Manuel Carlés
político argentino
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Manuel Carlés (Rosario; 30 de mayo de 1875 - Buenos Aires; 25 de octubre de 1946) fue un abogado, docente universitario, escritor y político argentino. Se desempeñó como diputado nacional en cuatro periodos diferentes (1898-1900, 1900-1904, 1904-1908 y 1908-1912. También fue interventor federal en la provincia de Salta entre 1918-1919 y en la provincia de San Juan entre 1922-1923. Además fue uno de los fundadores de la Liga Patriótica Argentina, ejerciendo su liderazgo desde 1919 hasta su fallecimiento en 1946.
| Manuel Carlés | ||
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Interventor federal de San Juan | ||
| 17 de diciembre de 1922-18 de enero de 1923 | ||
| Predecesor | Marcial Izasa | |
| Sucesor | Aquiles Castro | |
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Interventor federal de Salta | ||
| 9 de agosto de 1918-7 de enero de 1919 | ||
| Predecesor | Ricardo Solá | |
| Sucesor | Joaquín Castellanos | |
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Diputado de la Nación Argentina por Capital Federal | ||
| 30 de abril de 1904-30 de abril de 1908 | ||
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| 30 de abril de 1908-30 de abril de 1912 | ||
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Diputado de la Nación Argentina por Provincia de Santa Fe | ||
| 30 de abril de 1898-30 de abril de 1900 | ||
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| 30 de abril de 1900-30 de abril de 1904 | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
30 de mayo de 1875[1] Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina | |
| Fallecimiento |
25 de octubre de 1946 (71 años) Buenos Aires,[2] Argentina | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Educación | ||
| Educado en | Colegio Nacional de Buenos Aires | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | abogado, docente, escritor, político | |
| Partido político |
Unión Cívica Radical (1893) Partido Autonomista (1903-1909) Unión Nacional (1909-1912) | |
| Afiliaciones | Liga Patriótica Argentina (1919-1946) | |
Biografía
Manuel Carlés nació el 30 de mayo de 1875 en Rosario, siendo hijo del español Carlos Manuel Carlés y de la santafesina Josefa Mazza Gálvez. Era hermano de Carlos Carlés, que se desempeñó como Director de Correos y Telégrafos entre 1891 y 1898, durante las presidencias de Carlos Pellegrini, Luis Sáenz Peña y José Evaristo Uriburu, y como diputado nacional por la Capital Federal entre 1906 y 1910. Durante su juventud, Carlés se trasladó a Buenos Aires con el propósito de estudiar Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Una vez instalado en la capital, se estableció de manera permanente y convirtió al Plaza Hotel en su residencia habitual. En 1893, Carlés participó durante la revolución radical de ese año, como consecuencia de esa participación debió exiliarse brevemente en Montevideo.
Entre 1898 y 1912, Carlés se desempeñó de manera ininterrumpida como diputado nacional, tanto por la provincia de Santa Fe como por la Capital Federal. Durante esos años estuvo vinculado primero a Carlos Pellegrini, donde formó filas dentro del Partido Autonomista, y luego a José Figueroa Alcorta y Roque Sáenz Peña al comienzo de su gestión presidencial.[3] Tras la finalización de su mandato como diputado nacional en 1912 se dedicó de lleno a su profesión de abogado y a la actividad como docente ad honorem en las asignaturas de Derecho Constitucional, Historia Argentina y Formación Moral y Cívica, en diversos establecimientos educativos de prestigio, como la Escuela Nacional de Guerra, el Colegio Militar, el Colegio Nacional de Buenos Aires y las facultades de Derecho y Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
Desde su participación en la revolución de 1893, Carlés conservó buenas relaciones con Hipólito Yrigoyen, que lo nombró interventor de la provincia de Salta en 1918, en reemplazo de Emilio Giménez Zapiola, desempeñando el cargo hasta los primeros días de enero de 1919. Tuvo activa participación durante la Semana Trágica, al mando de los soldados junto al general Luis Dellepiane –puesto por el propio Hipólito Yrigoyen para conjurar las protestas de los trabajadores de los Talleres Vasena. Además, el gobierno nacional desplegó grupos paramilitares para acompañar en sus autos descapotados, armados de carabinas y revólveres- a las fuerzas conducidas por el general Dellepiane en la represión de los obreros de los Talleres Vasena, que dejó centenares de muertos enterrados en fosas comunes.
El 19 de enero de 1919 se constituyó formalmente la Liga Patriótica Argentina, bajo la presidencial provisional del contraalmirante Manuel Domecq García. El 18 de abril de 1921, Carlés asumió el cargo de presidente de la organización, con el empresario y diplomático noruego-argentino Pedro Christóphersen como vicepresidente. La Liga Patriótica estuvo integrada por las clases aristocráticas del país, por representantes de sectores de la política, la banca, el comercio, la industria, la Iglesia Católica, y oficiales del Ejército y la Marina. La integraban hombres de destacada actuación pública como: Joaquín de Anchorena, Joaquín V. González, Leopoldo Melo, Vicente Gallo, Pablo Riccheri, Juan Pablo Sáenz Valiente, Ezequiel P. Paz, Ángel Gallardo, Enrique Udaondo, Arturo Goyeneche, Delfor del Valle, Gregorio Vélez, José Luis Murature, Rosendo Fraga, Lorenzo Anadón, Estanislao S. Zeballos, Antonio Bermejo, Joaquín Castellanos, Luis Dellepiane, José Camilo Crotto, Eufemio Uballes, Felipe Yofre, Ignacio Crespo, Enrique Berduc, Luis Güemes, Rómulo S. Naón, Manuel M. de Iriondo, Eleodoro Lobos, Valentín Virasoro, José María Rosa, Tomás Cullen, Damián Torino, Miguel S. Ortiz, Santiago Gregorio O'Farrell, José Ignacio Garmendia, Pastor S. Obligado, Martín Guerrico, Máximo Paz, Juan Agustín García, Eduardo Ladislao Holmberg, Nicanor Costa Méndez, Eduardo Arana, Vicente Almandos Almonacid, Luis García, Horacio Calderón, Julio A. Costa, Luis Agote, Enrique Larreta, Miguel de Andrea, José Alfredo Martínez de Hoz, Federico Martínez de Hoz, Saturnino Unzué, Pedro Olaechea y Alcorta, Guillermo Correa, Jorge Mitre, Miguel A. Martínez de Hoz, Floro Lavalle, Carlos Tornquist, Antonio Lanusse, Celedonio Pereda, Miguel Mihanovich, Emilio Meyer Pellegrini, Pedro T. Pagés, Francisco Uriburu, Carlos F. Melo, entre otros. [4] [5] [6]
La Liga Patriótica tenía además su Junta Ejecutiva femenina y desarrolló toda una labor de asistencia social hacia los trabajadores, además de ofrecer cursos educativos a los obreros de las distintas fábricas del país como Bagley, Bunge & Born, Noel, Canale, Manufacturera Algodonera Argentina, entre otras.

En enero de 1922, Carlés se hace presente en Río Gallegos luego de los levantamientos obreros en el territorio de Santa Cruz y la conocida represión que pasó a denominarse Patagonia Rebelde o Patagonia Trágica. En esta, entre unos 300 y 1.500 obreros fueron fusilados o muertos por el ejército argentino, por lo que luego Carlés condecoraría a todos los soldados y oficiales implicados en esta represión. La recorrida por las poblaciones del sur, de la cual también participó el secretario de la Liga Patriótica Josué Quesada, estuvo motivada por los propietarios de estancias del sur que habían recurrido a los auxilios de la Liga Patriótica para la formación de brigadas -grupos parapoliciales- para la defensa de sus propiedades. De esta forma, Carlés recorre las localidades portuarias de la Patagonia en gira propagandística: Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado, Puerto San Julián, Puerto Santa Cruz, Río Gallegos[7] y Ushuaia, logrando crear o reforzar unas 250 brigadas en los territorios del sur. En cada una de las localidades que recorrió Carlés fue agasajado y dio conferencias alabando la organización de las brigadas del sur, el accionar del Ejército y los ideales impulsados por la Liga Patriótica.[8]
Los lazos políticos más sólidos que estableció Carlés fue con el presidente Marcelo Torcuato de Alvear y con el sector antipersonalista de la Unión Cívica Radical. En diciembre de 1922, el presidente Alvear lo designó como interventor federal en la provincia de San Juan, el último de los interventores que gobernó la provincia luego del asesinato del gobernador Amable Jones en noviembre de 1921. En esa oportunidad, la Unión Cívica Radical Bloquista postulando a Federico Cantoni como gobernador triunfó en las elecciones frente a los conservadores de la Concentración Cívica y a un grupo minoritario del radicalismo que tenía como referencia al expresidente Yrigoyen. La labor de Carlés en la provincia finalizó en enero de 1923. [9]
A fines de noviembre de dicho año sufrió un atentado contra su vida, perpetrado por el obrero anarquista Desiderio Funes. Éste alegó que "con su acto quiso exteriorizar la muda protesta del proletariado". Carlés resultó ileso del disparo hecho por Funes.[10] Este último sería llevado a diferentes dependencias de la policía federal donde sería torturado durante 57 días hasta su muerte en manos del comisario Eduardo Señorans.[11]
En 1928, Carlés fue promovido por un sector del radicalismo bloquista de San Juan como candidato a vicepresidente de la República en una fórmula presidencial encabezada por José Nicolás Matienzo, que recibió tres votos electorales en el Colegio Electoral, que determinó la victoria de Hipólito Yrigoyen y su regreso a la presidencia argentina. A partir de ese año se convirtió en un severo crítico de la segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen y apoyó inicialmente el golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 encabezado por el general José Félix Uriburu.
Sin embargo, poco tiempo después comenzó a distanciarse del Gobierno Provisional y a cuestionar duramente su orientación política, acusándolo de violar los principios revolucionarios de septiembre. En una serie de cartas enviadas al propio Uriburu durante abril y mayo de 1931, criticó la prolongación del estado de sitio, la censura a la prensa y el crecimiento de la popularidad del yrigoyenismo como consecuencia, según sostenía, de los errores cometidos por la dictadura y de la demora en convocar a elecciones. Carlés acusó al gobierno de incurrir en “remedos de fascismo” y sostuvo que el Ejército había dejado de cumplir su función de garante de la Constitución Nacional.[12]
En julio de 1931 presentó su renuncia a la cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad de Buenos Aires como gesto de protesta contra el decreto del Gobierno Provisional que excluía de los padrones electorales y de la participación política a sectores vinculados al radicalismo yrigoyenista. Carlés explicó que tomó esa decisión luego de ser interrogado por sus alumnos acerca de la compatibilidad de dicha medida con los principios constitucionales que enseñaba en clase. En su respuesta sostuvo que el decreto vulneraba garantías esenciales del orden jurídico argentino al imponer sanciones políticas sin juicio previo y al otorgar al Poder Ejecutivo la facultad de decidir quiénes podían participar de la vida electoral. Consideró que ello constituía una violación del Estado de derecho y de la soberanía popular, razón por la cual afirmó que no podía continuar enseñando honestamente los principios de la Constitución mientras el propio gobierno los desconocía.
A finales de 1932, Carlés fue uno de los abogados defensores de Marcelo T. de Alvear en el proceso que le siguió el gobierno del general ingeniero Agustín P. Justo tras el intento de golpe de Estado radical liderado por el teniente coronel Atilio Cattáneo y el mayor Regino Lescano en diciembre de ese año. A partir de ese momento, comenzó a apoyar públicamente al expresidente Marcelo T. de Alvear y a la reorganizada Unión Cívica Radical. Al año siguiente prologó una recopilación de discursos pronunciados por Alvear durante 1936, a quien definió como “ínclito defensor de la democracia”. En 1937 publicó diversos artículos en la revista radical Hechos e Ideas y en otras publicaciones, expresando su respaldo a la candidatura presidencial de la fórmula Alvear-Mosca. También participó activamente en actos políticos de la campaña radical, como el celebrado el 28 de julio de 1937, donde sostuvo: "La violación de la Constitución no puede ser disculpada, venga de lo más alto de la Casa de Gobierno o venga de cualquier parte. Y la violación de la Constitución tendrá lugar si se impide al pueblo el ejercicio completo de sus derechos electorales."
Por esos años, Carlés fue un gran crítico del nazismo y el fascismo, y expresó su preocupación con respecto a la penetración de estas ideologías en la Argentina, especialmente la propagación de consignas nazis en las escuelas alemanas del país. En una nota publicada en el diario Crítica en abril de 1938 bajo el título “El nazismo ante el criterio argentino”, Manuel Carlés expresó una posición crítica frente al nazismo desde una perspectiva constitucional. El texto partía de una consulta realizada en el ámbito universitario acerca de su opinión sobre dicha doctrina. Carlés respondió vinculando el problema con los principios de la Constitución Nacional argentina, en particular con el artículo 29, que prohíbe otorgar al Poder Ejecutivo facultades extraordinarias o la suma del poder público. A partir de esa referencia, sostuvo que todo régimen que concentrara el poder en una autoridad y colocara la vida, el honor o la propiedad de las personas bajo la voluntad del gobierno resultaba contrario al orden constitucional argentino.
En el mismo artículo, Carlés defendió las garantías constitucionales como fundamento de la vida republicana, incluyendo la libertad de opinión, el derecho de reunión, la asociación, la petición ante las autoridades y la libertad de prensa. Presentó a la Constitución argentina como un marco destinado a proteger a todos los habitantes sin distinción de origen, religión o raza, y contrapuso ese ideal al carácter antidemocrático que atribuía al nazismo. Su intervención concluía señalando que el rechazo estudiantil al nazismo constituía, para él, una expresión del criterio argentino frente a las doctrinas autoritarias extranjeras. [13]
En agosto del mismo año, en el marco de la discusión pública sobre el derecho de asilo en el contexto de las críticas a las restricciones impuestas por la Cancillería argentina bajo José María Cantilo, especialmente tras la Circular 11 de 1938, Carlés sostuvo públicamente que toda alteración del derecho de asilo era inconstitucional. En declaraciones al diario Crítica, vinculó ese derecho con las garantías reconocidas por la Constitución Nacional a los extranjeros y afirmó que el Estado argentino tenía el deber jurídico y moral de brindar asilo a quienes se ampararan en su soberanía. [14]
Falleció el 25 de octubre de 1946, a los 71 años de edad,[15]en Buenos Aires.[2] Durante su sepelio hablaron el almirante José Guisasola, en representación de la Liga Patriótica; la señora Elsa del Campillo; y el señor Agustín de Vedia. El 5 de noviembre de 1946, fue inhumados en el Cementerio El Salvador de Rosario.[2]
Frases
Si hay extranjeros que, abusando de la condescendencia social, ultrajan el hogar de la patria, hay caballeros patriotas capaces de presentar su vida en holocausto contra la barbarie, para salvar la civilización.Manuel Carlés
Cuando parecía que la civilización argentina hubiera de malograrse por la acción de la audacia desenfrenada del extranjerismo sectario, la providencia, custodia de los argentinos, creó la Liga Patriótica Argentina y ¡basta! dijimos a la insolencia. A pesar de su prensa procaz, conseguimos enjaular a la fiera y salvar a los trabajadores amedrentados.Manuel Carlés

