Infinito potencial e infinito actual
From Wikipedia, the free encyclopedia
El infinito actual (del latín tardío actualis, «activo», «eficaz») y el infinito potencial (del latín tardío potentialis, «de acuerdo a las posibilidades o la potencia») designan dos modalidades en las que lo infinito puede existir o concebirse. El primer término se trata de la interrogante de si acaso un dominio de cardinalidad infinita en todas sus partes siquiera puede existir realmente en un momento dado, o si en cada caso solamente existen o pueden imaginarse o construirse elementos determinados (antirrealismo en relación con el infinito actual, como por ejemplo en el constructivismo de la Escuela de Erlangen), de manera de que solo puede existir realmente el infinito potencial. En segundo término, de aceptarse la posibilidad en principio del infinito actual, se trata de cuáles serían los objetos actualmente infinitos.
En el ámbito de la filosofía de las matemáticas esto se refiere especialmente a la cuestión de la existencia real de conjuntos con cardinalidad infinita, entre los que se cuenta por ejemplo la clase de los números naturales (lo que aquí presupone una postura también denominada «platonismo» en relación con los objetos matemáticos). La postura antirrealista (que en este contexto casi siempre es constructivista) podría formularse así: «Si bien no existe un número natural que sea el mayor de todos, tampoco existe una totalidad acabada de números naturales» (infinito potencial).[1]
En la historia de la filosofía y en la ontología contemporánea, entre otros posibles objetos actualmente infinitos se discute acerca de: un conjunto infinito de substancias (por ejemplo átomos) o de unidades espaciales y temporales (en particular como continuo espaciotemporal), una secuencia infinita de causas (cuya imposibilidad es una de las premisas para diversas pruebas clásicas de la Existencia de Dios), así como Dios mismo.
Anaximandro introdujo el concepto de lo ilimitado (a-peiros). Lo infinito es tanto ilimitado como indeterminado.
De las consideraciones de Platón se deriva la idea de un infinito actual. Es el principio determinado de la forma, el Uno, que estructura la variedad material a través de su delimitación.
En la ontología de Aristóteles, la contraposición de potencialidad y actualidad es fundamental, aplicándose también a conjuntos de objetos.[2] A un conjunto, al que en principio puedan agregársele infinitos objetos, Aristóteles lo denomina «potencialmente» infinito. De lo anterior distingue el concepto de un conjunto que realmente contenga ya infinitos objetos. Según Aristóteles, esto último es imposible, con lo que rechaza también la idea de que un determinado principio infinito pueda explicar totalmente la unidad de la realidad finita. De acuerdo a él, lo «infinito“ solo se refiere a «aquello, fuera de lo cual aún sigue habiendo algo».[3]
Este descarte de un infinito actual se empleó frecuentemente en filosofía de la religión, tanto en la antigüedad como en la Edad Media, para demostrar la existencia de Dios, porque así nunca puede concluir un progreso que en principio pueda llevarse a cabo en un número infinito de pasos. Es por ello que se considera impracticable una explicación de la realidad que parta con determinados objetos, indique sus respectivas causas y continúe así sucesivamente. En lugar de ello, se supone a Dios como primera causa, que en sí misma no es parte de una tal secuencia causal. Así por ejemplo en Tomás de Aquino.[4]
Siguiendo al platonismo, Agustín de Hipona identifica a Dios directamente con el infinito actual.[5]
Las discusiones, tanto en la antigüedad como en la Edad Media, sobre ontología y filosofía de la religión en su mayoría se refieren a estas bases.
En la transición al renacimiento y a la modernidad temprana, Nicolás de Cusa combina estas tradiciones con problemas matemáticos. En numerosas analogías aritméticas y geométricas intentó aclarar que a la razón finita le resulta imposible abarcar la unidad actual de lo infinito. Como ejemplo señalaba la imposibilidad de hacer coincidir de modo actual la línea recta y la curva por medio de la progresiva inscripción de polígonos con un número de aristas creciente dentro de un círculo. Este problema de cuadratura del círculo ya había sido tratado en numerosas ocasiones, entre otros por Thomas Bradwardine. En investigaciones recientes, muchas veces se comparan las consideraciones de Cusanus con los problemas de la filosofía de las matemáticas que se presentan desde los representantes tempranos del constructivismo matemático, así como con el pensamiento de Georg Cantor.[6]
Cantor era de la opinión de que el infinito potencial tiene al infinito actual como premisa, posicionándose así claramente como adversario de Johann Friedrich Herbart, quien consideraba a su vez el concepto de lo infinito como límite móvil, que puede y debe trasladarse a cada momento.[1]