Gutierre Fernández Hidalgo

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Gutierre Fernández Hidalgo

Maestro de capilla de la Colegiata de Talavera de la Reina
1574-¿1583?
Predecesor Martín de Vergara
Sucesor Francisco Montero

Maestro de capilla de la Catedral de Santafé
1584-1586
Predecesor Gonzalo García Zorro
Sucesor Alonso Garzón de Tahuste

Maestro de capilla de la Catedral de Quito
1588-1590
Sucesor Hernando de la Parra Cisneros

Maestro de capilla de la Catedral de Lima
1590-1591

Maestro de capilla de la Catedral de Cuzco
1591-1597
Predecesor Luis Enríquez[1]
Sucesor Pedro Bermúdez

Maestro de capilla de la Catedral de La Paz
1597-1621
Sucesor Francisco de Otal

Información personal
Nacimiento 1547
Talavera de la Reina, España
Fallecimiento 1623
Sucre, Bolivia
Nacionalidad Español
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Lengua materna Castellano
Información profesional
Ocupación Maestro de capilla, compositor, organista
Alumnos Alonso Garzón de Tahuste Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimiento Renacimiento
Género Polifonía
Artistas relacionados Diego Lobato
Firma

Gutierre Fernández Hidalgo (¿Talavera de la Reina?, c. 1547 - La Plata, 11 de junio de 1623) fue un compositor y maestro de capilla español de finales del Renacimiento que vivió y trabajó la América Hispana.[2][3]

Santafé de Bogotá

Poco se sabe de su vida en España; ni su lugar ni su año de nacimiento pueden determinarse con claridad, aunque se cree que nació en Talavera de la Reina o sus alrededores, en la diócesis de Toledo, hacia 1547 o 1548. Pertenecía a una familia «de personas honradas y de buen proceder», de clase media o baja, pero con buenos contactos eclesiásticos y con familias prominentes. Su primera formación musical debió ser en la Colegiata de Santa María la Mayor, pero es posible que pasase posteriormente alguna de las catedrales de Burgos, Palencia o Segovia.[3][2][4]

A partir de 1567 amplió sus conocimientos en la Catedral de Salamanca, bajo la tutela del maestro Juan Navarro. Durante este tiempo seguramente trabajaría como cantor y asistente del maestro, y parece que también realizó algunos estudios en la Universidad de Salamanca, pero no debió terminarlos, ya que no aparece el título de bachiller en su documentación. Trabajó como músico de iglesia durante un tiempo en iglesias de Salamanca y Alcalá de Henares.[3][2][4]

En diciembre de 1570 regresó a Talavera de la Reina, donde ejerció el magisterio de la Colegiata de Santa María la Mayor hasta 1583. La única mención nominal del maestro en las actas capitulares son en el acta del 17 de enero de 1571, donde los miembros del cabildo discuten el nombramiento del maestro de capilla, que los canónigos aceptan. En 1574 ya estaba ordenado, lo que aparece como «clérigo maestro de capilla de la iglesia mayor de esta dicha villa de Talavera». En Cazalegas, cerca de Talavera, poseía heredades, donde cultivaba la uva, lo que confirma su relación con la comarca.[4][3]

A finales de 1583 partía hacia el Nuevo Reino de Granada, pasando por Cádiz y Cartagena de Indias. Es probable que su protector fuese Bernardino de Albornoz, de familia rica talaverana. Albornoz viajaba para ocupar el cargo de fiscal de la Audiencia de Santafé y acompañó a Fernández en su viaje. Incluso es posible que fuese el mismo Albornoz quien lo convenciera para realizar el viaje. Fernández llegó a Santafé (hoy Bogotá) el 4 de mayo de 1584. A partir de ese momento comenzó a usar el apellido completo, «Fernández Hidalgo», quizás una señal de renovación y ambición en su nueva patria.[3]

Tras su llegada, Fernández fue nombrado maestro de capilla de la Catedral de la Inmaculada Concepción de María y hacia agosto de 1584 fue nombrado rector del Colegio Seminario de San Luis, en sustitución de Pedro Ortiz de Chaburu. Su estancia en Santafé estuvo marcada por el litigio entre Gonzalo García Zorro, su antecesor en cargo, y el cabildo metropolitano, que se negaba a reconocerlo como canónigo. Fernández realizó un informe sobre las capacidades musicales de García:[3]

Para el oficio de maestro de capilla, ha menester saber contrapunto, compostura, regir el fascistol y enmendar las voces cuando se yerran, lo cual él no sabe, por no saber más que cantar un poco de canto llano [y] sin dar cuenta de él, un poco de canto de órgano [...]

Debido a estos problemas y otros que se acumulaban en la Real Audiencia, Fernández decidió dejar la ciudad en 1586: «por ser corto el salario y la tierra corta dejó todo aquello y pasó al Perú», tal como relata su alumno, Lanchero. Su partida coincide con el «despoblamiento» y clausura del Colegio Seminario, lo que ha querido verse como una «huelga estudiantil», en su acepción actual. El colegio fue cerrado el 20 de enero de 1586, con un Fernández al que se le adeudaba todo o parte de su salario desde hacía dos años y que ya había abandonado la ciudad. En general, todo se enmarca en una pugna por el poder entre el arzobispo, la audiencia y los terratenientes, que se trató de solucionar en dos ocasiones con visitadores, pero si éxito.[3]

Quito, Lima y Cuzco

Fernández Hidalgo se trasladó a la Real Audiencia de Quito, donde fue nombrado maestro de capilla de la Catedral Metropolitana. Tomó posesión del magisterio el 12 de enero de 1588 y a la vez que comenzó a enseñar música en el nuevo Seminario Conciliar. Entre sus obligaciones en el seminario tenía la obligación de enseñar diariamente «a todos los clérigos que quisieran aprender y a doce muchachos que han de servir en esta santa iglesia de Cantares Monazillosa y a los seises o ninos de coro». Allí además debió ejercer de sacerdote en la parroquia de San Blás, que servía a la población indígena. El cabildo decidió premiarlo con un salario separada para cada uno de los cargos, un proceso nuevo, que produjo las quejas de algunos de los canónigos. A consecuencia del conflicto, solo permaneció dos años, hasta finales de 1588, y le sucedió en el cargo Hernando de la Parra Cisneros, discípulo suyo.[4][5]

Su siguiente etapa fue en Lima, donde llegó ya como un prestigioso músico, y donde ejerció el magisterio de la Catedral Metropolitana «más de un año», en 1590 y 1591, además de escribir libros de música para esa iglesia y para el convento femenino de La Encarnación. Desgraciadamente los libros han desaparecido. Se desconoce la razón de su breve estancia en la capital del Virreinato del Perú, pero es posible que la pobre datación de la capilla de música tuviese que ver.[6]

De Lima pasó a Cuzco en 1991, donde ocupó el cargo de maestro de capilla en la Catedral de la Virgen de la Asunción. Para entonces su fama era enorme, llegando incluso a la Península, donde el maestro de capilla de la Catedral de Toledo, ¿quizás Alonso Lobo?, afirmó que sus obras eran muy apreciadas en España. Los capítulos de Lima y Cuzco lo apreciaban sobre todo por la enseñanza y su capacidad de formar músicos de talento. Accedió con un salario anual de 500 pesos, con la obligación de dirigir la capilla de música, dar clases diarias públicas de canto llano, canto de órgano y contrapunto a los eclesiásticos de la catedral y la composición de la música para las fiestas de guardar. En 1593 el capítulo sugirió que las mayores dignidades de la catedral debían complementar su salario con trabajo en las parroquias. La sugerencia irritó al maestro Fernándo, que ofreció su renuncia el 12 de julio. Los alarmados canónigos votaron un aumento de salario del maestro en 100 pesos.[4][6] Permaneció en Cuzco hasta 1597 y le sucedió Pedro Bermúdez en el cargo.[7]

La Plata y Cuzco

No está claro cuando Fernández llegó a La Plata (actualmente Sucre). Miguel de Aguirre, secretario y contador de la Catedral de La Plata, afirmó en 1613 que Fernández llegó en 1595, sin embargo, Stevenson y Bermúdez afirman que fue en 1597. En la Catedral de La Plata retomó el cargo de maestro de capilla con su salario de 600 pesos anuales. Además, fue nombrado presbítero y cura de la parroquia indígena de San Lázaro.[6]

Ese año solicitaba una canonjía en La Plata o Cuzco, que no fue contestada. En 1608 la Audiencia de Carchas solicitó a Felipe III una prebenda, pero también sin éxito. Se renovó la aplicación en 1613, con ayuda de un amigo mercante, Juan López de Arguiano.[4] En 1608 recibió una ventajosa oferta desde la Catedral de Cuzco para ocupar el magisterio, que, según Bermúdez, Fernández aceptó. Permanecería allí hasta 1612, cuando regresó a La Plata. Permanecería en el cargo hasta fu fallecimiento, el 11 de junio de 1623.[6][8]

Durante su estancia en La Plata escribiría numerosas chanzonetas, salmos y otras piezas religiosas, de las que no se ha conservado ninguna.[6]

Obra

Véase también

Referencias

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