MV Hondius
barco de crucero de expedición polar
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El Hondius es un crucero de expedición especializado en expediciones polares cuyo operador es Oceanwide Expeditions. En mayo de 2026, un brote de hantavirus a bordo causó la muerte de tres personas.[2][3][4]
| Hondius | ||
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El Hondius frente a la isla de Spitsbergen en 2025. | ||
| Banderas | ||
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| Historial | ||
| Astillero | Brodosplit en Split (Croacia) | |
| Clase | Clase Polar Class 6[1] | |
| Tipo | crucero | |
| Operador | Oceanwide Expeditions | |
| Puerto de registro | Flesinga | |
| Iniciado | 11 de diciembre de 2017 | |
| Botado | 10 de junio de 2018 | |
| Asignado | 22 de mayo de 2019 | |
| Viaje inaugural | 3 de junio de 2019 | |
| Destino | en servicio | |
| Características generales | ||
| Desplazamiento | 5590 t (5502 LT)[1] | |
| Tonelaje de peso muerto | 1 154 DWT | |
| Arqueo |
6 603 GRT 2 056 NT | |
| Eslora | 107,6 metros (353'1/5")[1] | |
| Manga | 17,6 metros (57' 829/32")[1] | |
| Calado | 5,3 metros (17' 4,70") | |
| Propulsión | 1 × hélice de paso variable | |
| Potencia | 2 × ABS 12DZC (2 × 2,130 kW) | |
| Velocidad | 15 nudos (17,3 mph; 27,8 km/h)[1] | |
| Tripulación |
57 tripulantes 13 guías 1 médico[1] | |
| Capacidad | 170 pasajeros en 80 camarotes[1] | |
| Número OMI | 9818709 | |
| MMSI | 244327000 | |
| Indicativo de llamada |
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| número de construcción del astillero: 484 | ||
Descripción
El Hondius mide 107,6 metros de eslora, con una manga de 17,6 metros y un calado de 5,3 metros. Cuenta con cuatro cubiertas de pasaje, numeradas del 3 al 7, siendo la última la superior.[5]
Está propulsado por dos motores diésel de 12 cilindros fabricados por ABC, cada uno de los cuales acciona una hélice. La potencia total instalada es de 4260 kW (5713 HP; 5792 CV), lo que le permite alcanzar una velocidad de 15 nudos. Cuenta con una tripulación de 71 personas.[1] Su coste de producción ascendió a cerca de 100 millones de euros.[6]
Historia
El Hondius fue construido como el astillero número 484 por Brodosplit, en Split, Croacia. Su quilla fue colocada el 11 de diciembre de 2017, fue botado el 10 de junio de 2018 y entregado el 22 de mayo de 2019. Tiene asignado el número IMO 9818709 y el número MMSI 244327000 y el indicativo de llamada PZEP. Construido para Quark Expedition Inc., su puerto de registro es Vlissingen, en Zelanda, Países Bajos.[7] El buque recibe su nombre de Jodocus Hondius, cartógrafo del siglo XVII.[8]
Hondius realizó su viaje inaugural el 3 de junio de 2019, partiendo de Vlissingen hacia Jan Mayen y Spitzbergen.[9]
Brote de hantavirus de 2026
El 20 de marzo de 2026, el buque partió de Ushuaia (Argentina) en una expedición por el Atlántico Sur con unos 150 pasajeros y tripulantes de diversas nacionalidades. A comienzos de abril se detectaron los primeros casos graves de enfermedad, que derivaron en varios fallecimientos en los días siguientes.[10]
El brote de hantavirus a bordo del Hondius causó la muerte de tres personas y dejó a otra gravemente enferma. Posteriormente, el barco fue puesto en aislamiento y arribó a Cabo Verde a principios de mayo de 2026.[11][12]
El 5 de mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud solicitó formalmente al Gobierno de España autorizar el desembarco del buque en las Islas Canarias para facilitar la atención sanitaria de los pasajeros y la gestión del brote.[13][14] La petición se produjo ante la falta de capacidad de Cabo Verde para llevar a cabo una respuesta sanitaria adecuada.[13][14] Al día siguiente, el Ministerio de Sanidad español autorizó el desembarco del buque en las Islas Canarias por motivos humanitarios y en coordinación con organismos internacionales.[13][14]
Según el plan coordinado por la OMS y las autoridades sanitarias españolas, el MV Hondius puso rumbo a Canarias tras la evacuación de varios afectados en estado grave a otros países.[15] El buque llegó el 10 de mayo al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, donde se desarrolló un operativo sanitario para el desembarco y la evacuación escalonada de pasajeros y tripulación. El 11 de mayo concluyó el operativo de desembarco del MV Hondius.[16] Ese mismo día, el barco abandonó Canarias con rumbo a Róterdam para someterse a tareas de desinfección y evaluación sanitaria.[17]
Investigación epidemiológica y limitaciones científicas
La investigación epidemiológica sobre el origen del brote permanecía abierta y no había determinado de forma concluyente el mecanismo inicial de transmisión. El caso índice había realizado en los meses previos al embarque un recorrido terrestre por zonas endémicas de Chile y Argentina, regiones donde el roedor Oligoryzomys longicaudatus, principal reservorio conocido del virus Andes, presenta una amplia distribución geográfica. Las autoridades sanitarias iniciaron capturas y análisis de roedores en distintas áreas vinculadas al itinerario previo del pasajero, aunque los resultados permanecían pendientes de publicación.[18][19]
Los investigadores señalaron que, sin secuenciación filogenética comparativa entre muestras virales humanas y animales, no era posible reconstruir con certeza la cadena de transmisión del brote. El período de incubación documentado para el virus Andes, estimado entre 7 y 39 días dependiendo del tipo de exposición, mantenía abierta la posibilidad de una infección zoonótica previa al embarque.[20]
Diversos especialistas y estudios científicos citados durante la investigación destacaron las dificultades metodológicas para diferenciar entre transmisión interpersonal y exposición común a una fuente zoonótica compartida en contextos de convivencia estrecha. Una revisión sistemática publicada en The Journal of Infectious Diseases (2022) concluyó que la evidencia disponible sobre transmisión interhumana del virus Andes seguía siendo limitada y no permitía descartar completamente exposiciones simultáneas a roedores infectados.[21]
De forma similar, un metaanálisis publicado en BMC Public Health en 2024 observó que el personal sanitario expuesto a pacientes infectados presentaba tasas de infección inferiores a las registradas en trabajadores rurales con contacto frecuente con roedores, lo que reforzaba el peso epidemiológico de la transmisión zoonótica.[22] Asimismo, una revisión clínica publicada en The Lancet Infectious Diseases en 2023 señaló que los mecanismos específicos de transmisión del virus Andes continuaban siendo objeto de investigación y que la reconstrucción definitiva de las cadenas de contagio requería datos ecológicos y secuenciación genética comparativa entre reservorios animales y casos humanos.[23]
Medios internacionales como The New York Times señalaron que, aunque el virus Andes es la única especie de hantavirus con transmisión interhumana documentada, este tipo de contagio sigue siendo infrecuente y difícil de demostrar de forma concluyente fuera de entornos de contacto estrecho, habiéndose registrado principalmente en brotes puntuales en Argentina y Chile, entre ellos el brote de Epuyén (2018-2019), considerado el principal antecedente epidemiológico para su estudio.[24]