Guerra civil colombiana de 1854
Conflicto armado en Colombia.
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La Guerra civil de 1854 también conocida como Revolución de 1854, fue un conflicto civil que tuvo lugar en la República de la Nueva Granada (antiguo nombre dado al actual país de Colombia y la entonces Provincia de Panamá), surgido de la respuesta de liberales y conservadores en contra del golpe de Estado orquestado por el general José María Melo el 17 de abril de 1854, mediante la cual desconoció la Constitución de 1853 en favor de la derogada de 1843, por lo que encabezó lo que denominó Ejército Regenerador, mientras que los opositores a la dictadura organizaron al Ejército Constitucionalista.
| Guerra civil colombiana | ||||
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| Parte de Guerras civiles de Colombia | ||||
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Izquierda a derecha Tomás Herrera, Tomás Cipriano de Mosquera y Agustín Codazzi a caballo junto con otros militares neogranadinos. | ||||
| Fecha | 17 de abril-4 de diciembre de 1854 | |||
| Lugar | República de la Nueva Granada | |||
| Casus belli | Golpe de Estado de José María Melo | |||
| Resultado | Victoria de la coalición constitucionalista | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
| Fuerzas en combate | ||||
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4000 muertos | ||||
Ambos ejércitos combatieron en la batalla de Zipaquirá,[3] Pamplona, Bucaramanga, Vélez, Tunja, Tequendama y Cali, y lograron cercar al ejército melista en el perímetro de la ciudad de Bogotá,[4] para vencerlo y capturar a sus comandantes el 4 de diciembre de 1854
Desarrollo
Mandatos de Melo y Herrera

El general José María Melo puso en prisión al presidente Obando y asumió el poder ante los artesanos y soldados que estaban reunidos en la plaza de San Francisco y dictó medidas económicas que los favorecieron, y permitió el regreso de los jesuitas para congraciarse con la iglesia católica. El vicepresidente Obaldía y el designado presidencial Herrera accedieron al asilo en la embajada de Estados Unidos. Como Herrera pudiera eludir la vigilancia dictatorial, se declaró en ejercicio del poder ejecutivo en Chocontá a los cuatro días del golpe de Estado. Ambos mandatarios conformaron su respectivo gabinete y ejércitos.
Victorias del Ejército Regenerador
El 20 de mayo se presentó la primera batalla en el casco urbano de Zipaquirá, donde se habían apostado las tropas regeneradoras, para recibir las que desordenadas comandaba el general Manuel María Franco, quien cayó en combate. La ventajosa posición de los melistas y el efecto que dejó a los constitucionalistas la muerte de su comandante, le dio la victoria a las tropas de Melo. Al día siguiente, marchando los constitucionalistas hacia Tabio, fueron atacados en el sitio de Tíquiza por la división que estaba apostada en el puente del común bajo el mando de Melo, sufriendo una segunda derrota.
Reacción del Ejército Constitucionalista
El expresidente Tomás Cipriano de Mosquera organizó, financió y dirigió en Barranquilla un ejército, sin encontrar reacciones a favor de la Dictadura. Por su parte, el expresidente José Hilario López encabezó otro ejército en el sur, sofocando dos sublevaciones en la provincia de Popayán, una en Cali y otra en Palmira, presentándose el 22 de julio la toma a Roldanillo de parte de Laureano Urrego, donde resultó triunfador el ejército constitucionalista a nombre de Clodomiro Ramírez y pacificada la provincia de Cauca; por lo que el general López dejó comandando a Valle y Cauca al coronel Manuel Tejada para asumir la marcha hacia Bogotá.[5]
El general Joaquín París Ricaurte -tío de la esposa de Melo- organizó un tercer ejército en la provincia de Tequendama, al que se sumaron tropas antioqueñas con las que cruzó el río Magdalena por Honda (Tolima), para recibir la adhesión de hombres al mando del coronel Julio Arboleda, que habían tomado la región de Guaduas y consolidar así una división de 2 mil hombres con capacidad de controlar la estratégica margen del río Magdalena entre Purificación y Honda.
El general Herrera pudo llegar a Villeta para encontrarse con el ejército del general París, siguiendo para las provincias de Mariquita y Neiva en donde recibió adhesiones y pudo dar mejor forma a las fuerzas constitucionalistas, entrevistándose con el expresidente López, que recibió instrucciones para volver a Popayán y activar la marcha de 2.400 hombres. Procedió Herrera a establecer la sede del poder ejecutivo en Ibagué en los primeros días de junio de 1854.
Asesinato del Gobernador de Antioquia
Como surgieran noticias de la sublevación de los comandantes Miguel Antonio, Salvador y Andrés Alzate, el gobernador Juan José Pabón marchó el 31 de mayo a Sopetrán a procurar la captura de los últimos, ya que el teniente coronel Miguel Antonio había sido detenido y remitido a Santa Fe de Antioquia. Vicente Cardona, al mando de un cuadro de veteranos de la provincia de Córdoba, abrió fuego contra el Gobernador, procurando su muerte y la del señor Manuel María Meri.
El gobernador de la provincia de Medellín, Mariano Ospina Rodríguez, reaccionó convocando una fuerza de más de 700 hombres a perseguir a los subordinados, que habían logrado la libertad del coronel Miguel Antonio, quien comunicó su voluntad de someterse a juicio junto a los dos cómplices, una vez el vicegobernador Sinforiano Villa llegara a asumir como sustituto de Pabón. Luego se presentó la toma de Supía por parte de melistas de Salamina y sobrevivientes a la toma de Roldanillo, resultando vencidos el 6 de julio. El 16 de julio llegó una vanguardia a Honda de tropas organizadas en Medellín, Córdova y Antioquia y se puso al mando del coronel Arjona y los comandantes Jaramillo y Gómez, a la espera de refuerzos provenientes de Manizales, Neira y Salamina, comandados por el coronel Anselmo Pineda.
Baja del general Collazos
El general Martiniano Collazos, que había sido nombrado comandante militar por el gobernador Alipio Mantilla para combatir a la dictadura, depuso al mandatario provincial y se alió con el coronel Dámaso Girón para combatir a las tropas de Tunja, comandadas por el general Reyes-Patria. El comandante Antonio María Díaz envió tropas a combatir a Collazos, y al no tener noticias, comisionó a Nicolás Pereira Gamba a negociar la rendición del general dictatorial.
Al no lograr Pereira su misión, el ataque dirigido el 10 de julio en Bucaramanga por el comandante Cándido Rincón tuvo éxito a partir de un incendio en el comando de Collazos, que permitió el ingreso del ejército constitucionalista, que logró ultimar al general rebelde. El 16 de julio procedió el coronel Girón a atacar a las tropas del gobernador Orbegozo cruzando la cabuya de Sube hacia la meseta de Jéridas, donde resultó derrotado y detenido el comandante melista.
Consolidada la victoria en Soto, el general Mosquera se dispuso a marchar al mando de una división hacia Ocaña. Las tropas de Reyes-Patria avanzaron sobre Pamplona, atacando el 22 de agosto a las tropas del coronel Girón entre Mutiscua y Silos. El 28 de agosto entró en combate el general Reyes-Patria en Pamplona, en donde fue vencedor y dio de baja a los coroneles Dámaso Girón, Donato González y José María Rojas Pinzón, último del que lamentaron su muerte las tropas constitucionalistas.
Golpe en la Provincia de Córdova
El 4 de agosto fue depuesto en Rionegro el gobernador de Córdova, Juan María Gómez, a manos de un motín liderado por Antonio Mendoza, Hilario y Heliodoro Jaramillo, persiguiéndolo hasta Marinilla, donde el gobernador se resguardó y recibió apoyos para recuperar el orden. El 5 de agosto declaráron los rebeldes en Rionegro un triunvirato provisorio, integrado por Mendoza, Hilario Jaramillo y Bonifacio Arcila, En Medellín también se organizaron tropas, decidiendo los conjurados emigrar el 10 de agosto hacia el rio Cauca antes de ser atacados por las tropas constitucionales, yendo en su persecución el comandante Nicanor Restrepo y el capitán Rafael Henao.
El 8 de agosto, Manuel José Jaramillo proclamó la dictadura de Melo en San Jerónimo y en Sopetrán y reclutando hombre para marchar sobre Santa Fe de Antioquia; a lo que respondió el comandante de armas de la Provincia Antonio José Escobar, dándose de baja a Jaramillo y la dispersión y captura de los rebeldes.
Avanzada hacia Bogotá
LA columna comandada por el coronel Julio Arboleda se tomó La Mesa el 11 de septiembre, venciendo y logrando la baja del comandante Antonio Forero. Los tres ejércitos se encontraron en la Sabana de Bogotá y el expresidente Pedro Alcántara Herrán fue encargado del mando conjunto. Por tres lados atacaron Bogotá, defendida por Melo con siete mil hombres, veteranos de Cundinamarca y voluntarios artesanos. Mosquera atacó por el norte y con el mando del general Tomas Herrera se tomó calle por calle, desde San Diego hasta la plaza de San Francisco donde estaba el comando de Melo. López atacó desde el sur y París desde occidente por San Victorino. Herrán tomó las alturas del barrio Egipto. En la plaza mayor confluyeron los tres ejércitos que restablecieron el poder constitucional.
En muchas partes del país, estallaron rebeliones contra la dictadura. El expresidente José Hilario López, comandante del Ejército en el sur, derrotó a los melistas de Cali, Buenaventura y Cartago. Otros combates se produjeron en Zipaquirá, Pamplona, Bucaramanga, Vélez, Tunja, Tequendama y Guaduas, cercando al Ejército del Centro en el perímetro de la ciudad de Bogotá.[4] Las tropas de Tomás Cipriano de Mosquera dominaron la región Caribe a partir de Barranquilla y enfrentaron al gobernador de la provincia de Cartagena Juan José Nieto Gil, que apoyaba al gobierno de Melo, a quien los constitucionalistas suspendieron del ejercicio de su cargo el 12 de junio de 1854.
Melo contaba el 17 de abril con 1000 soldados de infantería y 500 de caballería.[6] Con ayuda la participación de las Sociedades Democráticas organizó sus fuerzas en el llamado "Ejército Regenerador", convocando al servicio a todos civiles integrantes de la Guardia Nacional Auxiliar y a los veteranos que habían combatido en la guerra civil de 1851. A mediados de mayo ya había duplicado el número de sus tropas,[7] que vencieron a las del general Tomás Herrera en Zipaquirá y Tiquizá y marcharon a Boyacá donde obligaron en julio a las tropas del general Juan José Reyes a retirarse a Casanare. A comienzos de agosto las tropas "regeneradoras" sumaba 11 042 efectivos.[2][8]
Melo permaneció en el poder durante ocho meses, pero finalmente las tropas "constitucionalistas" de Pedro Alcántara Herrán, Tomás Cipriano de Mosquera, Julio Arboleda y José Hilario López, ubicadas al norte y sur del país se unieron, sumando 11 000 hombres, rodeando a los 7000 melistas que defendían Bogotá.[1] El 4 de diciembre del mismo año entró la alianza victoriosa a Bogotá, tras derrotar al ejército melista y sus aliados, los liberales "Draconianos" y artesanos. Estos últimos presentaron resistencia tenaz durante el asalto final a la capital, razón por la cual el partido vencedor desterró a centenares de artesanos a la zona aledaña al río Chagres en Panamá, la mayoría de los cuales fallecieron durante el viaje a pie. El conflicto costó unas 4000 vidas.[9] El acto de rendición se firmó en el actual parque Santander.
Consecuencias
José María Melo luego de la derrota es juzgado y depuesto por el Congreso. Mosquera pidió que Melo fuera fusilado, pero Herrán se opuso y en su lugar se le impuso el exilio. Obando que se había refugiado en la residencia del nuncio, fue juzgado y destituido por el Congreso en su cargo de presidente.
El general Melo era un gran jinete y amante de los caballos, por lo cual no salió de la sabana de Bogotá por el temor a que estos enfermaran durante la guerra. Muchos atribuyen su derrota al hecho de no haberse puesto al frente de sus tropas.