Guerra interna del Cártel del Golfo
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2 de septiembre de 2011-presente
| Guerra interna del Cártel del Golfo | |||||
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| Parte de la guerra contra el narcotráfico en México | |||||
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Territorio controlado por Los Metros (gris) y Los Rojos (rosa) en 2021 | |||||
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2 de septiembre de 2011-presente | ||||
| Lugar | Reynosa, Tamaulipas, México, con desbordamiento en Texas | ||||
| Casus belli | Disputas internas entre Los Rojos y Los Metros por el control de Reynosa, Tamaulipas, territorio no concedido a Los Rojos | ||||
| Metas | Conquista de Reynosa | ||||
| Beligerantes | |||||
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| Bajas | |||||
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+200 muertos | |||||
La guerra interna del Cártel del Golfo hace referencia a una serie de enfrentamientos entre Los Metros y Los Rojos, dos facciones dentro del Cártel del Golfo que se involucraron en una lucha por el poder tras la muerte del capo Samuel Flores Borrego en septiembre de 2011. Desde 2013, Los Metros han ganado ventaja y han recuperado el control de las principales ciudades antiguamente controladas por el Cártel del Golfo.
Originalmente, las dos facciones fueron formadas a finales de la década de 1990 por Osiel Cárdenas Guillén, el exlíder de la organización. Tras arresto y extradición en 2003 y 2007 respectivamente, el control del Cártel del Golfo pasó a su hermano Antonio Cárdenas Guillén (Tony Tormenta) y su colaborador cercano Jorge Eduardo Costilla Sánchez (El Coss). Pero las diferencias entre las dos facciones comenzaron en 2010, cuando Juan Mejía González de Los Rojos fue ignorado como jefe regional de Reynosa, Tamaulipas, y asignado a un territorio menos importante. Por su parte, Flores Borrego, de Los Metros, fue asignado a Reynosa, lo que indirectamente sugirió que estos estaban por encima de Los Rojos. Cuando Antonio fue asesinado por la marina el 5 de noviembre de 2010 en Matamoros, Tamaulipas, Los Rojos, facción suya, tuvieron el presentimiento de que Los Metros habían informado a las autoridades mexicanas sobre su paradero. Quienes eran más leales a la familia Cárdenas se quedaron con Los Rojos, mientras que quienes eran leales a Costilla Sánchez permanecieron en Los Metros.
En un esfuerzo por vengar la muerte de su líder, Mejía González y Rafael Cárdenas Vela, sobrino de Antonio, presuntamente ordenaron la ejecución de Flores Borrego, el segundo al mando de Los Metros. Con su muerte, ambas facciones se enfrentaron y se declararon la guerra en el estado de Tamaulipas y, supuestamente, ofrecieron información a las autoridades estadounidenses sobre la ubicación de miembros del cártel escondidos en los Estados Unidos. En la guerra interna, muchos miembros de alto rango del Cártel del Golfo han sido asesinados o arrestados. En algunos casos, sin embargo, la violencia relacionada con el narcotráfico se extendió a través de la frontera con Estados Unidos, en el sur de Texas, lo que provocó debates sobre la posibilidad del «desbordamiento de la violencia» de la guerra contra el narcotráfico en México.
Los combates han obligado a Los Rojos a atrincherarse en Matamoros, Tamaulipas, mientras Los Metros realizan sus últimas incursiones para eliminarlos. Para ello, Costilla Sánchez, de Los Metros, presuntamente colaboró con el Cártel de Sinaloa y con Joaquín «el Chapo» Guzmán. Sin embargo, tras las detenciones de Costilla Sánchez y Cárdenas Guillén, es difícil predecir el futuro del Cártel del Golfo y del submundo criminal mexicano.
A finales de la década de 1990, Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del Cártel del Golfo, tenía otros grupos similares además de Los Zetas establecidos en varias ciudades de Tamaulipas.[1] Cada uno de estos grupos se identificaba por sus códigos de radio. Los Rojos tenían su base en Reynosa; Los Metros, en Matamoros; y los Lobos, en Laredo.[1] La lucha interna entre Los Metros y Los Rojos comenzó en 2010, cuando Juan Mejía González, alias el R-1, fue ignorado como candidato para el cargo de jefe regional de Reynosa y fue enviado a la Frontera Chica, un área que abarca Miguel Alemán, Camargo y Mier, directamente al otro lado de la frontera entre Estados Unidos y México desde el condado de Starr, Texas. El área que Mejía González quería fue entregada a Samuel Flores Borrego, lo que sugiere que Los Metros estaban por encima de Los Rojos.[1]
Información no confirmada publicada por The Monitor indicó que dos líderes de Los Rojos, Mejía González y Rafael Cárdenas Vela, unieron fuerzas para asesinar a Flores Borrego.[1] Cárdenas Vela le guardaba rencor a Flores Borrego y a Los Metros porque creía que habían dado información al Ejército mexicano para rastrear y matar a su tío, Antonio Cárdenas Guillén (Tony Tormenta), el 5 de noviembre de 2010.[1] [2] Otras fuentes indican que la guerra interna podría haber sido causada por las sospechas de que Los Rojos eran «demasiado blandos» con el acérrimo enemigo del cártel, Los Zetas.[3] Cuando el Cártel del Golfo y Los Zetas se separaron a principios de 2010, algunos miembros de Los Rojos se quedaron con el Cártel del Golfo, mientras que otros desertaron y se unieron a Los Zetas.[4]
InSight Crime explica que el desacuerdo fundamental entre Los Rojos y Los Metros radicaba en el liderazgo. Quienes eran más leales a la familia Cárdenas se mantuvieron con Los Rojos, mientras que quienes eran leales a Jorge Eduardo Costilla Sánchez, como Flores Borrego, defendieron a Los Metros.[3]
Originalmente, el Cártel del Golfo funcionaba sin problemas, pero las disputas internas se desencadenaron cuando Flores Borrego fue asesinado el 2 de septiembre de 2011.[1] Cuando Los Rojos se volvieron contra Los Metros, la facción más grande del cártel, estallaron tiroteos en todo Tamaulipas y se robaron cargamentos de droga mutuamente. Los Metros lograron mantener el control de las principales ciudades que se extendían desde Matamoros hasta Miguel Alemán, en Tamaulipas.[5] Se informa que otras dos facciones del cártel, Los Ciclones y Los Escorpiones, se involucraron en una lucha por el poder el 1 de febrero de 2012 en Matamoros.[6]
Desbordamiento de la violencia
- Tiroteo en McAllen, Texas
El 27 de septiembre de 2011, alrededor de las 2:00 a. m. en McAllen, Texas, se produjo un intercambio de disparos en una autopista.[7] Un hombre llamado Jorge Zavala y un joven de 22 años fueron víctimas de un ataque perpetrado por sicarios desconocidos que viajaban en una camioneta Chevrolet Tahoe, lo que provocó que perdieran el control de su vehículo y se estrellaran en la autopista.[7] La policía local no halló motivos para el ataque, pero fuentes informaron a The Monitor que Zavala tenía vínculos con una facción del Cártel del Golfo en Matamoros y Reynosa, en México, lo que indica que su asesinato se debió a una «lucha por el poder interna» en la organización.[7] Zavala murió en el lugar, mientras que el otro hombre fue trasladado al hospital en estado crítico. El Departamento de Policía de McAllen se negó a comentar sobre la cantidad de disparos, pero la autopsia preliminar reveló que Zavala murió por múltiples disparos, no por el accidente.[7] Los registros públicos demuestran que los antecedentes penales de Zavala se remontan a 1995, mientras que fuentes cercanas a la víctima afirmaron que era un estrecho colaborador del narcotraficante Gregorio Sauceda Gamboa.[7] Un agente de seguridad local, que pidió no ser identificado, declaró que la muerte de Samuel Flores Borrego y la lucha por el poder en la organización podrían explicar la muerte de Zavala. Horas después de la muerte de Zavala, se produjeron una serie de ataques con granadas en Reynosa, Río Bravo y Ciudad Victoria, mientras que un intenso tiroteo tuvo lugar en Matamoros, Tamaulipas.[7] [8]
- Comisario baleado en Elsa, Texas

Tras la muerte de Samuel Flores Borrego, el Cártel del Golfo había perdido muchos de sus cargamentos de droga a manos de grupos rivales y de sus propios miembros, así que cuando se nombró al nuevo líder, «una de las primeras órdenes emitidas fue recuperar sus pérdidas».[9]
No está claro cómo, pero varios miembros del Cártel del Golfo rastrearon una de sus cargas robadas hasta una casa de seguridad de presuntos narcotraficantes en Elsa, Texas, el 1 de noviembre de 2011. El cártel luego llamó a una pandilla estadounidense para que fuera a comprar las cargas para conocer la ubicación de la casa de seguridad. [9] Los pandilleros compraron las drogas a los traficantes, pero se dieron cuenta de que no era el refugio donde supuestamente se mantenían las mercancías. En un intento por obtener la ubicación de las drogas, los pandilleros los secuestraron y fue entonces cuando dos agentes de la comisaría del condado recibieron una llamada de emergencia sobre un posible secuestro.[9] Los agentes detectaron la camioneta Ford F-150 de los pandilleros y ordenaron al conductor que se detuviera.[10] Mientras uno de los agentes hablaba con el conductor, el otro se acercó a la ventana del pasajero y recibió un disparo con una pistola de 9 mm.[10] El agente logró sobrevivir porque llevaba un chaleco blindado. Sin embargo, uno de los pandilleros fue asesinado. El otro recibió un disparo en la cabeza y permaneció en estado crítico.[10][11]
- Secuestros y extorsiones en el sur de Texas
Durante el fin de semana del Día de los Caídos en 2011, un presunto miembro del Cártel del Golfo se hizo pasar por policía y secuestró a un hombre llamado Ovidio Guerrero Olivares cerca de Alton, Texas.[12] Guerrero no fue visto otra vez por sus familiares y los registros judiciales indicaron que «ni siquiera fue el objetivo de un secuestro ordenado por el Cártel del Golfo».[12] La policía supo más sobre el secuestro cuando arrestó a algunos miembros del cártel en Mission, Texas. Uno de los detenidos admitió que Guerrero Olivares fue secuestrado después de que el jefe del cártel en Miguel Alemán, Tamaulipas, emitiera una lista de varias personas que quería que fueran secuestradas en el valle del Río Grande y enviadas al sur a México para interrogarlas tras el robo de una carga de cocaína.[12] El secuestrador fue sentenciado a prisión, mientras que informes dentro de la organización indican que el jefe del cártel en Miguel Alemán, Miguel «el Gringo» Villarreal, fue asesinado en Valle Hermoso, Tamaulipas, durante la guerra interna del cártel.[12] Además, la familia de Guerrero Olivares huyó y abandonó su hogar.
El 6 de diciembre de 2011, una persecución a alta velocidad y un intento de agresión vehicular por parte de presuntos miembros del cártel a agentes de policía en Palmview, Texas, desencadenó un tiroteo.[13] Isaac Sánchez Gutiérrez, el conductor del vehículo, logró escapar de la escena y evitó ser capturado, dejando atrás a un compañero y una camioneta Ford F-150 con las letras «CDG» (acrónimo del Cártel del Golfo) pintadas con aerosol en el interior. Las autoridades descubrieron más de 320 kg de mariguana ocultos dentro de la camioneta.[13] Sánchez Gutiérrez fue arrestado por patrulla fronteriza después de un incidente de persecución a pie y en vehículo cerca de Abram, Texas, el 20 de diciembre de 2011. Mientras estaba bajo custodia, afirmó que un líder de alto rango del cártel en Reynosa, Tamaulipas, lo había coaccionado para contrabandear drogas a través de la frontera.[13] Según su relato, su hermano Juan Armando había estado involucrado en el narcotráfico, pero sus superiores sospechaban que había robado 2 millones de dólares. Juan Armando fue secuestrado en una tienda de conveniencia en Reynosa y varios miembros del cártel fueron a la casa de Isaac en Mission, Texas, amenazando con torturar y matar a su hermano si no devolvían el dinero. Le dieron un ultimátum: o reunía 4 millones de dólares o contrabandeaba 50 cargas de drogas a través de la frontera entre Estados Unidos y México para liberar a su hermano secuestrado.[13][14]
Reacciones
Los debates sobre si la violencia en el área metropolitana de McAllen debería considerarse una verdadera «desbordamiento» de la guerra contra el narcotráfico en México se reavivaron cuando un comisario del condado de Hidalgo, Texas, resultó herido en un tiroteo el 1 de noviembre de 2011 por miembros del Cártel del Golfo.[15] Por un lado, las fuerzas del orden locales y federales de los Estados Unidos afirman que la violencia relacionada con el narcotráfico procedente de México se detiene en la frontera. El otro bando, compuesto principalmente por políticos, afirma que las regiones fronterizas están siendo «invadidas por los cárteles».[15] El debate se basa en cómo ambas partes definen exactamente un incidente como «desbordamiento». El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos define un incidente como «desbordamiento» a cualquier delito que ocurre en Estados Unidos y que está directamente relacionado con los conflictos violentos en México, ya sea entre agentes del orden y narcotraficantes, o entre organizaciones narcotraficantes rivales.[15] Sin embargo, el Departamento de Seguridad Pública de Texas define el desbordamiento como cualquier violencia relacionada con el narcotráfico. Según los estándares del DPS, un conflicto por el narcomenudeo entre la mafia siciliana y las tríadas chinas en la ciudad de Nueva York puede caer bajo la categoría de desbordamiento.[15] Por lo tanto, las autoridades locales del sur de Texas han concluido que, si bien la violencia ocurre en su región, no está directamente relacionada con México, sino con individuos en los Estados Unidos.[15]
Según las autoridades, tras la muerte de Flores Borrego en septiembre de 2011, una pandilla en Estados Unidos recibió órdenes de sus superiores mexicanos de recuperar un cargamento de droga que había sido robado al Cártel del Golfo.[15] [16] La operación no salió según lo planeado y los pandilleros terminaron secuestrando a un grupo de traficantes, lo que provocó un tiroteo. Los agentes de seguridad afirmaron que este «representa el único caso de desbordamiento directo» de la guerra contra el narcotráfico en México en el sur de Texas, pero aseguraron que no estaba directamente relacionado con México.[15] Después de este incidente, Todd Staples, comisionado del Partido Republicano del Departamento de Agricultura de Texas, creó un sitio web solicitando al gobierno federal que respaldara los esfuerzos estatales para frenar las actividades ilegales a lo largo de la frontera con México, especialmente el narcotráfico.[17] En un informe, Staples solicitó a dos generales militares condecorados que asumieran la tarea y declaró en septiembre de 2011 que «vivir y hacer negocios en un condado fronterizo de Texas equivale a vivir en una zona de guerra».[17] Staples anunció que los cárteles mexicanos buscan crear su propio territorio en Estados Unidos, especialmente en el sur de Texas, al cual consideran «vulnerable».[18] La declaración provocó críticas entre los funcionarios locales que argumentaron que muchas de las ciudades fronterizas texanas tienen tasas de criminalidad más bajas que ciudades como Houston, que no está en la frontera.[17] Henry Cuellar, demócrata, discrepó firmemente con la evaluación de Staples de que la frontera de Texas es una zona de guerra o un área invadida por los grupos criminales mexicanos y afirmó que tales afirmaciones simplemente crean «confusión» y reacciones alarmistas.[19] A principios de noviembre de 2011, Greg Abbott, fiscal general de Texas, informó a los medios de comunicación sobre una carta suya enviada al presidente Barack Obama sobre su fracaso en proteger la frontera y le advirtió que la violencia del narcotráfico de México está «desbordándose» cada vez más en Estados Unidos, e instó a Obama a «dedicar inmediatamente más personal a la seguridad fronteriza».[20] En la carta, Abbott escribió sobre los tiroteos y secuestros que han estado ocurriendo en el valle del Río Grande y cómo estos incidentes son una «amenaza a la seguridad nacional». [21]
Lupe Treviño, el comisario herido, discrepó de las declaraciones de Abbott en una reunión en la Casa Blanca con varias agencias del Departamento de Seguridad Nacional y Janet Napolitano y afirmó que este ha implementado un programa de cuatro pasos diseñado para que todos sus agentes se sometan a un entrenamiento táctico especial diseñado para aplicar técnicas de tipo SWAT para abordar cualquier violencia fronteriza.[22] Dijo explícitamente que «la frontera no es un caos» y que las afirmaciones de los republicanos eran «falsas y se pintaron injustamente».[23] Sin embargo, Carlos Cascos, el actual juez del condado de Cameron, cuestionó los comentarios de Treviño a través de Facebook y mencionó que si el sur de Texas no tuviera problemas de violencia (como afirmó Treviño en Washington), entonces su viaje a Washington D. C. fue completamente innecesario, lo que indica que las acciones del sheriff contradecían sus declaraciones.[24]
Las afirmaciones de que el sur de Texas es una «zona de guerra» y está invadido por organizaciones narcotraficantes no se basan en las estadísticas delictivas actuales.[19] Según los Informes Uniformes sobre Delitos del FBI, el número de homicidios en Hidalgo, Texas, en 2010 fue considerablemente menor que en otras ciudades importantes de Texas. Ese año, se reportaron 36 homicidios, mientras que Houston reportó 269 homicidios; Dallas, 148; San Antonio, 79; y Austin, 38.[19]

Arrestos y asesinatos
Asesinato de Dávila García
El 11 de octubre de 2011, la lucha entre Los Metros y Los Rojos se intensificó cuando las autoridades mexicanas encontraron el cuerpo de César Dávila García dentro de una casa abandonada en Reynosa, Tamaulipas.[25] Dentro de la casa abandonada, el cadáver de el Comandante Gama, nombre clave de Dávila García, había recibido un disparo con una pistola de 9 mm. Según las autoridades mexicanas, el hombre era un importante operador financiero del Cártel del Golfo y un estrecho colaborador del excapo Antonio Cárdenas Guillén. Después de su muerte, Dávila García se convirtió en el capo regional de Tampico, Tamaulipas, antes de regresar a Matamoros.[25] Ninguna facción del Cártel del Golfo se atribuyó la responsabilidad de su muerte, pero fuentes de inteligencia mexicanas indicaron que Dávila García fue asesinado por Los Metros.[3] El asesinato también ocurrió un día después de que la Armada de México desmantelara una red del Cártel del Golfo en tres municipios de Tamaulipas, donde 35 miembros del cártel fueron arrestados.[26] Ricardo Salazar Pequeño, jefe regional del cártel en Ciudad Miguel Alemán, y su contadora, Gabriela Gómez Robles, fueron capturados. Además, se confiscaron varias armas de fuego, cargamentos de droga y equipos de radiocomunicación.[27]
Masacre en la prisión de Matamoros
El 15 de octubre de 2011, en Matamoros, Tamaulipas, un motín carcelario a gran escala dejó 20 reclusos muertos y otros 12 heridos.[28] La pelea estalló entre dos reclusos alrededor de las 8:00 a. m., pero posteriormente se extendió al resto de la prisión.[29] En medio del caos, se convocó a la policía federal y a la policía estatal para ayudar a los guardias a recuperar el control de la prisión. El Ejército mexicano tomó control de la prisión alrededor de las 10:30 a. m. [29] Videos de noticias mostraron helicópteros sobrevolando la prisión.[30] Más tarde en la mañana, los familiares se reunieron afuera de la prisión para esperar noticias de sus seres queridos mientras las autoridades mexicanas instalaban una cabina para atender sus solicitudes y consultas.[31]
Según The Monitor, fuentes confirmaron que la pelea en la prisión estaba relacionada con la disputa entre Los Metros y Los Rojos.[32]
Detención de Cárdenas Vela
El 20 de octubre de 2011, mientras se dirigía a su lujosa casa en South Padre Island, Texas, con sus guardaespaldas y una dama,[33] Rafael Cárdenas Vela, líder de Los Rojos, fue detenido en Port Isabel, Texas, por la policía, que habían sido informados de su paradero por agentes federales.[34] Stratfor y el San Antonio Express-News publicaron un informe el 3 de noviembre de 2011 que aporta más contexto al arresto de Cárdenas Vela y afirmaron que Los Metros probablemente habían jugado un papel en su arresto.[35]
Los cárteles suelen evitar llevar ataques en territorio estadounidense, lo que podría explicar por qué la facción de Costilla Sánchez alertó a las autoridades estadounidenses en lugar de matarlo. No se ha confirmado que Los Metros fueran los responsables de la denuncia a las autoridades estadounidenses, pero, aunque no fuera así, se beneficiarían del golpe encajado a sus rivales dentro del cártel con la pérdida de su líder.
The Monitor informó el 27 de octubre de 2011 que era muy improbable que se intentara rescatar a Cárdenas Vela. A pesar de ser un líder poderoso del Cártel del Golfo, sus acciones groseras rompieron lazos dentro de la organización.[36] Una fuente externa a las fuerzas del orden, pero con conocimiento directo de la situación, afirmó que Cárdenas Vela era «muy testarudo e impulsivo», lo que le atrajo numerosos enemigos dentro de la organización. «(Algunos) comandantes están contentos de que se haya ido», afirmó la fuente.[36] Además, la detención de Cárdenas Vela desencadenó una serie de bloqueos de carreteras y tiroteos en Valle Hermoso y Matamoros, Tamaulipas, la ciudad donde operaba. Para el 27 de octubre de 2011, El Universal reportó un total de 14 asesinatos como resultado de su detención y de la guerra interna del Cártel del Golfo.[37]
Detención de Ramos García
Agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos arrestaron a Eudoxio Ramos-García, excapo del Cártel del Golfo, en Rio Grande City, Texas, el 31 de octubre de 2011.[38]
Detención de Zúñiga Hernández
En Santa María, Texas, José Luis Zúñiga Hernández, el comandante Wicho, un miembro de alto rango del Cártel del Golfo, el 26 de octubre de 2011 por agentes de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos.[39] Durante su arresto, Zúñiga portaba cocaína, $20 000 dólares estadounidenses en efectivo y una pistola Super Colt .38 con incrustaciones de oro, diamantes y rubíes.[40][41] La pistola tiene incrustado el nombre «Wicho».[42] También «admitió libremente» ser ciudadano mexicano sin documentos para residir en los Estados Unidos, mientras que fuentes familiarizadas con Zúñiga Hernández indican que se entregó a las autoridades estadounidenses.[43] Su abogado testificó que los agentes del ICE obligaron a Zúñiga Hernández a confesar sus crímenes y cooperar con ellos a cambio de protección para su familia e inmunidad judicial. Sin embargo, los agentes del ICE negaron tales afirmaciones.[44]
Zúñiga Hernández era el jefe del cártel en Matamoros, Tamaulipas, tras la muerte de Antonio Cárdenas Guillén (alias Tony Tormenta) el 5 de noviembre de 2010.[39] Sin embargo, según documentos judiciales, fue destituido como jefe regional por Rafael Cárdenas Vela el 10 de marzo de 2011 después de la disputa interna en el Cártel del Golfo, y huyó a los Estados Unidos ilegalmente bajo amenazas de muerte.[45] Se declaró culpable en enero de 2012 de cargos portación ilegal de armas de fuego y entrada ilegal después de ser deportado de los Estados Unidos el 8 de agosto de 1997.[45] Antes de su deportación, Zúñiga Hernández fue declarado culpable el 14 de febrero de 1990 por distribución de mariguana.[40] Actualmente enfrenta hasta 20 años de prisión después de ingresar ilegalmente a los EE. UU. tras su deportación y 10 años adicionales por ser un extranjero con un arma de fuego ilegal. Cada una de estas dos condenas conlleva una multa de $250 000 dólares estadounidenses.[40]
El 24 de enero de 2013, Zúñiga Hernández fue sentenciado a siete años de prisión en Brownsville, Texas, tras declararse culpable de posesión ilegal de armas de fuego y de entrar a Estados Unidos sin autorización.[46]
Detención de Cárdenas Guillén
Mario Cárdenas Guillén, con un chaleco blindado negro y flanqueado por dos marinos con pasamontañas, fue presentado en televisión nacional el 4 de septiembre de 2012.[47] Según informes emitidos por la Armada de México, Cárdenas Guillén fue arrestado un día antes en la ciudad de Altamira, Tamaulipas.[48] Al momento de su arresto, Cárdenas Guillén portaba un fusil frente a la entrada de un edificio, junto con $10 000 en efectivo, equipo de radiocomunicación, municiones, varias tarjetas de crédito y cuatro sobres con cocaína.[49] El arresto de Mario es uno de los arrestos de más alto perfil en meses y un duro golpe para el Cártel del Golfo, que perdió gran parte de su influencia tras separarse de Los Zetas a principios de 2010.[47]
Detención de Costilla Sánchez
La Armada de México detuvo a Jorge Eduardo Costilla Sánchez, líder supremo del Cártel del Golfo, el 12 de septiembre de 2012 en la colonia residencial Lomas de Rosales en Tampico, Tamaulipas, sin disparar una sola bala. [50]
Fue presentado ante las cámaras la mañana del 13 de septiembre de 2012, esposado y con camisa de manga larga. Diez guardaespaldas de Costilla Sánchez también fueron arrestados durante el operativo.[51] Se cree que Ernesto Banda Chaires, uno de los detenidos, es el jefe regional del cártel en Tampico.[52] En el arresto del miércoles, las autoridades mexicanas confiscaron varios fusiles de asalto, pistolas con joyas incrustadas y varios relojes de aspecto caro. Al preguntársele si tenía algo que decir sobre los cargos que se le imputaban y si contaba con un abogado, Costilla Sánchez negó con la cabeza.[53]
Actualidad
Para diciembre de 2011, los informes de los medios indicaron que Mario Cárdenas Guillén, hermano del fallecido Antonio Cárdenas Guillén y del encarcelado Osiel Cárdenas Guillén, había asumido el control del Cártel del Golfo.[54] Sin embargo, Mario no era muy activo en los asuntos familiares y su renuencia a involucrarse directamente en las operaciones de narcomenudeo del cártel pareció haber continuado después de la muerte de Antonio.[54] Sin embargo, la Armada de México lo arrestó el 3 de septiembre de 2012 en Altamira, Tamaulipas. [55] Además, el actual líder de la organización, Jorge Eduardo Costilla Sánchez, había sido solitario y nunca tuvo un lugar permanente, a menudo retirándose a uno de sus ranchos donde daba órdenes.[54] Costilla Sánchez nunca se involucró en las operaciones diarias del cártel, pero parecía poco probable que fuera reemplazado, dado el arresto de Mario y su comportamiento pasado. [54]
A principios de 2012, los enfrentamientos entre Los Rojos y Los Metros disminuyeron.[56] Sin embargo, el Cártel del Golfo tuvo que cambiar su logística y reconstruir el manejo de los jefes regionales, mientras que otras fuentes decían que Los Rojos ya no eran parte del cártel.[57] Al final, el control recayó en Los Metros, aunque Los Rojos todavía tenían una mano de obra significativa.[56] Los Rojos y las fuerzas leales a la familia Cárdenas se han atrincherado en Matamoros, Tamaulipas, mientras que su líder Juan Mejía González ha huido del radar y no se ha sabido nada de él desde entonces.[58] Un día después de que varios miembros de Los Metros colocaron pancartas en memoria del fallecido Samuel Flores Borrego, el 6 de agosto de 2012, se produjo un tiroteo en la ciudad y el avance de Los Metros en Matamoros es una señal de que están decididos a eliminar a las personas que se volvieron contra la organización en el pasado.[58]
Sin embargo, aunque Los Metros han ganado la ventaja en las operaciones del cártel, la guerra interna los ha dejado vulnerables a los ataques,[54] con la disputa con Los Zetas agravando el problema y haciendo que las disputas internas sean aún más volátiles. [54] [59] En ese momento, aunque débiles, Los Zetas continuaban controlando territorios clave en Tamaulipas y tenían la ventaja de reclutar sicarios sudamericanos, mientras que el Cártel del Golfo optó por reclutas jóvenes y menos experimentados de sus territorios.[1] [59] Además, la guerra interna abrió puertas para que Joaquín «el Chapo» Guzmán del Cártel de Sinaloa enviara tropas a Tamaulipas. [60] La alianza entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel del Golfo era solo un «matrimonio de conveniencia». El objetivo final de El Chapo Guzmán era apoderarse de Tamaulipas y trabajar con Jorge Eduardo Costilla Sánchez era su única vía de acceso. Costilla Sánchez, por otro lado, necesitaba el apoyo del Cártel de Sinaloa para combatir a Los Zetas y resolver las disputas con Los Rojos.[58]
Arrestos de Costilla Sánchez y Cárdenas Guillén
Las capturas de Jorge Eduardo Costilla Sánchez y Mario Cárdenas Guillén dejaron al Cártel del Golfo sin un sucesor definitivo. Ambos arrestos, en efecto, eliminaron a los antiguos jefes del cártel, poniendo fin a una generación de capos.[61] [62] Cuando Cárdenas Guillén fue arrestado el 4 de septiembre de 2012, parecía que Costilla Sánchez finalmente había ganado el liderazgo del Cártel del Golfo. A lo largo de finales de 2011 y hasta el momento de su arresto en 2012, Costilla Sánchez había llevado a cabo una campaña para sofocar a Cárdenas Guillén y a su facción, Los Rojos, supuestamente tendiendo trampas a para que sus miembros fueran arrestados o asesinados. Sus intentos exitosos de eliminar a sus rivales supuestamente le dieron la protección de algunos oficiales de alto rango en las Fuerzas Armadas de México. [61]
Sin embargo, las tácticas de Costilla Sánchez resultaron contraproducentes después de que un grupo de sus secuaces, arrestados en Río Bravo, Tamaulipas, supuestamente lo traicionaran y notificara a las autoridades sobre su paradero. También es posible que las declaraciones de Cárdenas Guillén resultaran en la aprehensión de Costilla Sánchez.[61]
Sin un sucesor claro para Costilla Sánchez, Los Metros podrían llegar a su fin, aunque aún es probable que otros jefes del crimen organizado aún intenten sostener al Cártel del Golfo.[61] Con el arresto de un representante del Cártel del Golfo en Colombia, el negocio de la droga se vio aún más afectado. Un claro beneficiario de la caída del Cártel del Golfo fue su grupo rival, Los Zetas. Varios miembros del Cártel del Golfo se unieron al Cártel de Sinaloa y a Los Zetas. [61]
Para ese momento, los Zetas también vivían una lucha por el poder dentro de sus propias filas, por lo que el futuro del Cártel del Golfo es difícil de predecir. [61]
Asesinato de Metro 4
El Metro 4, un lugarteniente de alto rango del Cártel del Golfo, fue asesinado supuestamente por Los Zetas o por miembros de su propio cártel el 15 de enero de 2013.[63]
Fragmentación
En junio de 2020, la periodista de InSight Crime Victoria Dittmar afirmó que el Cártel del Golfo se había fragmentado en gran medida. Los remanentes leales al cártel aún mantenían cierto control en Tamaulipas. El vacío de poder creado por el colapso del Cártel del Golfo fue llenado por varios grupos criminales más pequeños, incluyendo antiguas facciones del Cártel del Golfo como Los Metros y Los Pelones.[64]