Keres

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En la mitología griega, las Keres o la Ker (en griego antiguo: Κῆρες o Κήρ) —en plural y singular— eran genios o daimones femeninos asociados con la muerte y el destino.[1] Son figuras alegóricas que pertenecen a la poesía épica y que rondan por los campos de batalla.[2] En español, dependiendo del traductor que se haga cargo,[3] a veces pueden ser referidas como Cer y Ceres,[4] o bien Parca y Parcas.[5] Son, ante todo, figuras ambiguas y sombrías; a veces una, a veces μυρίαι («innumerables»). Para Homero se trata simplemente de la fuerza impersonal del destino, cuyo peso incluso Zeus puede medir en su balanza. En Hesíodo, en cambio, son seres de aspecto horrible, presentes en escenas de batallas y violencia.[1][2]

Museo de Arte de Cleveland, Catálogo n.º 1991.1

Mitología

En Homero

En la Odisea

En los textos homéricos ker es la fuerza impersonal del destino, no una abstracción divina con nombre propio. Puede ser descrita como el destino de la muerte, κὴρ θανάτοιο (kēr thanátoio), esto es, la muerte como destino reservado para los mortales.[6] Otras veces, sin embargo, se diferencia entre «la parca (ker) y la muerte (thánatos)», aunque ambos sentidos aparecen en un mismo contexto, la mortalidad.[7]

En la Ilíada

El término ker puede hacer referencia no solo a la muerte sino también para describir el género de vida que a cada uno le ha tocado. Un ejemplo de esto puede hallarse en la Ilíada cuando Aquiles puede elegir entre dos keres: una vida larga y anónima en su hogar o la muerte prematura en Troya acompañada de la gloria eterna.[8] También, cuando Aquiles y Héctor van a enfrentarse en una pelea a muerte, Zeus pesa las keres de ambos guerreros para determinar quién morirá. El platillo que contiene la ker de Héctor se inclina hacia el Hades, e inmediatamente Apolo abandona al héroe a su ineluctable destino.[9]

En Hesíodo

En la Teogonía

Hesíodo las menciona dos veces en la Teogonía y ya como una figura divina personal. Primero como Ker y luego como las Keres. Sea un caso de interpolación o no, el autor les concede a ambas una genealogía artificiosa. Ker y las Keres eran hijas de la Noche (Nix) sin unión y, como tales, hermanas de Ezis (la Tristeza), Hipnos (el Sueño), Eris (la Discordia), Geras (la Senectud) o Némesis, entre otros muchos hijos.[10]

En singular, como Ker, es mencionada junto con dos de sus hermanos, Moros y Tánatos, pues los tres nos hablan de la naturaleza de la muerte.[11] Antonio Ruiz de Elvira ya se hace eco de esta distinción: Moros es la muerte como suerte o destino de los mortales (mortalidad), Ker la muerte como fin o acabamiento (muerte violenta) y Tánatos la muerte sin más (muerte natural).[12]

Hesíodo vuelve a mencionarla, esta vez en plural como las Keres, y en esta guisa las asocia con otro grupo de hermanas, las Moiras: «(La Noche) parió igualmente a las Moiras y las Keres, vengadoras implacables; nunca cejan las diosas en su terrible cólera antes de aplicar un amargo castigo a quien comete delitos». En esta guisa las Keres son figuras más funcionales, encargadas de ejecutar un castigo fatal.[13]

En El escudo de Heracles

Eran descritas como seres oscuros, con dientes y garras rechinantes, sedientas de sangre humana. Sobrevolaban el campo de batalla buscando hombres moribundos o heridos. La descripción de las Keres se encuentra en El escudo de Heracles (248-57):

Las negras Fatalidades (Keres) rechinando sus dientes blancos, ojos severos, fieras, sangrientas, aterradoramente se enfrentaron a los hombres agonizantes, pues estaban deseosas de beber su sangre oscura. Tan pronto como agarraban a un hombre que había caído o acababa de ser herido, una de ellas apretaba sus grandes garras en torno a él y su alma bajaba al Hades, al frío Tártaro. Y cuando había satisfecho sus corazones con sangre humana, arrojaban a ése tras ellas y se apresuraban de vuelta a la batalla y el tumulto.

Otras fuentes mitográficas

En la época clásica, las Keres parecen existir sobretodo como reminiscencias literarias, y tienden a confundirse con otras divinidades análogas, entre ellas las moiras, las erinias y las harpías; fuerzas femeninas del destino que obraban de manera violenta o inexorable. En la tragedia solo son préstamos de la epopeya homérica. Para los trágicos las Keres eran identificadas como una fuerza similar a las erinias, como destructoras de familias.[14] Platón, en un pasaje poético, las considera genios perversos que, semejantes a las Harpías, mancillan cuanto tocan en la vida de los humanos.[15] Es posible que la tradición popular haya terminado identificándolas con las almas malhechoras de los muertos, a las que hay que aplacar con sacrificios. Lo cual sucedía, por ejemplo, en la fiesta de las Antesterias.[2]

También las Keres aparecen en la saga de los argonautas, donde son invocadas por Medea para acabar con la vida del gigante Talos.[16] La Suda equipara implícitamente a Pena en relación con las Keres.[17] Las Keres también están asociadas a los telquines.[18] Sus equivalentes romanas eran Letum[19] (la Destrucción)[20] o las Tenebrae[21] (las Tinieblas).[22] Los poetas latinos ya las imaginaron como hijas de la Oscuridad (Erebo) y la Noche (Nox).[23]

Menciones ulteriores

Parece que hay una cierta similitud entre las keres griegas y las valquirias nórdicas, pues ambas son figuras divinas femeninas que rondan el campo de batalla cerca de los que van a morir.[2] Mathias Egeler sugiere que la diferencia radica en que las valquirias son deidades benévolas, en contraste con la malicia de los keres, quizá debido a la diferente visión que tienen ambas culturas de la guerra.[24]

Referencias

Bibliografía

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