En el año 1939, Frida había estado viviendo durante más de seis meses entre Nueva York y París debido a sus exposiciones individuales y tras haber alcanzado el reconocimiento de los artistas más destacados de la época en Europa. A su regreso a México, la tristeza invadió a la artista debido a la ruptura de su matrimonio con el también pintor Diego Rivera, formalizando el divorcio el 6 de noviembre de 1939, aunque volverían a casarse un año después, lo que sumado al aumento de sus dolores físicos, fueron el motivo para realizar esta obra que es una de las suyas más reconocidas.
En esta obra se representa a Frida en su colorida vestimenta mexicana de tehuana que era la mujer a la que Diego amaba y/o había amado. En la otra se ve a Frida con un antiguo vestido victoriano de encaje blanco, la versión europea de Frida, que agradaba menos a su marido. Algunos historiadores del arte sugieren que ambas figuras simbolizan esa herencia dual de Frida. Su padre, Guillermo Kahlo, era alemán, mientras su madre, Matilde Calderón, era mestiza (hija de indio y una descendiente de españoles).
Una arteria o vaso sanguíneo conecta a las dos Fridas, desde sus manos pasando por sus corazones a la vista, copiados de libros de anatomía. Se puede apreciar que la arteria de la Frida de la derecha acaba en un pequeño retrato de Diego Rivera mientras que la arteria de la Frida de la izquierda está cortada intencionalmente con unas tijeras quirúrgicas por la misma Frida, salpicando el blanco vestido.