Intervención estadounidense en Siria

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Fecha 22 de septiembre de 2014 – 16 de abril de 2026
(11 años, 7 meses y 2 días)
Lugar Siria
Estado

Finalizado [1]

Intervención estadounidense en Siria
Parte de la Operación Resolución Inherente, la guerra contra Estado Islámico, la intervención extranjera en la guerra civil siria, la guerra contra el terrorismo y el conflicto en Siria

4.º Batallón del 118.º Regimiento de Infantería (adscrito a la 218.ª BMM) estacionados en Siria, noviembre de 2019
Fecha 22 de septiembre de 2014 – 16 de abril de 2026
(11 años, 7 meses y 2 días)
Lugar Siria
Estado

Finalizado [1]

Combatientes
CJTF-OIR
USABandera de Estados Unidos Estados Unidos
TurquíaBandera de Turquía Turquía
Bandera de Siria Facciones del Ejército Libre Sirio (2011-2025)
Apoyado por:
UKBandera del Reino Unido Reino Unido[2]
FranciaBandera de Francia Francia[3]
Participantes anteriores:
Fuerzas terrestres locales
Fuerzas Democráticas Sirias
Bandera de Siria Siria baazista Rendición
RusiaBandera de Rusia Rusia (hasta el 8 de diciembre de 2024)
Hezbolá [10](hasta 2024)
IránBandera de Irán Irán (hasta el 6 de diciembre de 2024)
ISISBandera de Estado Islámico Estado Islámico (2013-presente)
Comandantes
Bandera de Estados Unidos Donald Trump (2017-2021; desde 2025)
Bandera de Estados Unidos Joe Biden (hasta 2025)
Bandera de Estados Unidos Barack Obama (hasta 2017)
Bandera de Estados Unidos Chuck Hagel (hasta 2015)
Bandera de Estados Unidos Ashton Carter (hasta 2017)
Bandera de Estados Unidos James Mattis (hasta 2019)
Bandera de Estados Unidos Patrick M. Shanahan (hasta 2019)
Bandera de Estados Unidos Mark Esper (hasta 2020)
Bandera de Estados Unidos Lloyd Austin (hasta 2025)
Bandera de Estados Unidos Pete Hegseth (desde 2025)
Bandera de Dinamarca Mette Frederiksen (desde 2019)
Bandera de Dinamarca Lars Løkke Rasmussen (hasta 2019)
Bandera de Dinamarca Helle Thorning-Schmidt
Bandera de los Países Bajos Dick Schoof (desde 2024)
Bandera de los Países Bajos Mark Rutte (hasta 2024)
Bandera del Reino Unido Keir Starmer (desde 2024)
Bandera del Reino Unido Rishi Sunak (hasta 2024)
Bandera del Reino Unido Liz Truss (hasta 2022)
Bandera del Reino Unido Boris Johnson (hasta 2022)
Bandera del Reino Unido Theresa May (hasta 2019)
Bandera del Reino Unido David Cameron (hasta 2016)
Bandera del Reino Unido Stephen Hillier
Bandera de Australia Anthony Albanese (desde 2022)
Bandera de Australia Scott Morrison (hasta 2022)
Bandera de Australia Malcolm Turnbull (hasta 2018)
Bandera de Australia Tony Abbott (hasta 2015)
Bandera de Australia Trevor Jones
Bandera de Australia David Johnston
Bandera de Francia Emmanuel Macron (desde 2017)
Bandera de Francia François Hollande (hasta 2017)
Bandera de Francia Jean-Yves Le Drian
Bandera de Francia Pierre de Villiers
Bandera de Arabia Saudita Salmán bin Abdulaziz
Bandera de Arabia Saudita Abdalá bin Abdulaziz (hasta 2015)
Bandera de Arabia Saudita Mohamed bin Salmán
Bandera de Marruecos Mohamed VI de Marruecos
Bandera de Marruecos Abdelilah Benkirán
Bandera de Marruecos Bouchaib Arroub
Bandera de Emiratos Árabes Unidos Mohamed bin Zayed Al Nahayan (desde 2022)
Bandera de Emiratos Árabes Unidos Jalifa bin Zayed Al Nahayan (hasta 2022)
Bandera de Baréin Hamad bin Isa Al Jalifa
Bandera de Catar Tamim bin Hamad Al Thani
Bandera de Catar Hamad bin Ali Al Attiyah
Bandera de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria Salih Muslim Muhammad
Bandera de Kurdistán Masud Barzani
Bandera de Alemania Olaf Scholz (hasta 2022)
Bandera de Alemania Angela Merkel (hasta 2021)
Bandera de Alemania Annegret Kramp-Karrenbauer
Bandera de Alemania Volker Wieker
Bandera de Canadá Stephen Harper (hasta 2015)
Bandera de Canadá Justin Trudeau (hasta 2016)
Bandera de Canadá Thomas J. Lawson (hasta 2016)
Bandera de Canadá Yvan Blondin (hasta 2016)
Bandera de Siria Bashar al-Ásad Rendición
Bandera de Siria Dawoud Rajiha (hasta 2012)
Bandera de Siria Fahed Yassem al-Freiy (hasta 2018)
Bandera de Siria Ali Abdullah Ayub (hasta 2020)
Bandera de Siria Alí Mahmud Abás Rendición
Bandera de Rusia Vladímir Putin
Bandera de Rusia Dmitri Medvédev (hasta 2020)
Bandera de Rusia Mijaíl Mishustin (desde 2020)
Bandera de Rusia Serguéi Shoigú
Bandera de Rusia Valeri Guerásimov
Bandera de Rusia Viktor Bondarev
Bandera de Rusia Serguéi Rudskoy
Bandera de Rusia Aleksandr Dvórnikov[11] (2015-2016)
Bandera de Rusia Aleksandr Zhúravliov[12]
(2016; 2017-2018)
Bandera de Rusia Andréi Kartápolov[13]
(2016-2017)
Bandera de Rusia Serguéi Surovikin (2017; 2019)[14]
Bandera de Rusia Serguéi Kuralenko [15] (2018)
Bandera de Rusia Aleksandr Lapin[16]
(2018-2019)
Bandera de Rusia Andréi Sérdiukov[17](2019)
Bandera de Rusia Aleksandr Chaiko[18] (2019-2020; 2021)
Bandera de Rusia Serguéi Kúzovlev[19]
(2020-2021)
Bandera de Rusia Roman Bérdnikov
(desde 2021)
Bandera de Rusia Valeri Ásapov 
Bandera de Rusia Viachéslav Gládich [20]
Bandera de Irán Alí Jamenei
Bandera de Irán Hasán Rohaní (hasta 2021)
Bandera de Irán Ebrahim Raisi (hasta 2024)
Bandera de Irán Amir Hatami (hasta 2021)
Bandera de Irán Mohammad-Reza Gharaei Ashtiani (2021-2024)
Qasem Soleimani [21]
Dariush Dorosti [22]
Abolghassem Zahiri (HEC)[23]
Ahmad Gholami 
Brig.Gen. Mohammad Reza Zahedi 
Ahmed al-Charaa (2017-2025)
Abu Yahia al-Hamawi (2015-2017)
Abu Jaber Sheikh (2014-2015)
Bandera de Estado Islámico Abu Bakr al-Baghdadi 
Bandera de Estado Islámico Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurashi 
Bandera de Estado Islámico Abu Ala al-Afri 
Bandera de Estado Islámico Abu Ayman al-Iraqi 
Bandera de Estado Islámico Abu Omar al-Shishani 
Abu Khayr al-Masri 
Abu Humam al-Shami
Ahmed al-Charaa (2012-2016)
Abu Hajer al-Homsi 
Abu Firas al-Suri 
Abu Muhammed al Ansari 
Ahmad Salama Mabruk 
Muhsin al-Fadhli 
Sanafi al-Nasr 
David Drugeon 
Said Arif 
Abu Omar al-Turkistani 
Fuerzas en combate
Fuerzas de la Coalición:

Fuerzas aéreas y navales

Bahréin:
Francia:
Alemania:
Jordania:
Catar:
Arabia Saudita:
Emiratos Árabes Unidos:
Reino Unido:
  • 3 buques de guerra
  • 2 submarinos
  • 15 cazas Eurofighter Typhoon
  • 9 cazas Panavia Tornado
Dinamarca:
  • 7 cazas F-16
  • 1 fragata

Fuerzas terrestres

Kurdistán iraquí:
  • 152 peshmergas
  • Cantidad desconocida de artillería
Estados Unidos:
Francia:
  • ~200 elementos de fuerzas especiales
Alemania:
  • 1 200 tropas

Fuerzas locales

YPG:
  • 65 000 combatientes
Ejército Libre Sirio:
  • 60 000 combatientes (estimado en mayo de 2015)
Siria baazista:
  • 180 000 soldados
Frente Islámico:
  • Ahrar al Sham: 26 000-30 000+ combatientes

Gobierno de Salvación Sirio:

  • Tahrir al-Sham: 31 000+ (2017); 20 000-30 000 (2018)
Estado Islámico de Irak y el Levante:

Al Qaeda:

  • Jorasán: 50 combatientes
  • Jund al-Aqsa: 2 100 combatientes
Bajas
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos:

Bandera de Jordania Jordania:

  • 1 piloto ejecutado
  • 1 caza F-16 estrellado
  • 2 drones perdidos

Bandera del Reino Unido Reino Unido:

  • 1 soldado muerto
  • 2 operadores del SAS heridos

Bandera de Francia Francia:

  • 1 soldado muerto
Bandera de Siria Siria baazista:
  • 169 soldados y milicianos sirios muertos (según el OSDH)
  • Bandera de Rusia Al menos 23 soldados y paramilitares rusos muertos (según el OSDH)
  • 3 tanques destruidos
  • 10+ aeronaves destruidas
  • 1 batería SAM destruida
  • Bandera de Irán 2 drones perdidos
Frente Islámico:
  • Ahrar al-Sham: 3 muertos (según el OSDH)
  • Jaysh al-Sunna: 10 muertos (según el OSDH)

Gobierno de Salvación Sirio:

  • Tahrir al-Sham: 6 muertos[24]
Bandera de Estado Islámico Estado Islámico de Irak y el Levante:
  • Al menos 9 158 muertos (según el OSDH)

Al Qaeda:

  • Frente Al-Nusra: 349 muertos (según el OSDH)
  • Hurras al-Din: ~50 muertos (según el OSDH)
3 847 civiles muertos en ataques aéreos de la Coalición (según el OSDH)

6 100+ civiles asesinados por el EIIL en Siria (y hasta 3 200 tomados como prisioneros) (según el OSDH)
Cerca de 420 000 civiles desplazados o refugiados en otros países

Un número de militantes posiblemente mayor debido al encubrimiento de sus bajas

El 22 de septiembre de 2014, Estados Unidos intervino oficialmente en la guerra civil siria con el objetivo declarado de combatir al grupo militante Estado Islámico (EIIL/EIIS) en apoyo a la guerra internacional contra él, denominada Operación Resolución Inherente. Actualmente, Estados Unidos continúa apoyando a las Fuerzas Armadas Sirias bajo el gobierno de transición y a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) lideradas por las YPG.[25]

Poco después del inicio de la guerra civil en 2011, el gobierno de Obama impuso sanciones contra Siria y apoyó al Ejército Libre Sirio al autorizar de forma encubierta la Operación Timber Sycamore, bajo la cual la Agencia Central de Inteligencia (CIA) armó y entrenó a los rebeldes. Tras la ocupación del este de Siria por parte del Estado Islámico en agosto de 2014, Estados Unidos realizó vuelos de vigilancia en Siria para recolectar información sobre el Estado Islámico. En septiembre de 2014, la coalición liderada por Estados Unidos (que incluía al Reino Unido, Francia, Jordania, Turquía, Canadá, Australia y otros) lanzó una campaña aérea contra el Estado Islámico y el Frente Al-Nusra en Siria.

El ataque estadounidense con misiles a la base aérea de Shayrat el 7 de abril de 2017 fue la primera vez que Estados Unidos atacó deliberadamente a las fuerzas del Gobierno sirio durante la guerra,[26] y marcó el inicio de una serie de acciones militares directas de las fuerzas estadounidenses contra el gobierno Ásad y sus aliados mediante ataques aéreos y derribos de aeronaves, principalmente en defensa de las Fuerzas Democráticas Sirias o del grupo opositor Ejército Libre Sirio con base en Al-Tanf. A mediados de enero de 2018, el gobierno de Trump indicó su intención de mantener una presencia militar indefinida en Siria para lograr objetivos políticos estadounidenses, como contrarrestar la influencia iraní y derrocar al presidente sirio Bashar al-Ásad.[27][28] Sin embargo, el 19 de diciembre, el presidente Trump ordenó unilateralmente la retirada de 2000 a 2500 soldados estadounidenses estacionados en Siria en ese momento, que debía completarse en 2019.[29] Ante la creciente preocupación por un posible vacío de poder, Estados Unidos anunció el 22 de febrero de 2019 que, en lugar de una retirada total, una fuerza de contingencia de unos 400 soldados estadounidenses permanecería guarnecida en Siria indefinidamente y que su retirada sería gradual y basada en condiciones, volviendo a una política de presencia militar estadounidense abierta en el país.[30]

En 2019, la Coalición vio resultados decisivos en su intervención contra el Estado Islámico. El grupo terrorista perdió su último territorio restante en Siria durante la batalla de Baguz,[31] y su líder, Abu Bakr al-Baghdadi, murió durante una incursión de las fuerzas especiales estadounidenses en Idlib en octubre de 2019.[32] El gobierno de Trump ordenó a todas las fuerzas estadounidenses que se retiraran de Rojava a principios de octubre antes de una incursión turca en la región, una medida controvertida ampliamente vista como un renegar de la alianza de los Estados Unidos con las FDS a favor de Turquía, aliado de la OTAN.[33] Sin embargo, en noviembre de 2019, las tropas estadounidenses se reposicionaron en el este de Siria, reforzando su presencia en las gobernaciones de Hasaka y Deir ez-Zor, con la misión subordinada de asegurar la infraestructura de petróleo y gas controlada por las FDS de la insurgencia del EI y el Gobierno sirio.[34] El 23 de noviembre de 2019, el jefe del Mando Central de los Estados Unidos declaró que no había una «fecha de finalización» para la intervención de Estados Unidos en Siria.[35]

El Departamento de Defensa de Estados Unidos declaró que había alrededor de 900 soldados estadounidenses operando en Siria en febrero de 2021.[36] El 19 de diciembre de 2024, tras la caída de la dinastía Ásad, el Pentágono reveló la estadía de 2000 efectivos en Siria, añadiendo que el aumento fue temporal y que se produjo en los últimos meses.[37] Sin embargo, el ejército estadounidense continuó retirándose en 2025, dejando menos de 1000 tropas para trabajar con aliados para combatir a los militantes del Estado Islámico.[38] En febrero de 2026, Donald Trump ordenó la retirada completa de las fuerzas estadounidenses de Siria en el término de los siguientes dos meses.[39]

Timber Sycamore y el Programa de Entrenamiento y Equipamiento Sirio

Se ha considerado que los documentos diplomáticos estadounidenses filtrados demuestran que el cambio de régimen en Siria pudo haber sido un objetivo encubierto de la política exterior del Gobierno estadounidense en los años previos a la guerra civil, incluso durante el período en que el presidente Barack Obama dialogaba públicamente con el presidente sirio Bashar al-Ásad. Un memorando de 2006 del diplomático estadounidense William Roebuck, de la embajada en Damasco, afirmaba:

Creemos que las debilidades de Bashar residen en cómo decide reaccionar ante problemas inminentes, tanto percibidos como reales, como la amenaza potencial para el régimen derivada de la creciente presencia de extremistas islamistas. Estos documentos resumen nuestra evaluación de estas vulnerabilidades y sugieren que el Gobierno estadounidense podría enviar acciones, declaraciones y señales que aumenten la probabilidad de que surjan tales oportunidades. Estas propuestas deberán concretarse y convertirse en acciones reales y debemos estar preparados para actuar con rapidez y aprovechar dichas oportunidades. Muchas de nuestras sugerencias destacan el uso de la diplomacia pública y otros medios indirectos para enviar mensajes que influyan en el círculo íntimo.

Según Seymour Hersh y el activista Robert Naiman, Roebuck, quien luego fue encargado de negocios de la embajada de Libia durante el gobierno de Obama, también consideró las ventajas de promover el sectarismo religioso en Siria.[40]

Tras el inicio de la Primavera Árabe en 2011, las protestas en Siria contra el régimen de Ásad fueron violentamente reprimidas y comenzó una guerra civil.[41] Para 2012, había varios grupos armados opositores operando en el país, incluido el Ejército Libre Sirio, formado en julio de 2011 por oficiales que desertaron de las Fuerzas Armadas Sirias. En 2012, el Frente al-Nusra, liderado por Abu Muhammad al-Julani, fue establecido por el Estado Islámico de Irak (EII) como la rama oficial de Al Qaeda en Siria. El Frente al-Nusra fue eclipsado por su propio creador y Al Qaeda cortó sus vínculos con el Estado Islámico de Irak y el Levante en febrero de 2014, después de una lucha por el poder de ocho meses.[42] A pesar de las claras conexiones entre el EII y el Frente al-Nusra, las dos organizaciones nunca se fusionaron durante la guerra civil siria, ya que al-Julani se negó a ceder el control al EII e insistió en mantener el Frente al-Nusra como una entidad separada.[43]

Poco después de que estallara la guerra civil en 2011, Estados Unidos inicialmente proporcionó a los rebeldes del Ejército Libre Sirio ayuda no letal (por ejemplo, raciones de comida y camionetas), pero rápidamente comenzó a proporcionar entrenamiento, dinero e inteligencia a comandantes rebeldes sirios seleccionados. Al menos dos programas estadounidenses intentaron ayudar a los rebeldes sirios, incluido un programa del Pentágono de 2014 que planeaba entrenar y equipar a 15 000 rebeldes para luchar contra el EI, que se canceló en 2015 después de gastar $500 millones de dólares y producir solo unas pocas docenas de combatientes.[44] Un programa encubierto simultáneo de $1 000 millones de dólares llamado Timber Sycamore llevado a cabo por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y destinado a luchar contra el presidente sirio Bashar al-Ásad fue más exitoso, pero fue diezmado por los bombardeos rusos y cancelado a mediados de 2017 por el gobierno de Trump.[44] El gobierno de Obama inició misiones de vigilancia sobre las posiciones del Estado Islámico en Siria en septiembre de 2014.[45] El 22 de septiembre de 2014, los EE. UU., Baréin, Jordania, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) comenzaron a atacar a las fuerzas del EIIL dentro de Siria,[46][47] así como al Grupo Jorasán en Idlib, al oeste de Alepo, y al Frente al-Nusra alrededor de Raqa,[48] como parte de la intervención militar internacional contra el EIIL.[46][49]

Bajo la dirección del presidente estadounidense Barack Obama, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estuvo a cargo de operaciones por un valor de aproximadamente mil millones de dólares anuales para armar a las fuerzas antigubernamentales en Siria,[50] una operación que comenzó formalmente en 2013, dos años después del inicio de la guerra. Antes de 2013, la CIA solo suministraba ayuda no letal a ciertas facciones del Ejército Libre Sirio, pero luego comenzó a proporcionar entrenamiento, financiación e inteligencia a comandantes rebeldes seleccionados.[51] Aunque un exasesor de inteligencia que habló con el periodista Seymour Hersh afirmó que la CIA había facilitado el flujo de armas de Libia a Siria en colaboración con el Reino Unido, Arabia Saudita y Catar desde 2012 o 2011,[52] las primeras armas confirmadas de la CIA llegaron en la primavera de 2014: «Solo fueron unas pocas, entregadas a un solo grupo rebelde cuidadosamente investigado por la CIA». El grupo, Harakat Hazm mostró el nuevo sistema de armas al publicar el primer ataque exitoso en YouTube en abril.[53] Otro de los grupos investigados fue el Ejército de los Muyahidines, formado en enero de 2014 específicamente para combatir al EIIL.[53][54] Sin embargo, había indicios de que el Ejército de los Muyahidines seguía siendo investigado para septiembre de 2014.[55]

Además del programa encubierto de la CIA,[56] el 17 de septiembre de 2014, la Cámara de Representantes de Estados Unidos votó para autorizar al poder ejecutivo a entrenar y equipar abiertamente a los rebeldes sirios contra las fuerzas del EIIL, a un costo de $500 millones de dólares.[57]

Misión de rescate de julio de 2014

Tras el secuestro de varios extranjeros en Siria, el 4 de julio de 2014, Estados Unidos llevó a cabo una operación de rescate de los rehenes retenidos por el EIIL. Se lanzaron ataques aéreos estadounidenses contra una base militar del EIIL conocida como el «Campamento Osama bin Laden», mientras que, al mismo tiempo, dos docenas de soldados de las fuerzas especiales estadounidenses descendieron desde helicópteros cerca de un edificio controlado por el EIIL, que se cree albergaba prisioneros de alto valor. No se encontraron prisioneros en el edificio y los soldados fueron rápidamente atacados por las fuerzas del EIIL enviadas desde Raqa, lo que inició un tiroteo de tres horas.[58] Las fuerzas estadounidenses concluyeron que los rehenes ya no se encontraban en el lugar y abandonaron el intento de rescate. Al menos 5 combatientes del EI murieron y 1 soldado estadounidense resultó herido. Se informó que fuerzas jordanas también participaron en la operación, con 1 soldado jordano herido, pero su participación no fue confirmada. Posteriormente, se informó que los rehenes habían sido trasladados 24 horas antes del intento de rescate.[58] Después de la misión, no quedó claro si la operación fracasó debido a información de inteligencia errónea o si las fuerzas del EIIL fueron alertadas con antelación a la misión.[59]

Después de la misión de rescate y, supuestamente como respuesta a los ataques aéreos en Irak, el EIIL decapitó a 3 rehenes en un período de un mes: los estadounidenses James Foley,[58] y Steven Sotloff el 19 de agosto y el 2 de septiembre, respectivamente, y el británico David Haines el 13 de septiembre.[60]

Vuelos de vigilancia sobre Siria

El 26 de agosto de 2014, Estados Unidos comenzó a realizar vuelos de vigilancia abierta, incluyendo drones, sobre Siria para recopilar información sobre objetivos del EIIL. Los vuelos comenzaron a recopilar información que facilitaría futuros ataques aéreos, aunque estos aún no estaban autorizados.[61] No se solicitó la aprobación del gobierno de Ásad para vuelos que ingresaran al espacio aéreo sirio.[62]

Coalición internacional contra el EI

En junio de 2014, el Gobierno iraquí solicitó formalmente a Estados Unidos que ayudara en su lucha contra el EIIL, tras la ofensiva del grupo en el norte de Irak ese mismo mes.[63] Desde entonces, Estados Unidos lideró los esfuerzos para establecer una coalición global para contrarrestar al EIIL.[64]

En respuesta a esta solicitud, varios grupos de países se reunieron los días 5 y 15 de septiembre,[65] y 3 de diciembre de 2014 para debatir medidas concertadas contra el EIIL. Estuvieron presentes en las tres reuniones Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Turquía y Dinamarca.

La coalición del 5 de septiembre (10 países) decidió apoyar a las fuerzas anti-EIIL en Irak y Siria.[66] El 10 de septiembre de 2014, el presidente estadounidense Barack Obama anunció una estrategia «integral» para contrarrestar al EIIL que «en colaboración con los socios de la coalición [...] derrotará al EIIL y les negará refugio.»[67]

La coalición del 3 de diciembre de 2014 (sesenta países) que se autodenominó Coalición Global para Contrarrestar al Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL),[68] acordó una estrategia multifacética contra el EIIL, que incluía cortar su financiación y revelar su verdadera naturaleza.[68] En marzo de 2015, la coalición liderada por Estados Unidos comprendía más de sesenta países que contribuyeron de diversas maneras a la iniciativa.[64]

Apoyo a las fuerzas terrestres kurdas

A medida que el asedio de Kobane continuaba, hubo crecientes llamados para armar también a las YPG, también conocidas como las Unidades de Protección Popular, una fuerza de combate kurda en Siria fuertemente involucrada en la defensa de Kobane.[69] El 20 de octubre de 2014, el ministro de asuntos exteriores turco, Mevlüt Çavuşoğlu, anunció que el gobierno turco permitiría a los peshmergas del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí cruzar su frontera hacia Kobane para apoyar a los combatientes kurdos.[70] El cambio de política se produjo después de que el Gobierno turco se negara a permitir que combatientes y suministros kurdos pasaran por la frontera hacia las YPG en Kobane, ya que las veía como una rama del PKK.[71] El 28 de octubre, los peshmergas partieron de Erbil para viajar a Turquía y finalmente a Kobane.[72] Se desplegaron un total de 152 soldados, 42 vehículos que transportaban armas, artillería y ametralladoras, junto con 80 peshmergas, que cruzaron la frontera hacia Turquía por tierra con el armamento pesado y luego se dirigieron a la frontera cerca de Kobane.[72] Los otros 72 soldados del contingente volaron a Turquía y se reunieron con el resto del contingente el 29 de octubre.[72] A principios de noviembre, 152 peshmergas kurdos de Irak y 50 combatientes del Ejército Libre Sirio habían cruzado la frontera hacia Kobane con armamento pesado y ligero y municiones.[73]

El 20 de octubre de 2014, Estados Unidos comenzó a lanzar suministros desde el aire a las fuerzas kurdas sirias, incluidas las YPG, que estaban sitiando Kobane controlada por el EIIL.[74] Antes del 20 de octubre, Estados Unidos y sus socios de la coalición anti-EIIL en Siria no habían proporcionado ningún suministro a las fuerzas kurdas en su lucha contra el grupo yihadista.[74] Gran parte de la razón para el lanzamiento aéreo de suministros por parte de Estados Unidos se debió a la negativa del Gobierno turco a permitir que los suministros pasaran por su frontera hacia Kobane. Estados Unidos lanzó específicamente armas, municiones y suministros médicos suministrados por el Kurdistán iraquí destinados a abastecer a las fuerzas kurdas en Siria.[74] El 21 de octubre, el EIIL publicó un video que mostraba lo que afirmaba era un paquete de armas pequeñas, municiones y otros suministros lanzados desde el aire desde Estados Unidos. El Pentágono dijo que estaba analizando el video y que en ese momento no podía confirmar si el video era auténtico, pero que los materiales eran similares. El video sería posteriormente analizado por el Departamento de Defensa para verificar su autenticidad.[75] El 22 de octubre, el Pentágono confirmó que uno de sus lanzamientos aéreos había sido interceptado por elementos del EIIL, pero minimizó el incidente, diciendo que lo más probable es que no le daría al EIIL ninguna ventaja real en sus operaciones generales.[76]

El 8 de diciembre de 2024, tras el fin del régimen de Ásad y la toma del poder por las FDS y la oposición siria, el Mando Central de Estados Unidos anunció la reanudación de las operaciones y los ataques aéreos contra células y objetivos del EIIL en Siria.[77] El presidente estadounidense, Joe Biden, calificó el cambio de régimen como un «momento de riesgo» y aclaró que las operaciones tenían como objetivo garantizar que el EI no se aprovechara de las circunstancias.

Equipamiento y entrenamiento de la oposición siria

En octubre de 2014, el Gobierno turco acordó ayudar a entrenar y equipar a algunos rebeldes sirios moderados en Turquía.[78] Para enero de 2015, Estados Unidos tenía previsto enviar 400 efectivos y cientos de personal de apoyo a países vecinos de Siria para entrenar a 5000 soldados de la oposición al año, durante los siguientes tres años.[79] Los países que participarían en el programa de entrenamiento y equipamiento incluirían a Jordania, Catar, Arabia Saudita y Turquía.[80] Los grupos que se esperaba que fueran armados y entrenados por el gobierno estadounidense incluían combatientes del Ejército Libre Sirio.[81] El Pentágono confirmó que había seleccionado a 1200 miembros de la oposición siria para comenzar el entrenamiento en marzo de 2015, y 3 000 para completarlo a finales de 2015.[80]

El éxito en Kobane inspiró la política estadounidense respecto al armamento de grupos opositores sirios distintos de las YPG, con planes de proporcionar a otros grupos técnicos equipados con radio y GPS para solicitar ataques aéreos.[82] John R. Allen, delegado del presidente Obama a la coalición internacional contra el EIIL, declaró: «Es claramente parte de nuestro plan que no solo los entrenaremos y equiparemos con los sistemas de armas más modernos, sino que también los protegeremos cuando llegue el momento».[83] En marzo de 2015, el Reino Unido anunció el envío de unos 75 instructores militares para entrenar a las fuerzas de la oposición.[84] El programa de entrenamiento y equipamiento comenzó el 9 de mayo de 2015.[85] El 25 de mayo, Turquía y Estados Unidos acordaron «en principio» la necesidad de apoyar a estas fuerzas con apoyo aéreo.[86]

Sin embargo, solo unos 200 combatientes rebeldes realmente comenzaron el entrenamiento, la mayoría de los cuales se fueron después de que se les exigiera que aceptaran luchar solo contra EIIL y no contra el gobierno de Ásad.[87] A mediados de 2015, solo se había desplegado un grupo de 54 de estos combatientes (30.ª División) —que fue rápidamente derrotado en una emboscada de al-Nusra[88]— y otros 100 habían terminado su entrenamiento en Jordania.[89] En septiembre de 2015, se informó que otros 100 a 120 estaban siendo entrenados en una segunda fase,[90] con 75 combatientes más de la 30.ª División que, según se informó, habían reingresado a Siria a fines de mes; fueron atacados inmediatamente por al-Nusra.[91]

Jane's Defence Weekly informó que, en diciembre de 2015, Estados Unidos envió 994 toneladas de armas y municiones (incluyendo el peso del embalaje y los contenedores), generalmente de tipo soviético, desde Europa del Este a grupos rebeldes sirios en el marco de la Operación Timber Sycamore de la CIA. Se obtuvo una lista detallada de los tipos de armas y pesos de los envíos del sitio web Federal Business Opportunities del gobierno estadounidense.[92] En julio de 2016, continuaron los envíos de armas a gran escala.[93]

En julio de 2017 se informó que el gobierno de Donald Trump decidió «eliminar gradualmente» el programa de la CIA para equipar y entrenar a grupos rebeldes antigubernamentales.[94]

Guerra aérea multinacional

El USS Carl Vinson y buques de apoyo desplegados para operaciones de combate en Siria e Irak, 2014

Países contribuyentes

Ataques aéreos estadounidenses

Misiles Tomahawk disparados desde los buques USS Philippine Sea y USS Arleigh Burke contra objetivos del EIIL en Raqa
F/A-18 Super Hornet despegando del USS Carl Vinson antes de llevar a cabo ataques contra objetivos del EIIL en Siria

En su discurso a la nación del 10 de septiembre de 2014, el presidente estadounidense Obama anunció su intención de bombardear objetivos del EIIL en Siria e instó al Congreso a autorizar un programa para entrenar y armar a los rebeldes que luchaban contra el EIIL y las fuerzas sirias de Bashar al-Ásad.[100] Por primera vez, autorizó ataques directos contra el grupo militante en Siria. En su discurso, afirmó que Estados Unidos estaba pasando a la ofensiva, lanzando «un esfuerzo constante e implacable para eliminar» al grupo «dondequiera que exista». Obama también anunció la creación de una coalición más amplia contra el EIIL.[101]

Al comentar el discurso de Obama, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Aleksandr Lukashévich, se opuso a la intervención estadounidense contra el EIIL en Siria «sin el consentimiento del gobierno legítimo» y afirmó que «esta medida, en ausencia de una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, constituiría un acto de agresión y una grave violación del derecho internacional». Ali Haidar, ministro sirio de Reconciliación Nacional, afirmó que «cualquier acción, de cualquier tipo, sin el consentimiento del gobierno sirio constituiría un ataque contra Siria».[102]

El 17 de septiembre, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó el plan de Obama para entrenar y armar a los rebeldes sirios en su lucha contra el EIIL. En una declaración posterior a la votación en la Cámara, Obama afirmó que Estados Unidos no enviaría tropas militares a Siria.[103] El Senado dio la aprobación final del Congreso a la propuesta de Obama al día siguiente.[104]

Estados Unidos no solicitó permiso al gobierno sirio ni coordinó sus acciones con él, no notificó directamente a los militares sirios ni dio indicaciones sobre el momento oportuno para atacar objetivos específicos, pero sí notificó al representante sirio ante la ONU, lo cual fue confirmado por el gobierno de Ásad.[105]

Antes de que comenzaran los ataques aéreos, Estados Unidos también informó a Irán, el principal aliado regional del gobierno de Ásad, de su intención de lanzar ataques aéreos. No compartió con el Gobierno iraní el momento ni los objetivos específicos de los ataques, pero supuestamente le aseguró que no atacaría ningún objetivo del gobierno sirio.[106]

El 8 de abril de 2018, el presidente estadounidense Donald Trump llamó al presidente sirio Bashar al-Ásad «Animal Ásad», tras un presunto ataque químico perpetrado en la ciudad siria de Duma.[107] El 14 de abril, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido lanzaron ataques con misiles contra Siria. El 30 de mayo, el presidente al-Ásad respondió al insulto diciendo: «El que lo dice, lo es».[108]

En junio de 2018 se informó que el 441.º Escuadrón Expedicionario Aéreo mantenía una pista sin pavimentar en Sarrin, Raqa.[109]

El 14 de junio de 2020, un ataque con drones de la coalición estadounidense mató a Khalid al-Aruri y Bilal al-Sanaani, líderes de la Organización Guardianes de la Religión, quienes conducían un vehículo en Idlib.[110] Según informes, no hubo explosión y el vehículo objetivo quedó prácticamente intacto, con el techo y el parabrisas impactados desde arriba y un lateral destrozado, lo que llevó a los observadores a sugerir que la munición utilizada probablemente fue el misil cinético Hellfire R9X, que utiliza cuchillas para destruir su objetivo en lugar de una ojiva explosiva.[111] El 24 de junio, Abu Adnan al-Homsi, comandante de logística y equipo de la Organización Guardianes de la Religión, también murió en un ataque estadounidense con drones .[112]

El 25 de febrero de 2021, los ataques aéreos militares estadounidenses comandados por el presidente estadounidense Joe Biden destruyeron múltiples instalaciones relacionadas con milicias proiraníes, incluidas Kataeb Hezbolá y Kata'ib Sayyid al-Shuhada, en un puesto de control fronterizo cerca de la aldea de al-Hurri, Abu Kamal, en represalia a los ataques con misiles en Erbil.[113] Se informó de la muerte de al menos 17 militantes en los ataques, aunque las milicias solo confirmaron una.[114] Los ataques fueron llevados a cabo por dos F15 que lanzaron municiones de ataque directo conjunto (JDAM) y fue la primera operación militar abierta ordenada por el gobierno de Biden.[115]

El 28 de junio de 2021, el ejército estadounidense llevó a cabo ataques aéreos contra instalaciones supuestamente utilizadas por milicias proiraníes cerca de la frontera con Irak.[116] Sin embargo, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) afirmó que al menos 9 milicianos iraquíes murieron y muchos otros resultaron heridos.[117]

Ataques aéreos contra el Grupo Jorasán

F/A-18 Hornet despegan del USS George H.W. Bush para atacar objetivos del EIIL en Siria, 2014

Uno de los grupos atacados por los ataques aéreos estadounidenses fue el Grupo Jorasán, un grupo extremista compuesto por presuntos miembros del núcleo de Al Qaeda, quienes presuntamente planeaban un ataque contra Estados Unidos y otras naciones occidentales.[105] Los ataques tuvieron como objetivo campos de entrenamiento de Jorasán, instalaciones de producción de explosivos y municiones, instalaciones de comunicaciones, así como centros de mando y control. Se ha afirmado que el grupo posee habilidades avanzadas para fabricar bombas y que su plan implica una bomba hecha con un dispositivo no metálico, como un envase de pasta de dientes o ropa sumergida en material explosivo.[118] Según se informa, el grupo está liderado por Muhsin al-Fadhli, líder de Al Qaeda y confidente cercano de Osama bin Laden.[118] Los funcionarios de inteligencia expresaron su preocupación por la posibilidad de que el grupo incluya militantes entrenados por Ibrahim al-Asiri, el principal fabricante de bombas de Al Qaeda en la Península arábiga, conocido por sus sofisticadas técnicas de fabricación de bombas que casi derribaron dos aviones comerciales occidentales.[118]

Declaraciones posteriores de funcionarios indicaron que la amenaza de un complot podría haber sido menos grave de lo que se informó inicialmente.[119][120] Un funcionario indicó que «aún no parecía haber un plan concreto en marcha»,[119] mientras que otro declaró a The Guardian que «no había indicios de una amenaza interna inminente por parte del grupo» en el momento en que Estados Unidos comenzó a bombardear.[120]

El 6 de noviembre de 2014, se lanzó una segunda ronda de ataques aéreos contra Jorasán y Al Nusra en el noroeste de Siria, junto con Ahrar al-Sham en su sede en Idlib, cuyo liderazgo había sido infiltrado por Al Qaeda.[121] El 13 de noviembre, Estados Unidos lanzó una tercera serie de ataques aéreos contra Jorasán. El 19 de noviembre, Estados Unidos llevó a cabo otro ataque aéreo contra Jorasán cerca de Hazm, que alcanzó y destruyó una instalación de almacenamiento asociada con el grupo.[122] El 1 de diciembre, Estados Unidos llevó a cabo otro ataque aéreo contra Jorasán cerca de Alepo.[123]

El 24 de marzo de 2015, se reveló que los ataques aéreos estadounidenses contra Jorasán habían matado a 17 militantes del grupo.[124]
El 8 de julio de 2015, un ataque aéreo estadounidense cerca de la ciudad de Sarmada, Idlib, mató a Muhsin al-Fadhli, líder de Jorasán.[125]
En octubre de 2015, otro ataque aéreo estadounidense acabó con la vida de otro alto dirigente del Grupo Khorasan, Sanafi al-Nasr, en el noroeste de Siria, el quinto miembro destacado de la red eliminado por los ataques estadounidenses ese año.[126]

Operaciones terrestres

Inicialmente, los líderes de la coalición, incluido el presidente estadounidense Obama, dijeron que sus fuerzas terrestres no se utilizarían en la lucha contra el EIIL ni en Irak ni en Siria, a menos que fueran fuerzas de coalición locales.[127] En Irak, miles de tropas de la coalición de los EE. UU. y otras naciones se habían desplegado con funciones de asesoramiento; en Siria no se desplegaron tropas terrestres de la coalición al comienzo de la intervención.[128][129]

2015-2016

Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias en Manbiŷ, 2016

En noviembre de 2015, el gobierno de Obama inició el despliegue de fuerzas especiales estadounidenses en Siria, con la misión de ayudar a las fuerzas rebeldes en su lucha contra el EIIL. El presidente Obama luego ordenó el envío de varias docenas de tropas de operaciones especiales a Rojava, en el norte de Siria, para ayudar a los combatientes locales que luchaban contra el EIIL, lo que autorizó la primera misión de final abierto de las fuerzas terrestres estadounidenses en el país.[130]

El sublíder del EIIL en Siria, Abu Ala al-Afri, fue asesinado por operativos de las fuerzas especiales del JSOC en marzo de 2016, en el este de Siria, cerca de la frontera con Irak, mientras él y otros tres miembros del EIIL viajaban en un vehículo procedente de Raqa. Las fuerzas especiales estadounidenses le ordenaron que saliera del vehículo con la intención de arrestarlo. Cuando se negó y sacó un fusil de asalto, las fuerzas estadounidenses dispararon contra el vehículo, matándolo a él y a los demás pasajeros a bordo. Mandos estadounidenses también incautaron dispositivos electrónicos y otros documentos durante la operación con fines de inteligencia.[131]

En marzo de 2016, el rey Abdulá de Jordania dijo que las fuerzas británicas habían ayudado a crear un batallón mecanizado en el sur de Siria, compuesto por combatientes tribales para combatir al Ejército sirio.[132]

El 17 de marzo de 2016, al día siguiente de la declaración de la Federación del Norte de Siria, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, elogió a las Fuerzas Democráticas Sirias por haber «demostrado ser excelentes socios nuestros sobre el terreno en la lucha contra el EIIL. Estamos agradecidos por ello y tenemos la intención de seguir haciéndolo, reconociendo las complejidades de su papel regional».[133]

Fuerzas Especiales del Ejército de EE. UU. en Raqa, mayo de 2016; uno lleva un parche de las YPJ

Durante la ofensiva de las FDS en mayo de 2016 contra el EIIL en el norte de Raqa, se reportó y fotografió ampliamente la presencia de efectivos de las Fuerzas Especiales de los EE. UU., algunos de ellos con insignias de las YPG y las YPJ en sus uniformes.[134] El 21 de mayo, Joseph Votel, comandante general del Mando Central de los EE. UU., realizó un viaje secreto de varias horas al norte de Siria para visitar varios lugares donde había fuerzas de operaciones especiales estadounidenses y reunirse con las fuerzas locales que EE. UU. estaba entrenando para combatir al EIIL. La visita coincidió con la llegada de los primeros 250 elementos de operaciones especiales adicionales a Siria para colaborar con las fuerzas locales. El comandante que supervisa la guerra en Siria, al final de un largo sábado dedicado a visitar las bases de las FDS, declaró: «Tenemos que trabajar con lo que tenemos, sin duda alguna".[135]

En septiembre de 2016, el portavoz estadounidense de la Coalición Internacional contra el Estado Islámico - Operación Resolución Inherente (CJTF–OIR) confirmó que las FDS, incluidas las YPG, también forman parte de las «fuerzas verificadas» del programa de entrenamiento y equipamiento y que recibirían armas. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, condenó esto y afirmó que las FDS están «poniendo en peligro nuestro futuro».[136]

En octubre de 2016, el teniente general Stephen J. Townsend, comandante de la coalición, dijo que las FDS liderarían el inminente asalto a Raqa, entonces bastión y capital del EIIL, y que los comandantes de las FDS planificarían la operación con el asesoramiento de las tropas estadounidenses y de la coalición.[137] Desde noviembre de 2016, más de 300 elementos de las Fuerzas de Operaciones Especiales de los EE. UU. se incorporaron para entrenar y asesorar a los combatientes de las FDS en la ofensiva de Raqa.[138]

2017-2018

Tropas kurdas y un vehículo blindado estadounidense en Hasaka, mayo de 2017
La 310.ª Compañía de Ingenieros del Ejército de los EE. UU. mantiene un puente Mabey-Johnson durante la batalla de Raqa, 29 de julio de 2017.
Infantes de Marina y Fuerzas Especiales del Ejército de los EE. UU. operando en apoyo de las FDS, octubre de 2018

En marzo de 2017, el gobierno de Trump ordenó el despliegue de 400 marines adicionales en Siria para ampliar la lucha contra el EIIL en la ofensiva de Raqa, donde podrían proporcionar apoyo de artillería a las fuerzas locales que preparaban un asalto a Raqa para liberar la ciudad de los militantes del EI. El despliegue marcó una nueva escalada en la guerra en Siria y aumentó el número de tropas estadounidenses convencionales en la región. Los 400 marines formaban parte de la 11.ª MEU del 1.er Batallón, 4.º de Marines de Desembarco. Tripulaban una batería de artillería de obuses M-777, mientras que soldados de infantería adicionales de la unidad proporcionaban seguridad. Los reabastecimientos fueron manejados por parte de los elementos de logística de combate de la fuerza expedicionaria.[139] Solo durante la campaña de Raqa, este pequeño batallón de artillería disparó más de 40 000 proyectiles, más que los utilizados en toda la invasión de Irak de 2003 y sólo 20 000 menos que todos los disparados por el ejército estadounidense en la Operación Tormenta del Desierto.[140]

En marzo de 2018, el secretario de prensa de las FDS en Deir ez-Zor, Mehdi Kobani, declaró a Sputnik Turkiye que las fuerzas estadounidenses estaban construyendo una «gran base militar» en la región petrolera de Al-Omar, Deir ez-Zor, debido a la llegada de nuevo equipo a las bases estadounidenses en Siria. El yacimiento petrolífero de Al-Omar es el mayor de Siria y fue capturado por las FDS durante su campaña contra el EIIL en octubre de 2017.[141]

Reducción de las fuerzas terrestres estadounidenses en 2019

El 19 de diciembre de 2018, el presidente Donald Trump anunció que ordenó la retirada de entre 2000 y 2500 soldados estadounidenses que operaban en Siria, aunque no se especificó un plazo claro.[142] Un día después, tras no lograr convencer a Trump de que reconsiderara su decisión de retirar todas las tropas estadounidenses de Siria, Jim Mattis anunció su dimisión como secretario de Defensa.[143] El 3 de enero de 2019, Trump describió a Siria como «arena y muerte» en defensa de la retirada de tropas.[144] Las operaciones estadounidenses en Al-Tanf continuarían indefinidamente.[145]

El 16 de enero de 2019, un atentado suicida reivindicado por el EIIL en Manbiŷ causó la muerte de cuatro militares estadounidenses e hirió a tres, convirtiéndose en el ataque más mortífero contra las fuerzas de la Coalición en el país desde la intervención. [146] El ataque del EIIL provocó una segunda ronda de opiniones negativas sobre la orden de retirada del presidente estadounidense y los críticos vincularon el ataque con un envalentonamiento del terrorismo y sus tácticas insurgentes debido al anuncio de la retirada estadounidense, a pesar de la continua pérdida de territorio del grupo en Siria.[147] El presidente Trump ofreció sus condolencias a las familias de los ciudadanos estadounidenses asesinados el 17 de enero, al tiempo que reafirmó su política de retirada de tropas.[148] Trump rindió homenaje a los estadounidenses caídos durante un viaje a la Base Aérea Dover, en Delaware, el 19 de enero, donde se recibieron sus restos.[149]

El 21 de enero, un SVBIED del EIIL atacó un convoy estadounidense acompañado de tropas de las FDS en la carretera entre Shadadi y Al-Hasaka y mató a 5 miembros de las FDS. Testigos afirmaron que el coche bomba embistió contra un vehículo de las FDS cerca de un puesto de control de las fuerzas kurdas, mientras el convoy estadounidense pasaba. Ningún estadounidense resultó herido.[150]

CNN informó el 24 de enero que tropas estadounidenses adicionales se habían trasladado a Siria para contribuir a la seguridad durante la retirada de equipo y personal. Funcionarios del Departamento de Defensa de los EE. UU. afirmaron que las fuerzas de seguridad adicionales se desplazarían por Siria a diferentes lugares según fuera necesario y podrían entrar y salir del país ocasionalmente. El número de tropas también fluctuaría a medida que la presencia estadounidense disminuyera gradualmente. Los funcionarios de Defensa se negaron a proporcionar detalles sobre números, ubicaciones o calendarios y alegaron motivos de seguridad.[151] Fuentes locales informaron a la Agencia Anadolu el 28 de enero que alrededor de 600 soldados estadounidenses supuestamente habían entrado al este de Siria desde el oeste de Irak para ayudar en el proceso de retirada y llegaron a las bases disimuladas en las aldeas de Harab Isk y Sarrin, que se utilizarían como principales centros de evacuación durante la retirada. La agencia de noticias añadió que los aeródromos controlados por EE. UU. en Rmeilan y Tell Beydar se utilizarían para transportar armamento pesado y equipo. La propia Coalición no confirmó estos informes.[152]

Para finales de enero de 2019, según dos funcionarios estadounidenses, más del 10 % del equipo y los suministros estadounidenses se habían retirado de Siria y se habían trasladado al país 3 000 efectivos adicionales para facilitar la reducción de las fuerzas. Para el 9 de febrero, los ataques aéreos y el apoyo terrestre estadounidenses a las FDS continuaban mientras los kurdos iniciaba su asalto final contra los últimos remanentes del EIIL, atrapados en un pequeño grupo de aldeas en el este de Siria (Al-Baguz Fawqani y Al-Marashidah). Funcionarios estadounidenses, incluido el presidente Donald Trump, creían que las FDS podrían derrotar a los combatientes restantes del EIIL «en cuestión de días», poniendo fin a la reivindicación de un califato territorial por parte del EIIL.[153]

El 18 de febrero, el comandante en jefe de las FDS, Mazlum Kobane, expresó su esperanza de que Estados Unidos detuviera su retirada total. Kobane afirmó que se estaba discutiendo la posibilidad de que tropas francesas y británicas las apoyaran, pero exigió que entre 1 000 y 1 500 soldados estadounidenses permanecieran en Siria para proporcionar «cobertura aérea, apoyo aéreo y una fuerza sobre el terreno» para ayudar a las FDS en su lucha continua contra el EIIL. El comandante del CENTCOM, el general Joseph Votel, reiteró que la retirada estadounidense continuaba.[154]

Mientras continuaba la retirada general, la Casa Blanca anunció el 21 de febrero que 200 soldados estadounidenses restantes permanecerían en Siria como «fuerza de mantenimiento de la paz». El despliegue de las tropas sería indefinido. Al día siguiente, se reveló que la cifra real era de 400 soldados, ya que la mitad estarían estacionados en Rojava y la otra mitad en Al-Tanf. Las autoridades declararon que formaba parte de una iniciativa para que los aliados de la OTAN se comprometieran a una fuerza multinacional de observación que establecería una «zona segura» en Rojava para evitar enfrentamientos entre kurdos y turcos, impedir que las fuerzas progubernamentales sirias atacaran a los kurdos y mantener la presión para prevenir un resurgimiento del EIIL. Estados Unidos no buscaba un mandato de las Naciones Unidas para el despliegue ni contemplaba solicitar a la OTAN que patrocinara la misión, declaró entonces un funcionario de la administración y añadió que las tropas no serían técnicamente «fuerzas de mantenimiento de la paz», un término que conlleva reglas de enfrentamiento restringidas.[155]

El 7 de marzo, el general Joseph Votel confirmó que las fuerzas estadounidenses no tenían prisa por retirarse en una fecha específica y, en cambio, dijo que la finalización de la retirada estaba condicionada a que el EIIL ya no representara una amenaza para la seguridad de las fuerzas estadounidenses y sus aliados.[156] A finales de marzo, Estados Unidos continuó extendiendo el cronograma para la retirada. El 29 de marzo, funcionarios estadounidenses dijeron, según se informa, que los últimos planes del Pentágono exigían reducir su fuerza de combate en el noreste de Siria aproximadamente a la mitad para principios de mayo de 2019 a unos 1 000 soldados y luego pausarían las operaciones de retirada. El ejército luego reduciría el número de fuerzas cada seis meses, dependiendo de las condiciones sobre el terreno, hasta alcanzar los 400 soldados previamente aprobados por el presidente. Bajo este plan, el número más bajo de tropas no se alcanzaría hasta 2020. El cronograma más largo le daría a Estados Unidos más tiempo para negociar y resolver los detalles sobre la zona segura multinacional planificada a lo largo de la frontera con Turquía. Los funcionarios advirtieron que el calendario era abierto y aún estaba sujeto a cambios, con factores que iban desde contribuciones de tropas aliadas hasta nuevas órdenes del propio presidente.[157]

A principios de mayo, apareció en línea un video de fuerzas estadounidenses disparando contra una supuesta barcaza del gobierno sirio que transportaba suministros de petróleo en el río Éufrates. El video fue publicado en Facebook por el Centro de Medios de Deir Ezzor, pro-FDS.[158]

Retirada del norte de Siria

Tras el colapso del acuerdo de la Zona de Amortiguación del Norte de Siria de 2019 y la posterior ofensiva turca contra las FDS, las fuerzas terrestres estadounidenses comenzaron a retirarse deliberadamente de muchas de sus bases, puestos de avanzada y campamentos en el norte de Siria alrededor del 6 de octubre, incluyendo Manbiŷ,[159] y la fábrica de cemento de Lafarge, siguiendo órdenes “precipitadas” del gobierno de Donald Trump.[160] Altos funcionarios militares estadounidenses afirmaron que las tropas abandonaron también bases en Thawrah y Raqa y concentraron todo el personal y el equipo esencial cerca de Kobane, a la espera de puentes aéreos y convoyes de salida del país en las próximas semanas.[161] Un funcionario estadounidense en ese momento afirmó que los aproximadamente 1000 soldados estadounidenses que se estaban retirando se reposicionarían principalmente en el oeste de Irak, pero también posiblemente en Kuwait y Jordania. Desde Irak, las fuerzas estadounidenses podrían llevar a cabo operaciones transfronterizas contra el EIIL en Siria, como lo habían hecho en el pasado.[162]

Soldados estadounidenses retiran el equipo y se preparan para retroceder desde su base en la fábrica de cemento de Lafarge en el norte de Siria, 15 de octubre de 2019.

Durante la retirada, descrita en los medios como «caótica», surgieron informes que mostraban que las tropas estadounidenses y de las FDS habían despojado apresuradamente sus campamentos y bases de materiales sensibles, pero habían dejado fortificaciones intactas, muchas de las cuales fueron ocupadas inmediatamente por el Gobierno sirio y las fuerzas rusas a medida que avanzaban rápidamente hacia la región como parte de un acuerdo de protección, establecido el 13 de octubre, entre el gobierno de Ásad y Rojava. Surgió un video en línea de tropas rusas que, según se informa, exploraban un puesto avanzado estadounidense abandonado cerca de Manbiŷ.[161][163] El 16 de octubre, dos aviones F-15 de la Operación Resolución Inherente bombardearon su sección de la base de la fábrica de cemento de Lafarge, ubicada entre Kobane y Ayn Issa, «para destruir un depósito de municiones y reducir la utilidad militar de la instalación» mientras las milicias proturcas avanzaban hacia el área. «El lugar había sido el cuartel general de la coalición de facto anti-EIIS en Siria», declaró el coronel Myles Caggins III, portavoz de Resolución Inherente y añadió que «ninguna fuerza ni equipo estadounidense estuvo en peligro y permanecen en instalaciones separadas y seguras». El personal de las FDS quemó su parte de la base antes de partir.[164] Ese mismo día, el presidente Trump comentó sobre los acontecimientos describiendo a los kurdos como "nada angelicales", y sobre Siria, dijo: "Siria puede recibir ayuda de Rusia, y eso está bien. Hay mucha arena. Tienen mucha arena allí. Así que hay mucha arena con la que pueden jugar".[165]

El 18 de octubre, tras declararse un «alto al fuego» entre las fuerzas turcas y kurdas un día antes, el secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, declaró que la retirada continuaba y que Estados Unidos seguiría comunicándose con Turquía y con las FDS. Un alto funcionario de Defensa declaró que aviones estadounidenses seguirían realizando misiones de inteligencia sobre el noreste de Siria para monitorear la situación.[166] A finales de octubre, Esper anunció que las fuerzas estadounidenses que abandonaban Siria se dirigirían al oeste de Irak. Sin embargo, después de que los líderes iraquíes declararan que esas tropas no podían permanecer allí, Esper indicó que se desplegarían en Irak solo temporalmente antes de regresar a Estados Unidos. Según The New York Times, citando a funcionarios del Departamento de Defensa estadounidense, para el 30 de octubre al menos la mitad de los aproximadamente 1 000 soldados estadounidenses originales en Siria se habían retirado y se esperaba que se redujeran a aproximadamente 250 efectivos, concentrados principalmente en Deir ez-Zor.[167]

El 31 de octubre, el presidente sirio Bashar al-Ásad calificó al presidente Trump como el «mejor presidente estadounidense» y afirmó que era el enemigo más transparente, debido a su audacia al hablar abiertamente sobre la confiscación del petróleo sirio.[168]

El 3 de noviembre de 2019, las fuerzas estadounidenses y de la coalición abandonaron su base militar estratégica cerca de Sarrin. Las fuerzas estadounidenses retiraron todo su equipo y fueron vistas abandonando la base en un convoy de decenas de camiones. La base era una de las mayores bases estadounidenses en Siria, un centro logístico que contribuyó a la intervención contra el EIIL.[169] El 10 de noviembre, el jefe del Estado Mayor Conjunto de los EE. UU., Mark Milley, declaró que al menos entre 500 y 600 soldados estadounidenses permanecerían en Siria y que no superarían los 1000 efectivos. No quedó claro si esa estimación incluía los aproximadamente 200 soldados en al-Tanf.[170]

A mediados de noviembre, las fuerzas rusas y sirias habían llenado rápidamente el vacío de poder dejado por Estados Unidos en gran parte del norte de Siria. Estados Unidos se había retirado de su base logística en Kobane el 14 de noviembre y Rusia anunció que establecería una nueva base de helicópteros en Qamishli el mismo día.[171] El 17 de noviembre, el canal estatal ruso Zvezda transmitió imágenes de zapadores rusos armados y la policía militar tomando el control de la base aérea de Kobane días antes, con helicópteros aterrizando en la pista construida por Estados Unidos y la bandera rusa izada sobre la fortificación, la que el personal estadounidense había despojado apresuradamente de lo esencial, dejando solo artículos de aseo personal, instalaciones para dormir, algunos equipos de ejercicio y otros artículos pequeños.[172] Mientras las tropas del gobierno sirio restablecían gradualmente su presencia en la región, Rusia y Turquía continuaban ocupando y realizando patrullas en todo el noreste de Siria también, de conformidad con el Acuerdo de Sochi.

Para el 4 de diciembre, Estados Unidos había completado su retirada militar del noreste de Siria y había consolidado su presencia militar a un número «relativamente estático» de 600 efectivos, según Mark Esper.[173] La retirada del norte de Siria fue llevada a cabo parcialmente por la Célula Logística de Siria (SLC) del 103.° Mando de Sostenimiento Expedicionario del Ejército de Estados Unidos, un componente clave del 1.° Mando de Sostenimiento del Teatro de Operaciones del Ejército, la Fuerza de Tarea Conjunta de Operaciones Especiales-Operación Resolución Inherente y Fuerza de Tarea Conjunta Combinada-Operación Resolución Inherente.[174]

2019-2020: Redespliegue en el este de Siria

Convoy militar estadounidense pasando por Qamishli en medio del regreso de las fuerzas estadounidenses a los campos petroleros en el noreste de Siria, 26 de octubre de 2019

Para el 20 de octubre de 2019,[167] tras la reacción negativa del Congreso estadounidense, el gobierno de Trump revocó parcialmente su orden del 6 de octubre de retirar 1 000 soldados de Siria y confirmó en su lugar una nueva misión dedicada a proteger los yacimientos de petróleo y gas y su infraestructura en el este de Siria de los ataques insurgentes del EIIL. Mientras las fuerzas estadounidenses continuaban reduciendo su presencia en el norte de Siria para evitar los combates entre Siria, las FDS y Turquía, Estados Unidos simultáneamente desplazó más recursos al sur y al este, a la gobernación de Deir ez-Zor, rica en petróleo.[167] El secretario de Defensa, Mark Esper, confirmó el 25 de octubre que Estados Unidos «mantendría una presencia reducida en Siria y negaría al EIIS el acceso a los ingresos del petróleo»,[167] y en apoyo de la misión, se desplegarían unidades mecanizadas y blindadas en el este de Siria para reforzar la presencia estadounidense.[175] Entre finales de octubre y principios de noviembre de 2019, este contingente se reforzó con cientos de nuevas tropas de infantería a las que se unieron las Brigadas Blindadas de Combate de infantería mecanizada en vehículos de combate de infantería Bradley y, según fuentes anónimas, potencialmente tanques, redesplegados desde Irak y Kuwait, lo que se estimó que elevaría el número de tropas estadounidenses en el este de Siria a alrededor de 500 en ese momento. Cuando se combina con la guarnición estadounidense en al-Tanf, los números de la fuerza de contingencia aumentan a un personal flexible entre 800 y 900 efectivos.[167] En Deir ez-Zor, al noreste de al-Tanf, Estados Unidos declaró que aumentará su presencia en el territorio controlado por las FDS a lo largo de la orilla oriental del río Éufrates y también establecería bases militares en Al-Baguz Fawqani, Al-Busayrah, al-Ezba y el Campo Al-Omar.[176]

Vehículos de combate de infantería M2A2 Bradley del 4.º Batallón del 118.º Regimiento de Infantería acompañan a una patrulla en el este de Siria, 13 de noviembre de 2019

El 30 de octubre, el 4.º Batallón del 118.º Regimiento de Infantería, un batallón de armas combinadas equipado con vehículos de combate de infantería M2A2 Bradley, se desplegó en Deir ez-Zor para ayudar a proteger los campos de petróleo y gas controlados por las FDS y los EE. UU. El batallón forma parte de la 30.º ABCT de la Guardia Nacional del Ejército de los EE. UU., que había comenzado a llegar a Kuwait la semana anterior para relevar a la Brigada de Combate de la 3.ª Brigada del Ejército Regular, 4.ª División de Infantería, en apoyo de la Operación Escudo Espartano, la fuerza de contingencia a nivel de teatro de operaciones de los EE. UU. para Oriente Próximo.[177] Para el 31 de octubre, se observó a fuerzas estadounidenses en convoyes M-ATV realizando patrullas en instalaciones relacionadas con el petróleo y el gas en las gobernaciones de al-Hasaka y Deir ez-Zor, generalmente acompañadas por personal de las FDS. El despliegue por parte de Estados Unidos de vehículos blindados pesados en Siria por primera vez en la intervención, a diferencia de los blindados más ligeros que las unidades estadounidenses habían utilizado anteriormente, introdujo potencia de fuego adicional y capacidades de protección de fuerza para las fuerzas terrestres.[177] Sin embargo, los vehículos de combate de infantería Bradley fueron retirados de Siria después de menos de dos meses de despliegue debido a razones no especificadas.[178]

El 3 de noviembre, funcionarios de la ORI confirmaron que múltiples proyectiles de artillería impactaron a aproximadamente un kilómetro de convoy estadounidense. La ORI, sin ofrecer más detalles, declaró que no hubo heridos ni impactos en la patrulla. El Ministerio de Defensa ruso fue el primero en informar del incidente y añadió que este tuvo lugar cerca de Tal Tamer y que fueron elementos de los rebeldes proturcos los que dispararon la artillería.[179] El 4 de noviembre, Rudaw entrevistó brevemente a un soldado estadounidense de operaciones especiales durante una patrulla en un yacimiento petrolífero cerca de Rmelan, quien declaró que las fuerzas estadounidenses están «colaborando con las FDS y nos informan de la situación tal como la ven». Según la Agencia de Prensa del Norte, la patrulla estadounidense había comenzado en Rmelan y abarcaba las localidades de al-Jawadiya, al-Malikiya y Ain-Diwar.[180] El 15 de diciembre, se informó de que un gran convoy logístico estadounidense, con destino a Deir ez-Zor, fue visto cruzando Semalka hacia Hasaka desde Irak.[181]

A mediados de enero de 2020, se informó que las tensiones entre las fuerzas rusas y estadounidenses en el noreste de Siria habían aumentado, ya que las tropas estadounidenses habían comenzado a bloquear cada vez más el acceso de los convoyes rusos a ciertas carreteras principales entre localidades. Tanto Rusia como Estados Unidos operaban puestos militares en toda la región como parte de sus respectivas misiones.[182] El 25 de agosto, un vehículo militar ruso embistió a un vehículo blindado estadounidense cerca de Al-Malikiya, en el noreste de Siria, lo que provocó que 4 soldados estadounidenses sufrieran conmociones cerebrales leves. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, declaró que «los soldados de las fuerzas armadas estadounidenses intentaron bloquear la patrulla rusa». Mientras tanto, un funcionario de Defensa estadounidense declaró que las fuerzas rusas se dirigieron a una «zona de seguridad» a la que no debían entrar.[183]

El 30 de julio de 2020, la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria firmó un acuerdo con la petrolera estadounidense Delta Crescent Energy LLC para desarrollar yacimientos petrolíferos en la región.[184] Las autoridades sirias condenaron el acuerdo y afirmaron que: «Este acuerdo es nulo y carente de fundamento jurídico».[185] La confiscación de petróleo sin la autorización del gobierno local constituiría un crimen de guerra de pillaje.[186]

El 17 de agosto, las fuerzas estadounidenses mataron al menos a 1 soldado sirio e hirieron a otros 2, después de un intercambio de disparos cerca de un puesto de control en la aldea de Tal Dahab, cerca de Qamishli, en el noreste de Siria.[187]

El 19 de septiembre, Estados Unidos desplegó tropas, equipo y vehículos blindados adicionales en el noreste de Siria tras la escalada de tensiones con Rusia en la región. Según funcionarios, estas medidas buscaban «garantizar la seguridad de las fuerzas de la coalición».[188] El Mando Central de los EE. UU. mencionó que Estados Unidos había desplegado radares Sentinel y vehículos Bradley para reforzar las fuerzas en la «Zona de Seguridad del Este de Siria» (ZSES).[189] Los refuerzos se consideraron una respuesta al incidente del 26 de agosto, en el que un vehículo blindado ruso colisionó con un M-ATV de la coalición, hiriendo a 4 soldados estadounidenses.[190]

El 30 de noviembre de 2020 se informó que un ataque aéreo cerca de la frontera entre Irak y Siria mató a un comandante no identificado de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y a otros 3 hombres que viajaban con él desde Irak hacia Siria. El vehículo fue alcanzado tras entrar en territorio sirio. Funcionarios de seguridad iraquíes y de las milicias locales afirmaron que el vehículo del comandante contenía armas y que grupos paramilitares proiraníes ayudaron a recuperar los cuerpos. Las fuentes no identificaron al comandante ni dieron más detalles sobre la hora exacta del incidente. Se desconoce de inmediato quién llevó a cabo el ataque y Reuters no pudo verificar la información de forma independiente.[191]

2021–2024: Continuación del conflicto subsidiario irano-estadounidense

Tropas del 1.er Batallón, 6.º Regimiento de Infantería de los EE. UU. realizando un reconocimiento del área en Siria, 18 de febrero de 2021

El 10 de febrero de 2021, el secretario de prensa del Pentágono, John Kirby, declaró a la prensa que las tropas estadounidenses no estaban comprometidas con la protección de los yacimientos petrolíferos sirios, salvo «cuando corresponda, conforme a ciertas autorizaciones vigentes, para proteger a la población civil». Añadió que «el personal y los contratistas del Departamento de Defensa no están autorizados a prestar asistencia a ninguna otra empresa privada, incluidos sus empleados o agentes, que busque explotar recursos petroleros en el noreste de Siria».[192] Sin embargo, fuentes locales del noreste de Siria informaron de que fuerzas estadounidenses habían contrabandeado petróleo y trigo desde Siria a Irak.[193]

El 28 de junio de 2021, el presidente Biden dirigió ataques aéreos contra grupos de milicianos proiraníes cerca de la frontera entre Siria e Irak.[194] Se utilizaron aviones F-15E y F-16 en lo que Estados Unidos describió como un ataque de represalia por las acciones contra instalaciones y personal estadounidense en Irak por parte de grupos de milicianos.[195] Dos instalaciones operativas y de almacenamiento de armas fueron atacadas en Siria, reveló el ejército estadounidense en un comunicado.[196] A pesar de que Estados Unidos no reveló información sobre las bajas en el ataque, el OSDH afirmó que al menos 9 milicianos iraquíes murieron y muchos otros resultaron heridos.[197] En un comunicado, grupos de milicianos iraquíes alineados con Irán nombraron a 4 miembros de la facción Kataib Sayyed al-Shuhada que, según dijeron, murieron en el ataque. Como respuesta, horas más tarde, las fuerzas estadounidenses en Siria fueron atacadas mediante el lanzamiento de cohetes contra la base estadounidense en el yacimiento petrolero de Al-Omar.[198] La coalición estadounidense respondió disparando artillería pesada contra las posiciones de las milicias en los alrededores de Al-Mayadin.[199] No hubo heridos durante el ataque, reveló el portavoz de la Operación Resolución Inherente, el coronel Wayne Marotto.[200]

El 10 de julio de 2021, un proyectil de mortero impactó cerca del MSS Conoco, sin que se reportaran heridos.[201] Se informó que fue el cuarto ataque contra tropas o diplomáticos estadounidenses en una semana, incluyendo uno en el que dos militares resultaron heridos. Ningún grupo se atribuyó la responsabilidad, pero las fuerzas estadounidenses sospecharon que milicias proiraníes perpetraron dichos ataques.[202]

El 20 de octubre de 2021, tropas de la guarnición de al-Tanf fueron atacadas por drones cargados de bombas en lo que el portavoz del Pentágono, John Kirby, calificó de «ataque complejo, coordinado y deliberado». Según informes, funcionarios estadounidenses culparon a Irán y a sus aliados del ataque, pero se negaron públicamente a especificar los detalles ni a si Estados Unidos estaba considerando tomar represalias. No hubo informes de muertos ni heridos. Los ataques con pequeños drones cargados con municiones han representado una amenaza constante para las fuerzas estadounidenses en el este de Siria desde al menos marzo de 2020 y las fuerzas estadounidenses sospechan que el EIIL o elementos proiraníes están llevando a cabo los ataques, dado que persisten las tensiones entre Estados Unidos e Irán en la región.[203]

El 24 de agosto de 2022, Joe Biden ordenó ataques aéreos contra supuestos grupos aliados de los CGRI y Rusia en Siria, cerca de Deir ez-Zor.[204] Los ataques aéreos fueron una represalia por un ataque a la guarnición de Al-Tanf.[205] Los ataques aéreos también se consideraron un duro revés en las negociaciones para reactivar el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC). También se informó de ataques aéreos el 25 de agosto. Irán condenó enérgicamente los ataques y negó cualquier vínculo con los objetivos.[206] El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos afirmó que Liwa Fatemiyoun y el Ejército sirio fueron blanco de los ataques aéreos.[207]

El 23 de marzo de 2023, a la 1:38 p. m., hora local, un dron kamikaze, supuestamente de origen iraní, atacó una base de la coalición en el aeropuerto Abu Hajar, cerca de Rmelan, Hasaka, en el noreste de Siria,[154] y mató a un contratista estadounidense e hirió a 5 militares y a un segundo contratista.[208][209][210] The New York Times informó que funcionarios estadounidenses dijeron que el principal sistema de defensa aérea de la base «no estaba completamente operativo» en el momento del ataque.[210] En represalia, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, autorizó una respuesta con un ataque aéreo contra objetivos vinculados a los CGRI,[211] incluido un almacén de armas en el barrio de Harabish en Deir ez-Zor y puestos militares en la zona rural de al-Mayadin y Abu Kamal,[212] lo que mató a 14 personas, incluidos 9 sirios, según el OSDH.[213]

El 24 de marzo de 2023, se lanzaron 10 cohetes contra Green Village, cerca del campo petrolífero al-Omar, que hirieron a otro militar estadounidense.[210] Por la tarde, otro ataque con cohetes tuvo como objetivo a las fuerzas estadounidenses cerca de los campos de petróleo y gas de Conoco, al este de Deir ez-Zor.[214] El 30 de marzo, el Pentágono reveló que 12 estadounidenses resultaron heridos en total y que 6 sufrieron lesiones cerebrales traumáticas debido a los dos ataques de las milicias proiraníes.[215] Un poco conocido grupo militante conocido como Liwa Al-Ghaliboun (la Brigada de los que Prevalecen),[216] se atribuyó la responsabilidad del ataque inicial con drones, aunque algunos observadores creen que el grupo es simplemente una fachada de un grupo más grande respaldado por Irán o los CGRI.

El 18 de octubre de 2023, bases militares estadounidenses en Irak, el Kurdistán iraquí y el este de Siria fueron atacadas por tres drones. Funcionarios del Pentágono insistieron en que hubo pocas víctimas.[217] El 26 de octubre, el Departamento de Defensa de Estados Unidos declaró haber realizado ataques aéreos contra dos instalaciones en el este de Siria vinculadas a milicias respaldadas por los CGRI en represalia por los ataques.[218]

Las tensiones se intensificaron significativamente el 28 de enero de 2024 cuando un dron de ataque unidireccional impactó la Torre 22, un pequeño puesto avanzado estadounidense en el noreste de Jordania, cerca de la frontera con Siria, causando la muerte de tres soldados estadounidenses e hiriendo a decenas. El ataque, atribuido por funcionarios estadounidenses a milicias respaldadas por Irán, representó el asalto más mortífero contra las fuerzas estadounidenses en la región en años.[219] Tras el incidente, Estados Unidos lanzó ataques aéreos de represalia a gran escala a principios de febrero de 2024 contra más de 80 objetivos en Irak y Siria, incluyendo instalaciones de mando y control, depósitos de armas y centros logísticos asociados con la Guardia Revolucionaria Islámica y milicias aliadas.[220]

2024-presente: Reducción de tropas tras la caída de Ásad

Ataque aéreo estadounidense en la provincia de Idlib que mató a un alto mando militar de Hurras al-Din, 23 de febrero de 2025.

Una serie de ofensivas a nivel nacional lanzadas a fines de noviembre de 2024 por la oposición siria, encabezada principalmente por Hayat Tahrir al-Sham (HTS), condujeron a un rápido colapso en la fuerza y el control del ejército sirio y al derrocamiento de Ásad el 8 de diciembre de 2024. Los funcionarios estadounidenses declararon abiertamente que no hubo participación estadounidense en las operaciones.[221] El mismo día que las fuerzas de la oposición entraron en Damasco, el CENTCOM dijo que había atacado más de 75 objetivos asociados con el EI.[222]

Con el conflicto principal entre el Gobierno y la oposición prácticamente cesado, Estados Unidos comenzó a evaluar su futuro papel en Siria. Esto se agravó con la reelección de Donald Trump como presidente, quien asumió el cargo en enero de 2025 tras una campaña centrada en la retirada estadounidense de los conflictos internacionales. Funcionarios del gobierno de Biden sostuvieron que Estados Unidos seguiría centrándose en la lucha contra el EI como su principal actividad en Siria. El Departamento de Defensa admitió más tarde en diciembre que el número real de soldados estadounidenses en Siria era de 2000 y no de 900, como se había informado previamente.[223]

Una serie de ataques aéreos estadounidenses tuvieron como objetivo a los líderes de Hurras al-Din, la rama oficial de Al Qaeda en Siria, después de que esta anunciara su disolución el 28 de enero de 2025. Entre el 30 de enero y el 25 de febrero de 2025, las fuerzas del CENTCOM llevaron a cabo cinco ataques aéreos, cuatro en Idlib y uno en Alepo, que en total mataron a 6 o 7 personas que Estados Unidos afirmó que eran altos líderes de Hurras al-Din.[224] En mayo de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump se reunió con el presidente interino sirio Ahmed Al-Sharaa y acordó cooperar con el nuevo gobierno sirio, lo que marcó un cambio en las relaciones de Washington con Siria hasta ese momento.[225]

El portavoz Sean Parnell anunció el 17 de abril de 2025 que el Departamento de Defensa facilitaría la «consolidación de las fuerzas estadounidenses en Siria (...) en ubicaciones seleccionadas» y reduciría la cantidad total de soldados estadounidenses en el país a menos de 1000.[226] Las fuerzas estadounidenses se retiraron de dos bases en Deir ez-Zor como parte de una retirada más amplia, con el enfoque principal desplazándose a la gobernación nororiental de Hasaka.[227] Como parte de la política renovada del recién nombrado delegado especial Thomas Barrack, alrededor de 500 soldados fueron retirados del país en mayo de 2025, mientras que la última base estadounidense en Deir ez-Zor también fue abandonada.[228] Barrack dijo que los militares tenían la intención de abandonar siete de sus ocho bases en el país.[227] El 17 de junio de 2025, los informes indicaron que Estados Unidos entregó dos bases a las FDS en Hasaka.[229]

El 25 de julio de 2025, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una incursión terrestre en Alepo, en la que murieron el alto líder del EI, Dhiya' Zawba Muslih al-Hardani, y sus dos hijos, ambos adultos y miembros del EI. Tres mujeres y tres niños se encontraban en el lugar de la incursión y resultaron ilesos, mientras que las fuerzas estadounidenses no sufrieron bajas.[230] El 19 de agosto, un mes después, el CENTCOM realizó un ataque en Atme, en el que murió Abu Hafs al-Hashimi al-Qurashi, ciudadano iraquí, alto líder del EI y financista clave.[231] El 7 de octubre de 2025, el CENTCOM mató a Muhammad Abd-al-Wahhab al-Ahmad, quien era planificador de atentados de Ansar al-Islam, un grupo afiliado a Al-Qaeda.[232]

Ataque y represalias en Palmira en diciembre de 2025

A mediados de diciembre de 2025, dos soldados estadounidenses y un intérprete fueron asesinados por un miembro de las fuerzas de seguridad interna del gobierno de Al Sharia, perteneciente al Ministerio del Interior de Siria. El asesino fue abatido por militares estadounidenses. Donald Trump culpó al ISIS y anunció que Estados Unidos tomaría represalias.[233] Durante la noche del 19 al 20 de diciembre, aeronaves militares estadounidenses, incluyendo F-15, A-10 y helicópteros Boeing AH-64 Apache; sistemas M142 HIMARS; y F-16 jordanos bombardearon 70 objetivos con el objetivo de matar combatientes del ISIS y destruir su infraestructura.[234]

Durante los siguientes 10 días, las fuerzas de la coalición llevaron a cabo 11 misiones terrestres, que resultaron en la muerte de varios combatientes del ISIS y la captura de otros.[235]

Retirada

El 11 de febrero de 2026, Estados Unidos retiró sus tropas de la estratégica base militar de al-Tanf, en el sureste de Siria, y reubicó fuerzas y equipo en Jordania tras años de operaciones allí como parte de la coalición contra el ISIS. Las fuerzas del gobierno sirio actuaron con rapidez tras la retirada y tomaron el control del emplazamiento, cerca de las fronteras con Jordania e Irak, lo que marcó un cambio significativo en la presencia militar estadounidense en Siria.[236] El 15 de febrero, las fuerzas estadounidenses completaron su retirada de la base de al-Shaddadi, en el noreste de Siria, entregando las instalaciones a las fuerzas del gobierno sirio y reubicando personal y equipo en Irak.[237] También se informó que las fuerzas de la coalición estaban evacuando la base de Kharab al-Jir, cerca de Rmelan, desmantelando o destruyendo partes de las instalaciones y reubicando equipo hacia Irak como parte de la reducción general de las tropas estadounidenses en el país.[238] El 18 de febrero, el presidente estadounidense Donald Trump ordenó la retirada completa de todas las tropas estadounidenses restantes de Siria en el término de los siguientes dos meses.[239] Antes del anuncio de la retirada total, la presencia militar estadounidense restante en Siria ya se había reducido significativamente y se limitaba principalmente a tres instalaciones en la provincia de Hasakah, incluyendo campos petrolíferos cerca de Rmelan, Himo cerca de Qamishli y Qasrak con vistas a la autopista M4.[240] En los días siguientes, se informó de la entrada de convoyes de camiones militares estadounidenses al noreste de Siria desde Irak a través del cruce fronterizo de Al Waleed para ayudar en la evacuación de las bases restantes, transportando equipo y suministros logísticos como parte de la retirada militar estadounidense del país.[241] El 14 de marzo, las fuerzas sirias tomaron el control de la base de Rmelan tras la retirada de la coalición.[242]

El 16 de abril de 2026, las fuerzas militares estadounidenses completaron su retirada cuando las tropas evacuaron la base aérea de Qasrak en la provincia de Hasakah, poniendo fin a la intervención militar estadounidense en Siria iniciada en 2015, cuando las tropas llegaron por primera vez para luchar contra el grupo militante Estado Islámico (EI).[243] Después de la evacuación de las tropas estadounidenses de la base de Qasrak, las fuerzas militares sirias ingresaron en las instalaciones y tomaron el control de la base.[244]

Intervención turca

Soldados estadounidenses y turcos realizan patrullas conjuntas en las afueras de Manbiŷ, 1 de noviembre de 2018.

Turquía, miembro de la OTAN, ha estado involucrada en la guerra civil siria desde el inicio de las hostilidades. Turquía ha entrenado y armado a algunos miembros del Ejército Libre Sirio y de Al Qaeda en Siria,[245] y ha estado involucrada en ciertos incidentes de debordamiento. El 2 de octubre de 2014, el Parlamento turco autorizó la acción militar directa tanto en Irak como en Siria, incluyendo el uso de la fuerza militar en Siria e Irak, así como permitir que los miembros de la coalición utilicen bases en Turquía.[246] Turquía también ha estacionado tropas y tanques en su frontera sur, cerca de la ciudad fronteriza de Kobane.[247] El Gobierno turco exigió varias cosas para acompañar su intervención contra el EIIL, incluso una zona de amortiguación en el norte de Siria, una zona de exclusión aérea sobre ciertas partes del norte de Siria, tropas terrestres de otros países y el entrenamiento de fuerzas de oposición moderadas para combatir tanto al EIIL como a Al-Ásad.[248]

También en octubre, el vicepresidente estadounidense Joe Biden acusó a Turquía de financiar a Al Nusra y Al Qaeda,[249] tras lo cual el presidente turco Recep Erdoğan exigió una disculpa y añadió que de no hacerlo, Biden pasaría a ser «historia para mí».[250] Biden posteriormente se disculpó.[251]

El 22 de febrero de 2015, el Ejército turco lanzó una operación fronteriza para evacuar a sus soldados de la tumba de Solimán Shah y reubicarla. El convoy turco, compuesto por 572 soldados en 39 tanques y 57 vehículos blindados, atravesó la ciudad de Kobane, bajo control kurdo, rumbo a la tumba. Un soldado turco murió en lo que el Gobierno turco describió como un accidente. El éxito de la operación fue anunciado el 22 de febrero por el primer ministro turco, Ahmet Davutoğlu.[252]

El creciente sentimiento antiestadounidense en Turquía se ha producido desde el inicio de la invasión turca del norte de Siria en enero de 2018, cuyo objetivo era expulsar a las fuerzas kurdas del enclave de Afrin. Una encuesta realizada en Turquía durante la operación reveló que el 90 % de los encuestados creía que Estados Unidos estaba «detrás» del PKK y las YPG kurdas.[253] Tras el inicio de la invasión turca, el secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, declaró: «Turquía es un aliado de la OTAN. Es el único país de la OTAN con una insurgencia activa dentro de sus fronteras. Y Turquía tiene legítimas preocupaciones de seguridad».[254] El vice primer ministro turco, Bekir Bozdag, instó a Estados Unidos a suspender su apoyo a los combatientes kurdos de las YPG y afirmó: «Quienes apoyan a la organización terrorista se convertirán en un objetivo en esta batalla».[255]

El 30 de abril de 2023, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan anunció que la Organización Nacional de Inteligencia presuntamente había localizado y abatido al líder del EIIS, Abu al-Hussein al-Husseini al-Qurashi, el 29 de abril.[256] Los medios turcos informaron que la operación tuvo lugar en Jindires, en la que Abu al-Hussein detonó su chaleco suicida para evitar ser capturado.[257] Sin embargo, Estados Unidos no pudo verificar las afirmaciones de Turquía.[258]

En agosto, el EIIS afirmó que Quraishi había muerto durante los enfrentamientos con Tahrir al-Sham (HTS), a quienes acusó de ser agentes de la inteligencia turca. Estados Unidos cree que HTS está detrás del asesinato, a pesar de las negativas de esta última.[259]

Zona de Amortiguación del Norte de Siria

Soldados estadounidenses y turcos se reúnen en la Zona de Amortiguación del Norte de Siria, 4 de octubre de 2019.

El 15 de enero de 2019, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que estaba de acuerdo con la creación de una «zona segura» de 35km en el norte de Siria, después de reunirse con el presidente estadounidense Donald Trump unos días antes.[260]

El 7 de agosto de 2019, tras meses de negociaciones, Turquía y Estados Unidos llegaron a un acuerdo para crear una zona de amortiguación de 115 km en el norte de Siria, a lo largo de la frontera entre con Turquía, entre los ríos Tigris y Éufrates. Separada de la zona de ocupación turca en el norte de Siria, el acuerdo se alcanzó en parte para prevenir una posible incursión terrestre turca en Rojava contra las fuerzas kurdas. En el marco del acuerdo, Estados Unidos y Turquía realizaron patrullas conjuntas y se permitió a aviones de reconocimiento turcos monitorear la zona. Las fuerzas kurdas de las YPG y las YPJ a lo largo de la frontera turca desmantelaron sus fortificaciones fronterizas, se retiraron a un «cinturón de seguridad» junto con las fuerzas regulares de las FDS y retiraron todo el armamento pesado de la zona. A su vez, Turquía no debía realizar ataques aéreos ni establecer puestos de observación militar en el norte de Siria, ni «ocupar» la región, ya que el control administrativo y civil quedaría relegado a los consejos militares de las FDS y a la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria. Según las FDS, la mayor parte de la zona no debía incluir ciudades ni pueblos.[261]

El acuerdo sobre la zona de amortiguación resultó ser efímero y fracasó el 7 de octubre, después de que el presidente estadounidense Donald Trump diera su aprobación a una ofensiva terrestre turca en Rojava y ordenara la retirada de las tropas estadounidenses del norte de Siria. El acuerdo quedó totalmente obsoleto el 9 de octubre, cuando Turquía lanzó una incursión terrestre en Rojava.[262] En respuesta a la ofensiva, el senador estadounidense Lindsey Graham advirtió que «impondría sanciones bipartidistas contra Turquía si invadía Siria». Añadió que también «exigiría su suspensión de la OTAN si atacaba a las fuerzas kurdas que ayudaron a Estados Unidos a destruir el califato del EIIS».[263]

Informes de víctimas civiles y crímenes de guerra

Ataque aéreo de la coalición contra posiciones del EIIL en Kobane.

El 29 de septiembre de 2014, varios grupos, entre ellos el Observatorio Sirio para Derechos Humanos (OSDH), el Centro de Medios de Alepo y los Comités de Coordinación Local, informaron que ataques estadounidenses alcanzaron un silo de granos en la ciudad de Manbiŷ, controlada por el EIIL, en el norte de Siria, con el resultado de dos civiles muertos.[264]

El OSDH informó de diez ataques aéreos, también dirigidos contra diversas zonas de Idlib, que causaron la muerte de al menos 1 niño y 6 civiles. El grupo afirmó que al menos 19 civiles murieron en ataques aéreos de la coalición hasta ese momento.[265] El Pentágono informó que no tenía constancia de víctimas civiles en ataques aéreos contra militantes en Siria.[266] Estados Unidos también ha reconocido que sus normas para evitar víctimas civiles son más laxas en Siria que las de los ataques con drones en otros lugares.[267]

El OSDH y otros grupos activistas informaron que 7 civiles murieron cuando un ataque aéreo impactó una planta de distribución de gas cerca de la ciudad de al-Khasham, Deir al-Zor, el 17 de octubre de 2014, y 3 civiles murieron en un ataque aéreo el 16 de octubre de 2014 en Hasaka. Según sus informes, la mayoría de los civiles muertos eran conductores de camiones cisterna.[268]

Según Reuters, 50 civiles murieron en Siria por ataques aéreos liderados por Estados Unidos, desde el inicio de la campaña a fines de septiembre de 2014 hasta mediados de noviembre.[269] El 28 de diciembre de 2014, un ataque aéreo estadounidense en Al-Bab, en el norte de Siria, mató a más de 50 civiles.[270]

El 21 de mayo de 2015, Estados Unidos admitió que «probablemente» mató a 2 niños en bombardeos cerca de Harem el 4 y 5 de noviembre de 2014. Estas son las primeras admisiones de este tipo durante la campaña y siguieron a una investigación militar. Una investigación similar sobre un evento en Siria está en marcha y dos sobre eventos en Irak.[271] Dos civiles adultos también resultaron levemente heridos en los ataques de Harem. Las muertes y lesiones son atribuidas a explosiones secundarias no intencionales, después de que los bombarderos alcanzaran sus objetivos previstos, vinculados a Jorasán.[272] El 19 de julio de 2016, un ataque aéreo liderado por la coalición en las aldeas controladas por el EIIL de Tokhar y Hoshariyeh mató al menos a 56 civiles, incluidos 11 niños.[273] El 3 de agosto de 2016, decenas de civiles murieron después de un ataque aéreo en al-Kaim, algunas fuentes afirman que 30 personas murieron.[274]

Airwars, que «mantiene una extensa base de datos de todas las denuncias conocidas en las que se ha informado de la muerte de civiles y fuerzas aliadas a manos de la Coalición desde agosto de 2014.», informa que entre 503 y 700 civiles murieron por ataques aéreos de la Coalición en Siria hasta abril de 2016.[275]

En enero de 2017, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó que 6.909 personas habían muerto en los ataques aéreos de la coalición en Siria desde septiembre de 2014, entre ellas 820 civiles, de los cuales 193 eran niños y 117 mujeres.[276] Al menos 33 personas murieron en un ataque aéreo de la Coalición ejecutado contra una escuela cerca de Raqa, en marzo de 2017.[277] El 16 de marzo de 2017, un ataque aéreo estadounidense en Alepo mató al menos a 46 personas e hirió a más de 100 después de que los aviones bombardearan una mezquita.[278]

Barrio destruido en Raqa, agosto de 2017

Según un informe de Amnistía Internacional, la coalición liderada por Estados Unidos ha proporcionado datos falsificados para ocultar el número real de muertes de civiles resultantes de sus campañas de bombardeos y niega rotundamente las bajas civiles en Raqa. Tras una investigación de Amnistía Internacional en junio de 2018, la coalición confirmó que "los ataques aéreos de la coalición mataron a 70 civiles, en su mayoría mujeres y niños, incluyendo a 39 miembros de una misma familia".[279]

Según Airwars,[280] los ataques de la Coalición mataron a unos 6000 civiles en Siria e Irak en 2017.[281]

El 2 de mayo de 2018, el Ministerio de Defensa británico admitió por primera vez que un civil murió «accidentalmente» en un ataque con drones contra el EIIL el 26 de marzo de 2018. Según el Ministerio de Defensa, el civil viajaba en motocicleta y entró en la zona objetivo en el último minuto. El secretario de Defensa, Gavin Williamson, calificó el incidente de «profundamente lamentable».[282][283]

El 18 de marzo de 2019, durante la batalla de Baguz, un ataque aéreo estadounidense causó la muerte de hasta 80 personas, entre ellas 64 civiles, casi exclusivamente mujeres y niños, y 18 militantes del EIIL, según The New York Times. El lugar del ataque fue arrasado y el incidente fue encubierto por el ejército estadounidense hasta que un informe del New York Times expuso el encubrimiento en noviembre de 2021.[284] Una investigación militar estadounidense realizada en mayo de 2022 concluyó que el ataque aéreo causó la muerte de 52 combatientes del EI y 4 civiles y que no violó las leyes de la guerra.[285]

El 25 de abril de 2019, una investigación conjunta de Amnistía Internacional y Airwars sobre más de 200 zonas de ataque reveló que los bombardeos de la Coalición contra el EIIL durante la batalla de Raqa de 2017 habían causado la muerte de 1600 civiles. La CJTF-OIR había informado el mes anterior que sus operaciones de cuatro años en Irak y Siria se saldaron con un total de 1257 víctimas civiles. «Las fuerzas de la coalición arrasaron Raqqa, pero no pueden borrar la verdad. Amnistía Internacional y Airwars instan a las fuerzas de la coalición a que pongan fin a su negación sobre la espantosa magnitud de muertes de civiles y destrucción causada por su ofensiva en Raqa.», declararon los investigadores en un comunicado conjunto.[286] La Coalición respondió que «sigue empleando procesos de selección de objetivos y ataques exhaustivos y deliberados para minimizar el impacto de nuestras operaciones en la población civil y la infraestructura».[287]

Para septiembre de 2023, Airwars estimó entre 8199 y 13 259 muertes de civiles en Irak y Siria debido a los ataques aéreos de la Coalición, incluyendo entre 1725 y 2367 niños, entre 1120 y 1460 mujeres y 3722 víctimas identificadas. La propia Coalición estimó que la cifra de muertes de civiles fue de 1417. Los ataques aéreos de la Coalición también causaron entre 5883 y 9111 heridos civiles.[288]

El 22 de febrero de 2024, durante un ejercicio de tiro real en un campo de tiro no revelado en la zona de Al-Hasakah, las fuerzas estadounidenses mataron a un niño e hirieron a otros dos. El incidente fue reportado por las fuerzas estadounidenses y aliadas, quienes indicaron que "muy probablemente se debió a una combinación de factores relacionados con el funcionamiento de un campo de tiro militar".[289]

Resultados

Centro de mando y control del EIIL antes y después de un ataque aéreo de F-22, 23 de septiembre de 2014

La campaña aérea infligió graves pérdidas al Estado Islámico y, junto con las operaciones de las fuerzas especiales, los ataques de artillería y el apoyo material y de inteligencia a las FDS, catalizó la pérdida de la mayor parte del territorio sirio bajo control del EIIL. A finales de 2015, los aviones de la coalición lanzaban un promedio de 67 bombas o misiles al día.[290]

Según la CJTF-OIR, para mayo de 2016, el EIIL había perdido el 25% del territorio que poseía en Siria desde que comenzó la campaña, principalmente debido a los avances de las YPG/FDS con un fuerte apoyo aéreo de la Coalición.[291] Para fines de 2016, el Pentágono estimó que la campaña aérea liderada por Estados Unidos contra el EIIL tanto en Irak como en Siria había alcanzado 32000 objetivos (incluidos 164 tanques, 400 humvees y 2638 piezas de infraestructura petrolera) y había matado a 50000 militantes, con aproximadamente un tercio de las pérdidas en el territorio de Siria.[292][293]

Para agosto de 2017, la CJTF-OIR había realizado 168.000 misiones tanto en Siria como en Irak (principalmente contra el EI).[292] Para diciembre de 2017, el Pentágono aumentó la estimación a 80 000 combatientes del EI muertos por ataques aéreos de la coalición entre Irak y Siria.[294] Para finales de 2018, las SDF, con la ayuda de la coalición, habían liberado del Estado Islámico más de 20 000 kilómetros cuadrados de territorio y a tres millones de civiles sirios.[295]

Para el 23 de marzo de 2019, el día del colapso territorial del EIIL en Siria, la CJTF-OIR y las fuerzas asociadas habían liberado casi 110 000 km² del Estado Islámico. Como resultado, 7.7 millones de personas ya no vivían bajo el «califato» del EI.[296]

Las Naciones Unidas estimaron en agosto de 2020 que más de 10 000 insurgentes del EIIL permanecían en Siria e Irak.[297]

Reacciones

Aprobación interna en EE. UU.

La intervención se llevó a cabo inicialmente con un fuerte apoyo interno en Estados Unidos. Según una encuesta de Gallup de 2014, el 60% de los estadounidenses apoyó la intervención contra el EI tanto en Irak como en Siria, mientras que el 31% se opuso y el 9% se mantuvo indeciso.[298] Una encuesta más amplia del CCGA, realizada en 2016, mostró que el 72% de los estadounidenses apoyaba «la realización de ataques aéreos contra grupos extremistas islámicos violentos en Siria», mientras que el 58% también apoyaba «el envío de fuerzas de operaciones especiales a Siria para combatir a estos grupos». Además, una escasa mayoría (52%) apoyaba «la imposición de una zona de exclusión aérea sobre partes de Siria, incluyendo el bombardeo de las defensas aéreas sirias». Sin embargo, solo el 26% apoyaba «el envío de armas y otros suministros a los grupos rebeldes antigubernamentales en Siria».[299]

Una encuesta de CNN realizada entre el 17 y el 20 de octubre de 2019 (durante la retirada de las tropas estadounidenses del norte de Siria en medio de una ofensiva turca) mostró que el 75% de los estadounidenses estaba preocupado en general por la situación en Siria y el 43% se mostró «muy preocupado». El 51% consideraba que Estados Unidos tenía la responsabilidad de seguir involucrado en el conflicto sirio (siete meses después de la caída del último asentamiento sirio del EIIL), mientras que el 43% no.[300]

Reacciones sirias

  • Bandera de Siria Siria baazista: En 2014, una semana antes de los primeros ataques aéreos, Ali Haidar, el ministro sirio de Reconciliación Nacional, dijo que «cualquier acción de cualquier tipo sin el consentimiento del gobierno sirio sería un ataque a Siria».[102] Sin embargo, a pesar de la declaración original de Haidar, después de que comenzara la campaña de la Coalición, el gobierno sirio tomó un tono más conciliador con el ministro de Relaciones Exteriores Walid Mualem, quien sugirió que los ataques aéreos eran una indicación de que Siria y la coalición anti-ISIL estaban del mismo lado.[301] Entre la población general siria, una encuesta realizada en julio de 2015 por ORB International que encuestó a 1365 adultos en todas las 14 gobernaciones de Siria encontró que el 47% de los consultados apoyó los ataques aéreos liderados por Estados Unidos contra el EIIL mientras que el 50% se opuso a ellos.[302] La oposición a los ataques aéreos estadounidenses fue más fuerte en territorio controlado por el EIIL, donde el 92% se opuso. El apoyo fue más fuerte dentro del territorio controlado por las YPG y por el Gobierno, donde el 87% y el 55% respaldaron respectivamente los ataques estadounidenses contra el EIIL.[303]
  • Bandera de Siria Oposición siria: Hadi Bahra, líder de la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria, pidió ataques aéreos contra el EIIL antes de que comenzara la intervención. La coalición es reconocida por 20 países, la Unión Europea y la Liga Árabe como el representante legítimo de Siria en oposición al gobierno de Ásad. Bahra dijo que los ataques eran necesarios para debilitar al EIIL, una facción en el conflicto entre los rebeldes durante la guerra civil siria, para que el Ejército Libre Sirio y otras fuerzas moderadas de la oposición pudieran oponerse a Ásad de manera más efectiva.[304] A pesar del apoyo de Bahra, muchos grupos rebeldes sirios han criticado los ataques aéreos de Estados Unidos por atacar solo a EIIS, que es enemigo del gobierno de Ásad, mientras que tampoco se atacan a las fuerzas del gobierno de Ásad, cuyos resultados podrían ayudar a las fuerzas gubernamentales a ganar más terreno.[267] Mientras tanto, grupos yihadistas dentro de la oposición han retratado a la coalición como un títere antisunita del régimen sirio,[305] mientras que muchos sunitas sirios están enojados de que solo los sunitas extremistas están siendo atacados, mientras que la mayoría de las fuerzas chiitas de Ásad no son atacadas.[306] Algunos rebeldes desertaron a grupos extremistas como resultado de la decisión de Estados Unidos de atacar a grupos yihadistas distintos al EIIL, como el Frente al-Nusra.[307]

Reacciones internacionales

En una encuesta de Pew realizada en 2015, una mediana del 62% de los encuestados en varios países afirmó apoyar los esfuerzos militares estadounidenses contra el Estado Islámico en Irak y Siria, mientras que una mediana del 24% se opuso. Entre quienes apoyaron la iniciativa se encontraban el 78% de los libaneses, el 77% de los jordanos, el 48% de los turcos, el 53% de los palestinos, el 84% de los israelíes, el 81% de los franceses, el 66% de los británicos y el 62% de los alemanes.[308]

  • Bandera de Australia Australia: Tony Abbott, primer ministro australiano, elogió la intervención y dijo que se necesita un esfuerzo internacional para combatir la amenaza del EIIL.[105] A pesar del apoyo de Abbott a la intervención, el Gobierno australiano dijo que no es probable que contribuya con fuerzas a las operaciones en Siria.[309]
  • Bandera de Canadá Canadá: Stephen Harper, primer ministro canadiense, dijo en octubre de 2014 que Canadá atacaría objetivos del EIIL en Siria si el gobierno de Ásad otorgaba su aprobación.[310] El nuevo primer ministro Justin Trudeau llamó al presidente Obama casi inmediatamente después de asumir el cargo para informarle de que Canadá cesaría las operaciones aéreas en coordinación con los estadounidenses. Trudeau no estableció un marco temporal.[311]
  • Bandera de República Checa República Checa: Lubomír Zaorálek, ministro de Asuntos Exteriores checo, apoyó la intervención contra el Estado Islámico y dijo que es importante seguir apoyando a las fuerzas terrestres en la batalla contra el EIIS y que la República Checa continuaría brindando apoyo militar al Ejército de Irak y a los peshmergas kurdos. También señaló que los ataques aéreos no derrotarían al Estado Islámico. El Gobierno checo dijo que EIIS era enemigo no solo por la seguridad en Oriente Próximo, sino también por la seguridad y la estabilidad en la República Checa y Europa.[312]
  • Bandera de Ecuador Ecuador: El Gobierno ecuatoriano se opuso a los ataques aéreos en Siria sin el consentimiento del Gobierno sirio.[313]
  • Bandera de Egipto Egipto: El presidente egipcio Abdelfatah el-Sisi expresó el apoyo de su gobierno a la campaña internacional contra el EIIL y un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores egipcio hizo eco de sus declaraciones reiterando la voluntad del Gobierno egipcio de respaldar la guerra contra el EIIL.[314]
  • Bandera de Alemania Alemania: El ministro de Relaciones Exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier cuestionó si el plan del presidente Obama era adecuado para combatir al EIIL y dijo que a Alemania no se le había pedido que participara en ataques aéreos ni participaría si se le pedía.[315]
  • Bandera de Irán Irán: El presidente iraní Hasán Rohaní condenó las acciones del EIIL, pero también llamó a los ataques aéreos en Siria «ilegales» porque se llevaron a cabo sin el consentimiento del Gobierno sirio.[316] Se informó en los medios locales que el viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Hossein Amir-Abdollahian, advirtió a Estados Unidos que Israel estaría en riesgo si Estados Unidos y sus aliados buscaban derrocar al presidente sirio Bashar al-Ásad, mientras luchaban contra el EIIL en Siria.[317]
  • Bandera de Israel Israel: El Primer ministro de Israel israelí Benjamín Netanyahu dijo que Israel apoyó plenamente los llamados del Gobierno de Estados Unidos a una acción unida contra el EIIL.[315]
  • Bandera de Japón Japón: Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores japonés dijo que el Gobierno japonés continuaría coordinando estrechamente con los Estados Unidos y otros países, así mismo ofreció su apoyo y cooperación en los ataques contra el EIIL.[318]
  • Bandera de los Países Bajos Países Bajos: Mark Rutte, primer ministro neerlandés, mostró comprensión por la intervención contra el EIIL en Siria y dijo que su gobierno estaba explorando opciones para contribuir en la lucha contra el EIIL.[319]
  • Bandera de Rusia Rusia: Aleksandr Lukashévich, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, se opuso a la intervención militar «sin el consentimiento del gobierno legítimo» y dijo que «este paso, en ausencia de una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, sería un acto de agresión, una violación grave del derecho internacional».[102] El 14 de octubre, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, cuestionó los motivos de la intervención, diciendo: «Tal vez su objetivo declarado no sea completamente sincero. Tal vez sea un Cambio de régimen». También cuestionó la eficacia de la campaña de un año: «Con, según lo que sé, 25 000 salidas que ellos [campaña aérea estadounidenses] pudieron haber destrozado a toda Siria en pedazos». Continuó señalando que «los resultados positivos "en el terreno" no son visibles"». También criticó el continuo suministro de armas a los rebeldes, diciendo: «Quiero ser honesto, apenas tenemos ninguna duda de que al menos una parte considerable de estas armas caerá en manos de los terroristas». Continuó pidiendo a los países involucrados que se unan a una coalición compuesta por fuerzas rusas, sirias, iraníes, iraquíes, jordanas y de Hezbolá contra lo que Rusia afirma que es únicamente EIIL y Al Qaeda, pero Estados Unidos ha afirmado que sus principales objetivos son los elementos de la oposición no yihadistas.[320]
Dmitri Peskov, portavoz del presidente ruso, Vladímir Putin, calificó los ataques aéreos estadounidenses contra la base aérea de Shayrat como «un acto de agresión contra un Estado soberano, perpetrado en violación del derecho internacional bajo un pretexto inverosímil (...) un duro golpe a las relaciones ruso-estadounidenses, que ya se encuentran en un estado delicado».[321]
El ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, se refirió al ataque de Sharyat como «un acto de agresión bajo un pretexto completamente inventado». Comparó los acontecimientos de abril de 2017 con «la situación de 2003, cuando Estados Unidos, el Reino Unido y varios de sus aliados invadieron Irak sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU —una grave violación del derecho internacional—, pero en ese momento al menos intentaron presentar alguna prueba material».[321]
  • Bandera de Turquía Turquía: El gobierno de Davutoğlu pidió a la Gran Asamblea Nacional de Turquía que aprobara medidas que otorguen al presidente amplias facultades para iniciar operaciones militares en Siria e Irak, incluida la facultad de enviar tropas a través de la frontera. El presidente Recep Tayyip Erdoğan ha instado al establecimiento de una zona de exclusión aérea por parte de las fuerzas de la Coalición en el norte de Siria.[322]
  • Bandera del Reino Unido Reino Unido: Un portavoz del primer ministro británico David Cameron dijo que el Reino Unido no descartaría ataques aéreos en Siria contra el EIIL.[315] El 26 de septiembre de 2014, el Parlamento votó 524 a 43 para aprobar la acción dentro de Irak. Mientras visitaba el Kurdistán iraquí a mediados de octubre, el secretario de Asuntos Exteriores británico, Philip Hammond, dijo que no veía ninguna demanda inmediata de los militares estadounidenses y árabes para que Gran Bretaña extendiera sus ataques aéreos a Siria.[323] El ministro de Defensa británico Michael Fallon dijo el 21 de octubre que los drones británicos Reaper y los aviones de vigilancia Rivet Joint comenzarían misiones de recopilación de inteligencia en Siria «muy pronto».[324]
  • Bandera de Estados Unidos Estados Unidos: En noviembre de 2019, el presidente Donald Trump ordenó a las tropas estadounidenses que aseguraran los campos petrolero en el este de Siria, luego dijo que cualquier tropa estadounidense restante en Siria estaba allí «solo para el petróleo» y que Estados Unidos estaba «manteniendo el petróleo».[325][326]
  • Bandera de las Naciones Unidas Organización de las Naciones Unidas: Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, aplaudió los ataques aéreos contra los militantes en Siria, pero señaló que las partes involucradas «deben cumplir con el derecho internacional humanitario y tomar todas las precauciones para evitar y minimizar las bajas civiles».[327]
  • Bandera de Venezuela Venezuela: En la 69.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Nicolás Maduro dijo que «son el presidente Bashar al-Ásad y el Gobierno sirio los que han detenido a los terroristas» y continuó diciendo que «en lugar de bombardear y bombardear, debemos hacer una alianza por la paz». Que todos los que murieron en este conflicto, enemigo o amigo, descansen en paz.[328]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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