Glorieta (Valencia)
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| Glorieta | ||
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| Jardins de la Glorieta | ||
| Bien de Relevancia Local | ||
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Jardines de la Glorieta | ||
| Ubicación | ||
| País |
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| Comunidad |
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| Localidad | Valencia | |
| Dirección | Carrers General Palanca, Palau de Justícia i General Tovar | |
| Coordenadas | 39°28′22″N 0°22′10″O / 39.47279722, -0.369425 | |
| Características | ||
| Tipo | Parque | |
| Historia | ||
| Creación | 1817 | |
| Mapa de localización | ||
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Los jardines de la Glorieta, conocidos simplemente como la Glorieta, son unos jardines de la ciudad de Valencia (España), situados en el barrio de la Xerea, en el distrito de Ciutat Vella. Está delimitada por las calles del General Tovar, del General Palanca, por la plaza de la Puerta del Mar en el este y por el sur linda con la plaza de Alfonso el Magnánimo y el palacio de Justicia.
Primera modificación

El nacimiento de los Jardines de la Glorieta se produce bajo el gobierno del general francés Louis Gabriel Suchet, durante el período en que este estuvo al mando de la ciudad durante la Guerra del Francés. Este adquirió en 1812 los terrenos existentes entre el convento de Santo Domingo y la Aduana de Valencia (actual palacio de Justicia) y, en este espacio, comenzó la plantación de árboles y especies botánicas en las que era muy aficionado.[1]
Con la retirada de los franceses de la ciudad de Valencia en 1813, el testigo del parque lo recogió el general Javier de Elío, capitán general de Valencia, que encarga al arquitecto Manuel Serrano Insa el trazado del nuevo jardín en 1817.
El general Elio, al principio, quiso colocar una estatua del rey Fernando VII, pero al final y con el dinero recaudado con esta finalidad se compraron varias especies botánicas: naranjos, sauces, fresnos, etc., así como varias esculturas procedentes del antiguo huerto del canónigo Antonio Pontons García (situado en Patraix), muchas de las cuales han ido a embellecer otros jardines de la ciudad.
Las primeras líneas para la plantación de la alameda se trazaron el 17 de febrero de 1817 por el arquitecto de la fortificación de esta plaza, Manuel Serrano Insa. Durante dos años más, continuaron las obras: se hicieron caminos bordeados de setos formando cuadros, en el interior de los cuales se sembraron varios arbustos. Para rematar estos cuadros, se construyeron bancos de piedra con respaldo de hierro (años más tarde, estos bancos pasarán al Parterre).[2] También se colocaron pedestales de madera con macetas de flores y se compraron varias estatuas para distribuirlas por el paseo. Con estas actuaciones, el paseo se le considera jardín a partir del año 1819.[2]
La Glorieta permaneció sin cambios hasta el 1826, cuando se reanudaron las obras, y era capitán general O'Donnell. En realidad, estas no acabaron hasta el 1844, ya que durante casi veinte años se realizaron diferentes mejoras y cambios.
En esta primera transformación, se sustituyen los cañizos de la cerca por un cierre más sólido formado por balaustres de madera sustentados por pilares de piedra, sobre los que se colocaron unos jarrones, y quedó así una superficie cerrada de 150 metros por la parte más larga (desde la plaza de Tetuán a la del Príncipe Alfonso, y 120 metros de ancho (desde la salida de la calle del Mar hasta la puerta del mismo nombre). También en 1826, se construye un pabellón para la música, y un año después se perfeccionó el embellecimiento del paseo con motivo de la visita a la ciudad de Fernando VII.[3]
En este periodo, la Glorieta se presenta como un espacio con un cierre rígido con seis puertas: una que se abre en la calle del Mar, y opuesta a ésta la que desemboca en la muralla; dos más que se abran hacia la plaza de Santo Domingo y hacia la plaza del Príncipe Alfonso (lugar que ocupa actualmente el Parterre) respectivamente, y dos más, la una frente a la valla del convento de Santo Domingo y el otra ante el palacio de la Aduana.
La entrada principal de esta época era la situada frente a la calle del Mar, construida bajo la dirección del arquitecto Cristóbal Sales y rematada por dos leones de piedra que sujetaban con sus garras sendas esferas y llevaban al lomo amorcillos con emblemas, esculturas que realizó Vicente Piquer. De esta época, es también la construcción de un pabellón de música construido en madera.
Segunda modificación
A partir del año 1844, se inicia una transformación profunda del jardín, se cambia la estructura, se ensanchan las aceras y se coloca alumbrado por gas. También se construye un café, se plantan nuevas especies de árboles y hay noticias de la existencia de un invernadero junto al pabellón de música, junto a la tapia que separaba el paseo del Parque de Artillería.[4] En este momento, el jardín comienza a tomar un carácter más abierto, de lugar de reunión, donde además de pasear tienen lugar diversos actos públicos de carácter social y cultural.
El principal cambio fue el ensanchamiento del paseo central, suprimiendo la rotonda pequeña, terminando éste en el gran óvalo central del jardín que daba a la calle de la Mar. Otro camino transversal cruzaba desde el Parterre hasta el lado opuesto, prácticamente igual que el trazado anterior. El pequeño bosque triangular también permaneció sin cambios.
El primer farol de gas que se encendió en Valencia fue precisamente en la Glorieta, concretamente el 9 de octubre de 1844. El alcalde era el marqués de Campo, que introdujo en la ciudad numerosos avances. El gas procedía de la fábrica de gas situada junto a la Aduana, desde donde pasaba en la Glorieta. Así pues, el paseo de la Glorieta fue el primer lugar iluminado con gas de la ciudad, con la colocación de varios faroles repartidos simétricamente por la rotonda y aceras laterales.[4]
El ensanchamiento de las aceras provocó que la estatua del Tritón fuera desmontada y guardada en un almacén municipal. No se volvió a colocar hasta el 1860. En el año 1846, se inauguró un café para darle el paseo un aire más cosmopolita, ya que se hace a imitación de los que existían en Londres y París.[4] Se situó en el primer cuadro a la derecha entrando por la puerta de la Mar.
En 1852, se plantan los grandes ficus que en la actualidad se encuentran frente al palacio de Justicia; destacan por su monumentalidad y sus grandes raíces. También se plantan pinos canarios, palmeras y ficus de hoja ancha, entre otras especies botánicas.
A partir de esta fecha, se fueron plantando nuevas especies. Se conoce el año exacto de plantación de muchas de estas, algunas de las cuales aún sobreviven: raigones de Canadá, catalpas y esteresiteas (1846), el castaño de Indias (1849), plátanos orientales y tilos (1850) , las palmeras alrededor de la rotonda (1853), las magnolias (1854), nueva plantación de palmeras (1856).
Tercera modificación
El año 1859, se sustituyó la valla de madera por una de hierro. Este nuevo enrejado tenía varias puertas, una de monumental que enfrentaba con la plaza de Tetuán, otra hacia la Ciudadela, otra que daba acceso al Llano del Remedio, dos perpendiculares a la fábrica de tabacos (actual palacio de Justicia) y otra frente a la calle del Mar. Esta última tenía dos leones que sostenían el globo y el libro de la Constitución, con las inscripciones Constitución 1837 y Ayuntamiento 1840.[5] Un año después, la escultura del Tritón volvió a la Glorieta, donde se colocó en una fuente existente en la actualidad, adosada al bosque. Realizada en mármol negro según un proyecto del arquitecto Antonio Sancho y el alumno de la Academia Antonio Cortina.
Al mismo tiempo que se cambió el enrejado, se tuvo que renovar el arbolado del paseo y dar anchura en sus calles. Desapareció el mirto y los cipreses recortados que hacían de setos y se eliminaron los naranjos y otros árboles frutales. Estas especies se sustituyeron por magnolias, plátanos, sauces, acacias y palmeras, nísperos de Japón, rosales marroquíes y varios arbustos.[6] En 1862, se plantaron eucaliptos, que ya no existían en 1905.
Con esta reforma, se cambió totalmente la forma de la Glorieta, tanto con respecto a elementos estáticos como en la vegetación. La reforma fue criticada, al considerar que el jardín dejaba de ser un jardín valenciano, con plantas autóctonas, para pasar a ser un lugar con plantas más corpulentas, pero menos familiares para los valencianos.[6]
Último cuarto del siglo XIX
En 1883, se realizó en el paseo de la Glorieta una exposición de plantas, animales, maquinaria y productos agrarios. En la plaza central se colocó el pabellón que se utilizaba en la Alameda durante la Feria de Julio y a su alrededor, en círculo, veinte pabellones destinados a la exposición de vinos, aceites y otros productos agrícolas. También se exhibían colecciones de plantas y ramos de flores. Había exposiciones de animales de corral, domésticos o de aplicación agrícola; en el andén paralela a la fábrica de tabacos, había ocho caballerizas. También había instalaciones para grandes y abonos, herramientas, aparatos agrícolas, útiles de jardinería y todo lo relacionado con el mundo del campo.[7] Este fue un acontecimiento importante; durante la noche, estaba iluminada con luz eléctrica, ya que se puede considerar como el antecedente de las ferias agrícolas actuales.
Otro evento significativo para la Glorieta fue la visita de la reina María Cristina y Alfonso XIII en junio de 1888, tanto a nivel de la vida social de la ciudad como en las transformaciones realizadas para la ocasión en el jardín. En la rotonda central, se montó una tienda de campaña de 30 metros de altura, con telas blancas y azules sujetadas por cordones de oro con grandes borlas. Había un aviario y un estanque circular con peces, rodeado de plantas, una tribuna para la orquesta y todas las palmeras de la plaza central estaban iluminadas con las luces enroscadas a los troncos.[8]
En 1895, el arquitecto Antonio Ferrer González construye una Casa de Socorro en el interior del parque, entre el café y la reja recayendo en capitanía, ubicada en el mismo solar donde antes había unos almacenes.[8]
Cuarta modificación
En 1900, se instaló un café restaurante dentro del jardín, en la parte izquierda del andén central, entre la rotonda y la casa del guarda. También se colocó un quiosco de prensa.
El mismo año, se pidió permiso para la ubicación de un teatro al aire libre, y se inauguró el 17 de junio del año siguiente con El barbero de Sevilla.[9] La construcción del teatro no fue popular, hasta el punto de que se llegó a instruir expediente para su derribo. Este teatro se incendió el 24 de septiembre de 1905, y ocasionó graves desperfectos a varios árboles, y no se reconstruyó.
El mismo año, se produjo una importante reforma en la Glorieta. En este momento, se tenía una impresión general que se debería realizar una mejora, y que venía pedida por las necesidades de la población y los avances en jardinería, más en la línea del paisajismo inglés. Así pues, la Comisión de Paseos del Ayuntamiento acordó llevar a cabo la reforma, y comienzan las obras el 6 de marzo de 1901.[9]
Esta reforma se hizo bajo un trazado inglés; se construyeron macizos de plantas y flores con una disposición irregular, con la tierra procedente de los derribos efectuados para la apertura de la calle de la Paz (entonces llamada Peris y Valero). Se suprimieron los bancos de piedra; se consiguió una mayor superficie y se instalaron andenes plazas con macizos, pero con plantaciones de nuevas especies (césped, bambú, magnolias, gardenias, nardos, begonias, claveles, rosales y diferentes arbustos). Los bancos eliminados se utilizaron en otros lugares, como en el bancos del pretil del río a la altura de la Alameda hacia el puente del Mar.[10] Los respaldos de hierro que había en los bancos de la Glorieta pasaron a cumplir la misma función en el banco que rodea el Parterre. Se cambió la iluminación, redistribuyendo a las farolas existentes y se colocaron potentes focos eléctricos de arco voltaico por todo el parque. Finalmente, se construyó una gruta para albergar la escultura de Neptuno, estatua que llegó a formar parte del jardín de la Glorieta en 1901, procedente de la Alameda, donde se colocó cuando se compró del huerto de Pontons.[10] Al mismo tiempo, desaparecieron las esculturas que representaban las cuatro estaciones, y se trasladaron a los viveros que el Ayuntamiento tenía en el camino de Monteolivete y que actualmente se conservan en los jardines del Real. Esta reforma cambió el aspecto del jardín, pero no mucho su estructura, ya que la plaza y la distribución de los paseos restó igual.
Con la apertura de la calle de la Paz, se abrió una nueva puerta de tres huecos, y se convirtió en la puerta de más importancia después de la principal.
Quinta modificación
En 1925, se dividió la Glorieta en dos partes por una avenida que continúa casi en línea recta desde la calle de la Paz hasta la plaza de la puerta del Mar. Esta decisión se tomó por imperativos de la circulación de los vehículos provenientes de la calle de la Paz, que encontraban un obstáculo en la cerca de la Glorieta, y la solución inmediata fue eliminarla y dividir el jardín en dos partes.[11] Esta solución acabó con lo que de lugar tranquilo pudiera tener aún, para convertirla en una plaza ajardinada, aunque subsistían especies arbóreas notables de lo que fue la antigua Glorieta, la montañita con la fuente del Tritón y la gruta de Neptuno.
La reja eliminada se guardó en los almacenes municipales, hasta 1932, cuando empezó a montarse como cierre de los jardines del Real, y se desmontaron todas las estructuras que aún quedaban en pie, además de arrancar varios árboles, algunos de muy viejos. De esta época, viene la configuración definitiva que hoy encontramos.
La riada de 1957 afectó gravemente la ciudad; también la Glorieta y el Parterre. Se sabe que, a la altura de la Alameda, el agua alcanzó los 2,75 metros, y se produjeron unos 15 millones de pesetas de pérdidas en los jardines de Valencia. Esto hizo necesaria la reconstrucción del jardín, con la eliminación de la calle que la cortaba y recuperando la jardinería paisajista con un aspecto similar al actual.[12]
