Masacre de Ocumare del Tuy
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La masacre de Ocumare del Tuy fue una matanza ocurrida durante la guerra de independencia de Venezuela el 11 de febrero de 1814, cuando las fuerzas del Imperio español entraron en la villa homónima al mando del capitán Francisco Rosete y pasaron a cuchillo a sus habitantes.
Después de partir de Calabozo, el caudillo llanero y capitán realista José Tomás Boves ordenó[1] al capitán Francisco Rosete[2] partir con 1000[3][4] a 1200 hombres a atacar los ricos valles del Tuy por el camino de Los Pilones.[1][5]
Mientras Boves derrotaba completamente al coronel patriota Vicente Campo Elías en La Puerta, pero al quedar herido debía enviar a su segundo,[1] el teniente coronel Francisco Tomás Morales a los valles de Aragua.[1] La noticia del ataque causó alarma en Caracas, donde el general de división José Félix Ribas, el coronel y gobernador militar Juan Bautista Arismendi y el gobernador político Cristóbal Mendoza organizaron una fuerza para defender La Victoria, donde avanzó Morales por orden de Boves,[6] pero fue vencido y obligado a retirarse.[7]
Masacre
El 11 de febrero, Rosete entró en Ocumare con 2000 hombres,[8][5][9][10] pues sus fuerzas crecieron durante su avance por los valles.[5] La villa estaba defendida por apenas 150 soldados.[9] Saquearon las casas y luego atacaron la iglesia, donde se habían refugiado ancianos, mujeres y niños (los hombres que pudieron escaparon a los montes). Los realistas derribaron con hachas las puertas y degollaron en el recinto a los ancianos, arrastrando afuera al resto para matarlos con lanzas y dejar sus cuerpos mutilados por el pueblo y los caminos.[11] Profanaron el templo robando las vestimentas eclesiásticas y dejando sus excreciones repartidas por todo el lugar, que por su condición religión se suponía debía considerarse neutral.[12] Las noticias se expandieron rápidamente, y cuando Rosete avanzó a Charayave o Charallave, encontró a ese pueblo desierto.[13]
Consecuencias
Ribas dejó parte de sus tropas en San Mateo a cargo del general de brigada Simón Bolívar y volvió a Caracas para lidiar con Rosete.[14] Poco después, el 20 de marzo venció a Rosete en Charallave.[15] Al día siguiente,[12] Ribas entró en Ocumare y encontró los restos de la matanza. Arismendi menciona que hubo «Más de trescientas víctimas inocentes» y afirmó «al mismo tiempo que me estremezco de compacion, me hace jurar un odio implacable á la ferocidad de los carnívoros Españoles» (sic).[nota 1] El presbítero Juan de Orta[nota 2] también menciona que fueron encontrados 300 cadáveres en el pueblo y sus inmediaciones.[19][20] El ministro de Guerra Antonio Muñoz Tébar[nota 3] también apoyaba esa cifra.[22]
Según Restrepo y Montenegro Colón, encontró los 300 muertos de la matanza,[23] incluyendo más de 100 mujeres y niños.[15] En cambio, Baralt dice que la mayoría de los 300 muertos eran mujeres y niños.[24] En palabras del obispo Narciso Coll y Prat: «que casi desaparecieron todos los blancos de aquel pueblo, contándose en ellos los mismos europeos y americanos que eran buenos vasallos».[25] Los supervivientes huyeron a Caracas.[26]
Ribas quedó conmocionado por la escena y juró venganza:[nota 4] «Los horrores que he presenciado en este pueblo me hacen á un tiempo estremecer y jurar odio implacable á los españoles. ¡Ofrezco no perdonar medio alguno de exterminarlos!».[24] Según Feliciano Montenegro Colón, la matanza fue una represalia por la derrota en Charayave y las masacres de prisioneros ocurridas en La Guaira.[23]
Se menciona el caso del canario Bartolomé Trujillo, quien entregó a su hijo de catorce años a Rosete para que lo ejecutara por ser patriota, pero el capitán realista perdonó al joven, quien huyó a las montañas. Cuando Ribas reconquistó el pueblo, el muchacho se incorporó a los carabineros de su división.[28] También se menciona que entre los baúles de los realistas, los hombres de Ribas encontraron una carimba con forma de P, que se cree era para marcar a los prisioneros patriotas[12] como señal de oprobio.[16]