Lógica dialéctica
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La lógica dialéctica es el sistema de leyes del pensamiento y la forma de razonar dentro de las tradiciones hegeliana y marxista, que busca hacer una mediación entre el formalismo abstracto de la lógica formal «pura» y el análisis dialéctico de las contradicciones del movimiento y el cambio para examinar sus formas concretas. Sus defensores marxistas afirman que este sistema es un enfoque materialista de la lógica, que se basa en el mundo objetivo y material.[1]
El Diccionario soviético de filosofía define como la lógica del materialismo dialéctico como "ciencia acerca de las leyes y formas en que el desarrollo y el cambio del mundo objetivo se reflejan en el pensar acerca de las leyes que rigen el conocimiento de la verdad"[2] mientras que la lógica formal "se dedica a investigar las diversas formas de los juicios humanos, de los argumentos, interesándose sólo por si están o no construidos en consonancia con las reglas de la lógica".[3]
La lógica dialéctica se debe a la creación de Georg Wilhelm Hegel, aunque muchos de sus pensamientos y de sus conclusiones fueron planteados en la Antigua Grecia por Heráclito, Platón y Aristóteles entre otros.[2] La lógica dialéctica estaba más extendida en los países socialistas, principalmente en la Unión Soviética, degenerando en dogmatismo por razones ideológicas. La naturaleza precisa de la relación entre la lógica dialéctica y la lógica formal fue objeto de acalorados debates en la Unión Soviética y China.[4]
La dialéctica es prácticamente descartada por los lógicos convencionales como incoherente dada su aceptación de contradicciones; y también por parte filósofos analíticos por su por su ambigüedad y falta de rigor lingüístico. Por otra parte, el consenso entre los dialécticos es que la dialéctica propiamente no viola el principio de no contradicción de la lógica formal.[5] Como resume Gueorgui Plejánov, "leyes [lógicas] solo son válidas dentro de ciertos límites" y "la dialéctica no suprime la lógica formal, sino que simplemente priva a las leyes de la lógica formal del valor absoluto que los metafísicos les han atribuido."[6] Más recientemente, la investigación sobre la formalización de la dialéctica también atrajo a los académicos al aplicar la lógica no clásica, como la lógica paraconsistente.[7][8]
La lógica dialéctica se debe a la creación de Georg Wilhelm Hegel, aunque muchos de sus pensamientos y de sus conclusiones fueron planteados en la Antigua Grecia.[2] Aristóteles consideraba a Zenón de Elea como el primer dialéctico. Friedrich Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico sostuvo que en Heráclito surgió la lógica dialéctica, donde "todo es y no es, pues todo fluye, todo se halla sujeto a un proceso constante de transformación"; pero esta visión no basta para explicar los fenómenos aislados.[9] El mismo Hegel afirmó en Lecciones sobre la historia del la filosofía que: «no hay proposición de Heráclito que yo no haya aceptado en mi Lógica».[10]
Desde el estoicismo hasta el final de la Edad Media europea, la dialéctica estuvo más o menos identificada con la lógica formal.[11] Durante la Edad Moderna surge lo que Engels denomina "método metafísico de pensamiento" con Francis Bacon y John Locke, donde la investigación científica estudia la naturaleza estáticamente y no en su dinámica. Así, "las cosas y sus imágenes en el pensamiento, los conceptos, son objetos de investigación aislados, fijos, rígidos". Esta posición parece de "sentido común" pero Engels advierte que cuanto más se estudia un objeto detenidamente más se complica esta visión, donde "los dos polos de una antítesis, el positivo y el negativo, son tan inseparables como antitéticos el uno del otro y que, pese a todo su antagonismo, se penetran recíprocamente".[9]
A partir del siglo XVII, se empieza a destacar la insuficiencia de la lógica formal y se sientan nuevas teoría sobre los principios y métodos generales del pensamiento (Bacon, Descartes, Leibniz, etc.). Immanuel Kant estableció una diferencia entre lógica general (o formal) y lógica trascendental, que tiene por objeto los principios del pensamiento puro sin hacer abstracciones del contenido, oponiéndose así a la estética trascendental.[2] En su Crítica de la razón pura presentó las «antinomias de la razón pura», una serie de argumentos lógicos demostrando su conclusión y su opuesto a la vez (ej. que el mundo tuvo un comienzo y que el mundo es eterno) para demostrar los límites de la razón.
Georg Hegel interpretó las antinomias kantianas "no son una reductio de las ilusiones de la razón; son argumentos perfectamente sólidos que deducen la naturaleza dialéctica del mundo".[12] Hegel concibió "toda la naturaleza, de la historia y del espíritu como un proceso, es decir, en constante movimiento, cambio, transformación y desarrollo". Este proceso es regido por "leyes internas que guían todo aquello que a primera vista pudiera creerse obra del ciego azar". Hegel fue idealista, donde los objetos y fenómenos de la realidad son proyecciones realizadas de la «Idea».[9] Lógica dialéctica ubica la atención en el hallazgo de las fuentes de desarrollo, en la inteligencia de que este responde a la contradicción dialécticamente interpretada. Karl Marx y Friedrich Engels adoptaron la dialéctica de Hegel y la aplicaron a los procesos sociales y económicos (materialismo dialéctico e histórico).[11]
Principios lógicos y dialécticos
En el materialismo dialéctico se concibe la lógica como el "estudio de las condiciones y las leyes del pensamiento", siendo la lógica dialéctica como "la lógica de lo real concreto". Las leyes lógicas del pensamiento suelen expresarse en los tres principios siguientes:
- Principio de identidad establece que X es X. Por ejemplo, es cierto que el Sol es el Sol, que la Luna es igual a la Luna o que Sócrates es idéntico a Sócrates.
- Principio de no contradicción: establece que X no puede ser no-X en el mismo sentido. Por ejemplo, es de día o no es de día, pero ambos no pueden coexistir ni ser ciertos a la vez.
- Principio del tercero excluido: establece que X es verdadero o falso, pero no hay una tercera opción ni una verdad a medias. Por ejemplo, es cierto que todos los seres humanos son mortales y es falso que sean inmortales, y no hay otro posible juicio aplicable a estas mismas proposiciones, es decir, para estas afirmaciones no hay un tercer juicio de valor válido.
Por otro lado, en lógica dialéctica se presentan las siguientes tres leyes:[13]
- Ley de la unidad de los contrarios se refiere a la conexión interna, penetración y exclusión recíprocas entre los contrarios y señala que la unidad de los contrarios es momentánea, pasajera y relativa, mientras que la lucha entre ellos es absoluta.[14]
- Ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos se refiere a la forma en que los pequeños y al principio imperceptibles cambios conducen necesariamente a cambios cualitativos en forma de salto de la vieja cualidad a una cualidad nueva.[15][16]
- Ley de la negación de la negación se refiere a la formación de tríadas dialécticas, donde el primer contrario es la tesis, el segundo la antítesis (negación de la tesis) y el tercero la superación dialéctica de la contradicción como síntesis (negación de la negación de la tesis) "a través del proceso de Aufhebung"[17][18] (que en alemán significa tanto mantener como poner fin).[19][20]
Estas tres leyes anteriores fueron por Friedrich Engels en el Anti-Dühring y Dialéctica de la naturaleza. Engels puso a la naturaleza como "la piedra de toque de la dialéctica", lo que hace que las leyes fundamentales del pensamiento dialéctico implican a su vez el conocimiento sistemático del mundo exterior.[9] Distinguió una dialéctica "objetiva" que "domina toda la naturaleza" de una dialéctica "subjetiva" que trata el pensamiento dialéctico, el cual "no es sino el reflejo del movimiento a través de contradicciones que se manifiesta en toda la naturaleza".[21] Es decir, las leyes dialécticas se refieren a "formas de pensamiento" y "formas de ser" que se obtienen "por abstracción" de la naturaleza y de la historia humana.[22] "Por lo tanto, para Engels la dialéctica era la unidad de la dialéctica objetiva y subjetiva".[23][24]
«Mas si se sigue preguntando qué son el pensamiento y la consciencia y de dónde vienen, se halla que son productos del cerebro humano, y que el hombre mismo es un producto de la naturaleza, que se ha desarrollado junto con su medio; con lo que se entiende sin más que los productos del cerebro humano, que son en última instancia precisamente productos de la naturaleza, no contradigan, sino que corespondan el resto de la conexión natural».[22]
Desde el punto de vista dialéctico, ambos sistemas son validos, pero el segundo está subordinado al primero. De igual manera, la lógica dialéctica es "analíticamente superior en el desenvolvimiento de la lógica formal", al igual que el cálculo diferencial lo es a la aritmética,[25] pues "las categorías de la lógica formal se hallan subordinadas a las superiores leyes de la dialéctica".[26]
La dialéctica llamada objetiva domina toda la naturaleza, y la que se llama dialéctica subjetiva, el pensamiento dialéctico, no es sino el reflejo del movimiento a través de contradicciones que se manifiesta en toda la naturaleza
En concreto, la lógica formal sería aplicable a elementos aislados y estáticos de la naturaleza, mientras que la lógica dialéctica se aplica a la naturaleza dinámica en su conjunto.[3] La lógica trata las categorías de los juicios lógicos (ej. identidad y diferencia - necesidad y casualidad - causa y efecto) como "fijas" mientras que en la dialéctica como "fluidas".[25] Como lee en Lenin:
«La lógica formal [...] toma las definiciones formales, guiándose por lo que es más habitual o por lo que salta a la vista más a menudo y se limita a eso [...] la lógica dialéctica exige que vayamos más lejos. Para conocer de verdad el objeto hay que abarcar y estudiar todos sus aspectos, todos sus vínculos y 'mediaciones'. Jamás lo conseguiremos por completo, pero la exigencia de la multilateralidad nos prevendrá contra los errores y el anquilosamiento».[27]
Contradicción dialéctica
La dialéctica de Hegel se caracteriza por sostener "la necesidad de la contradicción que pertenece a la naturaleza del pensamiento determinaciones".[12] Esta posición ha generado varias críticas y su rechazo por filósofos fuera de las corrientes hegelianas.
Partidarios marxistas de la dialéctica han defendido la realidad objetiva de contradicciones en el mundo real. Por ejemplo, el movimiento mismo sería contradictorio dado que, según Engels, dicho concepto se deriva del hecho de que un cuerpo en movimiento "en uno y el mismo momento del tiempo, se encuentra en un lugar y en otro, está y no está en un mismo lugar"[28] (véase: Paradojas de Zenón). El materialismo dialéctico ve la contradicciones como la principal fuente de desarrollo.[29] Gueorgui Plejánov sugirió aceptar la existencia de contradicciones para resolver paradoja de tipo sorites:
«La lógica habitual se mantiene firme en la fórmula: "Sí es sí, y no es no"; mientras que la dialéctica tiene una fórmula diametralmente opuesta: "Sí es no, y no es sí." [...] Cuando vemos a un hombre que ha perdido la mayor parte del vello de su cráneo, decimos que está calvo. Pero, ¿cómo determinamos en qué momento preciso la pérdida del cabello hace que un hombre se quede calvo? [...] Una respuesta definitiva debería ser, por supuesto, la norma en estos casos también. Pero la respuesta no será definitiva a menos que se formule de acuerdo con la fórmula "Sí es no, y no es sí"; pues será imposible responder conforme a la fórmula "Sí o no"»[6]
En la visión de Engels, los "opuestos fijos de razón [...] el análisis revela ya un polo como contenido in nuce [en germen] en el otro, de que, al llegar a cierto punto, un polo se convierte en el otro y de que toda la lógica se desarrolla siempre a base de estas contradicciones progresivas".[30] La ciencia natural habría demostrado que "la verdadera identidad concreta lleva en sí misma la diferencia",[25] luego, también rechazaría el principio de identidad. Engels expresa en la Dialéctica de la naturaleza:[31]
La planta, el animal, toda célula es, en cada momento de su vida, idéntica consigo misma y, a la par con ello, diferente de sí misma, por la asimilación y la secreción de sustancias, la respiración y la formación y la muerte de células, por el proceso circulatorio que en ella se opera, en una palabra, por una suma de innumerables cambios moleculares que constituyen la vida y cuyos resultados sumados se manifiestan visiblemente en las fases de la vida -vida embrionaria, infancia, juventud, madurez sexual, proceso de la procreación, vejez y muerte-. Cuanto más se desarrolla la fisiología, mayor importancia adquieren para ella estos cambios incesantes e infinitamente pequeños, mayor importancia adquiere para ello, por tanto, la consideración de las diferencias dentro de la identidad, y envejece y caduca el viejo punto de vista formal y abstracto de la identidad, según el cual un ser orgánico debe considerarse y tratarse como sencillamente idéntico a sí mismo y constante. No obstante, perdura el modo de pensar basado en él, con sus categorías. Pero, ya en la naturaleza inorgánica, nos encontramos con que no existe, en realidad, la identidad en cuanto tal. Todo cuerpo se halla constantemente expuesto a influencias mecánicas, físicas y químicas, que lo hacen cambiar continuamente y modifican su identidad. Solamente en la matemática -ciencia abstracta, que se ocupa de cosas discursivas, aunque éstas sean reflejos de la realidad- ocupa su lugar la identidad abstracta, como la antítesis de la diferencia, que, además, se ve constantemente superada.
Se ha interpretado que en lugar de rechazar el principio de no contradicción, la dialéctica sino que se en él. La contradicción se preserva y se supera a la vez en un nivel superior.[17] Las contradicciones no serían "lógicas", son contradicciones en el sentido operativo. "Son lados o aspectos contrastantes de un objeto o cosa real, pero no contrarios (es decir, mutuamente excluyentes) en el sentido lógico".[29] Según Gustavo Bueno:
No se trata de “construir una lógica dialéctica”, sino de “dialectizar la lógica ordinaria”, puesto que ésta es la única “dialéctica formal” concebible.[32]
Otras interpretaciones sugieren que una contradicción dialéctica «no puede ser una contradicción genuina en el sentido estricto", sino una contradicción "aparente". La contradicción dialéctica surge «cuando el mismo tema se considera desde diferentes puntos de vista». Por ejemplo, la teoría geocéntrica y la teoría heliocéntrica serían dialécticamente contradictorias y ambas "correctas"; la primera desde el punto de vista de la Tierra, y la segunda según la física moderna.[7] Tanto la proposición X como no-X se defienden «en diferentes etapas o fases ("momentos" hegelianos) de una investigación sinópticamente coherente».[33] Luego cada concepto o puntos de vista «captan el mundo desde cada vez más amplio y más perspectivas abarcadoras, culminando finalmente en el Absoluto"».[7]
Nicholas Rescher propuso usar las técnicas dialécticas como "mecanismo para la construcción de la lógica misma (incluso en su forma «clásica»)".[34] La contradicción dialéctica surgiría a causa de que "la evidencia es demasiado fuerte e incluye elementos que militan a favor de P y elementos compensatorios que también militan a favor de ~P". El principio del tercero excluido también sería rechazado por "indeterminación o subdeterminación informativa".[35]
Recientemente, la investigación sobre la formalización de la dialéctica también atrajo académicos a la aplicación de lógicas no clásicas, como la lógica paraconsistente, que intenta tratar las contradicciones de forma atenuada[7][8] (véase: Dialeteísmo).[12][36]
Lógica dialéctica en la Unión Soviética
La lógica dialéctica estaba más extendida en los países socialistas, principalmente en la Unión Soviética, degenerando en dogmatismo por razones ideológicas.[37][38][39] Eel estatus de la lógica formal seguía siendo objeto de controversia dentro de los bolcheviques sobre el rumbo que debía tomar la Unión Soviética.[40] El rechazo soviético a la lógica formal, y por tanto computación, duró hasta mucho después de la Segunda Guerra Mundial.[41][42]
Con el paso del tiempo la URSS enfatizaba más la naturaleza de clase y partido en la ciencia,[42][43] lo que condujo a la persecución de la lógica formal como "burguesa", "escolástica" y "metafísica".[38] La primera edición de la Gran Enciclopedia Soviética (1938), en su entrada sobre «Lógica», presenta esta disciplina como una herramienta burguesa reaccionaria propia de ideologías antimarxistas.[44]
«La lucha de los partidos en filosofía, que se expresa claramente en la lucha entre materialismo e idealismo, también se manifiesta en la lucha entre la lógica dialéctica y la lógica metafísica formal. El marxismo-leninismo sostiene que las formas de pensamiento del hombre social, incluidos los conceptos lógicos y los sistemas de conocimiento lógico, surgen en última instancia en el proceso de su actividad práctica y lucha en la sociedad como un reflejo científico o distorsionado de las leyes, la naturaleza y la sociedad. [...]
Tras Hegel, el desarrollo del pensamiento lógico burgués siguió una trayectoria completamente reaccionaria. Numerosas tendencias reaccionarias surgieron en el pensamiento lógico burgués, expresando de forma abstracta el papel contrarrevolucionario de la burguesía de aquel período [...] Entre ellas se encuentran la logística (véase) y la tendencia matemático-formal en el pensamiento lógico [...]
[...] Al romper el "horizonte estrecho" de la lógica formal, la dialéctica libera así a la humanidad de las cadenas del pensamiento metafísico. La dialéctica, en contraste con la opinión de Plejánov y los idealistas de Menoping, supera y rechaza la lógica formal, y de ningún modo la incluye como parte componente.» [44]
Esto se expresó en una discusión a gran escala en la Facultad de Filosofía de la Universidad Estatal de Moscú y en las páginas de la revista académica Problemas de la filosofía (Вопросы философии). Mark Moisevich Rosental y Évald Iliénkov pueden considerarse los principales representantes de la lógica dialéctica mientras que la defensa de la lógica formal estuvo representada por Valentín Ferdinándovich Asmus y Sofía Yanóvskaya entre otros.[45]
Tras el Segunda Guerra Mundial cesaron estas persecuciones y se enfatizó la compatibilidad de la lógica dialéctica con la lógica formal debido a la necesidad computacional durante la guerra fría.[42] Iósif Stalin argumentó en Acerca del marxismo en la lingüística (1950) que no había contenido ideológico en el lenguaje y en consecuencia la lógica formal era una ciencia neutral aceptable.[46] Esto llevó a insistir en que no había dos lógicas, sino solo una lógica formal. Por tanto, la lógica dialéctica se ocupaba de un área de estudio diferente de la lógica formal.[46] El resurgimiento de la lógica formal se junto con el planteamiento del constructivismo matemático de Andréi Márkov.[47]
En la segunda edición de 1954 de la Gran Enciclopedia Soviética, ahora en el artículo sobre la "Lógica" se expone:
«A lo largo de su existencia, la lógica ha servido a las necesidades de diversas clases sociales. En este sentido, la lógica y sus leyes no son específicas de una clase, al igual que los principios de la gramática o la aritmética no lo son. Lo que sí es específico de una clase es la interpretación teórica particular de la lógica y sus leyes; por ejemplo, la concepción kantiana de la lógica, la negación de la lógica por parte de los ideólogos fascistas del imperialismo estadounidense, etc. [...] Las leyes universales de la lógica no pueden ser violadas por nadie, ya que son objetivas.»
Surgió la posibilidad de un desarrollo relativamente tranquilo de la lógica formal, así como su aplicación en las ciencias técnicas. Los filósofos soviéticos en sus obras señalaron repetidamente que la lógica dialéctica no rechaza las leyes de la lógica formal. En particular, Mark Moisevich Rosental escribió en sobre el "imaginario conflicto entre la lógica dialéctica y la lógica formal",[48] llamando la atención sobre la afirmación de Engels en el Anti-Dühring:
«todo lo que queda en pie de la anterior filosofía, con existencia propia es la teoría del pensar y de sus leyes: la lógica formal y la dialéctica»[48]
Évald Iliénkov sostuvo que la lógica no era una ciencia formal sino un reflejo de la praxis científica y que las reglas de la lógica no son independientes del contenido. Siguió a Hegel al insistir en que la lógica formal había sido superada, argumentando que la lógica necesitaba ser una unidad de forma y contenido y para enunciar verdades reales sobre el mundo objetivo. Iliénkov usó El capital para ilustrar el flujo constante de y y la vanidad de aferrarse estrictamente a o , debido a la contradicción lógica inherente del autodesarrollo.[49] Algunos filósofos soviéticos sostenían que la dialéctica materialista podía verse en la lógica matemática de Bertrand Russell; sin embargo, esto fue criticado por Abram Deborin como panlogicismo.[50]
Durante la ruptura sino-soviética, la lógica dialéctica se utilizó en China como símbolo del marxismo-leninismo contra la rehabilitación soviética de la lógica formal.[4]
Crítica
En países fuera del campo socialista, solo los intelectuales de izquierdas se interesaban por la lógica dialéctica. Dentro del revisionismo marxista Eduard Bernstein rechazó la dialéctica como un "elemento infiel" que conducía a dogmáticas predicciones inexactas en la doctrina marxista, cuya aportación “no ha sido con la ayuda de la dialéctica hegeliana, sino a pesar de ella".[51]
Prácticamente los lógicos convencionales tienden a descartar la dialéctica.[cita requerida] Józef Maria Bocheński afirmó que "obviamente, no existe la «lógica dialéctica»".[34] Maurice Cornforth señala con acierto que «las leyes de la lógica formal son de validez absoluta; cualquier enunciado que las ignore se vuelve, por lo tanto, incoherente e inconsistente».[29]
A su vez, en la filosofía analítica se rechazó la dialéctica hegeliana por su ambigüedad y falta de rigor lingüístico. Por ejemplo, Karl Popper criticó en su obra ¿Qué es la dialéctica? la lógica dialéctica como "ilógica" y "absurda", cuya teoría general del mundo "significaría un colapso total de la ciencia".[52][29] En el marxismo analítico también se rechazó la dialéctica dentro de la doctrina de Marx, depurando el marxismo de "tonterías", en favor de otras "concepciones modestas de dialéctica", como una "teoría de las contradicciones sociales".[53] Jon Elster criticó el análisis dialéctico como un método que no consolida buenos resultados y no produce leyes sustantivas del desarrollo histórico con predicciones para casos concretos de forma precisa, optando es su lugar por la teoría de juegos y el enfoque de elección racional.[54]
Ludovico Silva criticó que la existencia de contracciones dialécticas "objetivas" cae en un idealismo y esencialismo metafísico rígido, donde tales contradicciones se presentan como una idea o quididad inserta en un objeto.[39]