Guardia del Reino
From Wikipedia, the free encyclopedia
La Guardia del Reino o Guarda del Reino fue una institución policial del reino de Aragón.
Contexto y creación
El reino de Aragón experimentó un auge del bandolerismo en la primera mitad del siglo XVI, especialmente a lo largo de los caminos que comunicaban con el Principado de Cataluña.[1] Las instituciones de orden público preexistentes, las juntas, fueron incapaces de contener este fenómeno.[1] Una de las causas de este bandolerismo eran las malas cosechas durante la Pequeña Edad de Hielo, que dejaban al campesinado en una precaria situación de subsistencia con el robo en los caminos a lo largo de los Monegros y los valles del Pirineo como alternativa. Al bandolerismo económico se sumaba el causado por la autonomía y conflictos intestinos del condado de Ribagorza. Así, la justicia real y de los concejos estaba limitada en terrenos señoriales, generando refugios para bandas de bandoleros. La orografía del Pirineo y los Monegros facilitaba igualmente el bandolerismo.[2]
Este bandolerismo era mayoritariamente cristiano.[2] Sin embargo, la creciente conflictividad social entre moriscos y cristianos (con el estallido de la rebelión de las Alpujarras en Granada en 1568) también generó preocupación en Aragón. Así la represión de las costumbres de los moriscos motivó episodios puntuales de resistencia violenta en Aragón, que sin embargo no llegaron a desembocar en un bandolerismo morisco como sí pasó en el reino de Valencia.[3] Pese a esta falta efectiva de bandolerismo morisco, el miedo a su ocurrencia era habitual en el discurso político de la época.
Un último foco de conflictos sociales en el periodo eran los típicos enfrentamientos entre ganaderos y agricultores, especialmente dada el desarrollo demográfico del siglo precedente y las malas cosechas del periodo. Así, en el siglo XVI fueron típicos los enfrentamientos entre pastores que bajaban con sus rebaños desde el Pirineo al valle del Ebro y las poblaciones agrícolas por las que pasaban, que a menudo vivían situaciones de inseguridad.[4] Las rutas trashumantes en Aragón a menudo ponían en contacto a montañeses armados con comunidades sedentarias más al sur.[5]
Dada esta situación, en 1568 las Cortes de Aragón aprobaron la creación de una guardia del reino, financiada y dirigida por las instituciones del mismo. Desde sus mismos comienzos, la Corona trató de extender sus funciones para reforzar la vigilancia de los pasos fronterizos con Francia en el Pirineo, donde el contrabando era una lucrativa actividad y la Monarquía Hispánica tenía un temor a la extensión de doctrinas protestantes como el Calvinismo desde el país vecino.[6] Algunos autores señalan, sin embargo, como el motivo religioso era a menudo una mera excusa pues permitía el uso de la Inquisición, institución centralizada y controlada por la Corona, fuera de las tierras de realengo.[6]
Así, desde el estallido de las guerras de religión de Francia había en particular una sustancial demanda de caballos en el Pirineo francés y un embargo gubernamental a su venta al país vecino desde Aragón. La conversión de Juana de Albret al Calvinismo en 1560 había introducido esa confesión en el Bearn y motivado teóricamente las restricciones de la Corona española y el uso de la Inquisición para aplicar el embargo. Pese a ello, el contrabando de caballos era una actividad muy rentable en unas comarcas por lo demás pobres en tierras de cultivo y con un marcado déficit comercial con Francia en productos de primera necesidad, por lo que las autoridades locales a menudo no controlaban esa trata si no actuaba la Inquisición.
Evolución
En 1572 la Guardia alcanzó su configuración definitiva.[7] Así, las Cortes encomendaron una campaña estival contra los bandoleros para la que reunieron tres escuadras de caballería (de 20 jinetes cada una) y ocho escuadras de infantería (de 25 arcabuceros cada una), así como una intendencia.[8] Las Cortes encomendaron el mando de este contingente, con un coste de 1 790 libras mensuales, a Marco Lop.[8]
La movilización se consolidó tras la campaña y la guardia se organizó en presidios a lo largo de los principales caminos del norte y el este del reino, destacando el de Jaca junto al camino a Francia, y el de Fraga, en la carretera a Cataluña.[7] Pese a ello, no fueron inusuales los casos de corrupción y connivencia de la propia guardia con los bandoleros.[7] En 1585, se creó el cargo de Justicia de las Montañas para reforzar la aplicación de la ley en el Pirineo.
La guardia no solo actuaba como cuerpo contra bandidos y contrabandistas, sino que también ejercía de escolta del gobernador de Aragón y autoridades forales.[7] Excepcionalmente, también se desplegaron en la carretera a Castilla para acompañar la visita real de 1585.[9] Una última labor encomendada por las Cortes fue la custodia de instituciones del reino como los envíos de su moneda.[7] Desde las Cortes de Monzón de 1585, esta escolta se extendió al archivo del reino.[10]
En 1589 la guardia tuvo uno de sus actuaciones más destacadas, al enfrentarse a los moros de la venganza. La intensificación del conflicto en Ribagorza había llevado al bandolero Lupercio Latrás a reclutar gente para atacar Pina, que era propiedad de su enemigo político, el virrey Artal de Alagón.[11] La espiral de ataques y represalias entre montañeses y locales se tornó confesional cuando los cristianos de Pina abandonaron a sus vecinos moriscos ante los montañeses a cambio de garantías sobre su propia seguridad, resultando en sendas masacres de moriscos en Pina y Codo.[12] En respuesta, múltiples moriscos supervivientes de esas localidades formaron en 1588 su propia banda, conocida como moros de la venganza, bajo la dirección de un líder conocido como el Focero.[13] Estos pronto reclutaron a un diverso grupo de gente de las aljamas del centro y sur del reino y extendieron el fenómeno del bandolerismo al valle del Jalón, asaltando tanto a cristianos como a moriscos en los caminos con creciente agresividad.[14] Después de un asalto particularmente sangriento en La Romera que sumó quince muertos, las autoridades comenzaron una campaña contra ellos en 1589 en la que también participó la guardia.[15]
Decadencia
En 1590-1591, las alteraciones de Aragón supusieron la ocupación del reino por tropas reales y una represión por parte de la Corona. Desde las Cortes de Tarazona de 1592 la guardia dejó de depender orgánicamente de las instituciones forales y pasó al mando directo del virrey de Aragón, si bien siguió financiada a cargo de las primeras. La conclusión en paralelo de la guerra en Ribagorza y la anexión del condado al realengo supuso igualmente una mejora del control policial del reino.[16]
Este paso a control real supuso su decadencia y para el siglo XVII se había convertido en una sinecura.[7] Así, para 1599 las Cortes aprobaron que 6 000 de las 14 000 libras del presupuesto de la guardia se donaran al rey como contribución a gastos bélicos generales de la Monarquía Hispánica en vez de emplearse en la propia guardia, que se vio reducida a treinta jinetes y cinco escuadras de infantería.[17] Adicionalmente, los nombramientos para puestos de esta guardia reducida, que implicaban derecho a un salario a cargo de las generalidades, pasaron a usarse a menudo recompensa por servicios prestados a la Corona, sin esperar la ejecución de sus labores.[7] La cuestión de la Guardia del Reino fue un tema frecuente de discusión en las Cortes.[18] Si bien siguió existiendo sobre el papel, su inoperatividad motivó la creación de la Compañía Suelta de Aragón.
Referencias
- 1 2 Gascón Lacort, 1997, p. 12.
- 1 2 Bienzobas Gil, 2025, p. 5.
- ↑ Bienzobas Gil, 2025, pp. 5-6.
- ↑ Bienzobas Gil, 2025, pp. 8-9.
- ↑ Bienzobas Gil, 2025, p. 9.
- 1 2 Jané Checa, 2017, p. 224.
- 1 2 3 4 5 6 7 «Guardia del Reino». Gran Enciclopedia Aragonesa. Archivado desde el original el 6 de enero de 2010. Consultado el 8 de diciembre de 2026.
- 1 2 Solano Camón, 2005, p. 203.
- ↑ Solano Camón, 2005, p. 202.
- ↑ Navarro Bonilla, 1997, p. 207.
- ↑ Bienzobas Gil, 2025, pp. 9-10.
- ↑ Bienzobas Gil, 2025, pp. 10-11.
- ↑ Bienzobas Gil, 2025, pp. 12-13.
- ↑ Bienzobas Gil, 2025, pp. 12-16.
- ↑ Bienzobas Gil, 2025, pp. 17-20.
- ↑ Jané Checa, 2017, pp. 224-225.
- ↑ Solano Camón, 2004, p. 59.
- ↑ Sanz Camañes, 2001, p. 14.
Bibliografía
- Bienzobas Gil, Íñigo (2025). «El bandolerismo morisco en Aragón. Los llamados "moros de la venganza" (1588-1589)». Historia Social (113): 3-24.
- Gascón Lacort, Vicente (1997). «El bandolerismo en Aragón en el siglo XVI: su presencia en Monegros (1ª parte)». Montesnegros (17).
- Jané Checa, Oscar (2017). «La formación de la frontera del Pirineo catalanoaragonés desde la Época Moderna: una mirada política y social.». Las fronteras en el mundo atlántico (siglos XVI-XIX). pp. 215-249.
- Navarro Bonilla, Diego (1997). «Diversidad documental en el archivo de la Diputación del Reino de Aragón: estudio diacrónico». Emblemata: Revista aragonesa de emblemática (3): 185-216.
- Sanz Camañes, Porfirio (2001). «Del Reino a la Corte. Oligarquías y élites de poder en las Cortes de Aragón a mediados del siglo XVII». Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante (19).
- Solano Camón, Enrique (2004). «Aragón en la administración de guerra de la monarquía hispánica durante el siglo XVI». Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante (22): 7-77.
- —— (2005). «Milicia, fueros y acción del poder real sobre Aragón entre 1562 y 1642». Pedralbes (25): 191-230.
| Control de autoridades |
|
|---|
Datos: Q96196675