Incendio escolar de Kyanguli

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Blanco Escuela Secundaria Kyanguli
Fecha 25 de marzo de 2001
1:00 a. m.
Tipodeataque Incendio provocado
Incendio escolar de Kyanguli
Lugar Bandera de Kenia Condado de Machakos, Kenia
Blanco Escuela Secundaria Kyanguli
Fecha 25 de marzo de 2001
1:00 a. m.
Tipo de ataque Incendio provocado
Muertos 67
Heridos 19 (incluido uno de los autores)
Perpetrador Davis Onyango Opiyo y Félix Mambo Ngumbao

El incendio escolar de Kyanguli ocurrió la noche del 25 de marzo de 2001, cuando dos estudiantes de 16 años de la Escuela Secundaria Kyanguli, en el Condado de Machakos, Kenia, provocaron un incendio en una residencia de estudiantes. En el incidente murieron 67 personas y otras 19 resultaron heridas, incluido uno de los autores.[1]

A principios de marzo de 2001, Davis Onyango Opiyo (también nombrado como Davies Otieno Onyango en algunas fuentes), entonces un estudiante de 16 años de tercer curso, se acercó a Félix Mambo Ngumbao con un plan para incendiar una residencia de la escuela. Opiyo le dijo a Ngumbao que, al igual que muchos estudiantes de la escuela, no le gustaba el nuevo director, David Mutiso Kiilu. La principal queja contra la nueva administración era la mala calidad de la comida que, según ellos, se les proporcionaba. Algunos de los supervivientes dijeron más tarde que sospechaban que las exigencias de la administración de pagar las cuotas escolares pendientes, así como la decisión de anular los resultados del KCSE (Certificado de Educación Secundaria de Kenia) por fraude por parte del Ministerio de Educación, podrían haber contribuido a la tragedia.[2] El 24 de marzo, mientras el resto de la escuela asistía a un evento deportivo, los dos chicos compraron 15 litros de gasolina en una gasolinera cercana. Esa noche, algunos estudiantes informaron de un olor a gasolina que provenía de uno de los dormitorios, aunque no se encontró el origen durante la búsqueda realizada por el director, el delegado de los alumnos y el guardia de noche.[3]

Incendio

Alrededor de la 1 de la madrugada, los estudiantes se despertaron con gritos y fuego procedentes del dormitorio. En el momento del incendio, había 130 jóvenes de entre 15 y 19 años durmiendo.[2] La puerta trasera cerrada con llave y las rejas metálicas de las ventanas impidieron que la mayoría de las víctimas pudieran escapar. Al final, sesenta y siete estudiantes murieron y diecinueve resultaron heridos, incluido Opiyo.[1][3]

Acciones legales

El 9 de abril de 2001, Ngumbao y Opiyo fueron procesados ante el tribunal. Se les acusó de asesinato. El juicio duró casi dos años. En la declaración escrita de Ngumbao ante el tribunal, admitió haber contribuido a la compra de la gasolina, pero negó haber participado en el incendio. Afirmó que él, al igual que los demás estudiantes, se despertó por los gritos.[3]

Ngumbao confesó inicialmente haber participado en todo el complot, pero más tarde se retractó de su declaración alegando que la había hecho bajo coacción de los agentes de policía de Athi River.[4] Sin embargo, el juez Robert Mutitu cuestionó por qué los sospechosos nunca le habían informado de ello a él, al magistrado o al OCPD Athi River.

Tras dos años de procedimientos judiciales, el juez Mutitu dimitió de su cargo. Esto formaba parte de una operación del Gobierno para «depurar» a los jueces implicados en diversos escándalos de corrupción, una operación denominada «cirugía radical». El juez Nicholas Ombija se hizo cargo del caso. Ombija archivó el caso el 4 de diciembre de 2006, calificándolo de juicio nulo, ya que Mutitu estaba siendo investigado por corrupción. No está claro qué ocurrió finalmente con los autores después de esto.[5]

Secuelas

La escuela sigue conservando el mismo nombre. El lugar donde se encontraba el dormitorio incendiado ya no existe y ha sido sustituido por un césped y madera, que sirve como parque conmemorativo. Cincuenta y ocho de los estudiantes fueron enterrados en seis fosas comunes en el recinto de la escuela. El 3 de marzo de 2016, el juez Joseph Sergon, del Tribunal Superior, concedió a los padres de las víctimas 40.900.000 chelínes kenianos (KSh). Cada familia recibiría 650.000 chelines por daños y perjuicios.[6] En su fallo, el juez Sergon afirmó que la escuela, en su calidad de agente del Estado, no había logrado evitar el incendio, a pesar de que ya se habían producido dos intentos anteriores de prender fuego a la escuela.[7]

Tras la tragedia, se creó el Grupo de Autoayuda para Padres Afectados por Desastres de Kyanguli para ayudar a los padres afligidos a afrontar los retos psicológicos de la tragedia.[8]

El 24 de febrero de 2017, los padres organizaron una protesta en la ciudad de Machakos contra la cantidad que se les había concedido, así como contra el incumplimiento por parte de su abogado, Kioko Kilukumi, de efectuar los pagos.

En julio de 2019, el Gobierno liberó 54.000.000 KSh como indemnización a las familias en duelo. Cada familia recibió 857.000.[9][10][11]

El Gobierno de Kenia no ha emitido ninguna declaración oficial sobre la tragedia ni ha dado ninguna explicación oficial sobre el juicio.

Desde entonces se han denunciado otros muchos casos de incendios provocados en escuelas de Kenia, a menudo perpetrados por estudiantes con motivos similares a los de Ngumbao y Opiyo, como la frustración con el sistema escolar o con profesores concretos.[5] La tragedia del incendio de Kyanguli sigue siendo la más mortífera de todas.

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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