En el año 1944 tenía un taller de fabricación de objetos de escritura en Clichy, un suburbio de París. En este establecimiento, llamado Porte-plumes, Porte-mines & Accessoires y junto con su socio durante toda su vida Édouard Buffard, fabricó portalápices y estuches baratos.[2] Entusiasmado con el bolígrafo, compró la patente al húngaro-argentino Laszlo Biro e introdujo ciertas mejoras. Hizo el tubo transparente para que se viera el contenido de tinta y con aristas para asirlo mejor y sobre todo lo fabricó a un bajo precio y luego se desechaba tras su uso.
En 1950 lanza el Bic Cristal, que después de una exitosa campaña publicitaria,[3] se convertiría en el modelo de bolígrafo más vendido de la historia.[4]
En 1961 el diseñador y publicista Raymond Savignac, creador de todas las campañas publicitarias de Bic hasta entonces, diseñó la versión más conocida del logotipo de la compañía.[5] Actualmente BIC vende más de veinte millones de unidades por día en todo el mundo y ha conseguido vender más de 100 000 millones en los cinco continentes desde 1953.
En 1973 lanza un encendedor siguiendo el mismo principio, y otra vez sin ser el inventor, ya que el encendedor desechable había sido inventado en 1948, aunque al principio era recargable. Su creador, Jean Inglessi, es el inventor de la botella de gas de uso doméstico en 1934, y empresario de la marca Primagaz. Los primeros encendedores no recargables, y por lo tanto desechables, se crean en Francia. En 1971, Marcel Bich apuesta por el desarrollo del encendedor desechable y decide abordar ese mercado. En 1974, las ventas de encendedores Bic alcanzan la cifra diaria de 290 000. A partir de 1975 la cifra se dobla y hoy se llega a los 4 millones, lo que hace de Bic el primer productor mundial de este tipo de encendedores.
En 1975, comercializa la maquinilla de afeitar desechable y quiso extender la fórmula de lo desechable a los perfumes y las medias, pero de ello resultó un fracaso comercial.[6]