Lucinda Childs

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Nacimiento 26 de junio de 1940 Ver y modificar los datos en Wikidata (85 años)
Nueva York (Nueva York, Estados Unidos) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Estadounidense
Alumna de Merce Cunningham Ver y modificar los datos en Wikidata
Lucinda Childs
Información personal
Nacimiento 26 de junio de 1940 Ver y modificar los datos en Wikidata (85 años)
Nueva York (Nueva York, Estados Unidos) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Estadounidense
Educación
Educada en Sarah Lawrence College Ver y modificar los datos en Wikidata
Alumna de Merce Cunningham Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Coreógrafa y bailarina Ver y modificar los datos en Wikidata
Sitio web www.lucindachilds.com Ver y modificar los datos en Wikidata
Distinciones
  • Beca Guggenheim (1979)
  • Doctorado honoris causa por la Université Côte-d'Azur (2021) Ver y modificar los datos en Wikidata

Lucinda Childs (Nueva York, 26 de junio de 1940) es una bailarina y coreógrafa posmoderna estadounidense. Sus composiciones se caracterizan por movimientos minimalistas y sus complejas transiciones. Childs es famosa por su capacidad para transformar los movimientos más sutiles en coreografías intrincadas. Mediante el uso de patrones, repetición, dialecto y tecnología, ha creado un estilo coreográfico único que abarca la experimentación y la transdisciplinariedad.

Lucinda Childs nació en Nueva York. Comenzó a bailar a los seis años en la King-Coit School. A los once años, Childs conoció a Tanaquil LeClercq del Ballet de la Ciudad de Nueva York. LeClercq la animó a dedicarse a la danza, pero Childs se dió cuenta de que no podía ejecutar todo a la perfección.[1]Cuando conoció a la actriz Mildred Dunnock, su ambición pasó a ser convertirse en actriz.

Continuando con su formación en danza, estudió con Harriet Ann Gray y Helen Tamiris en la Escuela de Teatro y Danza Perry-Mansfield.[1] Childs también trabajó con el director de teatro Barney Brown del Pasadena Play-House.[2] Durante su segundo año en Perry-Mansfield, Childs audicionó para Helen Tamiris y fue seleccionada para formar parte de un trío con Daniel Nagrin. En el verano de 1959, Childs ingresó en el Colorado College para continuar sus estudios de danza y composición con Hanya Holm. Allí conoció a Merce Cunningham y comenzó a centrarse exclusivamente en la danza.[3]

Como coreógrafa musical, Tamiris le ofreció a Childs su primer trabajo como actriz, lo que resultó ser una experiencia aterradora para ella. Tras esta experiencia traumática, Childs decidió centrarse en la danza y cursó la licenciatura en danza. Pudo ampliar su experiencia técnica estudiando con Judith Dunn, Bessie Schonberg y Merce Cunningham. Childs describe a Cunningham diciendo que "puso de manifiesto una especie de singularidad y claridad en la danza que me pareció claramente distinta de todo lo que había experimentado hasta ese momento". Mientras estudiaba en el estudio Cunningham, Childs conoció a Yvonne Rainer, quien la animó a mostrar sus primeros trabajos en los talleres semanales de Judson. Durante uno de estos talleres, Childs interpretó un solo, Pastime (1963), en la Iglesia Memorial de Judson.[3] Rainer también fue quien animó a Childs a formar parte del Judson Dance Theater en 1963 junto con bailarines como James Waring, Valda Setterfield y Arlene Rothlein. Allí, Childs trabajó principalmente como solista y se le permitió explorar y experimentar con su propio estilo de danza y coreografía. Childs afirma: «Judson despertó mi interés por la danza, pero también me hizo sentir dividida entre diferentes aspectos: la técnica, trabajar más allá del vocabulario de la danza, el uso de objetos y textos».[4]

Trayectoria posterior y actuación

Lucinda Childs siguió creando coreografías de forma constante hasta 1968, cuando decidió tomarse un descanso y centrarse en su propio estilo de danza. Durante ese paréntesis, experimentó con su coreografía explorando diferentes métodos.[5]

Después de fundar su propia compañía de danza, The Lucinda Dance Company en 1973, colaboró con figuras como Robert Wilson y Philip Glass. Childs, Glass y Wilson unieron sus fuerzas en la ópera Einstein On The Beach. Childs participó como intérprete principal y coreógrafa, y ganó un premio Obie a la Mejor Actriz por su interpretación.[6] También participó en un espectáculo titulado I Was Sitting on My Patio This Guy Appeared I Thought I Was Hallucinating en 1977. También interpretó por primera vez el papel de Hubert Page en The Singular Life of Albert Nobbs en el Off-Broadway en 1982. Janet McTeer recibiría más tarde una nominación al Premio Oscar por interpretar ese papel junto a Glenn Close.

Desde 1992, Childs ha trabajado principalmente en el ámbito de la ópera, comenzando con la producción de Luc Bondy de Salomé de Richard Strauss.[6] También se encargó de la coreografía de la producción de Bondy de Macbeth para la Ópera Escocesa en 1995.[6] Ese mismo año, Childs dirigió su primera ópera, una producción de Zaide de Mozart para La Monnaie en Bruselas, Bélgica.[6] En 2001, Childs coreografió la producción Lohengrin de Wagner de la Ópera de Los Ángeles, dirigida por Kent Nagano.[6] En 2002, dirigió Orfeo y Eurídice para la Ópera Escocesa.[6] En 2003, coreografió Dafnis y Cloe de Ravel para el Ballet de la Ópera de Ginebra.[6] Coreografió la ópera Doctor Atomic de John Adams con el Ballet de San Francisco en 2007.[6] También coreografió y dirigió la ópera Farnace de Vivaldi para la Ópera del Rin en 2012.[6] Su obra más reciente, THE DAY, se estrenó en el Festival de Danza Jacob's Pillow el 1 de agosto de 2019.[7]

En 2009, Childs recibió el premio Bessie a la trayectoria artística. También fue galardonada por el gobierno francés, que la designó entre las bailarinas de más alto nivel.[6] Además de sus propias producciones, Childs también ha realizado coreografías para el Ballet de la Ópera de París, el Ballet de la Ópera de Lyon, el Pacific Northwest Ballet y el Ballet de la Ópera de Berlín.[6]

En 2015 desempeñó un papel protagonista en la obra Adam's Passion de Robert Wilson y Arvo Pärt.

En la Bienal de Danza de Venecia de 2017, fue galardonada con el León de Oro por su trayectoria profesional.

En 2018, la compañía de danza Lucinda cerró sus puertas. Al ser entrevistada sobre el cierre, Childs declaró que "es algo casi natural. Todos están listos para pasar página".[8] Si bien no es la primera vez que su compañía cierra, parece que esta vez sí será la definitiva.

La obra de Childsse incluyó en la exposición Mujeres en la abstracción de 2021 en el Centro Pompidou.[9]

Estilo

"Como una de las principales coreógrafas de danza moderna más importantes de Estados Unidos, crea obras que a menudo se describen como danza conceptual." [10] Aunque sus movimientos minimalistas eran sencillos, la belleza de su coreografía residía en su exploración del espacio. Su obra captura el esplendor de los diferentes patrones que el cuerpo humano puede crear en el escenario mediante movimientos básicos repetitivos, como saltar o girar.[10]Era capaz de crear una obra completa a partir de una simple combinación que se repetía numerosas veces, pero de forma diferente. Ya fuera descomponiendo y reordenanando la combinación o simplemente la invirtiendo, los mismos movimientos no se repetían tal y como se habían presentado inicialmente.[11] A menudo, las piezas que coreografiaba, como Street Dance (1964), iban acompañadas de un monólogo que explicaba no solo sus movimientos, sino también de qué trataba la obra.

En una entrevista de 2018 realizada por Rachel F. Elson de Dance Magazine, Childs afirma que cuando coreografía "responde a la música".[12] Escucha la música y luego piensa en todas las secuencias posibles, tratando de averiguar "dónde podría haber transiciones musicales que respetemos y dónde hay otras que no".[3] Childs también mencionó, en Speaking of Dance: Twelve Contemporary Choreographers on Their Craft (2004), que las obras de Jackson Pollock, Barnett Newman, Mark Rothko, Jasper Johns y Robert Rauschenberg influyeron en sus obras.[3] Cuando fundó su compañía en 1973, Childs estaba interesada en "crear danzas con patrones espaciales sencillos y geométricos".[3] Así, su exploración de este tema la llevó a crear una partitura esquemática en la que se indicaba el recorrido de cada bailarín.[3]

Street Dance

En Street Dance (1964), Childs creó su escenario en una calle de Manhattan donde su público eran los ocupantes de un loft cercano. La danza de seis minutos de duración, se inspiraba en el entorno, y los intérpretes se mimetizaban con lo que ocurría en la calle. De vez en cuando señalaban diferentes detalles sobre el aspecto de los edificios y los diversos escaparates. Aunque el público no podía ver con claridad a qué señalaban exactamente los intérpretes, podían escuchar la explicación de una cinta de audio cercana. Childs analiza la actuación afirmando que "el resultado fue que se invitaba al espectador a imaginar información que existía más allá del alcance de la percepción real...".[13] Abordó esta pieza desde múltiples perpectivas, explorando el dialecto, la arquitectura y la puesta en escena. La obra invitaba al público a mirar más allá de lo que tenían delante y a utilizar otros sentidos para visualizar lo invisible. Esta danza solo se ha representado tres veces, la más reciente fue la reposición de Filadelfia en 2013.[14] En la reposición, los bailarines utilizaron cronómetros para controlar el tiempo.[14]

Einstein on the Beach

Esta fue la primera obra que Childs representó en un escenario tradicional en colaboración con Philip Glass y Robert Wilson. Hasta entonces, todas sus obras se habían representado en «espacios alternativos» como iglesias, museos, galerías y aceras.[3] Esta fue también la primera obra en la que Childs trabajó con un compositor. Einstein on the Beach (1976) era una producción de cinco horas de duración, que normalmente comenzaba a las seis y media de la tarde y terminaba alrededor de las once y media, y no contaba una historia.[15] Se pretendía que fuera el público quien decidiera la historia, lo cual se convirtió en una parte esencial de la propia obra. El solo de Childs en el Acto I Escena 1 estaba estructuralmente vinculado a los tres motivos visuales y musicales de la ópera. Ella también encarnó a muchos personajes diferentes en este solo a través de sus gestos.[15] La coreografía para esta obra surgió a partir de una improvisación estructurada guiada por Robert Wilson.[16] Einstein on the Beach (1976) supuso una transición para Childs y un trampolín hacia su pieza más conocida, Dance (1979).

Dance

En su colaboración con Philip Glass y Sol LeWitt, Dance (1979), se evidencia el carácter minimalista de su coreografía. En esta pieza de una hora de duración, los bailarines se desplazan por el escenario en parejas repitiendo los mismos movimientos geométricos y de ballet durante 19 minutos y 55 segundos. Luego, la secuencia cambia a un solista que, nuevamente, repite la misma combinación de movimientos durante 17 minutos.[17] Cada pareja y solista se desplazan por el escenario siguiendo un patrón en forma de cuadrícula. La proyección de una versión filmada de Dance (1979) permite al público ver la obra desde múltiples ángulos a la vez, lo que refuerza la sensación de cuadrícula y de patrones geométricos y abstractos.[18]

Dance (1979) se componía de tres secciones de conjunto con ocho bailarines o cuatro parejas, y luego había dos secciones solistas.[18] Childs partió de la composición que Glass, analizó cómo estaba construida la música y diseñó su propia estructura de movimiento para interactuar con ella. Childs coreografió esta pieza para que, en algunos momentos, se fusionara con la música y , en otros, contrastara con ella. Las dos estructuras eran similares, pero no un fiel reflejo.[3]

Childs situó a las parejas en el escenario durante esta obra, ya que considera que intensifican las relaciones espaciales entre los bailarines y el público.[18] Tener dos bailarines en el escenario, en lugar de uno solo, abre el espacio y lo llena de energía.[18] Los bailarines también estaban acompañados por una película proyectada en la pantalla frente a ellos. Los bailarines se veían desde detrás de la pantalla, bailando al unísono con los bailarines de la película. El aspecto cinematográfico de esta colaboración fue idea de Sol LeWitt. En la puesta en escena original, los bailarines filmados eran los mismos que los que actuaban en el escenario.[18] En la reposición de Dance (1979) de 2014,[19] los bailarines representados en la película son los bailarines originales, mientras que los intérpretes en directo han cambiado. LeWitt filmó a los bailarines originales desde diversos ángulos. Se utilizaron primeros planos, planos generales y planos cenitales para crear la proyección abstracta, casi fantasmal.[3] La forma más frecuente de combinar a los bailarines en el escenario con los de la película era mediante una división horizontal, de modo que las parejas del escenario bailaban por debajo de la película. Para las secciones en solitario, se utilizó una división vertical para mostrar la parte delantera y trasera de la bailarina al mismo tiempo.[3] Childs describe el uso de la proyección como una forma de que los bailarines se convirtieran en el decorado, en el elemento escénico, en lugar de recurrir una obra de arte abstracto, que era la sugerencia original antes de que a LeWitt se le ocurriera la idea de combinar a los bailarines con una película.[18]

THE DAY

La última obra de Childs se compuso en dos partes, con música de David Lang e interpretada por Wendy Whelan. La violonchelista, Maya Beiser, se sienta en el escenario tocando la música de Lang mientras Whelan baila. La segunda parte de THE DAY (2019) fue "El mundo venidero". Esta sección de THE DAY (2019) trataba sobre la idea de la vida después de la muerte según la religión judía. La obra se comenzó a crear alrededor del 11 de septiembre de 2001, lo que más tarde influyó en algunas partes de la misma.[20] Un texto recitado sobre la pérdida sufrida en aquel momento se superpone a la música. Los mensajes se ordenaron alfabéticamente en la obra. La pieza tiene una duración de 30 minutos, con texto cada seis segundos.[20]

Childs comenzó la coreografía en la segunda parte, ya que era más abstracta. Cada estructura de la primera parte, junto con el texto, adquiría un significado diferente dependiendo de los elementos escénicos utilizados, y Childs logró que las estructuras oscilaran entre relacionarse directamente con el texto o no.[7] En la primera parte había muchos accesorios, y todo se interpretó principalmente a través de la improvisación.[7] Aunque no se establecieron movimientos concretos, la primera parte de THE DAY (2019) se articuló en torno al movimiento de los accesorios. Childs y Whelan exploraron cómo mover cada accesorio y dejaron que eso fuera el eje central del flujo del resto de los movimientos, permitiendo que el material fuera similar pero ligeramente diferente cada noche. El papel central que desempeñan los accesorios en esta obra se remonta al interés inicial de Childs por crear movimiento mediante la manipulación de objetos.[21]

Obras

Referencias

Enlaces externos

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