Imaginarios sociotécnicos
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El concepto de Imaginarios sociotécnicos (IST, o STI en inglés por Sociotechnical Imaginaries) es un marco analítico de los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), desarrollado principalmente por la académica Sheila Jasanoff. Se define como "visiones de futuros deseables, colectivamente sostenidas, institucionalmente estabilizadas y públicamente performadas, que están animadas por entendimientos compartidos de formas de vida social y orden social alcanzables a través de, y en apoyo de, los avances en ciencia y tecnología".[1]
Desde su introducción a finales de la década del 2000,[2] este marco conceptual se ha convertido en una herramienta influyente en los estudios del campo CTS para analizar cómo la ciencia y la tecnología moldean políticas, culturas y movimientos sociales.
El concepto de "imaginarios" tiene una vasta usanza en la teoría social interpretativa que refiere a las creencias colectivas que sostienen las prácticas sociales [véase Imaginario colectivo] . Jasanoff utilizó el concepto por primera vez en 2001[1] para ilustrar la emergencia de una conciencia global medioambiental y la consecuente construcción de una comunidad política. La conceptualización posterior de los IST vincula esta noción con el lugar central de la ciencia y la tecnología en la creación y estabilización de colectivos modernos.
Dimensiones fundamentales
Los IST poseen dos dimensiones fundamentales: i) una dimensión descriptiva enfocada en el presente, que describe cómo la ciencia y tecnología moldean la visión de mundo; y ii) una dimensión normativa centrada en el futuro, que analiza la forma en que los imaginarios prescriben formas de cómo debería ser el mundo.[1] La noción de imaginarios sociotécnicos está estrechamente vinculado al concepto jasanoffiano de coproducción.[3] Los imaginarios son instrumentos de coproducción, ya que emergen de la interacción doblemente constitutiva entre los avances tecnocientíficos y las visiones de orden social.
El estudio de los IST suele realizar análisis comparativos para comprender cómo las sociedades encuadran riesgos, políticas, controversias y formas de creación de conocimiento público y argumentación cívica.[2] Según Longhurst y Chilvers,[4] la comparación se guía a través de cuatro unidades de elementos y actores sociomateriales: marcos y significados normativos; órdenes epistémicos, cogniciones y formas de conocimiento; colectivos sociomateriales y; formas de gobernanza y organización social. El enfoque ha sido utilizado para estudios sobre políticas gubernamentales relacionadas con la ciencia y la tecnología, investigaciones históricas de imaginarios nacionales y procesos de estabilización de regímenes sociotécnicos.[5]
De imaginarios nacionales únicos, a imaginarios múltiples
Inicialmente, los estudios de IST se basaron en imaginarios de escala nacional.[6] El artículo del cual Jasanoff y Kim definen por primera vez los IST, ilustra cómo las políticas y estrategias de inversión de Corea del Sur en torno a la energía nuclear se asocia a un imaginario nacional de riqueza tecnológica y desarrollo, a diferencia de EEUU, que posee un imaginario más ambivalente[2] Aunque este enfoque a nivel de Estado-nación ha sido especialmente fructífero para analizar el impacto de las políticas públicas en infraestructura, financiación y la producción de conocimiento, algunos investigadores han complejizado la idea, reconociendo que rara vez existe un imaginario nacional único.[7] El Estado, al estar compuesto por una gran diversidad de formas organizacionales, alberga múltiples imaginarios en competencia y disputa. Un imaginario más que tratarse de un sistema cultural, se concibe como parte de la estrategia de actores colectivos e individuales para imponer sus representaciones en la sociedad[5]
Este reconocimiento de futuros deseados más allá de la representación estatal oficial ha renovado el enfoque en la literatura de IST, ampliándolo para analizar:
- Disputas y conflictos: se estudian los imaginarios en competencia entre actores estatales, corporativos y movimientos sociales, por ejemplo, en contextos de transición energética.[8]
- Brechas de representación: otros autores han estudiado más específicamente las tensiones que genera la "brecha" representacional entre los imaginarios nacionales y las visiones construidas localmente por la gente común.[6]
- Relación entre IST e imaginarios tecnocientíficos: el concepto de IST también ha sido utilizado recurrentemente para analizar cómo los imaginarios construidos por las comunidades científicas y la producción tecnológica afectan a los aspectos normativos de los sistemas sociotécnicos, y viceversa.[9]
Metodologías en STI
Las unidades de análisis de los estudios STI se sitúan "entre la estructura y la agencia: combina algunas de las dimensiones subjetivas y psicológicas de la agencia con la relativa dureza de los sistemas tecnológicos, los estilos de política, los comportamientos organizacionales y la cultura política".[10] Por ello, tienden a utilizar metodologías cualitativas que permitan la yuxtaposición de evidencia de diversas fuentes. Algunas de las vías metodológicas principales son:
- Análisis de discurso: para identificar tropos recurrentes, temas y elementos simbólicos.
- Análisis visual y representacional: para comprender cómo se construyen los públicos.
- Etnografía: para acceder a elementos tácitos, no codificados y performativos.
- Estudios de caso y controversia: para exponer conflictos entre diversos actores por el control del futuro.
- Análisis de utopías y distopías: para entender imaginarios de futuros alternativos.
- Análisis comparativo: para develar los fundamentos de los imaginarios fuera de los criterios culturales en los que se sitúan.