Juan José Solís y Fernández
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Benjamín de Arriba y Castro
por José María Martín de Herrera
| Juan José Solís y Fernández | ||
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Obispo de Mondoñedo | ||
| 14 de diciembre de 1905-24 de febrero de 1931 | ||
| Predecesor | Manuel Fernández de Castro y Menéndez Hevia | |
| Sucesor |
Sede vacante (1931-1935) Benjamín de Arriba y Castro | |
| Información religiosa | ||
| Ordenación sacerdotal | 25 de mayo de 1872 | |
| Ordenación episcopal |
26 de mayo de 1907 por José María Martín de Herrera | |
| Información personal | ||
| Nombre | Juan José Solís y Fernández | |
| Nacimiento |
5 de marzo de 1849 Oviedo | |
| Fallecimiento | 24 de febrero de 1931 | |
| Estudios |
Doctor en Sagrada Teología Licenciado en Derecho y en Derecho canónico Bachiller en Artes (filosofía) | |
| Alma mater |
Universidad de Oviedo Seminario Conciliar Central de Toledo Seminario Conciliar de Oviedo | |
Juan José Solís y Fernández (Oviedo, 5 de marzo de 1849 - Mondoñedo, 24 de febrero de 1931) fue un teólogo, jurista, canonista y obispo católico español. Ocupó el cargo de obispo de Mondoñedo desde 1905 hasta 1931.[1]
Estudios y formación
Nació en Oviedo en 1849, en el seno de una familia obrera. A los diez años ingresó en el Seminario Conciliar de Oviedo para cursar sus estudios eclesiásticos. Estudió tres años de latín y de humanidades (1859-1862), tres años de filosofía —en los que, además de las asignaturas propiamente filosóficas, expuestas conforme a la doctrina neoescolástica, se cursaban también asignaturas propias de las matemáticas y de las ciencias naturales— (1862-1865) y siete años de teología (1865-1872). En los seis cursos de latín, humanidades y filosofía obtuvo la calificación de Benemeritus —la segunda calificación más alta, equivalente a notable— en todas las asignaturas. En los siete cursos de teología obtuvo la calificación de Meritissimus —la calificación más alta, equivalente a sobresaliente— en todas las asignaturas. En 1869 obtuvo el título de bachiller en Sagrada Teología con la nota Nemine discrepante.
El curso 1870-1871, en vistas de su excelente expediente académico, ejerció como profesor interino de filosofía en el Seminario Conciliar de Oviedo, a la vez que cursaba el sexto curso de teología. El curso siguiente (1871-1872) simultaneó el último año de teología con la docencia de la asignatura de Latinidad en el Seminario Menor de Val de Dios. Fue ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1872.
En el verano de 1872 se trasladó a Toledo para proseguir sus estudios en el Seminario Conciliar Central de Toledo, donde obtuvo primero la licenciatura (30 de diciembre de 1872) y después el doctorado (3 de diciembre de 1873) en Sagrada Teología con la nota Nemine discrepante.[2]
En 1873 se matriculó en la Universidad Oviedo, en la que obtuvo el título de bachiller en Artes (filosofía) después de haber aprobado todas las asignaturas de la carrera con la máxima calificación.
En 1876 se volvió a matricular en la misma institución, la Universidad de Oviedo, para cursar los estudios de derecho romano y derecho, e incluso los de literatura general, española y latina e historia universal. Obtuvo la licenciatura en Derecho y en Derecho canónico en la Universidad de Oviedo, habiendo sacado la máxima calificación en todas las asignaturas.[3] En 1881 convalidó estos títulos a efectos eclesiásticos en virtud de las Letras Apostólicas concedidas por el papa León XIII ese mismo año.
Sacerdocio
En 1879 fue nombrado catedrático de Teología en el Seminario Conciliar de Oviedo, oficio docente que desempeñó durante cuatro cursos (1879-1883). En noviembre de 1880 opositó a la canonjía penitenciaria de la S. Iglesia Prioral de Ciudad Real, pero al carecer de la edad mínima requerida para ocupar el oficio, aunque obtuvo muy buenos resultados, no pudo ganar la plaza. En 1882 opositó a la canonjía doctoral de la Catedral de Oviedo, obteniendo muy buenos resultados, pero no ganó la plaza.
El 23 de abril de 1883 fue nombrado provisor y vicario general de la diócesis de Orihuela por Victoriano Guisasola Rodríguez, entones obispo de dicha sede, por lo que se trasladó a aquella diócesis. Ejerció estos oficios durante tres años (1883-1886), hasta que Guisasola Rodríguez fue nombrado arzobispo de Santiago de Compostela. En febrero de 1886 obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo lectoral de la Catedral de Orihuela, tomando posesión del oficio en marzo de ese año.
En octubre de 1886 fue llamado de nuevo por el arzobispo Guisasola Rodríguez, que le nombró provisor y vicario general de la archidiócesis de Santiago de Compostela, por lo que se trasladó a la archidiócesis compostelana, ocupando esos oficios durante dos años (1886-1888), hasta la muerte del arzobispo Guisasola, que también le nombró canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela (en una canonjía cuya provisión correspondía al arzobispo compostelano, por designación directa).
En 1889, al tomar posesión el nuevo arzobispo compostelano, José María Martín de Herrera, le nombró de nuevo provisor y vicario general de la archidiócesis compostelana, manteniendo ambos oficios durante dieciséis años (1889-1905), hasta su nombramiento como obispo de Mondoñedo en 1905.[4] En 1899 fue nombrado arcipreste de la Catedral de Santiago por el cardenal Martín de Herrera, y en 1904 fue nombrado protonotario apostólico por el papa León XIII.
Episcopado
Obispo de Mondoñedo
Fue presentado para la sede mindoniense por el rey Alfonso XIII el 27 de noviembre de 1905. Fue preconizado obispo de Mondoñedo por el papa San Pío X el 14 de diciembre de ese año.[5]
Recibió la consagración episcopal en la Catedral de Santiago de Compostela el 26 de mayo de 1907, de manos del cardenal José María Martín de Herrera, arzobispo de Santiago de Compostela, que fue asistido por Valeriano Menéndez Conde, entonces obispo de Tuy, y por Severo Araújo Silva, obispo auxiliar de Santiago de Compostela. Tomó posesión de su sede por poder el 4 de junio de 1907, haciendo su entrada solemne en la diócesis de Mondoñedo el 12 de junio de ese año.[6]
Muerte
Murió en Mondoñedo en 1931.
Después de su muerte la sede de Mondoñedo permaneció vacante durante cuatro años (1931-1935), en los que actuó como administrador apostólico el obispo de Lugo, Rafael Balanzá y Navarro. En 1935 fue preconizado obispo de Mondoñedo el sacerdote Benjamín de Arriba y Castro.