Nicolás Gómez Dávila
filósofo colombiano
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Nicolás Gómez Dávila (Bogotá, 18 de mayo de 1913-Bogotá, 17 de mayo de 1994) fue un escritor, filósofo, aforista, empresario y político colombiano.
El Nietzsche de los Andes[1]
Bogotá, Colombia
| Nicolás Gómez Dávila | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Apodo |
Don Colacho El Nietzsche de los Andes[1] | |
| Nacimiento |
18 de mayo de 1913 Bogotá, Colombia | |
| Fallecimiento |
17 de mayo de 1994 (80 años) Bogotá, Colombia | |
| Causa de muerte | Enfermedad cardiovascular | |
| Nacionalidad | Colombiana | |
| Religión | Catolicismo | |
| Familia | ||
| Padres |
Nicolás Gómez Saiz Ana Rosa Dávila Ordóñez | |
| Cónyuge | Emilia Nieto Ramos | |
| Hijos |
Nicolás Gómez Nieto Rosa Emilia Gómez Nieto Juan Manuel Gómez Nieto | |
| Familiares |
José Domingo Dávila Pumarejo (tío abuelo) Alfonso Dávila Ortiz (primo segundo) Juan Manuel Dávila Pumarejo (abuelo) Gustavo Santos Montejo (cuñado) Antonio Nariño (tatarabuelo) Andrés Marroquín Osorio (tío) | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Escritor | |
Ha sido uno de los críticos más radicales de la modernidad a través de aforismos en forma de escolios, por lo que se le ha llegado a considerar como el Nietzsche de los Andes.[1] Pese a su pensamiento conservador, era crítico por igual al pensamiento liberal, comunista y conservador de su tiempo.
Alcanzó reconocimiento internacional durante los últimos años de su vida gracias a las traducciones alemanas de algunas de sus obras, ya que prefirió permanecer oculto tras el anonimato. También se le ha traducido al polaco, gracias a la gestión de la Embajada de Colombia en Varsovia.[2]
Biografía

Nació en una familia aristocrática. Fue hijo de Nicolás Gómez Saiz, un hacendado muy importante; de parte de su madre es descendiente del prócer Antonio Nariño. Gómez Dávila pasó la mayor parte de su vida entre su círculo de amigos y los límites de su biblioteca. Perteneció a la alta sociedad colombiana y se educó en París.
Debido a una severa neumonía pasó cerca de dos años en casa, donde sería educado por profesores particulares y desarrollaría su admiración por la literatura clásica. Sin embargo nunca asistió a una universidad. En la década de 1930 regresó a Colombia y nunca volvió a visitar Europa, excepto durante una estancia de seis meses con su esposa en 1949.
Reunió una biblioteca personal inmensa que contenía más de 30.000 volúmenes (conservada actualmente por la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá) en torno a los cuales centró toda su existencia filosófica y literaria. En 1948 ayudó a fundar la Universidad de Los Andes, en Bogotá.[3]
Pensamiento
Extraordinariamente erudito, profundo conocedor de las lenguas clásicas, defendió una antropología escéptica fundada en el estudio profundo de Tucídides y de Jacob Burckhardt. Consideraba que las estructuras jerárquicas debían ordenar la sociedad, la Iglesia y el Estado. Criticó el concepto de soberanía popular y también algunos cambios que introdujo la Iglesia católica a raíz del Concilio Vaticano II, en particular la renuncia a celebrar la misa en latín. Al igual que Donoso Cortés, Gómez Dávila creyó que todos los errores políticos resultaban, en última instancia, de errores teológicos. Esta fue la razón por la que su pensamiento se puede describir como una forma de teología política.
Católico y de principios profundos, su obra es una crítica abierta a la «modernidad», desde las ideologías marxistas y la democracia hasta el liberalismo, por la decadencia estética que abrigan. Sus aforismos (a los que denominaba «escolios»)[4] están cargados de una ironía corrosiva, de inteligencia y de profundas paradojas.[5]
Conocedor a fondo de la tradición filosófica antigua y moderna, desde Platón a Heidegger, que estudió en sus lenguas originales, de los grandes debates de la teología occidental, admirador de la literatura francesa clásica y lector de numerosas obras críticas sobre la historia moderna que se encuentran en su biblioteca personal, la obra de Gómez Dávila abarca prácticamente todos los temas relevantes de la filosofía, destacándose sus preocupaciones estéticas y su filosofía de los valores, esenciales en su crítica antropológica a las ideas metafísicas y teológicas de la modernidad.
Difícilmente clasificable en categorías que su misma filosofía ponía en cuestión, Gómez Dávila se declaró a sí mismo un "reaccionario auténtico", categoría que él mismo distingue de posturas meramente "conservadoras", "integristas" o "nostálgicas".[6]
Obra
La obra de Gómez Dávila consta de dos libros en prosa discursiva, Notas I y Textos I;[7] tres volúmenes de aforismos, Escolios a un texto implícito, Nuevos escolios a un texto implícito y Sucesivos escolios a un texto implícito;[8][9][10] y dos artículos publicados en revistas colombianas, De Iure y El reaccionario auténtico.[11]
Participación en la fundación de la Universidad de los Andes
Su cercanía como amigo y mentor[12] de Mario Laserna, le valdría para apoyarlo en la decisión de fundar, en Bogotá, la Universidad de los Andes el 16 de noviembre de 1948.[13] El nombre de Nicolás Gómez Dávila se encuentra en el Acta de Fundación de la universidad, junto al de otros personajes, como el anteriormente mencionado Mario Laserna, Francisco Pizano de Brigard, el expresidente de Colombia, Alberto Lleras Camargo, Mauricio Obregón y demás.