Incendios forestales en Perú de 2024

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Fecha 2024
Fallecidos 20
Heridos 155[1]
Damnificados 1876
Incendios forestales en Perú de 2024

Imagen satelital de Perú, la mayoría del territorio del país está cubierto por cenizas y humo causados por los incendios.
Fecha 2024
Fallecidos 20
Heridos 155[1]
Damnificados 1876
Perpetrador(es) Actividad humana relacionada con prácticas agrícolas

Los incendios forestales en Perú del 2024 son siniestros originados entre finales de agosto y mediados de septiembre de dicho año en 20 departamentos del país andino.[2] Al 21 de septiembre, 1 495 33 hectáreas de cultivo se han perdido, otras 1 264 han quedado dañadas y 3374 hectáreas de cobertura natural han sido destruidas.[1][3]

Al 16 de septiembre, de acuerdo al Ministerio del Ambiente se han reportado más de 222 incendios forestales en el país en 2024.[4] Según el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), durante el 2024 se han registrado 233 incendios forestales.[1]

Principales causas de los incendios forestales

Mapa de SENAMHI, que muestra las primeras áreas afectadas por los incendios en el noroeste peruano.

De acuerdo al Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), el 98 % de los incendios forestales en el país tiene como origen las actividades humanas. Los incendios forestales en Perú no ocurren durante todo el año; son más comunes entre julio y octubre. Esto está relacionado con las épocas de sequía, cuando se emplea el fuego en actividades agrícolas y para modificar el uso del suelo, lo que, sumado a las condiciones de la falta de lluvia y sequedad del ambiente de los ecosistemas, facilita la expansión del fuego. Tradicionalmente, estos incidentes se concentraban principalmente en la sierra del Perú. No obstante, en los últimos años, la Amazonía ha emergido como un nuevo epicentro de incendios forestales.[5][1]

De acuerdo al Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), en los años anteriores la ocurrencia de incendios forestales fue la siguiente:[5]

Consolidado anual de incendios forestales (2019-2023)
Año 2019 2020 2021 2022 2023

(hasta el 20 de octubre)

Incendios forestales 664 1343 817 1431 1161

Según Convoca, el gobierno de Dina Boluarte no tenía un plan para hacer frente a estos incendios, ya que el anterior, elaborado en 2018, caducó en 2022 y debe actualizarse. Además, el presupuesto destinado a atender desastres por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre en 2024 se redujo en un 79 % con respecto a 2017.[6]

Las principales causas de los incendios forestales incluyen las quemas agrícolas descontroladas, donde la quema de restos de cultivos sin medidas preventivas adecuadas provoca incendios fuera de control. La deforestación ilegal también es un factor, ya que la tala indiscriminada en áreas protegidas deja el suelo expuesto a incendios accidentales. Además, las actividades mineras y extractivas en zonas forestales, debido al uso de maquinaria y explosivos, generan chispas y fuentes de calor que pueden iniciar fuegos. El cambio climático agrava la situación, ya que las sequías prolongadas y el aumento de temperaturas crean condiciones secas propicias para la propagación de incendios. Finalmente, los descuidos humanos, como fogatas mal apagadas o colillas de cigarrillos, contribuyen significativamente a la ocurrencia de incendios forestales.[7]

Consecuencias sobre el agua, la biodiversidad, la salud y la economía

El suelo y agua provocan pérdidas de cobertura forestal en las cabeceras de cuenca, desapariendo fuentes de agua y materia orgánica, cambios florísticas y faunales, alterando ecosistemas, sus recursos genéticos y sus interacciones, destruyendo la madera y impactando la economía de las poblaciones circundantes. Extendiéndose además a la población humana debido al efecto que puede ejercer las superficies quemadas en el cambio de los regímenes hidrológicos y la disminución de la disponibilidad de agua dulce. Sobre la atmósfera y la salud, en los incendios forestales- el humo y dióxido de carbono (CO2), este último un gas de efecto invernadero, quedan suspendidos en el aire y los vientos pueden arrastrarlos hacia las ciudades, contaminando la atmósfera en los espacios cercanos. Este humo suspendido puede provocar enfermedades en las vías respiratorias, dolores de cabeza, fiebre y enrojecimiento de la vista. En cuanto a las socioeconómicas, el deterioro del paisaje (suelos sin abandonados y sin cobertura vegetal, reducen la belleza paisajística y valor económico; afectación de otros bienes distintos a los forestales (estructuras, culturales, etc.); y daños, lesiones y fallecimiento de personas que acuden a la emergencia (población local, bomberos, guardaparques, policías).[8]

Ley Antiforestal

A partir de la promulgación de la llamada Ley Antiforestal aprobada por insistencia por el Congreso y publicada el 10 de enero de 2024,[9] se concedió a los dueños de terrenos quemar sus bosques y convertirlos en áreas de cultivo sin necesidad de obtener autorización de las autoridades competentes. Adicionalmente, les eximió de la obligación de realizar estudios de suelos que demuestren que sus actividades no afectan tierras forestales o protegidas, lo cual evitaría su uso para explotación.[1]

De acuerdo a los expertos, la aprobación de esta ley, junto a los efectos del cambio climático que agravan las sequías, fomenta las actividades humanas ilícitas de quema con el objetivo de expandir las áreas de cultivos y de invasiones, y permitir tala ilegal de bosques.[3] Asimismo, se ha argumentado que la gente malinterpreta el significado de la ley y asume que tiene carta blanca para deforestar sin ser penalizada.[10]

Desarrollo

Galería de imágenes

Referencias

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