Guerra civil sasánida (628-632)

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La guerra civil sasánida del 628-632, que a veces también se llama interregno sasánida, fue un conflicto que se desató tras la ejecución del rey sasánida Cosroes II y que enfrentó a distintas facciones de la nobleza entre las que destacaron la parta (pahlav), la persa (parsig), la nimruzi y la del general Sharvaraz. El cambio continuo de soberanos y el reforzamiento del poder de los terratenientes en las provincias redujeron el territorio imperial. El imperio se debilitó durante los catorce años de contienda en las que hubo trece reyes sucesivos, y el poder efectivo pasó a manos de los generales, suceso que facilitó la posterior desaparición del Estado sasánida.

Fecha 628-632
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Guerra civil sasánida
Fecha 628-632
Lugar Imperio sasánida
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Antecedentes

En el año 628, tras el Tratado de Hudaybiyyah, el profeta Mahoma inició una correspondencia diplomática con varios líderes regionales, incluyendo una carta al emperador sasánida Cosroes II invitándolo al Islam. El mensaje fue llevado por Abdullah as-Sahmi[1] y entregado a través del gobernador de Baréin.[2] Los relatos árabes tradicionales, detallados en obras clásicas como al-Tabaqat al-Kubra de Ibn Sa'd, registran que Cosroes II rompió el documento con indignación al escucharlo. El historiador Abdolhossein Zarrinkoub señala que la ira del sah se debió específicamente a la ruptura del protocolo sasánida, exclamando supuestamente: "Un esclavo lamentable entre mis súbditos se atreve a escribir su nombre antes que el mío".[3]

Tras recibir la carta, Cosroes ordenó a Badhan, su gobernante vasallo en Yemen, que enviara a dos hombres al Hiyaz para investigar y capturar a Mahoma. En su obra al-Bidāya wa-l-Nihāya, Ibn Kathir señala que cuando as-Sahmi regresó e informó a Mahoma de la destrucción de la carta, el profeta declaró: "Que Dios [asimismo] desgarre su reino".[4] Académicos modernos como Akram Diya al-Umari enfatizan que este evento marcó un cambio fundamental en la estrategia diplomática del profeta hacia las grandes potencias de la época.[5]

La confrontación concluyó cuando los emisarios de Yemen se reunieron con Mahoma en Medina. Según la historiografía islámica, Mahoma se negó a rendirse y, en cambio, profetizó que Cosroes II ya había sido asesinado por su hijo, Kavad II. Mahoma prometió además a Badhan que si aceptaba el Islam, seguiría siendo el gobernante de Yemen. Al regresar los hombres, Badhan esperó para verificar el informe; tras confirmar que el sah había sido asesinado exactamente en la noche predicha, él y la población persa local (Al-Abna') se convirtieron al Islam.[6][7] Esta transición puso fin efectivamente a la influencia sasánida en el sur de la península arábiga, ya que la administración de la región se desplazó hacia el naciente estado islámico.[8]

Históricamente, la caída de Cosroes fue provocada por la crisis doméstica tras la decisiva derrota sasánida en la Guerra bizantino-sasánida (602-628). El 25 de febrero de 628, el sah fue derrocado en un golpe de palacio orquestado por una coalición de familias feudales, incluyendo al spahbed Ispahbudhan Farrukh Hormizd y sus hijos Rostam Farrokhzad y Farrukhzad.[9] El hijo de Cosroes, Sheroe, fue proclamado como Kavad II. Para asegurar su trono, Kavad II ejecutó a sus hermanos —incluyendo al heredero Mardanshah— lo que contribuyó a la inestabilidad terminal del imperio.[10][11] Tres días después de su coronación, Kavad ordenó a Mihr Hormozd ejecutar a su padre.[12] Kavad II murió de una plaga en septiembre de 628.[13]

Debido a las acciones de Kavad, su reinado se considera un punto de inflexión. El derrocamiento y muerte de Cosroes culminó en la guerra civil sasánida de 628–632, con la nobleza ganando plena autonomía. Las hostilidades entre las familias nobles persas (Parsig) y partas (Pahlav) se reanudaron, dividiendo la riqueza de la nación.[10] Kavad firmó la paz con el emperador Heraclio, permitiendo a los bizantinos recuperar sus territorios, soldados cautivos, una indemnización de guerra y la Verdadera Cruz, perdida en Jerusalén en 614.[14]

Kavad también confiscó las propiedades de Farrukhzad y lo arrestó en Istakhr. Durante este periodo, Piruz Khosrow asumió el liderazgo de la facción Parsig, mientras que Farrukh Hormizd lideró la facción Pahlav. Kavad II murió tras pocos meses de reinado el 6 de septiembre de 628, siendo sucedido por su hijo de ocho años Ardashir III.[15]

Primera fase de la guerra civil

Mah-Adhur Gushnasp fue el hábil ministro principal de Ardacher III.[16][17] Tras el primer año de reinado, Sharvaraz marchó al frente de seis mil soldados a asediar Ctesifonte. No pudo conquistarla y se coligó con Piruz Cosroes, jefe de la fracción noble persa y antiguo primer ministro de Kavad II, y con Namdar Gushnasp, el spahbod de Nimruz.[18] Merced a la colaboración de estos dos nuevos aliados, pudo apoderarse de la capital y ejecutar a Ardacher III, a Mah-Adhur Gushnasp y a otros nobles como Ardabīl. Cuarenta días más tarde, Sharvaraz fue asesinado por Farruj Ormuz, que entregó el trono a una hija de Cosroes II, Boran. Esta a su vez lo nombró primer ministro del imperio.

Shapur-i Shahrvaraz (Sapor V), hijo de Mirhran, hermana de Cosroes II, derrocó a Boran y eliminó del poder a Sharvaraz, pero fue depuesto a su vez poco después por Piruz y sus partidarios, que no lo habían aceptado como soberano. Piruz entregó la corona imperial a Azarmedujt, hermana de Boran.[19]

Segunda fase de la guerra civil

Azarmedujt liberó a Farrujzad y volvió a encargarle importantes tareas de gobierno, por insistencia de la nobleza. Este, sin embargo, rechazó servir a una mujer y se retiró a un templo del fuego en Istajr. Farruj Ormuz solicitó la mano de la soberana (que debía el trono a los aristócratas persas) para fortalecer su propio poder y facilitar el entendimiento entre los nobles persas y partos.[20] Azarmedujt rehusó, lo que hizo que Farruj Ormuz aspirase abiertamente al trono.[21] Empezó a acuñar moneda como los reyes, en Istajr en Pars y en Nehavend en Media.[21] Para hacerle frente, Azarmedujt se alió a Siyavajsh, nieto de Bahram Chobin, famoso jefe militar (spahbod) y brevemente sah de Irán.[22] Con la colaboración de este, logró asesinar a Farruj Ormuz.[23] Rostam Farrujzad, hijo del difunto y por entonces en Jorasán, pasó a ser la cabeza de los nobles partos. Partió a Ctesifonte con la intención de vengar la muerte de su progenitor y fue derrotando a los distintos contingentes que Azarmedujt envió contra él.[24] Por fin venció al propio Siyavajsh cerca de la capital, que ocupó.[24]

Romtam hizo cegar y luego asesinar a Azarmedujt y devolvió el trono a Boran.[24][25] Una rebelión estalló en Ctesifonte al año siguiente: aprovechando la ausencia del ejército, la nobleza persa, descontenta con el poder de Rostam, se alzó contra Boran y exigió la vuelta del influyente persa Bahman Jadhuyi, despedido por la soberana.[26] Boran pereció al poco, posiblemente estrangulada por Piruz Cosroes.[26] El levantamiento desató nuevas hostilidades entre las dos facciones nobles.[26] La crisis en la que sumieron al Estado, sin embargo, hicieron que los propios soldados acabasen por amenazar a Rostam y Piruz Cosroesm, que se avinieron en consecuencia a pactar y entregaron el trono a un nieto de Cosroes II, Yazdgerd III, gesto que marcó el fin de la contienda civil en el imperio.[27]

Consecuencias

Moneda de Yazdgerd III.

El Imperio sasánida se hallaba muy debilitado cuando Yazdgerd III ascendió al trono. El joven rey carecía de la autoridad necesaria para estabilizar el vasto imperio, que se disgregaba a causa de las desavenencias entre los jefes del ejército, los cortesanos y la aristocracia, enfrentada internamente y cuyas facciones se diezmaban entre sí. Muchos de los gobernadores del imperio se habían proclamado independientes y habían formado sus propios reinos.[28] Los gobernadores de las provincias de Mazun y Yemen ya lo habían hecho durante la guerra civil, eliminando la autoridad sasánida de la península arábiga, que por entonces estaba uniendo el islam.[29] El imperio empezaba a asemejarse al sistema feudal que había existido en la zona en tiempos del Imperio arsácida.[30]

Yazdgerd, a pesar de haber sido reconocido como soberano por las noblezas persa y parta, no dominaba todo el imperio. Durante los primeros años de reinado, solo acuñó moneda en Pars, Sakastán, y Juzestán, aproximadamente las regiones suroeste (Xwarwarān) y sureste (Nēmrōz), que señoreaban los nobles persas.[31] Los nobles partos, que controlaban fundamentalmente el norte del imperio, rehusaron acuñar moneda en su nombre.[31] Al mismo tiempo, el imperio sufría varias invasiones: los turcos penetraban por el este, los jázaros por el oeste; estos corrieron Armenia y Adurbadagán.[32] El ejército imperial había quedado muy debilitado por la guerra con los bizantinos y la posterior guerra civil.[31] La situación era caótica y alarmante, y muchos vieron en ciertos desastres naturales augurios de la inminente desaparición del imperio.[10] Este dejó de existir a causa de la invasión musulmana de Irán; Yazdgerd fue asesinado en el 651, posiblemente por uno de sus propios súbditos.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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