Iglesia de Santiago (Jerez de la Frontera)
templo en Jerez de la Frontera, Andalucía, España
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La Iglesia de Santiago el Real y de Refugio es un templo católico que se encuentra en el flamenco barrio de Santiago de Jerez de la Frontera (Andalucía, España).
| Iglesia de Santiago el Real y de Refugio | ||
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| bien de interés cultural | ||
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| Localización | ||
| País |
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| Comunidad |
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| Provincia |
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| Localidad | Jerez de la Frontera | |
| Dirección | Plaza de Santiago | |
| Coordenadas | 36°41′16″N 6°08′37″O | |
| Información religiosa | ||
| Culto | catolicismo | |
| Diócesis | Asidonia-Jerez | |
| Historia del edificio | ||
| Construcción | Siglo XV-XVI | |
| Datos arquitectónicos | ||
| Tipo | Iglesia | |
| Estilo | Gótico | |
| Identificador | RI-51-0000495 | |
| Declaración | 3 de junio de 1931 | |
Historia
El origen del actual templo se encuentra en dos pequeñas ermitas levantadas extramuros de la ciudad tras la conquista de Jerez de la Frontera por Alfonso X el Sabio en 1264, situadas en las inmediaciones de la Puerta del Olivo: la Ermita de Santiago y la Ermita de Nuestra Señora de la Paz.[1]
Según la documentación conservada, Alfonso X concedió al hidalgo Gonzalo Matheos, participante en la conquista de la ciudad y considerado fundador del linaje de los Matheos de los Buenos Hijuelos, el privilegio de que él y sus descendientes pudieran recibir sepultura a perpetuidad en la Ermita de la Paz, así como colocar en ella sus armas.[2]
A finales del siglo XV y comienzos del XVI, bajo la dirección del maestro Alonso Rodríguez, se emprendió la construcción del actual templo. Durante estas obras desapareció la primitiva Ermita de Santiago y la Ermita de Nuestra Señora de la Paz quedó integrada en el nuevo edificio como la actual Capilla de Nuestra Señora de la Paz.[3][1]
La magnitud de la empresa constructiva hizo necesaria la participación económica de la Casa Núñez de Villavicencio, una de las principales familias de la nobleza jerezana. Como consecuencia, la Capilla de la Paz pasó a quedar vinculada a este linaje, circunstancia que dio lugar a diversos litigios con los Matheos de los Buenos Hijuelos acerca de los derechos sobre la capilla.[4]
Uno de estos pleitos se documenta en 1666, cuando Benito Matheos de los Buenos Hijuelos, hidalgo y caballero veinticuatro de la ciudad, solicitó que se reconociera el privilegio otorgado por Alfonso X a su antepasado Gonzalo Matheos, por el que este y sus descendientes podían ser sepultados perpetuamente en la Capilla de Nuestra Señora de la Paz y exhibir en ella su blasón.[2]
A lo largo de los siglos, el templo fue incorporando diversos elementos ornamentales y artísticos, fruto de las sucesivas reformas y de la evolución de los gustos estéticos de cada época, configurando progresivamente su aspecto actual.
La iglesia está construida principalmente con piedra arenisca, un material especialmente vulnerable a la erosión y al deterioro con el paso del tiempo. A ello se suma la presencia de un curso de agua subterráneo bajo el edificio, que provoca elevados niveles de humedad y ha afectado históricamente a la estabilidad de este. Como consecuencia de estos factores, el templo ha atravesado distintos periodos de deterioro que han hecho necesarias numerosas intervenciones de conservación y restauración a lo largo de su historia. La más reciente se llevó a cabo entre 2005 y 2016, periodo durante el cual la iglesia permaneció cerrada al culto durante once años.[5]
Descripción

Se trata de una construcción gótica a la que se le han añadido luego en estilo barroco el remate de la torre y la espadaña, así como la "Capilla del Sagrario", cuadrada y con una portada barroca al interior, propiedad de la "Hermandad Sacramental de Santiago". El Santísimo Cristo de las Almas (1720-1725), valiosa imagen del Barroco, preside dicha capilla Sacramental y fue realizado por Diego José Roldán Serrallonga, sobrino de Luisa Roldán "La Roldana".
Tras la restauración dirigida en el año 1964 por Pons Sonella, la iglesia adquiere su aspecto actual una vez eliminadas del exterior las edificaciones adosadas que impedían la vista de su ábside gótico poligonal; y del interior, toda una serie de retablos añadidos sin valor artístico alguno. Con ello, ahora la iglesia se presenta sobria y austera, con la sola belleza de su magnífica arquitectura.
Su Retablo mayor (actualmente desaparecido) fue realizado por Francisco Camacho de Mendoza[6]

Realizada con planta de salón con ábside saliente, cuenta en su interior con tres naves de desigual altura, la central más alta que las laterales, que al exterior se compensa con los clásicos arbotantes. Carece de crucero y se cubre con bóvedas de crucería sencilla, salvo en el presbiterio y el ábside, que muestran diferentes tramos de nervadura ojival.
El templo cuenta con tres portadas góticas, la principal a los pies, y dos laterales más pequeñas, una frente a otra.
El escudo de los Reyes Católicos en la portada principal indica la época de su construcción, finales del siglo XV. La torre, sin embargo es una construcción de 1663; y la espadaña, de 1760, cada una de ellas realizada de acuerdo a los cánones estilísticos de su tiempo, aunque perfectamente cohesionada con la obra general.
Al muro de la nave de la epístola, y casi desde la portada hasta la cabecera, le queda adosada una edificación añadida que engloba la sacristía que, por ser de piedra y de traza sobria, se enmarca bien en el conjunto de la iglesia. Esta sacristía se concluye en el año 1603 en estilo manierista; es de planta cuadrada con cúpula ojival que se asienta sobre dos series de trompas, figurando en la primera estatuas de los evangelistas y en la segunda pequeñas conchas, formando un conjunto de gran belleza artística.
Bien de interés cultural, sus valores arquitectónicos y artísticos le valieron su declaración como monumento en 1931, siendo publicado por la Gaceta de Madrid en ese mismo año.[7]
El altar cuenta con un baldaquino obra del jerezano José Gallegos Arnosa por encargo de Guillermo Garvey Capdepón a principio del siglo XX.[8]
Estado actual
Durante su restauración en el siglo XXI se descubrieron graves defectos estructurales en la iglesia, lo que provocó su cierre inmediato.[9] Después, la empresa encargada de su restauración quebró, quedando el problema en manos de la Junta de Andalucía, que durante unos años dejó la obra sin atender.[10] Esto provocó robos en su interior[11] y riesgo de derrumbe[12] que pudo ser superado.[13] Las obras de restauración avanzaron a mejor ritmo en 2015 y 2016, produciendo su reapertura en 2016 por parte del obispado.[14]
Como consecuencia, la Hermandad de El Prendimiento cambió su sede de la iglesia al antiguo Hospital de la Sangre de Cristo (que después fue Asilo de San José).[15] y la de la Buena Muerte a la Basílica de la Merced. Ambas volvieron a su sede finalmente.
Exposición
La iglesia cuenta con importantes fondos que pueden ser visitados en una exposición permanente.[16] Destaca una custodia sacramental de Juan Bautista Costella realizada entre los años 1791 y 1793.[17]