Juan Gómez de Navas y Frías nació alrededor del año de 1666 en la villa de Cebolla,[3] en el antiguo Reino de Toledo. Fue el mayor de entre los cinco hijos fruto del matrimonio hidalgo de Antonio Gómez de Navas y Ana de Frías.[4]
Tiempo después, en 1720 y siendo Juan Gómez obispo de Popayán, fundó junto con su hermana Ana Gómez de Navas y Frías una cátedra de gramática en su villa natal de Cebolla, dotada de 2000 pataconesde a ocho reales de plata para el sueldo de los profesores que enseñen a los jóvenes pobres de la localidad.[4]
Episcopado
Diócesis de Popayán
El 29 de agosto de 1714 y estando Juan Gómez fungiendo aún como cura de Móstoles, fue presentado como candidato para suceder al obispo Mateo Panduro y Villafañe en la diócesis de Popayán , dado que este fue promovido a la sede de La Paz, en la Real Audiencia de Charcas. Siendo confirmado y preconizado por el papa Clemente XI el 2 de noviembre de aquel mismo año.[1]
Retrato del Ilmo. Juan Gómez de Frías, obispo de Popayán y Quito
Durante su mandato, se dedicó a acudir por medio de visitas pastorales al extenso territorio de su diócesis, muchas de las cuales aún se tiene registro; como la que realizó en noviembre de 1717 a la provincia de Antioquia, donde comprobó la falta de centros de enseñanza para los jóvenes, por lo que se planteó la fundación de un colegio regentado por los jesuitas,[6] así mismo también designó al Dr. Francisco Zapata Gómez de Munera como nuevo cura párroco de Antioquia tras la muerte del padre Nicolás del Pino y Guzmán.[7] A lo largo del año de 1717, monseñor Frías convocó un sínodo para la iglesia payanesa, cuyos estatutos rigieron la diócesis durante mucho tiempo.[6]
Se destaca la orden episcopal del año de 1717, en la que se decretó la entronización de la imagen del Santo Ecce Homo de Popayán (patrono de la ciudad) en el Santuario de Belén, siendo trasladado solemnemente en procesión desde la Catedral hasta su nuevo hogar, el que continua siéndolo desde hace más de 300 años.
El 19 de noviembre de 1725 se le ofreció la cátedra de Quito tras el nombramiento del anterior obispo Luis Francisco Romero como Arzobispo de La Plata (Charcas); por lo que emprendió viaje a su nueva sede y en las orillas del río Mayo firmó una nota la cual en despacho fue dirigida al cabildo de Popayán, manifestando haber aceptado la mitra quiteña.[1]
Diócesis de Quito
Finalmente tomó posesión de su nueva sede el 8 de agosto de 1726 y fue consagrado como décimo sexto obispo de Quito.[10] Su mandato aunque breve, se destacó por las vicisitudes entre el obispo Gómez de Frías y el presidente de la Real Audiencia, quienes se vieron inmersos en litigios a causa de las ternas para los curatos; escribiendo varias cartas dirigidas al rey Felipe V manifestando el abandono que había de las doctrinas indígenas y los excesos que cometían los frailes y religiosos quiteños,[6] famosos por su vida disipada y libertina.
Hacia el 20 de agosto de 1729 el obispo cayó gravemente enfermo de manera repentina e inexplicable, falleciendo a sus 63 años el día domingo 21 de agosto de 1729.[11] Sus restos reposan en la Catedral Metropolitana de Quito.