Muerte de Getúlio Vargas
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La muerte de Getúlio Vargas, el entonces 17.º presidente de Brasil, ocurrió el 24 de agosto de 1954, cuando él mismo se suicidó con el disparo de un revólver calibre 32 en el corazón en su propia habitación del Palacio de Catete, en la ciudad de Río de Janeiro, entonces capital federal de Brasil. La muerte de Vargas se dio en un momento de gran inestabilidad política en el país.[1]
| Muerte de Getúlio Vargas | ||
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| Parte de Segundo gobierno de Getúlio Vargas | ||
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Vargas se suicidó disparándose en el corazón el 24 de agosto de 1954. El pijama que vestía y el revólver que usó están expuestos en el Museo de la República, en Río de Janeiro. | ||
| Localización | ||
| País |
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| Estado |
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| Municipio |
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| Lugar | Palacio de Catete | |
| Datos generales | ||
| Tipo | Suicidio | |
| Ámbito | Nacional | |
| Histórico | ||
| Fecha de inicio | 24 de agosto de 1954 | |
| Desenlace | ||
| Muertos | Getúlio Vargas | |
| Resultado | Asunción de Café Filho a la presidencia de Brasil. | |
El presidente, que había retornado al poder en 1951 luego de un periodo de exilio, enfrentaba una fuerte oposición y acusaciones de corrupción durante su segundo gobierno, luego del proceso de "impeachment" desarrollado en junio de ese mismo año y que fuera rechazado por la cámara de diputados, y el atentado de la rúa Tonelero, ocurrido el 5 de agosto en el que se intentó matar a su principal adversario, el periodista Carlos Lacerda.[2][3]
Luego del anuncio de la muerte del presidente, hubo una gran conmoción nacional que incluyó ataques a sedes de periódicos y la necesidad de que Carlos Lacerda saliera del país.[2]
La muerte de Vargas marcó profundamente la historia de Brasil, dejando un legado complejo y controvertido. El presidente es considerado por muchos como un nacionalista que promovió el desarrollo industrial del país y la defensa de los derechos de los trabajadores. Mientras tanto, su gobierno también estuvo marcado por el autoritarismo y la represión, especialmente durante el Estado Novo.[4]
Contexto histórico
Carlos Lacerda, uno de los principales opositores del gobierno de Getúlio Vargas, inició su campaña para diputado federal. Como había sido amenazado de muerte algunas veces, un grupo de simpatizantes, oficiales de la Fuerza Aérea, decidió servirle de seguridad durante los comicios. Después de uno de ellos, realizado en la noche del 4 de agosto de 1954, en el patio del Colegio São José, el periodista regresó a su casa acompañado de su hijo Sérgio, de quince años, en el automóvil del mayor-aviador Rubens Florentino Vaz.[5]
Al llegar a la rúa Tonelero, los tres salieron del vehículo y, al despedirse, una persona surgió de las sombras y disparó varios tiros. El mayor, desarmado, intentó defenderse pero fue alcanzado en el pecho. Mientras tanto, Lacerda llevó a su hijo para el garaje del edificio y regresó disparando contra el agresor, que huyó en un taxi. Un guardia municipal que estaba en las cercanías, Sálvio Romero, oyó los disparos y, al acudir a ver lo que estaba pasando, también fue alcanzado por un tiro pero llegó a anotar la placa del vehículo fugitivo.[5]
Manifiesto de los Generales
El "Manifiesto de los Generales", del 22 de agosto de 1954, pidió la renuncia de Getúlio. Fue firmado por 19 generales del ejército, entre ellos, Castelo Branco, Juarez Távora y Henrique Lott y decía: "Los abajo firmantes, oficiales generales del Ejército ... solidarizandose con el pensamiento de los camaradas de la Fuerza Aérea y de la Marina, declaran juzgar, como el mejor camino para tranquilizar al pueblo y mantener unidas a las fuerzas armadas, la renuncia del actual presidente de la República, procesando su sustitución de acuerdo con los preceptos constitucionales".[6]
Licenciamento y última reunión ministerial
Poco después de su última reunión ministerial, en la cual fue aconsejado por ministros a tomar una licencia del cargo de presidente,[7] Getúlio registró en su agenda de compromisos, en la página del 23 de agosto de 1954, lunes: "Ya que el ministerio no llegó a una conclusión, voy a decidir: determino que los ministros militares mantengan el orden público. Si la orden fuera mantenida, entraré en licencia. En caso contrario, los revoltosos encontrarán aquí mi cadáver".[8]
Getúlio acordó en licenciarse bajo condiciones, que constaban en nota oficial de la presidencia de la República divulgada esa madrugada: "Deliberó el Presidente Getúlio Vargas ... entrar en licencia, desde que se mantenga el orden y los poderes constituidos ..., en caso contrario, persistirá incansable en el propósito de defender sus prerrogativas constitucionales con sacrificio, si es necesario, de su propia vida".[9]
Getúlio, al final de la reunión ministerioa, firmó un papel, que los ministros no sabían qué era, ni se atrevieron a preguntar.[10] Finalizada la reunión de ministros, subió la escalera para ir a su apartamento. Se volteó y se despidió del ministro de Justicia Tancredo Neves, dándole un lapicero Parker 51 de oro y dijo: "¡Para el amigo cierto de las horas inciertas!".[10]
Suicidio

En la mañana del día 24, a las 8:30 a. m., se oyó un disparo. Los familiares encontraron a Getúlio agonizante, el cuerpo sobre la cama, la herida de la bala poco encima del monograma "GV" bordado en su pijama.[7][1]
Además de familiares y funcionarios del Palacio de Catete, poco después llegaron aliados del presidente, principalmente, Tancredo Neves y Oswaldo Aranha.
Getúlio Vargas, que enfrentaba una investigación policial militar dirigido por la oposición y por la "República de Galeão",[11] escogió la noche de San Bartolomé para su muerte.
Tancredo le contó a Carlos Heitor Cony el 3 de agosto de 1984 cómo fueron los últimos minutos de Getúlio. La declaración de Tancredo se publicó en la Revista Manchete del 1 de septiembre de 1984:[12]
Por volta das sete e meia, oito horas da manhã, ouviu-se o estampido seco. Desceu o elevador, às pressas, o Coronel Dornelles, um dos oficiais de serviço na presidência. Nós subimos apressadamente para o quarto onde o presidente se achava. Os primeiros a entrar foram o General Caiado, Dona Darci, Alzira, Lutero e eu. Encontramos o presidente de pijama, como meio corpo para fora da cama, o coração ferido e dele saindo sangue aos borbotões. Alzira de um lado, eu do outro, ajeitamos o presidente no leito, procuramos estancar o sangue, sem conseguir. Ele ainda estava vivo. Havia mais pessoas no quarto quando ele lançou um olhar circunvagante e deteve os olhos na Alzira. Parou, deu a impressão de experimentar uma grande emoção. Neste momento, ele morre. Foi uma cena desoladora. Todos nós ficamos profundamente compungidos; esse desfecho não estava na nossa previsão. O presidente em momento nenhum demonstrou qualquer traço de emoção, nunca perdeu o seu autodomínio, jamais perdeu sua imperturbável dignidade, de maneira que foi um trágico desfecho, que surpreendeu a todos e nos deixou arrasados.Alrededor de las siete y media, ocho horas de la mañana, se oyó el estampido seco. Bajó el elevador, apurado, el Coronel Dornelles, uno de los oficiales de servicio de la presidencia. Subimos apresuradamente para el cuarto donde el presidente se hallaba. Los primeros en entrar fuimos el General Caiado, Doña Darci, Alizar, Lutero y yo. Encontramos al presidente en pijama, como medio cuerpo fuera de la cama, el corazón herido y sangrando a borbotones. Alzira de un lado y yo del otro acomodamos al presidente en su lecho, procuramos evitar el sangrado, sin conseguirlo. Él aún estaba vivo. Había otras personas en el cuarto cuando él lanzó una mirada alrededor y detuvo los ojos en Alzira. Paró, dió la impresión de experimentar una gran emoción. En ese momento, murió. Fue una escena desoladora. Todos quedamos profundamente compungidos; este infortunio no estaba en nuestra previsión. El presidente en ningún momento demostró cualquier rastro de emoción, nunca perdió su autodominio, jamás perdió su imperturbable dignidad, de manera que fue un trágico infortunio, que sorprendió a todos y nos dejó arrasados.
Carta-testamento
Una versión manuscrita de la carta-testamento, firmada al final de la última reunión ministerial, fue divulgada al público recién en 1967 por Alzira Vargas en la Revista O Cruzeiro, en un intento de desacreditar las críticas de Carlos Lacerda, que no creía que tal carta manuscrita existiese. En esta carta, Getúlio explica su gesto:[13][14]
Deixo à sanha de meus inimigos, o legado de minha morte. Levo o pesar de não ter podido fazer, por este bom e generoso povo brasileiro, e principalmente pelos mais necessitados, todo o bem que pretendia.
A mentira, a calúnia, as mais torpes invencionices foram geradas pela malignidade de rancorosos e gratuitos inimigos, numa publicidade dirigida, sistemática e escandalosa.
Acrescente-se na fraqueza dos amigos que não defenderam, nas posições que ocupavam, à felonia de hipócritas e traidores a quem beneficiei com honras e mercês, à insensibilidade moral de sicários que entreguei à Justiça, contribuindo todos para criar um falso ambiente na opinião pública do país contra a minha pessoa.
Se a simples renúncia ao posto a que fui levado pelo sufrágio do povo me permitisse viver esquecido e tranquilo no chão da pátria, de bom grado renunciaria. Mas tal renúncia daria apenas ensejo para, com mais fúria, perseguirem-me e humilharem-me. Querem destruir-me a qualquer preço. Tornei-me perigoso aos poderosos do dia e às castas privilegiadas.
Velho e cansado, preferi ir prestar contas ao Senhor, não dos crimes que não cometi, mas de poderosos interesses que contrariei, ora porque se opunham aos próprios interesses nacionais, ora porque exploravam, impiedosamente, aos pobres e aos humildes. Só Deus sabe das minhas amarguras e sofrimentos. Que o sangue dum inocente sirva para aplacar a ira dos fariseus.
Agradeço aos que de perto ou de longe me trouxeram o conforto de sua amizade. A resposta do povo virá mais tarde...
Getúlio VargasDejo a merced de mis enemigos el legado de mi muerte. Me llevo el pesar de no haber podido hacer, por este buen y generoso pueblo brasileño, y sobre todo por los más necesitados, todo el bien que pretendía.
La mentira, la calumnia y las invenciones más torpes fueron fruto de la malicia de enemigos rencorosos y sin motivo, en una campaña publicitaria dirigida, sistemática y escandalosa.
A ello se suma la debilidad de los amigos que no me defendieron desde los cargos que ocupaban, la traición de hipócritas y traidores a quienes beneficié con honores y favores, y la insensibilidad moral de sicarios a quienes entregué a la Justicia, contribuyendo todos a crear un falso ambiente en la opinión pública del país en mi contra.
Si la simple renuncia al cargo al que me llevó el voto del pueblo me permitiera vivir olvidado y tranquilo en mi patria, renunciaría de buen grado. Pero tal renuncia solo daría pie a que, con mayor furia, me persiguieran y humillaran. Quieren destruirme a cualquier precio. Me he vuelto peligroso para los poderosos de hoy y para las castas privilegiadas.
Viejo y cansado, he preferido ir a rendir cuentas ante el Señor, no por los crímenes que no cometí, sino por los poderosos intereses a los que me opuse, ora porque se oponían a los propios intereses nacionales, ora porque explotaban, sin piedad, a los pobres y a los humildes. Solo Dios conoce mis amarguras y sufrimientos. Que la sangre de un inocente sirva para apaciguar la ira de los fariseos.
Agradezco a quienes, desde cerca o desde lejos, me han brindado el consuelo de su amistad. La respuesta del pueblo llegará más tarde...
Getúlio Vargas
Enterro

Con gran conmoción popular en las calles, su cadáver fue trasladado para ser enterrado en su tierra natal. La familia de Getúlio se negó a aceptar que un avión de la Fuerza Aérea transportase el cuerpo hasta Río Grande del Sur.[15] La familia también se negó a los homenajes oficiales que el nuevo gobierno de Café Filho quería prestar al expresidente fallecido. Getúlio dejó dos notas de suicidio, una manuscrita y otra mecanografiada, las que recibieron el nombre de carta-testamento.[13]
Una versión mecanografiada, redactada en tres ejemplares y más extensa de esta carta-testamento, fue leída con gran emoción por João Goulart en el funeral de Getúlio en São Borja. Es en esta versión mecanografiada donde aparece la frase "Salgo de la vida para entrar en la historia". Esta versión mecanografiada de la carta-testamento sigue siendo objeto de debate sobre su autenticidad. Llama mucho la atención en ella la frase en castellano: «Si queda desamparado».[14]
Así, tanto en vida como en la muerte, Getúlio fue motivo de polémica. También hizo un emocionado discurso en su entierro, su amigo y aliado de mucho tiempo Osvaldo Aranha que dijo: "Nosotros, tus amigos, continuaremos, luego de tu muerte, más fieles que en vida: queremos lo que tú siempre quisiste para este país. ¡Queremos el orden, la paz, el amor para los brasileños!".[16]
Osvaldo Aranha, que tantas veces se enemistó y amistó con Getúlio, añadió: "Cuando, hace veinte y tantos años, asumiste el gobierno de este país, Brasil era una tierra detenida, donde todo era natural y simple; no conocía ni el progreso, ni las leyes de solidaridad entre las clases, no conocía las grandes iniciativas, no se conocía el Brasil. Tu entreabriste para el Brasil la conciencia de las cosas, la realidad de los problemas, la perspectiva de nuestros destinos".[16]
Al día siguiente del suicidio, millares de personas salieron a las calles para brindar un último adiós al "Padre de los pobres" conmocionadas con lo que oyeron en las noticias de la radio más popular de la época, el Repórter Esso. Mientras tanto, retratos de Getúlio eran distribuidos para el pueblo durante el día. Carlos Lacerda tuvo que huir del país, con miedo a una persecución popular.[17][18]
En el cincuenta aniversario de su muerte, en el 2004, los restos mortales de Getúlio fueron trasladados para un monumento en el centro de su ciudad natal, São Borja.[19]
Consequências

La presidencia de la República fue asumida, el 24 de agosto, por el vicepresidente potiguar Café Filho, opositor a Getúlio, quien nombró un nuevo equipo de ministros y dio una nueva orientación al gobierno.[20]
Hay quien dice que el suicidio de Getúlio Vargas alejó el peligro de un golpe militar que pretendía deponerlo. El pretendido golpe de Estado se convirtió, entonces, en innecesario ya que asumió el poder un político conservador.[21] El golpe militar llegó, de todas maneras, en 1964 y fue realizado, esencialmente, en el lado militar por extenientes de 1930.
Jarbas Passarinho relató que cuando era un "joven mayor recién promovido" había sido captado "succionado" para campañas por civiles incluyendo a Carlos Lacerda y dijo haber sido alentado a deponer a Getúlio el día anterior a su suicidio.[22]
El suicidio de Getúlio hizo que pasase de la condición de acusado a la de víctima. Esto habría preservado la popularidad del laborismo y del PTB e impedido que Café Filho, sucesor de Getúlio, debido a la falta de un clima político propicio, llevara a cabo una investigación en profundidad sobre las posibles irregularidades de su último gobierno.[23]
Y, por último, el clima de conmoción popular por la muerte de Getúlio habría facilitado la elección de Juscelino Kubitschek a la presidencia y la de João Goulart como vicepresidente en las 1955, derrotando a la UDN, adversaria de Getúlio. JK y João Goulart son considerados, por algunos, como dos de los "herederos políticos" de Getúlio.[6]
Representación en la cultura popular
Años después, en 1962, en la 6° pista del disco LP: Saudades de Passo Fundo, Teixeirinha homenajeó al presidente gaúcho Getúlio Vargas, con la pista de nombre: "24 de agosto", recordando el impacto popular que fue la muerte repentina del entonces presidente de Brasil.
Películas
- O País dos Tenentes (1987).
- Getúlio (2014).
- Getúlio Vargas, bajo la dirección de Sylvio Back, en 1980;
- Getúlio Vargas, en 1974, bajo la dirección de Ana Carolina;
- O Mundo em que Getúlio viveu, en 1963, dirigido por Jorge Ileli.
Series
- Agosto (1993)
Libros
- Agosto de Rubem Fonseca (1990)