Museo Nacional de Antropología (España)
museo de Madrid (España)
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El Museo Nacional de Antropología es un Museo Nacional español con sede en Madrid, en el número 68 de la calle Alfonso XII. Es el primer museo antropológico que se creó en España,[4] y está dedicado a ofrecer una visión global distintas culturas existentes en el planeta, con colecciones que cubren los cinco continentes.
| Museo Nacional de Antropología | ||
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Bien de interés cultural (9 de marzo de 1962, RI-51-0001384) | ||
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Vista general. | ||
| Ubicación | ||
| País | España | |
| División | Comunidad de Madrid | |
| Localidad | Madrid | |
| Ubicación | Madrid | |
| Dirección | Calle Alfonso XII, 68 (Retiro) | |
| Coordenadas | 40°24′28″N 3°41′20″O | |
| Tipo de museo y colecciones | ||
| Tipo | Museo nacional y Museo etnográfico | |
| Colecciones | Antropología física, social y cultural | |
| N.º de obras | >21 000[1] | |
| Superficie |
990 m² (exposición permanente) 107 m² (exposiciones temporales)[2] | |
| Historia y gestión | ||
| Creación | 1875 | |
| Inauguración | 29 de abril de 1875 | |
| Director | Patricia Alonso Pajuelo (desde abril de 2026) | |
| Información del edificio | ||
| Construcción | 1873–1875 | |
| Arquitecto | Francisco de Cubas | |
| Información para visitantes | ||
| Visitantes | 87 679 (2025)[3] | |
| Metro |
Atocha Renfe | |
| Horario |
De martes a sábado de 9:30 a 20:00 Domingos y festivos de 10:00 a 15:00 | |
| Teléfono | 91 539 59 95 | |
| Mapas y planos | ||
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Geolocalización del museo | ||
| Sitio web oficial | ||
Fue inaugurado el 29 de abril de 1875 por el rey Alfonso XII, con el nombre oficial de «Museo Anatómico» (tal y como indica en latín la placa conmemorativa, conservada en el segundo piso),[5] aunque popularmente sería conocido como Museo Antropológico, por ser el título que figuraba sobre la puerta de acceso.[6]
El museo es de titularidad estatal y de gestión directa del Ministerio de Cultura (o equivalente). Orgánicamente depende de la Dirección General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, en concreto de la Subdirección General de Museos Estatales.
Historia
El museo tuvo su origen en la iniciativa del médico Pedro González de Velasco (1815–1882), quien impulsó la creación de una institución destinada a albergar de forma permanente sus colecciones científicas y anatómicas, siguiendo el modelo del Museo Británico de Londres. Tras su muerte, el Estado compró a su viuda en 1887 el edificio y las colecciones (aunque los contactos ya se habían iniciado en vida del doctor), a las que luego se fueron añadiendo muchas otras, fruto de expediciones, viajes, donaciones, compras, etc. Tiene calificación de Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en virtud del Decreto 474/1962, de 1 de marzo (BOE de 9 de marzo),[7] mediante el que determinados museos fueron declarados monumentos histórico-artísticos.[8]

Desde su inauguración el 29 de abril de 1875 como Museo Anatómico, la institución experimentó algunos cambios de nombre y de titularidad. Tras la muerte del fundador, el edificio el edificio quedó adscrito al Museo Nacional de Ciencias Naturales.[nota 1] Esta sección había sido creada el 1 de octubre de 1883 con las piezas de esta naturaleza que había en el MNCN, procedentes de viajes y expediciones científicas de finales del siglo XIX, en especial de la Comisión científica del Pacífico. En 1910, mediante Real Orden de 27 de mayo, fue escindida del Museo Nacional de Ciencias Naturales, constituyéndose con ella un museo independiente que conservó su denominación, el Museo Nacional de Antropología, Etnografía y Prehistoria.[9]
Los cambios políticos acaecidos en España tras la Guerra Civil trajeron aparejados también cambios intelectuales y científicos que tuvieron sus consecuencias en el Museo Nacional de Antropología, que pasó a llamarse en 1940 Museo Nacional de Etnología. En 1941 fue puesto bajo la dependencia del Instituto Bernardino de Sahagún de Antropología y Etnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, situación que perduraría hasta 1952, en que el museo se independizó, aunque hasta 1962 siguió sirviendo de sede de la dirección y la sección de Madrid del instituto.[10] El cambio de denominación manifestaba una variación en la orientación del museo. Si en sus orígenes primó el estudio del hombre en su aspecto físico, la antropología física, a partir de ese momento pasó a centrarse en la antropología social y cultural, en las colecciones de objetos etnográficos. Además se desprendió de los fondos que tenía de arqueología y prehistoria, que fueron traspasados al Museo Arqueológico Nacional. Ese nombre se mantuvo hasta 1993, cuando recuperó la antigua denominación de Museo Nacional de Antropología mediante Real Decreto 684/1993 de 7 de mayo, que fusionó bajo ese nombre al Museo Nacional de Etnología y al Museo del Pueblo Español, aunque ambas instituciones siguieron funcionando independientemente con dos sedes distintas, la segunda en el edificio del antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo, en la Ciudad Universitaria. Esta situación se mantuvo hasta 2004 cuando se creó el Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico (CIPE), al cual se asignaron las colecciones del Museo del Pueblo Español y se separaron así las dos instituciones, creándose dos museos independientes.[11]
Sede

El edificio fue diseñado y construido entre 1873 y 1875 por Francisco de Cubas, para servir a la vez como residencia y museo del doctor Velasco, que invirtió en él todos sus ahorros. En la actualidad cuenta con tres plantas, la baja dedicada a Asia (Filipinas y religiones orientales) y exposiciones temporales, la primera a África y la segunda a América.
Originalmente el inicio de la escalinata estaba flanqueado a cada lado por sendas estatuas sedentes, una de Miguel Servet, obra de Elías Martín, y la otra de Francisco Valles (el Divino Valles), de Ramón Subirat i Codorniu, pero ambas fueron retiradas en la reforma sufrida por el edificio en la década de 1940.[12]
Colecciones

Las colecciones del Museo Nacional de Antropología tienen su origen en las reunidas por el doctor Pedro González de Velasco, a las que posteriormente se han ido incorporando fondos procedentes de donaciones, compras, viajes, expediciones, trabajos de campo y reordenaciones de colecciones entre museos estatales. En la actualidad, las colecciones comprenden casi 29 000 fondos museográficos, distribuidos en los cinco continentes. El desglose aproximado por áreas es el siguiente: África (alrededor de 4400 piezas), América (3000), Antropología Física (4600), Asia (5500), Europa (2500), Oceanía (500) y materiales gráficos y fotográficos (8400). Los fondos de Prehistoria fueron asignados de forma definitiva al Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira. De la totalidad de las colecciones, se expone aproximadamente un 4 % en las salas de exposición permanente.[1][13]
Antropología Física
La colección de Antropología Física del Museo Nacional de Antropología está compuesta por 4692 números de inventario, en su mayoría correspondientes a restos humanos (4378). Su formación se concentra en las primeras etapas históricas del museo, desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, en un contexto en el que la institución fue concebida por su fundador, el doctor Pedro González Velasco, como un museo de anatomía. En ese momento, la distinción entre la antropología física —hoy integrada en el ámbito de las ciencias biológicas— y la antropología social y cultural —actualmente adscrita a las ciencias sociales— no estaba claramente definida. El propio Velasco reunió una importante colección vinculada a la medicina, la antropología física y la teratología, parte de la cual se conserva actualmente en otras instituciones museísticas. Su gabinete anatómico constituyó el núcleo inicial del futuro museo.[14]
El origen de la colección se sitúa en la colección de 500 cráneos reunida por el doctor Velasco, mayoritariamente de procedencia española. Posteriormente, el conjunto se amplió con restos humanos procedentes, entre otros, de la sección de Anatomía Comparada del Museo de Ciencias Naturales y de diversas expediciones científicas, que aportaron no solo objetos etnográficos, sino también restos humanos. La mayor parte de estos materiales corresponde a restos óseos, especialmente material osteológico individual, y de forma predominante cráneos. Una proporción significativa del conjunto presenta procedencia desconocida, circunstancia relacionada con los criterios de documentación y registro propios del momento en que fueron incorporados. Entre los restos humanos cuya procedencia se conoce, predominan los de origen español, seguidos por los procedentes de Filipinas, y se documentan materiales de Europa, Asia, América, África y Oceanía.[14]
Dentro de los restos humanos de procedencia conocida destacan los cráneos deformados de Perú y Bolivia, traídos por la Comisión Científica del Pacífico (1862–1866), así como cráneos de origen prehistórico, como los procedentes del yacimiento magdaleniense de Tisuco. La colección incluye también algunos esqueletos humanos completos, entre los que sobresale el de Agustín Luengo Capilla, conocido como el “Gigante Extremeño”, así como seis personas momificadas americanas, cinco de ellas de procedencia atacameña lickanantay.[15] Hasta 2015 formó parte de la colección una persona momificada guanche, procedente del Real Gabinete de Historia Natural, que fue asignada mediante orden ministerial al Museo Arqueológico Nacional. Otro conjunto relevante se incorporó tras la Exposición General de las Islas Filipinas, Carolinas y Marianas de 1887, durante la cual se exhibieron numerosos cráneos procedentes de Filipinas, las Islas Marianas y las Carolinas, que posteriormente pasaron a integrarse en los fondos del museo. Entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, una parte significativa de los ingresos correspondió a cráneos procedentes de excavaciones arqueológicas y de cementerios. La colección incluye asimismo restos óseos de animales, como los cráneos donados por Amado Ossorio en 1915.[14]
Junto a los restos humanos, la colección de Antropología Física conserva un importante conjunto de vaciados de escayola, entre los que destacan cerca de un centenar de bustos realizados y coleccionados durante el siglo XIX. Estos bustos se vinculan al desarrollo de disciplinas como la frenología y, posteriormente, a corrientes de la denominada ciencia racial, en el contexto de las expediciones militares y científicas del siglo XIX, en las que participaron especialistas encargados de su producción. Este tipo de representación, inicialmente asociada a figuras individuales destacadas, pasó a emplearse para la caracterización tipológica de distintos pueblos o grupos humanos y se difundió en museos de ciencias naturales y antropología. En el Museo Nacional de Antropología, esta colección se constituyó a partir de 1892 gracias a Diego Ripoche, quien realizó copias de los bustos conservados en el Museo de Historia Natural de París. En 1906, Manuel Antón adquirió al Museum für Völkerkunde de Berlín, a través de la administración de los Museos Reales (Koniglichen Museen), una colección de mascarillas mortuorias realizadas directamente sobre el cadáver de los individuos. Dentro de la colección de vaciados también hay varias figuras de talla natural. La colección se completa con bustos no antropológicos, varios objetos de instrumental científico, muestrarios vegetales y la placa alusiva al Laboratorio de investigaciones biológicas del Doctor Cajal.[14]
Aunque desde 1940 la colección de Antropología Física ha perdido una importante presencia en la exposición permanente hasta el año 2022 algunos de los objetos y restos humanos podían verse en la sala de orígenes del museo que fue desmantelada tras la publicación de la Carta de compromiso sobre el tratamiento de restos humanos.[15] En los últimos años, se ha producido un cambio en la consideración de los restos humanos en los museos. Su estatus dentro de las colecciones es único, ya que no son simples bienes culturales, son los restos de una persona fallecida y deben ser tratados con dignidad y respeto. Por eso en el Museo Nacional de Antropología en 2022 se publicó la carta de compromiso con el objetivo de reconocer esta realidad y establecer una serie de compromisos relativos a su exposición, acceso, conservación, préstamo y adquisición.
Asia

La colección asiática del Museo Nacional de Antropología constituye uno de los conjuntos más amplios y diversos de la institución. Se formó a partir de las primeras colecciones reunidas por el doctor Pedro González de Velasco, de los fondos procedentes del Museo-Biblioteca de Ultramar y de posteriores incorporaciones realizadas a lo largo del siglo XX mediante adquisiciones, donaciones, trabajos de campo y reordenaciones de colecciones entre museos estatales. En conjunto, la colección abarca un amplio marco cronológico que se extiende desde el siglo IV de nuestra era hasta la actualidad, e incluye materiales procedentes de distintas regiones de Asia. Parte de estos fondos se exhibe en la planta baja del museo, donde históricamente se ha articulado la presentación de las colecciones asiáticas, organizadas tanto por ámbitos geográficos como por criterios temáticos vinculados a las creencias y prácticas culturales. La colección asiática se organiza en varios conjuntos regionales: Filipinas, Asia Oriental y Sudeste Asiático, Asia Meridional y Oriente Próximo[16].
Filipinas
La colección filipina del Museo Nacional de Antropología constituye uno de los conjuntos más amplios y antiguos de la institución dentro del ámbito asiático. Su origen se vincula directamente a la Exposición General de las Islas Filipinas, Carolinas y Marianas, celebrada en Madrid en 1887 en el Palacio de Cristal y el Palacio de la Minería —actual Palacio de Velázquez— del Parque del Retiro. En ese momento, la Capitanía General de Filipinas formaba parte de la Corona española, y este tipo de exposiciones respondía a una práctica habitual del siglo XIX, en la que se reconstruían poblados y se exhibían tanto objetos como personas procedentes de los territorios coloniales, con el objetivo de mostrar sus recursos, formas de vida y producciones materiales.[17]
Tras la clausura de la exposición se creó el Museo-Biblioteca de Ultramar, con sede en el Palacio de Velázquez, destinado a acoger exposiciones y fondos relacionados con los territorios ultramarinos. Una parte significativa de los objetos reunidos para la Exposición General de las Islas Filipinas, Carolinas y Marianas pasó a integrarse en este museo, donde permanecieron hasta su cierre en 1908. En ese momento, las colecciones etnológicas y de antropología física del Museo-Biblioteca de Ultramar fueron transferidas a la Sección de Antropología, Etnografía y Prehistoria del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Dos años más tarde, en 1910, dicha sección se escindió del Museo Nacional de Ciencias Naturales y se constituyó como institución independiente con la denominación de Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria, antecedente directo del actual Museo Nacional de Antropología. Los fondos procedentes del Museo-Biblioteca de Ultramar constituyen el núcleo principal de la colección filipina del museo. A partir de este conjunto inicial, la colección se fue consolidando y ampliando a lo largo del siglo XX mediante diversas incorporaciones, aunque sin alcanzar el volumen ni la relevancia de los ingresos iniciales. En la actualidad, la colección filipina está integrada por más de 3700 piezas (cifra pendiente de revisión), que abarcan una amplia variedad tipológica, incluyendo objetos de la vida cotidiana, indumentaria, adornos personales, utensilios domésticos, instrumentos musicales y piezas vinculadas a prácticas rituales y creencias.
Con el tiempo, este fondo se ha visto enriquecido mediante donaciones privadas y aportaciones de organismos públicos, entre las que destacan las realizadas por la Embajada de Filipinas en España y por la National Commission for Culture and the Arts (Comisión Nacional para la Cultura y las Artes), así como mediante la compra de algunas piezas que han permitido completar o matizar determinados ámbitos culturales representados.[18] Estas incorporaciones posteriores han contribuido a diversificar la colección, manteniendo como eje fundamental los fondos históricos procedentes del Museo-Biblioteca de Ultramar.
Asia Oriental y Sudeste Asiático (Extremo Oriente)
La colección de Asia Oriental y Sudeste Asiático del Museo Nacional de Antropología está integrada por más de 1100 piezas, procedentes de China, Japón, Indonesia, Tailandia, Camboya, Vietnam, Corea, Myanmar, la isla de Taiwán y Mongolia. Se trata de un conjunto formado a lo largo de un extenso periodo cronológico, cuyos orígenes se remontan a las primeras colecciones reunidas por el doctor Pedro González de Velasco y a los fondos procedentes del Museo-Biblioteca de Ultramar, y que se ha visto ampliado mediante adquisiciones, donaciones, trabajos de campo y reordenaciones de colecciones a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI.[19]
El núcleo inicial de la colección se formó a partir de las piezas de China y Japón reunidas por el doctor Velasco, entre las que destaca una serie de pinturas chinas de exportación, realizadas a la aguada sobre papel de médula de junco (Tetrapanax papyrifera o Aralia papyrifera), el mal llamado papel de arroz. A este primer conjunto se sumaron, tras la disolución del Museo-Biblioteca de Ultramar en 1908, diversas piezas procedentes de dicha institución, entre ellas objetos originarios no solo de la isla de Taiwán, sino también de China, incluyendo materiales tanto de población china como de grupos aborígenes taiwaneses (gaoshan), como los bunun y los atayal.[20] Asimismo, entre 1920 y 1922 se realizaron nuevas adquisiciones durante la etapa de Manuel Antón como director, entre las que se incluye la denominada colección Gibert.
Los objetos de la India proceden en su mayor parte de la colección del Museo Arqueológico Nacional, recibida en 1948, y entre ellos destaca el retablo de la diosa Durga. Adicionalmente, en 2015 se efectuó una ordenación de fondos entre ambos museos, y las piezas, indias y tibetanas, de la colección Rivière —reunida por el profesor universitario francés de arte oriental Jean Roger Rivière—,[nota 2] adquiridas en 1969 y 1970 y que inicialmente habían sido adscritas al MAN, pasaron al Museo de Antropología (veintidós ese mismo año y otras dos, no localizadas inicialmente, en 2022).[21] Aparte, en 1999 se adquirió al coleccionista José Luis Montilla un conjunto de noventa y cuatro piezas rituales hinduistas.[22]
Un incremento significativo de los fondos tuvo lugar a partir de la segunda mitad del siglo XX mediante diversas incorporaciones procedentes de otros museos estatales. Entre ellas destacan las piezas asignadas al Museo Nacional de Antropología desde el Museo Arqueológico Nacional, que incluían objetos de Indonesia, como un conjunto de divinidades hinduistas de la isla de Bali enviadas en 1856 a la Biblioteca Nacional por Otto van Rees, presidente de Batavia y director del Comité Supremo de Instrucción Pública de las Indias Orientales Neerlandesas, y que posteriormente pasaron al MAN tras su creación en 1867.[23] A este grupo de transferencias se sumó más adelante la colección Rivière, reunida por el profesor francés de arte oriental Jean Roger Rivière y adquirida entre 1969 y 1970, que fue finalmente asignada al Museo Nacional de Antropología tras una reordenación de fondos entre museos estatales.
La colección se vio notablemente ampliada en 1989 con la incorporación de la colección de Argimiro Santos Munsuri, compuesta por 238 piezas donadas por el propio coleccionista, a las que se añadieron posteriormente 34 obras adquiridas a su viuda. Este conjunto incluye armas, indumentaria y adornos personales, instrumentos musicales y objetos rituales procedentes, entre otros lugares, de China, Japón, Tíbet, Mongolia, Tailandia, Myanmar y Nepal. La importancia cuantitativa y cualitativa de esta incorporación motivó la creación de una plaza específica de conservador y la constitución del departamento de Asia, proceso que culminó el 2 de marzo de 1993 con la inauguración de la primera sala de exposición permanente dedicada íntegramente a este continente. En 1998 se adquirieron, además, otras treinta y seis piezas de la misma procedencia.[19]
La incorporación más importante tuvo lugar en 1989, con la donación realizada por Argimiro Santos Munsuri de doscientas veintiocho piezas, que incluían, entre otros objetos, armas, indumentaria y adorno personal, instrumentos musicales y objetos rituales,[24] procedentes, entre otros, de China, Tíbet, Japón, India, Birmania, Mongolia, Tailandia y Nepal. El fuerte aumento en los fondos orientales que supuso su entrada dio lugar a que la institución fuera dotada de una plaza de conservador propia para ellos y se constituyera el departamento de Asia,[25] proceso que culminó el 2 de marzo de 1993 con la inauguración de la primera sala de exposición permanente dedicada en su totalidad a dicho continente.[20] Además, en 1998 se compraron otras treinta y seis obras a su viuda.[26]A estas incorporaciones se suman las donaciones realizadas por organismos e instituciones, como la Embajada de la República Popular China, la Academia Japonesa de Arte Caligráfico y la Asociación Cultural Hispano-Indonesia Nusantara. También se cuenta con más de 90 piezas de los dayak, a los que se considera como la etnia originaria de la isla de Borneo, recolectadas en un trabajo de campo realizado en 1996 por el entonces conservador de la colección de Asia del museo, Francisco de Santos, organizado por la asociación cultural hispano-indonesia Nusantara y financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional y el Ministerio de Educación y Cultura.[27] El conjunto se completa con piezas procedentes de donaciones privadas, compras en subastas y a particulares, como las integradas en la colección Seipoldy, y con objetos depositados tras incautaciones realizadas por el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, entre los que se incluyen abanicos y mantones.[28]
Asia meridional
La colección de Asia Meridional del Museo Nacional de Antropología está compuesta por más de 400 piezas, procedentes fundamentalmente de la India y Afganistán, aunque también incluye objetos de Nepal, Pakistán y Sri Lanka. Se trata de un conjunto formado en su mayor parte a lo largo del siglo XX, cuya configuración responde principalmente a compras a particulares, complementadas por donaciones privadas, adquisiciones en subastas y reordenaciones de colecciones entre museos estatales.
Una parte significativa de los fondos procede de compras realizadas a coleccionistas privados, entre las que destacan las colecciones Montilla, Centeno y Seipoldy. Estas adquisiciones aportaron al museo un conjunto variado de objetos vinculados tanto a la vida cotidiana como a las prácticas rituales y religiosas, con una representación especialmente destacada del ámbito indio y afgano. A estas compras se sumaron, de manera más puntual, piezas adquiridas en subastas, que permitieron completar determinadas tipologías y áreas culturales presentes en la colección. El museo recibió asimismo donaciones privadas que contribuyeron a ampliar y diversificar los fondos de Asia Meridional, incorporando objetos de distinta naturaleza y procedencia. Estas donaciones se integraron en una colección ya consolidada, reforzando su carácter heterogéneo y su valor como testimonio material de diferentes contextos culturales del subcontinente indio y regiones adyacentes.[28]
Otro conjunto relevante de piezas ingresó mediante reordenaciones de colecciones en otros museos estatales, entre las que destacan los fondos procedentes del Museo Arqueológico Nacional que fueron asignados al Museo Nacional de Antropología. Estas transferencias incluyeron objetos de procedencia india y tibetana, entre ellos piezas pertenecientes a la colección Rivière, reunida por el profesor francés de arte oriental Jean Roger Rivière y adquirida entre 1969 y 1970, transferidas al Museo Nacional de Antropología en el marco de la redistribución de fondos entre museos estatales.
Dentro del ámbito afgano, la colección se vio notablemente ampliada con la incorporación de un importante conjunto procedente de la colección del etnólogo alemán Karl-Sieghard Seipoldy (1915-1985),[nota 3] adquirida en 1991. Las piezas afganas fueron recopiladas en 1972 en las zonas de Nūristān, Kabul y Herāt y comprenden objetos de ajuar doméstico, indumentaria, religiosos y de actividades agropecuarias.[20] Entre los fondos asiáticos que aportó esta colección se incluyen también piezas de Pakistán, China e India.[29] Su viuda y su hija habían ofrecido con anterioridad esta colección al Estado alemán, pero la oferta fue rechazada a causa de las dificultades financieras derivadas del proceso de reunificación. A través de unos contactos del Museo de Etnología de Hamburgo (Museum für Völkerkunde Hamburg, actualmente Museum am Rothenbaum – Kulturen und Künste der Welt) la ofrecieron entonces al MNA. En 1998 ingresó, donado por Patricio Ruedas, un ger mongol,[30] la vivienda desmontable de los nómadas, que estuvo montado durante varios años en la sala central. Y en 1999 una donación efectuada por el periodista e historiador Manuel Martorell proporcionó al museo más de un centenar de piezas del Kurdistán. En conjunto, la colección de Asia Meridional del Museo Nacional de Antropología refleja un proceso de formación basado principalmente en el mercado de coleccionismo y en la redistribución institucional de fondos, más que en expediciones sistemáticas o trabajos de campo prolongados. Este carácter condiciona tanto la composición como la distribución tipológica del conjunto, que ofrece una visión amplia, aunque desigual, de las culturas representadas en esta área geográfica.[31]
- El pescador de Sacag, 1875, obra del pintor filipino Félix Resurrección Hidalgo (depósito del Museo del Prado).
- Gorro de lana y cuentas de vidrio. Usado por los hombres musulmanes para cubrirse la cabeza como muestra de respeto y sumisión a Alá. Provincia de Nūristān, Afganistán.
Oriente próximo
La colección de Oriente Próximo del Museo Nacional de Antropología está compuesta por cerca de 200 objetos, procedentes en su mayoría de Kurdistán, aunque también incluye piezas originarias de Irán, Turquía, Líbano, Palestina, Siria y Arabia Saudí. Se trata de un conjunto formado principalmente a partir de donaciones, complementado por algunas compras a particulares y por la reordenación de colecciones procedentes de otros museos estatales. El núcleo principal de la colección se constituyó mediante donaciones privadas, entre las que destacan las realizadas por la Asociación Hispano-Kurda, por Argimiro Santos Munsuri y por otros particulares. Estas aportaciones reunieron un conjunto diverso de objetos vinculados a la vida cotidiana, la indumentaria, el adorno personal y las prácticas culturales de distintas comunidades de la región, con una representación especialmente significativa del ámbito kurdo. A este fondo se sumaron algunas compras realizadas a particulares, entre las que figuran adquisiciones efectuadas a Manuel Martínez de la Escalera y a Karl-Sieghard Seipoldy, que contribuyeron a ampliar la representación geográfica y tipológica del conjunto. Estas incorporaciones permitieron integrar piezas de distinta cronología y procedencia, reforzando el carácter heterogéneo de la colección.[28]
Asimismo, la colección de Oriente Próximo se vio incrementada mediante reordenaciones de colecciones en otros museos estatales, entre las que destacan las piezas procedentes del Museo Arqueológico Nacional que fueron asignadas al Museo Nacional de Antropología. Estas transferencias se inscriben en los procesos de redistribución de fondos entre instituciones museísticas del Estado, orientados a adecuar las colecciones a los perfiles científicos y temáticos de cada museo. En conjunto, la colección de Oriente Próximo refleja un proceso de formación marcado por la iniciativa privada y la cooperación institucional, más que por expediciones sistemáticas o campañas de adquisición continuadas. Su composición responde, por tanto, a dinámicas diversas de ingreso que han configurado un fondo de carácter desigual pero representativo de distintas áreas culturales de esta región.[28]
África

Los fondos más numerosos son los originarios de los antiguos territorios españoles en el continente: norte de Marruecos, África Occidental Española (Ifni, la zona sur del protectorado español de Marruecos -conocida como Cabo Juby- y el Sáhara español) y Guinea Ecuatorial, a los que se suman piezas de otras zonas procedentes de expediciones científicas y viajes realizados entre finales del siglo XIX y mediados del XX,[32] además de diversas compras y donaciones.
Las expediciones se realizaron con el objetivo de explorar los territorios asignados a España en la Conferencia de Berlín, así como de conocer la organización de las colonias de los otros países europeos. Destacan la llevada a cabo entre 1884 y 1886 por Amado Ossorio, que en 1915 donó los objetos recolectados al museo; la de Luis Sorela, entre 1887 y 1888, que recorrió la costa occidental del continente desde Senegal hasta Gabón (de esta expedición procede un importante conjunto de objetos del grupo yoruba); la de Valero Belenguer, entre 1890 y 1891, fuente de una buena cantidad de objetos de los bubi; y por último, la de Francisco Rodríguez de Terrazas: doscientas diecinueve piezas que recogió fueron adquiridas para el museo en 1958.[33]
En 1984 se recibieron los fondos etnográficos del suprimido Museo de África. Este museo fue muy efímero, puesto que fue creado mediante Orden de 10 de julio de 1946 (aunque no se inauguró hasta el 17 de julio de 1961), y en 1973 fue clausurado.[34] Dependía del Instituto de Estudios Africanos (I. d. E. A. o IDEA), constituido el año anterior de la creación del museo e integrado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y se ubicaba en un pabellón situado en la parte trasera del Palacio de Alcalá Galiano, en el número 5 del paseo de la Castellana,[35] sede en aquella época de la Dirección General de Plazas y Provincias Africanas[36] (hasta la independencia de Marruecos denominada Dirección General de Marruecos y Colonias); y actualmente del Ministerio del Interior. Contaba con colecciones de las zonas españolas y adyacentes: partes de África occidental como Guinea y Camerún, el Sáhara Occidental y Marruecos.[37]
Dentro de las compras destacan las sucesivas que se realizaron al naturalista (entomólogo) Manuel Martínez de la Escalera de objetos procedentes de Guinea Ecuatorial y Marruecos. Por otro lado, la colección Seipoldy aportó al departamento de África piezas de los bosquimanos y de los bambara. Adquisiciones recientes que han cubierto algunas de las muchas carencias en cuanto a culturas y tipologías son la de seis túnicas y cinco chalecos peul —fulani, fulbe—, en 2011;[38] la de veintinueve tocados, en 2013;[39] la de doce reposacabezas, en 2014;[40] y la de sesenta piezas procedentes de República Democrática del Congo y países adyacentes, en 2022.[41]
Entre las donaciones figuran las de Ignacio Bauer Landauer, miembro de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria, que realizó múltiples viajes a países africanos en los que recolectó una gran variedad de objetos etnográficos que entregó al museo en diversas donaciones (en 1926 le donó además tres cartas autógrafas de Charles Darwin),[42] la de Julio Caro Baroja en 1956, de piezas que había recopilado en sus viajes por el continente, y la de María Garzón en 2008, compuesta por un total de 298 objetos representativos de la vida cotidiana, las costumbres, el mundo de las creencias y las actividades lúdicas de distintos grupos étnicos de Liberia, Etiopía, Kenia y Sudán, que ayuda a completar las lagunas de la colección. Estas piezas habían sido reunidas por su padre, el médico Jesús Garzón Barriuso, durante los cinco años que fue director del Hospital General de Monrovia y los cinco que posteriormente permaneció en Adís Abeba trabajando para la Organización Mundial de la Salud. Además durante el tiempo que permaneció en Etiopía, su esposa, Joaquina Negrete, recopiló un importante conjunto de cruces coptas, que también fue incluido en la donación.
- Espantamoscas de pelo blanco de mono, empleado como símbolo de autoridad por la jerarquía de la Iglesia copta de Etiopía. Donación María Garzón.
- Botella de calabaza ecuatoguineana.
- Gul-la, botella. Cerámica árabe marroquí, siglo XX. La inscripción en el cuerpo dice «Dios es único. No hay más Dios que Alá». Donación Ignacio Bauer Landauer.
América
La cobertura de las distintas áreas culturales es muy desigual. Así, mientras Mesoamérica y el Área Amazónica aportan cada una más del 30 % del total de los fondos, hay dos áreas de las que en cambio no hay representación alguna: Sureste y Brasileña Oriental.[43] La política de adquisiciones intenta paliar estos desequilibrios, y así en los últimos años se ha conseguido al menos el ingreso de objetos de otras cinco áreas que tampoco estaban representadas hasta entonces: Costa del Noroeste, Meseta, Grandes Llanuras, California,[44] y Gran Cuenca.[45]
El grueso de la colección americana procede de la Comisión Científica del Pacífico, una expedición científica que partió en 1862 hacia las costas sudamericanas de este océano acompañando a una expedición militar. Esta expedición trajo a España una importante colección de historia natural y algunos objetos antropológicos como momias y cráneos y más de trescientos objetos etnográficos como armas, utensilios, adornos e indumentaria, pertenecientes a los grupos indígenas de la selva amazónica. No obstante, el MNA solamente posee una parte de los materiales aportados por dicha expedición, que se encuentran en la actualidad repartidos entre este museo, el de América y el de Ciencias Naturales.
Destacan algunas colecciones compradas por el Estado, como la del capitán Francisco Iglesias Brage (que realizó junto con el también capitán Ignacio Jiménez Martín el histórico vuelo del «Jesús del Gran Poder»), de unos 600 objetos procedentes de diversos grupos étnicos de Brasil, Colombia y Perú (1987), y la del antropólogo Fernando Álvarez Palacios, de objetos de los warao del Delta del Orinoco -Venezuela- (1985). En 1994 se recibieron cerca de 372 objetos y 52 fotografías de los purépecha de Michoacán (México), procedentes de un trabajo de campo realizado por Julio Alvar, donados por la Fundación Cultural Banesto.[46]
Entre los fondos de bellas artes sobresalen dos series de cuadros pintados al óleo, que hacen referencia a los mestizajes realizados en América durante el periodo virreinal (pintura de castas), procedentes de los actuales Perú y México. La primera, compuesta por veinte lienzos, atribuida a Cristóbal Lozano y taller, es de gran interés ya que es la única que existe en el mundo de este país (todas las demás se ejecutaron en el Virreinato de Nueva España).[9] Encargada por el virrey del Perú Manuel Amat, con el fin de que en Europa se conociesen los cruces raciales que había en el Virreinato, su primer destino fue el Real Gabinete de Historia Natural, del que posteriormente pasó al Museo Nacional de Ciencias Naturales y finalmente al MNA. La serie novohispana por su parte consta de dieciséis lienzos obra de José Joaquín Magón. La portó consigo a España el cardenal Francisco Antonio Lorenzana cuando abandonó el arzobispado de México para ponerse al frente de la archidiócesis de Toledo. Hacia 1788 o 1790 fueron donados a la Real Universidad de Toledo y tras su supresión pasaron al Instituto de Segunda Enseñanza «El Greco» de la ciudad. En 1899 fueron cedidos, a cambio de diversos objetos, a la Sección de Antropología, Etnología y Prehistoria del Museo de Ciencias Naturales.[47]
También es singular la colección de piezas de la sociedad secreta afrocubana de los ñáñigos, con objetos de los que, fuera del Museo Municipal de Guanabacoa, solo hay ejemplos en el MNA.[48] Asimismo destaca, por su excepcionalidad en España, la colección de objetos del rito vudú de Haití,[49] ingresada con la donación de Carlos Crespo Gil-Delgado, VI conde de Castillo Fiel. Otra colección reseñable es la de arte plumario amazónico, con 125 piezas,[50] de 16 grupos étnicos.[51]
- Mestizo. Mestiza. Mestiza. Pintura de castas del Virreinato del Perú, 1771-1776, atribuida a Cristóbal Lozano y taller. Obra perteneciente a una serie de veinte cuadros única en el mundo.
- Cuna de juguete y muñeca. La profusa decoración de estas cunas, idénticas a las reales, manifestaba la importancia que se daba a cada nueva vida. Indios de la Meseta (Estados Unidos/Canadá), 1850 (c.)-1920 (c.).
- Candelabro purépecha, México. Este tipo de cerámica en negro vidriada se conoce como «loza negra de difuntos», ya que estas piezas están destinadas a formar parte del altar de muertos. Donación Fundación Cultural Banesto.
Oceanía

(No expuesta). Las piezas de este continente suman alrededor de trescientas. La mayor parte son del siglo XIX, y originarias de las antiguas posesiones españolas en Micronesia: Palaos, el resto de las islas Carolinas y las islas Marianas.[52] Esta colección incluye una obra excepcional, un umete de dolerita del siglo XVIII procedente de Tahití. Este cuenco era utilizado para elaborar y tomar ceremonialmente kava, infusión obtenida a partir de la raíz del Piper methysticum que, además de por sus propiedades medicinales, se empleaba de manera ritual. Es la única pieza de este tipo que se conserva completa en el mundo.[nota 7][53]
Otras obras señaladas son una figura de pájaro y una máscara (tatanua), adquirida en 2005,[54] ambas de madera y del siglo XIX, que se usaban en la fiesta del Malanggan, de la isla de Nueva Irlanda (Papúa Nueva Guinea); y una caja de madera maorí (waka huia), de Nueva Zelanda, también del siglo XIX, comprada en 2007.[55] Los fondos de la colección también incluyen 54 objetos de los asmat de la isla de Nueva Guinea, adquiridos en 2007.[56]
Europa
(No expuesta). La colección europea del Museo Nacional de Antropología se fue conformando de manera gradual desde finales del siglo XIX, aunque su crecimiento más significativo tuvo lugar a partir de la década de 1990. Entre los primeros antecedentes documentados figura la presencia en el museo de una serie de reproducciones de pintaderas canarias —actualmente conservadas en el Museo Arqueológico Nacional—, así como el ingreso, durante la primera mitad del siglo XX, de algunas piezas de procedencia española, entre ellas varios instrumentos musicales de los siglos XVIII y XIX. A finales de los años sesenta se incorporó un conjunto de objetos recogidos mediante trabajo de campo en el Pirineo oscense, aunque este tipo de incremento basado en investigación etnográfica directa no tuvo continuidad sistemática. En 1988, con motivo de la exposición El vegetal domado, se adquirieron diversos ejemplos de cestería producidos en la Fábrica José Cerrón de Madrid, ampliando así los fondos vinculados a técnicas tradicionales y usos cotidianos.[57]
El aumento más relevante de la colección europea se produjo en los años noventa mediante el ingreso de dos conjuntos de gran volumen. El primero corresponde a la colección reunida por el etnólogo alemán Karl-Sieghard Seipoldy, compuesta por 1860 piezas procedentes de distintos países europeos. Predominan los objetos de uso doméstico —en muchos casos de fabricación industrial—, aunque también incluye herramientas relacionadas con actividades agrícolas y ganaderas, útiles de diversos oficios y un destacado conjunto de indumentaria, entre el que sobresalen las piezas de origen saami.[29]
La segunda gran incorporación de esa década fue la colección donada por Wulf Köpke, conservador del Museo Etnológico de Berlín, integrada por 355 objetos de uso cotidiano que permiten reconstruir diferentes estancias de una vivienda burguesa berlinesa de principios del siglo XX. Esta colección está formada principalmente por mobiliario, utensilios domésticos y objetos vinculados a la vida cotidiana urbana.[29] A estos fondos se sumaron posteriormente otros ingresos, entre los que se incluyen un conjunto de muñecos y muñecas procedentes de distintos países europeos, tres pipas del siglo XIX de Reino Unido y un lote de más de un centenar de piezas vinculadas a la actividad pesquera procedentes de Vegas del Condado (León), que contribuyen a diversificar tipológicamente la representación del ámbito europeo en el museo.
Fondos documentales
El Museo Nacional de Antropología conserva un amplio conjunto de fondos documentales vinculados a la historia de la institución, al desarrollo de la antropología en España y a la formación de sus colecciones. Estos fondos incluyen materiales gráficos, documentación de archivo y registros históricos generados tanto por la actividad científica como por la gestión museística desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.[58]
Materiales gráficos
La colección de materiales gráficos está compuesta principalmente por fondos fotográficos, aunque incluye también algunas estampas y otros documentos visuales. El conjunto fotográfico reúne negativos y positivos en diversas técnicas y formatos —como placas de vidrio, copias en papel albuminado o fotografías estereoscópicas— que documentan la relación entre la antropología y la fotografía desde los orígenes de esta disciplina .[58]
Entre los conjuntos más relevantes se encuentran las imágenes realizadas durante la Comisión Científica del Pacífico (1862-1866), así como las producidas con motivo de la Exposición General de las Islas Filipinas de 1887. También forman parte de estos fondos las fotografías asociadas a las exposiciones etnológicas vivas celebradas en España a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en las que participaron personas asante (1897) e inuit (1900), así como imágenes vinculadas a la antropología física, entre ellas las procedentes del Museo de Historia Natural de París.[58] Este conjunto incluye además más de 17 000 fichas correspondientes a la encuesta sobre costumbres españolas en torno al nacimiento, el matrimonio y la defunción realizada en 1901-1902 por la Sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo de Madrid. Estas fichas han sido digitalizadas y pueden consultarse a través de una plataforma en línea específica creada para tal fin.[59]
Archivo
El Archivo del Museo Nacional de Antropología está formado por documentación histórica y administrativa relacionada con la trayectoria del museo y la gestión de sus colecciones. Incluye catálogos de fondos procedentes de distintas expediciones y museos, como los vinculados a la expedición de Luis Sorela a Guinea Ecuatorial, al Museo-Biblioteca de Ultramar o al antiguo Museo de África. El archivo conserva asimismo libros de registro, antiguas fichas de inventario y otros documentos generados por la actividad científica, administrativa y expositiva del museo a lo largo de su historia, constituyendo una fuente fundamental para el estudio de la antropología, la museología y la historia institucional.[58]
Actividades
Para grupos escolares, el museo ofrece un programa de visitas dinamizadas que cubre todas las franjas de edad entre Educación Infantil y Bachillerato. Para el público adulto se ofrecen exposiciones temporales, artes escénicas (música, danza, teatro), ciclos de cine y cineforos, recorridos temáticos y visitas comentadas, conferencias y cursos, así como seminarios para profesionales. Además, hay talleres para los distintos grupos de público (niños y niñas, adolescentes, personas adultas y familias.[60]
Biblioteca
La biblioteca del Museo Nacional de Antropología alberga una amplia y relevante colección bibliográfica y documental dedicada a la antropología y al patrimonio cultural de los cinco continentes. Su fondo está compuesto por más de 20.000 volúmenes, entre monografías y folletos, además de 567 títulos de revistas. Cuenta asimismo con una sección especializada en museología y una valiosa colección de fondo antiguo. Ubicada en la segunda planta del museo, ofrece acceso libre a todas las personas interesadas en consultar sus colecciones bibliográficas.[61]
Dirección
- Patricia Alonso Pajuelo. Directora del Museo Nacional de Antropología desde 2026.
- Fernando Sáez Lara. Director del Museo Nacional de Antropología de 2013 a 2026.
- Pilar Romero de Tejada y Picatoste. Directora del Museo Nacional de Antropología de 1993 a 2012. Directora del Museo Nacional de Etnología de 1982 a 1993.
- Octavio Gil Farrés. Director del Museo Nacional de Etnología de 1970 a 1982.
- Claudio Esteva Fabregat. Director del Museo Nacional de Etnología de 1964 a 1968.
- Julio Caro Baroja. Según Pilar Romero de Tejada, Caro Baroja fue nombrado director del Museo Nacional de Etnología en 1964, se desconoce si llegó a tomar posesión del cargo.[62]
- José Tudela de la Orden. Director del Museo Nacional de Etnología de 1952 a 1964.
- José Pérez de Barradas. Director del Museo Nacional de Etnología de 1940 a 1952.
- José Royo Gómez. Nombrado director del Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria en 1937.
- Francisco de la Barras de Aragón. Director del Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria de 1929 a 1936. En 1939 fue nombrado de nuevo director provisional, pero al poco tiempo presentó su dimisión.[63]
- Manuel Antón y Ferrándiz. Director del Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria de 1911 a 1936. Jefe de la Sección de Antropología, Etnografía y Prehistoria del Museo de Historia Natural (hoy de Ciencias Naturales).
Notas
- Durante algunos años, hasta su traslado a su actual sede en el Palacio de la Industria y las Artes, el MNCN tuvo también instalados en el edificio del doctor Velasco la colección y el laboratorio de entomología.
- En España también llamado Juan Roger Rivière.
- También citado como Qarl Sighardt Seipoldy.
- La información está sacada de la base de datos Cer.es. Al haber obras de la colección que aun no están cargadas en ella, cabe la posibilidad de que haya más países representados en el MNA aparte de los señalados en el mapa.
- A diferencia de las tribus del norte y el centro de las Grandes Llanuras, los kiowa utilizaban las cuentas de vidrio de manera muy escueta para decorar sus prendas, para así centrar su atención en la apreciación de la belleza de la piel curtida, y en ocasiones, como en este caso, teñida.
- La cerámica shipibo, elaborada exclusivamente por las mujeres, está considerada una de las más bellas de la Amazonía. La parte inferior de la vasija, sin decoración, representa el mundo subterráneo; entre la cintura y el cuello figura el mundo de los hombres; y entre el cuello y la boca el mundo celestial.
- Existen otros cuencos completos de kava, pero no elaborados en piedra sino en madera (uno en el Museo de América).