Museo Polaco de Rapperswil
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El Museo Polaco de Rapperswil fue fundado en Rapperswil, Suiza, el 23 de octubre de 1870, por el conde polaco Władysław Broel-Plater, instado por Agaton Giller, como «un refugio para los recuerdos históricos de Polonia deshonrados y saqueados en la [ocupada] patria [polaca]» y para la promoción de los intereses polacos.[1]

Salvo dos interrupciones (1927-36, 1952-75), el museo ha existido hasta nuestros días como un bastión de la cultura polaca en Suiza, un país que, durante los últimos dos siglos, ha dado refugio a generaciones de polacos.[2]
Fundación
El Museo Polaco está ubicado en el castillo de Rapperswil, en la cima del Herrenberg de esa ciudad. Erigido en el siglo XII por el conde Rudolf de Rapperswil, el castillo pasó, junto con la ciudad, a manos de los Habsburgo. Rapperswil se convirtió en una ciudad libre (Freie Reichsstadt) en 1415, y finalmente se unió a la Confederación Suiza. Con el paso del tiempo, el castillo fue cayendo en desuso.[3]
En la segunda mitad del siglo XIX, el castillo fue arrendado por 99 años a las autoridades locales por un emigrado polaco posterior al levantamiento de noviembre de 1830, el conde Władysław Broel-Plater (pariente de Emilia Plater, heroína del mismo levantamiento), quien había estado en Suiza desde 1844. Broel-Plater restauró el castillo con fondos propios y, el 23 de octubre de 1870, inauguró allí el Museo Nacional Polaco.[3]
Żeromski y Prus



A partir de 1892, el museo contrató a uno o más bibliotecarios. El segundo en ser contratado fue el futuro novelista polaco Stefan Żeromski, quien trabajó allí durante cuatro años (1892-1896) y obtuvo el puesto gracias, en parte, a una carta de recomendación del novelista Bolesław Prus.[4] Prus también fue testigo en la boda de Żeromski en 1892 con Oktawia Rodkiewicz.
Los Żeromski y Henryka («Henia»), la hija de Oktawia de un matrimonio anterior, vivían en Rapperswil, en la buhardilla de una casa de tres pisos en Bahnhofstrasse 28, propiedad de una tal Frau Fäh. Cuando Prus los visitó durante dos meses en julio-agosto de 1895, Oktawia Żeromska alquiló una habitación para él en el segundo piso del edificio.[5] Así, durante un tiempo, dos de los más grandes novelistas de Polonia vivieron bajo el mismo techo en Rapperswil, Suiza.
El 2 de julio de 1895, Prus escribió a su esposa, describiendo su primera impresión de la ciudad:
Rapperswil es un pueblo, pero construido de ladrillo como nuestras ciudades, y tiene en casi cada casa un pequeño jardín, como nuestro [Jardín] Botánico [de Varsovia] en cuanto a plantas. Aquí todo está cubierto de rosas...[6]
Prus admiraba la honestidad, laboriosidad y amabilidad de la población.[7]
Justo antes de la entrada al castillo se encuentra la Columna de Bar, diseñada por el profesor de la Universidad de Zúrich Julian Stadler. Esta fue erigida por el conde Plater, en gran parte con fondos propios, en 1868 (dos años antes de la apertura del museo) en el centenario de la fundación de la Confederación de Bar, para conmemorar la lucha centenaria de Polonia por la independencia. La columna se había colocado originalmente en la orilla del Lago de Zúrich[8] pero las protestas rusas llevaron a su traslado al castillo, donde no sería visible desde la ciudad. La columna está coronada por un águila, mientras que la base lleva, entre otras cosas, la inscripción en latín, «Magna res libertas» («Grande es la libertad») y el escudo de armas de la Mancomunidad de Polonia-Lituania que presenta el Águila Polaca y el Vytis lituano (Pogoń).[9]
El bibliotecario Stefan Żeromski mantuvo desacuerdos con el entonces curador del museo, Rużycki de Rozenwerth, un solitario y excéntrico a quien el novelista inmortalizaría en su novela Ludzie bezdomni como el administrador de Cisy (Los Tejos), Krzywosąd.[1]
Mes tras mes, Żeromski trasladaba los materiales impresos del almacén a las estanterías recién instaladas en la fría biblioteca del segundo piso del castillo. Zygmunt Wasilewski fue el primer bibliotecario contratado por el museo (1892) y trabajó allí durante uno o dos años con Żeromski (con quien había estudiado en Kielce). Wasilewski lo recordaba así:
Vadeamos memorias, folletos de emigrados, revistillas efímeras. Y había mucho material, a veces por triplicado, ya que las colecciones procedían de un conjunto de bibliotecas legadas por los emigrantes más prósperos de 1831 (Władysław Plater, Krystyn Ostrowski, L[eonard] Chodźko, etc.), cuidadosamente encuadernadas y recopiladas.[10]
Sin embargo, la biblioteca y los archivos pronto adquirieron una importancia mayor que el resto del museo. La biblioteca se construyó sobre las colecciones de Leonard Chodźko, antiguo edecán del general La Fayette, compradas por el museo en 1874. Después de la muerte de Chodźko, la biblioteca adquirió los archivos de organizaciones y comités de emigrados, los documentos de instituciones y asociaciones del período de la Gran Emigración, así como material impreso contemporáneo, grabados y mapas.[11]
En 1883, la biblioteca recibió los archivos del conde Plater, valiosas fuentes relacionadas con el levantamiento de enero de 1863 y los inmigrantes polacos que llegaron a Suiza tras el levantamiento., así como las colecciones de Artur Wołyński sobre el levantamiento. Henryk Bukowski aumentó las colecciones de manuscritos pertenecientes a Tadeusz Kościuszko (quien había muerto en 1817 en Soleura, Suiza).[12]
La biblioteca recibió legados de individuos en Europa y América, así como archivos de familias y organizaciones que residían en varios países. Durante los 57 años transcurridos hasta 1927, la biblioteca también recopiló publicaciones polacas que aparecieron fuera de Polonia y publicaciones no polacas relacionadas con Polonia.[13]
Durante la Primera Guerra Mundial, las colecciones de la biblioteca proporcionaron material para la propaganda polaca publicada en francés, alemán e inglés. A principios del siglo XX, la biblioteca del Museo Polaco era la biblioteca polaca más grande fuera de Polonia.[14]
Repatriación
El fundador del museo, el conde Plater, legó las colecciones al pueblo polaco. En 1927, después de que Polonia recuperase su independencia tras la Primera Guerra Mundial y conforme a los deseos de Plater, las colecciones del museo fueron transportadas a Polonia en catorce vagones de ferrocarril: 1400 mapas y atlas, 10 000 fotografías, 1000 partituras musicales, 91 000 libros (incluidos folletos y publicaciones periódicas), y 27 000 manuscritos.[15]
La mayor parte de estas colecciones, especialmente la biblioteca y los archivos, fueron deliberadamente destruidas por los alemanes en Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial.[16] Un objeto notable que sobrevivió fue el corazón de Tadeusz Kościuszko, que ahora reposa en una capilla en el castillo Real de Varsovia, reconstruido en la década de 1970.[17]
Polonia contemporánea
En 1936 se estableció un «Museo de la Polonia Contemporánea» en el castillo de Rapperswil, con el objetivo de popularizar el arte y los logros de la Polonia independiente.[13]
En 1940, después de que unos 13 000 soldados del Ejército Polaco que habían luchado en Francia fueran internados en Suiza, el museo supervisó el trabajo educativo y cultural en los campos de internamiento.[13]
En 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, el museo pasó a manos de la República Popular de Polonia. Temiendo que el castillo se convirtiera en un centro de propaganda comunista, el gobierno local de Rapperswil cerró el museo en 1952.[16][18]
El museo hoy

El museo, reinaugurado en 1975, ahora cuenta con exposiciones permanentes sobre:[19]
- Los suizos en Polonia, y los polacos en Suiza;
- Historia de las emigraciones polacas a Occidente de los siglos XIX y XX;
- Historia de la lucha polaca por la independencia nacional;
- Distinguidos científicos, artistas y premios Nobel polacos;
- Pinturas de artistas polacos de los siglos XIX y XX;
- Cultura judía en Polonia;
- Arte popular polaco.
Además, el museo organiza regularmente exposiciones especiales sobre la historia y el arte polacos.[19]
El Museo Polaco también cuenta con una biblioteca, ahora ubicada en la casa Burghof (sede de la fundación cultural polaca «Libertas»), colina abajo del castillo y en la parte superior de un tramo de amplias escaleras que suben desde la ciudad. La biblioteca alberga unos 20 000 volúmenes sobre historia y cultura polacas, incluidas obras en idiomas de Europa occidental. El catálogo de libros de la biblioteca está disponible en internet. Los objetos de interés de la biblioteca abarcan varios siglos e incluyen artículos relacionados con Tadeusz Kościuszko, Henryk Sienkiewicz, Władysław Reymont y Jan Nowak-Jeziorański.[16]
En 2008, algunos residentes de Rapperswil solicitaron a las autoridades locales desalojar al Museo Polaco de su sede en el castillo de Rapperswil. El museo llevó a cabo una campaña de recogida de firmas para mantener el museo en el castillo.[20]
Desalojo
A finales de 2014 se informó de que, en un plazo de dos años, las autoridades suizas desalojarían al Museo Polaco de su sede del siglo XII, el castillo de Rapperswil, con vistas al lago de Zúrich.[21]
El castillo sería modernizado y privatizado, y la parte que albergaba el Museo Polaco se convertiría en un restaurante. El castillo también se convertiría en sede de un museo local.[21]
La directora del Museo Polaco, Anna Buchmann, atribuyó su inminente desalojo al antipolonismo de los políticos locales, particularmente el propietario de un periódico local.[21]

El gobierno polaco no pudo evitar el desalojo del museo. Según Kazimierz Ujazdowski, miembro del Sejm (parlamento) de Polonia y exministro de Cultura, el desalojo podría haberse evitado. Ujazdowski dijo a la Radio Maryja de Polonia: «La respuesta del Gobierno polaco fue demasiado tardía y poco enérgica.[21]»
Hasta junio de 2022 se desconocía dónde se trasladarían las colecciones del Museo Polaco.[21] Finalmente, tras una intervención tardía del Gobierno polaco, que adquirió el nuevo emplazamiento a orillas del lago, se acordó que la colección sería trasladada en los próximos dos años al antiguo Hotel Schwanen.[22][23]
El 1 de julio de 2022, el entonces ministro de Cultura y Patrimonio Nacional, Piotr Gliński firmó una carta de intenciones en virtud de la cual la Fundación Cultural Polaca «Libertas», propietaria de los objetos que se exhibirán en las instalaciones, y la Sociedad de Amigos del Museo Polaco de Rapperswil organizarían una nueva institución en colaboración con el ministerio. El 4 de octubre de 2024, la ministra Hanna Wróblewska informó a ambas instituciones que se retiraba del proyecto de co-gestión del Museo Polaco en Suiza, citando como motivo «los retos a los que se enfrenta actualmente el Estado polaco como consecuencia de las condiciones financieras y geopolíticas».[24]
Bibliotecarios

Algunos de los bibliotecarios del museo hasta 1927, cuando las colecciones del museo fueron repatriadas a Polonia (algunos de ellos hombres históricamente destacados) fueron:[25][11]
- 1892-1894 – Zygmunt Wasilewski
- 1892-1896 – Stefan Żeromski
- 1896-1899 – Romuald Mielczarski
- 1899-1901 – Stanisław Grabski
- 1901-1910 – Florian Znaniecki, Kazimierz Woźnicki, Wacław Karczewski, Żelisław Grotowski (asistente, 1906)
- 1908-1910 – Władysław Kłyszewski, Stanisław Zieliński
- 1915-1927 – Adam Lewak
- 1970-1983 – Wojciech Starzyński
- 1983-1989 – Piotr Mojski
- 1989-2016 – Anna Piotrowska
- 2016-2018 – Sylwia Bielak
- desde 2018 – Katarzyna Helińska
Visitantes
- Bolesław Prus (1895)
- Bronisław Piłsudski (1915)