Niños de la guerra de Bélgica
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Los niños de la guerra de Bélgica fueron un grupo de unos 5000 niños y niñas menores de edad enviados a Bélgica desde el territorio controlado por el bando republicano durante la guerra civil española para alejarlos de las duras condiciones de la guerra. Fue el segundo país, después de Francia, que más niños acogió. Aproximadamente 3300 de estos eran vascos; el resto procedía de Madrid, Cataluña, Cantabria, Aragón y Asturias. La mayoría de ellos volvieron a España al terminar la guerra pero unos 1200 niños se quedaron a vivir en Bélgica en régimen de adopción.[1]
Formaron parte de los más de 34.000 refugiados republicanos menores de edad no acompañados exiliados a lo largo de la guerra a países como Francia, Gran Bretaña o Rusia, y que se llamaron los niños de la guerra. Aproximadamente un tercio de los que fueron exiliados se quedaron a vivir en los países de acogida.
Principales organizaciones de acogida
Bélgica adoptó una política de no intervención desde el principio de la guerra civil, siguiendo la propuesta de Francia, pero la población civil mantuvo lazos con la situación del país a lo largo de toda la contienda. Además de los intereses económicos en España, que suponían más de un 7% de los capitales belgas en el extranjero con acciones en empresas como la Compañía Real Asturiana de Minas, la Sociedad Madrileña de Tranvías, Regadíos y Energía de Valencia, Luz y Transporte de Levante o la Compañía Hispano-Americana de Electricidad, Bélgica fue uno de los países que más brigadistas internacionales envió, entre 1700 y 2000, así como uno de los países que más menores no acompañados recibió en familias de acogida. [2] Con el objetivo de mantener el signo de neutralidad en el conflicto, la Police des étrangers amonestaba las organizaciones de acogida que utilizaban a los niños con fines políticos en mítines, asambleas o manifestaciones.[3]
La mayor parte de los 5000 menores no acompañados que llegaron a Bélgica fueron canalizados a través de comités o instituciones vinculadas a los pilares políticos, sobre todo, socialista y católico. El Estado belga no organizó de forma oficial ninguna estructura de acogida de refugiados, y aunque si subvencionó parte de los costes la mayoría fueron sufragados por particulares, en especial por las familias de acogida.[3] Además de la ruta en tren también llegaron por mar con buques como el vapor Habana, el Goizeko-Izarra y el Cabo Corona, y principalmente tenían como destino los puertos de La Pallice, Pauillac o Bayonne.[1]
A finales de agosto de 1936, con el inicio de la batalla final de Irún, se dio la primera salida masiva hacia Francia, y los primeros niños trasladados a Bélgica lo hicieron desde una colonia francesa llamada La Dichosa, desde donde unos 150 niños fueron llevados a Oostduinkerke. Aproximadamente el 60% de los niño llegaron en compañía de un hermano, lo que a nivel logístico fue un rompecabezas debido a que muchas de las familias de acogida solo querían hacerse cargo de un niño. Algunos hermanos fueron trasladados a residencias o centros para no ser separados y otros fueron separados durante el periodo de adopción.[4][3]
El sector socialista, formado por 28 organizaciones y partidos de izquierdas como el Partido Obrero Belga, el Partido Comunista, Socorro Rojo Internacional y otras organizaciones, establecieron un comité de acogida de refugiados llamado Comité national pour l’hébergement des enfants espagnols en Belgique (Comité Nacional para la Acogida de Niños Españoles en Bélgica), impulsado por el ministro socialista de Salud Émile Vandervelde y la senadora socialista Isabelle Blume, y con sede en la Casa del Pueblo. Entre la primavera del 37 el comité empezó a acoger a cientos de niños traídos de Francia en tren, donde pasaban un periodo de tiempo en alguna colonia de refugiados y se les proporcionaban vacunas, alimento y ropas adecuadas. De estos centros destacaron la Maison Heureuse en la Ille d’Olèron, jla Domaine de Magenta en Moliets-et-Maa, Le Hameau des Écureuils en Capbreton, y Val d’Or en Saint Cloud o las establecidas en Guéthary o Arraute-Charitte. Este comité empezó subvencionando centros de acogida en territorio francés, pero posteriormente también lo hizo en la costa belga desde donde se recibía a los niños antes de ser dados en adopción en centros como Home Emile Vandervelde en Oostduinkerke, Home de Vacances en Heyst-aan-Zee, L’Age Heureux en Niewport o Maison de Repos en Groenendijk.[1] Al terminar la guerra el Comité había llegado a acoger a unos 2500 niños y niñas.[3][5][6]
En verano de 1937 el obispo de Vitoria Mateo Múgica organizó, junto a José María de Izaurrieta, miembro del Comité de Evacuación del Gobierno de Euskadi en París, el Baskisch Kinderwerk-L’Oeuvre des Enfants Basques (la Obra Infantil Vasca). la Obra Infantil Vasca, en colaboración con su equivalente francés Comité National Catholique d’Aide aux Basques y otras organizaciones católicas como Jeunesse Ouvrière Chrétienne (JOC), Soeurs de la Charité, Filles de la Charité, Cáritas, la Sociedad Saint Vincent de Paul y, sobre todo, de las familias católicas belgas, trasladó a Bélgica a un total de 1.265 niños acompañados por religiosos, todos ellos procedentes del País Vasco. Algunas asociaciones católicas belgas se organizaron para acoger a los niños en colonias de la Iglesia católica (orfanatos, conventos o escuelas) en localidades como Schoten, Duffel o Kortrijk, pero la mayoría de los niños fueron acogidos en casas de particulares. Esta red católica de acogida fue recuperada de una red de familias que acogió a niños procedentes de la Hungría del mariscal Horthy entre 1923 y 1929. El 50 % de los niños acogidos por la Obra fue destinado a las provincias flamencas y el 30 % a la entonces provincia bilingüe de Brabante.[3]
Hubo otras organizaciones humanitarias que en menor medida acogieron a niños como la Cruz Roja Belga, que junto a la organización de protección de la infancia de la Primera Guerra Mundial llamada Obra Nacional de la Infancia, crearon en el verano de 1937 el Comité Belge d’Assistance aux Enfants d’Espagne. Este comité, conocido como el Comité Neutral, organizó hogares de acogida temporal en Duden (Bruxelles) y en Sète (Hérault). El Comité Neutral, junto a otras organizaciones como la Office Internationale pour l' Enfance (dependiente de las Brigadas Internacionales y dirigida por Germaine Hannevart), el Grupo Español para la Defensa de la República creado por la Casa de España de Bélgica junto al Gobierno de la República española con una colonia en Rixensart o, en el caso de los niños vascos, el Departamento de Asistencia Social del Gobierno de Euzkadi y el Comité Belga-Vasco de la embajada de España en Bruselas que colaboró con la organización del Home Belgo-Basque de Marchin-lez-Huy (Lieja).[3][7][5][1]
La repatriación
Tras la caída del Frente Norte las autoridades franquistas demandaron la devolución rápida de los que designaban “niños robados”. La Obra Infantil Vasca repatrió a 197 en 1937 y a otros 367 en 1938 pero tuvieron que endurecer las medidas de control de verificación por parte de la Police des Étrangers ya que el Servicio Exterior de Falange falsificaba cartas de reclamación de los padres. En 1939 la Obra envió de vuelta a otros 558 niños. Al mismo tiempo seguían llegando contingentes de niños refugiados, hasta que en noviembre del 38 el Gobierno belga decidió no aceptar a más refugiados españoles debido a la llegada masiva de refugiados judíos que huían de la Alemania nazi. Entre el 9 de febrero y el 12 de mayo de 1939 financió diversos centros de acogida en Francia, cerca de la frontera con España.[3]
Por su parte las asociaciones socialistas acogieron a unos 1000 niños más en 1939 hasta el final de la guerra, cuando se puso en marcha la Comisión Neutral de Repatriación, que junto a la Cruz Roja se dedicaron a organizar la repatriación y a enviar convoyes de niños en tren entre la primavera de 1939 y los primeros tiempos de la ocupación alemana, repatriando a más de 2660 de esta manera. Pese a las presiones del Servicio Exterior de la Falange más de 1200 niños se quedaron a vivir en Bélgica en régimen de adopción por diversas razones como la muerte del padre o la madre, prisión de los padres, la situación económica y política española, las represalias franquistas o incluso a petición de los propios padres.[3][5][1] Cuando los nazis invadieron Bélgica el 28 de mayo de 1940 enviaron de vuelta a España a todos los menores de 16 años.[4]
Referencias
- 1 2 3 4 5 «Spaanse kinderen. Los niños españoles exiliados en Bélgica durante la guerra civil. Experiencia pedagógica e historias de vida | Publicación». silice.csic.es. Consultado el 3 de marzo de 2026.
- ↑ Soriano, Víctor Fernández (2007). «Bélgica y la Guerra Civil: el impacto del conflicto español en la política y la diplomacia de una pequeña potencia». Cuadernos de Historia Contemporánea 29: 219-233. ISSN 1988-2734. Consultado el 3 de marzo de 2026.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 Caestecker, Frank; Soriano, Víctor Fernández (14 de marzo de 2024). «La acogida de los niños de la guerra en Bélgica (1937-1939): Instituciones y sociedad civil». Cuadernos de Historia Contemporánea 46 (1): 127-141. ISSN 1988-2734. doi:10.5209/chco.84609. Consultado el 26 de febrero de 2026.
- 1 2 Artero, Irene Sánchez (11 de marzo de 2021). «Niños de la guerra: los 5.000 menores que fueron evacuados a Bélgica durante la Guerra Civil». www.publico.es. Consultado el 26 de febrero de 2026.
- 1 2 3 «UGT FFLC | Capítulo V - Evacuaciones de niños al extranjero durante la guerra. Bélgica». fflc.ugt.org. Consultado el 26 de febrero de 2026.
- ↑ Alted Vigil, Alicia (2003). El exilio de los niños. Consultado el 26 de febrero de 2026.
- ↑ «Les maisons d’enfants des Brigades internationales».
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