Monocitosis

aumento del número de monocitos circulantes en la sangre From Wikipedia, the free encyclopedia

La monocitosis es el aumento del número de monocitos circulantes en la sangre.[1] Los monocitos son un tipo de glóbulo blanco producidos en la médula ósea que forman parte de la inmunidad innata, patrullando continuamente el organismo para detectar y combatir infecciones, y ayudando a eliminar tejidos dañados y células cancerosas.[2][3] Tras circular en la sangre durante unas horas, los monocitos migran a los tejidos (como bazo, hígado, pulmones y médula ósea), donde maduran hasta convertirse en macrófagos.[2]

Diagnóstico Hemograma completo
Tratamiento Dependiente de la causa subyacente
Datos rápidos Especialidad, Diagnóstico ...
Monocitosis
Especialidad Hematología
Diagnóstico Hemograma completo
Tratamiento Dependiente de la causa subyacente
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En los seres humanos, el recuento normal de monocitos oscila entre el 1% y el 10% de los leucocitos totales, o entre 200 y 800 células por microlitro (0,2 a 0,8 × 10⁹/L).[2][3] La monocitosis se define generalmente como un aumento sostenido en el recuento absoluto de monocitos por encima de 800-1000/μL (0,8-1,0 × 10⁹/L), o un porcentaje superior al 10% del total de leucocitos.[4][3]

Aunque a veces se ha denominado «mononucleosis»,[5] este término suele reservarse específicamente para la mononucleosis infecciosa.

La monocitosis no suele causar síntomas por sí misma; sin embargo, la afección subyacente que la provoca puede manifestarse con diversas sintomatologías.[2][4]

Causas

La monocitosis suele ocurrir en contextos de inflamación aguda o crónica como respuesta del organismo a diversas agresiones.[3] Las enfermedades y condiciones que pueden producir este estado inflamatorio incluyen:

En contextos de inflamación extrema, como en casos de sepsis, la monocitosis puede contribuir al daño tisular al aumentar la activación de la respuesta inmunitaria y dificultar la resolución de la inflamación.[10]

Diagnóstico

El diagnóstico de monocitosis se realiza mediante un hemograma completo que muestra:[2][4]

  • Un recuento absoluto de monocitos superior a 0,8 × 10³/μL (800/μL) o 1,0 × 10³/μL (1000/μL), según la referencia utilizada.[4][3]
  • Un porcentaje de monocitos superior al 10 % del total de leucocitos.[11]

Dado que la monocitosis no produce síntomas específicos, a menudo se descubre incidentalmente durante análisis de rutina o al investigar otras condiciones.[3] Para determinar la causa subyacente, pueden ser necesarias pruebas adicionales como:[4][3]

  • Frotis sanguíneo para examinar la morfología celular.
  • Hemocultivo o coprocultivo para identificar infecciones.
  • Proteína C reactiva para detectar inflamación sistémica.
  • Pruebas de PCR para identificar patógenos específicos.
  • Factor reumatoide u otros autoanticuerpos para evaluar autoinmunidad.
  • Biopsia de médula ósea en casos de sospecha de neoplasias hematológicas o trastornos medulares.[4]

Tratamiento

El tratamiento de la monocitosis depende exclusivamente de la causa subyacente. No existe un tratamiento específico para la monocitosis en sí, sino que se debe abordar la enfermedad que la provoca.[2][4] Algunos ejemplos:[3]

Durante el tratamiento, pueden realizarse hemogramas de control periódicos para monitorizar la eficacia terapéutica.[3]

Véase también

Referencias

Bibliografía adicional

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