, esencialmente la planeación y construcción a través de los equipos de ingenieros militares, la administración de estas e incluso la captación de algunos de sus ingresos generados. Destacan la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, construido en la principal base de la Fuerza Aérea; la edificación de las sucursales del banco de estado Bienestar; la operación de la paraestatal Grupo Aeroportuario, Ferroviario y de Servicios Auxiliares Olmeca-Maya-Mexica, responsable del Tren Maya y varios aeropuertos (incluido el AIFA); la administración de la empresa pública que desarrolla el Corredor Interoceánico, y la nueva aerolínea pública Mexicana de Aviación. Como medida de combate a la corrupción, al ejército y la marina les fueron asignadas en esta administración las cincuenta aduanas del país.[83]
Formación

El personal de oficiales es formado en el Heroico Colegio Militar, la Heroica Escuela Naval Militar y la Colegio del Aire.[84][85]
Todos los institutos militares están en la órbita de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea, fundada en 1975 con la reestructuración de los institutos de enseñanza de la Secretaría de la Defensa Nacional. Por su parte, la Universidad Naval aglomera a las diversas instituciones educativas de la marina desde 1967.
Los sistemas educativos militar y naval se integran de un conjunto de instituciones académicas, formativas y de especialización. Tienen como propósito la divulgación, formación y aplicación de las ciencias y las artes en al ámbito castrense; especialmente para satisfacer las necesidades de las unidades de servicio (ingenieros, sanidad, etc.) ajenas al campo formativo enteramente de la técnica y táctica militar. Para estas últimas existen la «Escuela Superior de Guerra», el «Colegio de la Defensa Nacional» y la «Escuela de Guerra Naval».[86][87]
Derechos Humanos
La Secretaría de la Defensa Nacional, para atender las quejas y recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, creó en 1991 la «Sección de Derechos Humanos» en la Procuraduría General de Justicia Militar.[88] Actualmente funciona la Dirección General de Derechos Humanos, que también atiende las quejas y recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.[89]
Asimismo, la Secretaría de Marina creó la «Dirección de Derechos Humanos» el 16 de noviembre de 2008, como parte de su Unidad Jurídica.[90]
Participación femenina
La historia de México presenta una destacada y nutrida participación femenina en los diversos conflictos armados; como en la independencia (Gertrudis Bocanegra, Josefa Ortiz de Domínguez, Manuela Molina y Leona Vicario), la intervención francesa (Agustina Ramírez e Ignacia Riesch) y la revolución (Elvia Carrillo Puerto, Carmen Serdán, María Arias Bernal, Hermila Galindo, Dolores Jiménez y Muro, Elena Arizmendi Mejía y las célebres «Adelitas»); algunas en posiciones de combate, otras en colaboracionismo, espionaje, financiamiento o activismo, pero dado el paradigma social vigente de cada época, nunca como parte formal de las Fuerzas Armadas; salvo el caso de Manuela Molina, quien recibió el grado de capitán por parte de la Suprema Junta Gubernativa de América, en el ejército insurgente de José María Morelos.[14]
En 1934 en el Ejército se dio de alta a una mujer como parte del servicio de intendencia; en 1938 sólo se les dio acceso al Ejército a través de la creación de la Escuela Militar de Enfermeras; la Armada hizo lo propio en su servicio de intendencia en 1942. En las siguientes tres décadas ingresaron mujeres en posiciones de asistencia o administrativas en las oficinas de la Unidades de Servicios (sanidad, cartografía, geografía, vestuario, música, etcétera), de las tres FF. AA. Sería hasta 1973 cuando se amplió su ingreso a la Escuela Médico Militar y desde su fundación en 1976 la Escuela Militar de Odontología; a partir de ahí se diversificó su presencia en los sistemas educativos militar y naval, en carreras vinculadas a las unidades de servicio.
En 1982 la Armada fue la primera en ingresar a una mujer en las Unidades de Armas, cuando dos mujeres acreditaron el curso de paracaidismo en la aviación naval. La Fuerza Aérea Mexicana en 1983 acreditó a una mujer en el curso del cuerpo de paracaidistas y a otra en el del cuerpo de transmisiones; entre las décadas de 1980 y 1990 se presentaron gradualmente los primeros casos de mujeres alcanzando los rangos de jefes, oficiales y la primera general brigadier en 1994 dentro del ejército y la fuerza aérea; en tanto en la Armada, alcanzaron los rangos de oficiales y capitanes en los mismos decenios. En el año 2000 se creó la primera unidad de armas enteramente femenina con el «Batallón de Tropas de Administración Femenino», lo que también significaba su ingreso en el cuerpo de infantería. En 2001 ingresaron en los Comandos de Fuerzas Especiales del Ejército y en 2010 en los de la Armada. El 1 de octubre de 2024, al asumir la presidencia de la república, Claudia Sheinbaum se convirtió en la primera «Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas» y por ende, la mujer de mayor alto rango en la historia de las Fuerzas Armadas.[91][92][93]
En 2025, de entre los 314 297 miembros del Ejército y Fuerza Aérea, tan solo 19 471 eran mujeres (563 en la fuerza aérea); en tanto en la Armada son 16 800 entre 95 550 totales.[94][95][96]
Conmemoraciones
De acuerdo las fechas de izamiento de la bandera,[97] los días festivos referidos en la «Ley Federal del Trabajo»[98] y el calendario cívico de la secretaría de gobernación;[99] son varias las conmemoraciones ligadas directamente a las FF. AA. siendo estas:
- 9 de febrero - Marcha de la Lealtad. En conmemoración a la escolta de cadetes del Heroico Colegio Militar que acompañó al presidente Francisco I. Madero del Castillo de Chapultepec al Palacio Nacional, durante la Decena Trágica.
- 10 de febrero - Día de la Fuerza Aérea Mexicana. En conmemoración al decreto de 1944 que transformó el «Arma de Aviación Militar» en la Fuerza Aérea.
- 19 de febrero - Día del Ejército Mexicano. En conmemoración al surgimiento del Ejército Constitucionalista en 1913.[n 3]
- 21 de abril - Aniversario de la gesta heroica de la Defensa del Puerto de Veracruz (1914).
- 2 de mayo - Muerte de los pilotos de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana durante la Segunda Guerra Mundial (1945).
- 1 de junio - Día de la Marina Nacional. En conmemoración a la primera embarcación mercante con tripulación enteramente mexicana, el buque Tabasco en 1917. No obstante, el decreto de su creación como fecha conmemorativa en 1942, también honra a los marinos caídos en los buques «Potrero del llano» y «Faja de oro», en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
- 23 de octubre - Día la Aviación Nacional. En conmemoración a la creación de la «Fuerza Aérea Naval Mexicana» en 1943.
- 23 de noviembre - Día de la Armada de México. En conmemoración a la Toma de San Juan de Ulúa y el decreto de 1915 que transformó la «Marina de guerra» en Armada de México.
Véase también
Portal:México. Contenido relacionado con México.Portal:Militar. Contenido relacionado con Militar.
Notas
- Los territorios correspondientes a los siguientes condados: Colorado →Moffat, Routt, Río Blanco, Garfield, Eagle, Mesa, Pitkin, Delta, Gunnison, Montrose, Ouray, Hinsdale, San Miguel, Dolores, San Juan, Montezuma, La Plata, Mineral, Archuleta, Río Grande, Conejos, Huérfano, Costilla, Las Ánimas y Baca; Kansas → Morton, Stevens, Meade y Seward; Oklahoma → Cimarrón, Texas y Beaver; Wyoming → Lincoln, Uinta, Sweetwater y Carbón
- Todos los rangos de la Guardia nacional son equivalentes a los del Ejército, con el añadido «de Guardia Nacional»
- La fecha fue asignada de manera simbólica, al considerar el Plan de Guadalupe (promulgado hasta el 26 de marzo) que ese día se había extinguido el Ejército Federal al ser cómplice del golpe de Estado, y por ende sustituido ese mismo día por el nuevo Ejército Constitucionalista.
