Juan Mosco
Juan Mosco fue un monje sirio, autor de obras hagiográficas sobre los padres del desierto y sobre san Juan el Limosnero. Su nombre procede del griego ho tou Moschou, hijo de Mosco. Era conocido por el sobrenombre de El Abstemio.
From Wikipedia, the free encyclopedia
Damasco (Imperio bizantino)
Roma (Imperio bizantino)
| Juan Mosco | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
c. 550 Damasco (Imperio bizantino) | |
| Fallecimiento |
619 Roma (Imperio bizantino) | |
| Religión | Cristianismo ortodoxo | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Hagiógrafo y escritor | |
Juan Mosco[1] (Egas,[2] Cilicia, c. 550 - Roma o Constantinopla, c. 634) fue un monje sirio, autor de obras hagiográficas sobre los padres del desierto y sobre san Juan el Limosnero. Su nombre procede del griego ho tou Moschou, hijo de Mosco. Era conocido por el sobrenombre de El Abstemio (ho eukratas).
Ingresó en el monasterio de San Teodosio (Palestina) y después se retiró durante un decenio para vivir entre los eremitas del valle del río Jordán. Junto a su discípulo Sofronio (futuro patriarca de Jerusalén con el nombre de Sofronio I de Jerusalén) viajó por Egipto. En el Sinaí pasó otro largo periodo de tiempo (de unos diez años) en el monasterio de los Eliotas y después en otro del desierto de Judea. En 594 asistió a la investidura de Sofronio como patriarca de Jerusalén. A partir de entonces, la inestabilidad política de la zona y las amenazas bélicas de persas y árabes obligarán a Juan Mosco y Sofronio a continuos viajes para huir del peligro, sobre todo tras la caída de Jerusalén en poder persa en 614. Juan y Sofronio recorrerán Siria, Cilicia, Egipto, Chipre, Samos para, finalmente, refugiarse en Roma o Constantinopla. En una de estas ciudades murió Juan Mosco tras haber redactado una de sus obras más conocidas, El prado. Antes de morir, Juan solicitó a Sofronio (dedicatario de El prado) que enterraran su cuerpo en el Sinaí o en San Teodosio, el monasterio donde se hizo monje. Dada la imposibilidad de viajar al Sinaí, Sofronio cumplió la voluntad de su maestro inhumando sus restos en Palestina.