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Juan Soldevila

cardenal y arzobispo español From Wikipedia, the free encyclopedia

Juan Soldevila Romero (Fuentelapeña, Zamora, 20 de octubre de 1843 - Zaragoza, 4 de junio de 1923) fue un arzobispo y cardenal católico español. Ocupó los cargos de obispo de Tarazona y administrador apostólico de Tudela (1889-1901), y arzobispo de Zaragoza (1901-1923). También fue senador.

Datos rápidos Predecesor, Sucesor ...
Juan Soldevila Romero


Cardenal presbítero de Santa María del Popolo
15 de diciembre de 1919-4 de junio de 1923


Arzobispo de Zaragoza
16 de diciembre de 1901-4 de junio de 1923
Predecesor Antonio María Cascajares
Sucesor Rigoberto Doménech Valls


Obispo de Tarazona
Administrador apostólico de Tudela
14 de febrero de 1889-16 de diciembre de 1901
Predecesor Cosme Marrodán y Rubio
Sucesor José María Salvador y Barrera
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 1867
Ordenación episcopal 1889
por Cesáreo Rodrigo
Proclamación cardenalicia 15 de diciembre de 1919
por Benedicto XV
Información personal
Nombre Juan Soldevila Romero
Nacimiento 20 de octubre de 1843
Fuentelapeña, Zamora
Fallecimiento 4 de junio de 1923
Zaragoza
Estudios Doctor en Sagrada Teología
Alma mater Seminario Conciliar de Santiago de Compostela
Seminario Conciliar de Toledo
Seminario Conciliar de Valladolid
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Biografía

Estudios y formación

Nació en Fuentelapeña en 1843. Hizo sus estudios primarios y secundarios en su municipio natal. Cursó sus estudios eclesiásticos de latín, humanidades, filosofía, teología y derecho canónico en el Seminario Conciliar de Valladolid.

Fue ordenado sacerdote en 1867, ejerciendo durante poco tiempo su ministerio sacerdotal en las iglesias de San Nicolás de Bari y de Santiago, de Valladolid (1867-1868).

Prosiguió sus estudios en el Seminario Conciliar de Toledo y en el Seminario Conciliar de Santiago de Compostela, obteniendo el doctorado en Sagrada Teología.[1]

Sacerdocio

En 1875 fue nombrado secretario de Cesáreo Rodrigo, obispo de Orense, el mismo que, poco después, le nombró canónigo de la Catedral de Orense y adscrito en calidad de vocal de la Junta de Beneficencia.

En 1878 pronunció una oración fúnebre con motivo de la muerte de María de las Mercedes de Orleans, esposa del rey Alfonso XII, que le valió ser nombrado predicador de Su Majestad y caballero de la Orden de Isabel la Católica.

En 1883 regresó a Valladolid como canónigo de la Catedral de Valladolid. En 1887 fue designado arcipreste de la misma catedral.[1]

Episcopado y cardenalato

Posteriormente fue obispo de Tarazona (1889-1891), administrador apostólico de Tudela y arzobispo de Zaragoza, donde recibió la púrpura cardenalicia.[2]

Designado senador,[3] defendió los regadíos, por lo que se hizo muy popular entre los aragoneses. Promovió la creación de la Caja de Ahorros de la Inmaculada y apoyó numerosas iniciativas de justicia social como la construcción de viviendas sociales. Se significó también por sus posiciones políticas conservadoras y su apoyo al sindicalismo católico con gran eficacia, convencido de la necesidad y posibilidad de mejorar las condiciones de vida de las clases trabajadoras, convirtiéndose así en un objetivo del sindicalismo revolucionario.

El cardenal achacó la creciente secularización de la sociedad aragonesa durante el primer tercio del siglo XX, manifestada en un descenso de la práctica religiosa y en un aumento del indiferentismo a la influencia de la educación laica, de la tolerancia de cultos y de la mala prensa.[4]

Lideró en Zaragoza el conjunto de actividades (desfiles, misas, arengas) encaminadas a neutralizar la oposición de las clases populares a la guerra del Rif.[5] Desde los sectores anarquistas, de fuerte implantación en Zaragoza, se realizó una fuerte campaña para criminalizar su actuación presentándolo como un ser amoral, ejemplo de todos los vicios y financiador del terrorismo patronal en Barcelona. El intento de esa campaña era por un lado el desprestigiar su obra social y por otro, justificar su asesinato.[cita requerida] Las presunciones sobre su colaboración con los poderes gubernamentales contra los anarquistas debido a la implantación de los sindicatos únicos, y a favor de las asociaciones gremiales que quieren para la causa de los sindicatos católicos, esgrime como prueba un telegrama enviado por el gobernador civil al ministro de la Gobernación en noviembre de 1920 que reza así: "Visité al Cardenal poniéndome de acuerdo con S.S. para transformación de sindicatos únicos en agremiaciones parciales por oficios distintos siguiendo así el plan que voy desarrollando encontrando en el prelado la mayor acogida y apoyo".[6]

Murió asesinado por el grupo anarquista «Los Solidarios», del que formaba parte Buenaventura Durruti, durante el periodo de violencia social y política que precedió al establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera.

Asesinato

Noticia del asesinato en la prensa de la época.

Tras el atentado contra el sindicalista Salvador Seguí por los pistoleros del Sindicato Libre en Barcelona, en venganza por el asesinato de algunos de sus dirigentes por activistas anarco-sindicalistas, el grupo Los Solidarios decidió asesinar también a diversas personalidades, entre las que se encontraba Soldevila. El 4 de junio de 1923, cuando el coche del cardenal entraba en la escuela-asilo situada en El Terminillo, dos individuos, identificados después como Francisco Ascaso y Rafael Torres Escartín, dispararon contra el eclesiástico, que murió en el acto. Detenidos poco más tarde, la audiencia de Zaragoza finalizado el sumario (n.º 237-1923) en noviembre de 1924, condenó a Escartín a cadena perpetua y consideró a Ascaso en rebeldía tras haberse fugado de la prisión. A Juliana López, Esteban Salamero y Manuel Lázaro se les acusó de complicidad y encubrimiento.

Su asesinato provocó un gran impacto en la opinión pública[7]y precedió en tres meses al golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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