Niños de la guerra (España)

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En España se conoce como niños de la guerra al contingente de niños y niñas procedentes del territorio controlado por la Segunda República Española que fueron evacuados sin sus padres a otros países en el transcurso de la guerra civil española, como parte del exilio republicano.

Entre los años 1937 y 1938, en plena guerra civil, salieron de España, con el objetivo de ponerlos a salvo de las hostilidades bélicas, más de 34.000 niños y niñas de familias republicanas a diferentes países europeos que les prestaron refugio. Estos fueron principalmente a Francia donde llegaron unos 20.000 niños, además de Bélgica que recibió a 5.000,[1] Gran Bretaña que recibió entre 3840 y 3861 niños conocidos como niños de Guernica,[2] la Unión Soviética donde llegaron 2.895 niños conocidos como niños de Rusia, Suiza donde llegaron entre 400 y 800 niños,[3] México que recibió a 456 niños conocidos como niños de Morelia,[4] y Dinamarca que acogió a 122 niños.[5][6] Suecia, Noruega y Holanda no recibieron a niños en su propio territorio pero financiaron con dinero público colonias en territorio francés.[3]

El Gobierno republicano estableció varios organismos para realizar este tipo de evacuaciones, además de contar con la colaboración de los gobiernos de otros países así como con organismos no gubernamentales como la Cruz Roja Internacional. Los dos principales organismos republicanos fueron la Oficina Central de Evacuación y Asistencia a Refugiados, creada en febrero de 1937 por Federica Montseny y disuelta en 1938, y la Dirección General de Evacuación y Refugiados, creada en 1938 por el Ministerio de Trabajo y Asistencia Social y dirigida por Eladia Farando Puigdollers, en funcionamiento hasta el final de la guerra.[7]

Durante la guerra no hubo una voluntad de trasladar al extranjero a los niños del bando sublevado por parte de las autoridades franquistas, aunque si que hubo traslados de niños a zonas alejadas del frente o intercambios de niños atrapados entre los dos bandos. Al ser una guerra de invasión, los niños desplazados de la zona sublevada fueron disminuyendo y los de la zona republicana fueron aumentando progresivamente. Tras el fin de la guerra el Servicio Exterior de la Falange calculó que de los 32.037 niños que habían sido expatriados por el Gobierno republicano 20.266 habían sido repatriados, en algunos casos incluyendo el secuestro. Muchos de estos niños fueron enviados de vuelta a España por el Gobierno de Vichy tras desmantelar los campos de internamiento en territorio francés o debido al encarcelamiento de sus padres en campos de concentración alemanes o franquistas. [8] Francia, Inglaterra o Bélgica facilitaron el retorno de los niños tras el fin de la guerra pero México y la URSS no reconocieron al gobierno de Franco por lo que la mayoría de ellos se quedaron allí.[9]

Estado de las colonias

Tras el estallido de la Guerra Civil recibieron el nombre de colonias escolares cierto tipo de campos de refugiados para menores que se organizaron en zonas alejadas de los centros urbanos como Valencia, Barcelona o Madrid para evitar que los niños estuvieran expuestos a los bombardeos de los sublevados. En 1937, según la Delegación Central de Colonias, había 564 colonias colectivas que albergaban a 45.248 niños, 32.032 de los cuales fueron enviados al extranjero al acercarse el frente a Cataluña y Levante.[10] El organismo encargado de la evacuación de los niños instalados en las colonias escolares de la zona de Levante, Aragón, Cuenca, Albacete y Cataluña fue la institución Ayuda Infantil de Retaguardia, dependiente de la Generalidad de Cataluña.[11]

Tras el estallido de la guerra el Gobierno del Frente Popular estableció el Comité de Auxilio del Niño de la Delegación de Evacuación de Madrid, que organizó el primer convoy formado por 300 niños que fueron evacuados el 5 de octubre de 1936 de la batalla de Madrid. Los llamados niños madrileños, en su mayoría huérfanos de combatientes republicanos, fueron llevados en autobuses y repartidos por diversas poblaciones de la costa alicantina.[12][13]

Posteriormente, bajo el Gobierno de guerra de Juan Negrín, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, que tenía en tiempos de paz a su cargo la subvención e inspección de las colonias escolares para niños pobres, pasó a llamarse Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad. Una de las medidas que tomó este nuevo ministerio fue la de establecer la Delegación Central de Colonias, que encargó de la evacuación de los niños de las zonas cercanas al frente y su traslado a colonias infantiles. En Valencia, de esta tarea se encargó la Oficina Central de Evacuación y Asistencia al Refugiado, dependiente del Ministerio de Sanidad; y en Cataluña se encargó Ayuda Infantil de Retaguardia en colaboración con el Ministerio de Instrucción Pública.[14]

Se establecieron colonias de dos tipos; en régimen familiar los niños vivían con diferentes familias pero compartían la supervisión en la enseñanza con los maestros responsables del grupo. Y en régimen de residencia colectiva, dirigido principalmente a los niños huérfanos y evacuados.

En territorio nacional las colonias escolares pasaron a depender de la Dirección General de Beneficencia a partir del 15 de mayo de 1937.[15] Tras el establecimiento del Régimen muchos de los niños fueron transferidos bajo la tutela del Departamento de Protección a la Madre y el Niño del organismo estatal de beneficencia Auxilio Social, incluyendo a los que consiguieron repatriar a través del Servicio Exterior de Falange.[14]

La situación del día a día de las colonias era muy distinta del presentado por la propaganda oficial. Los adultos encargados a menudo eran muy jóvenes y carecían de la experiencia necesaria para gestionar a tal cantidad de niños, y presentavan quejas a menudo de absentismo laboral. [16]

A nivel material los centros carecían también en muchas ocasiones de los requisitos mínimos de salubridad, presentando dormitorios oscuros y poco ventilados, camas insuficientes y en mal estado, y otros factores que facilitaban la propagación de epidemias como la imposibilidad de separar a los niños enfermos de los sanos.[16]

Por culpa de la falta de recursos y abastecimiento eran frecuentes los casos de anemia, marasmo y edemas por desnutrición. El déficit de vitamina D también era habitual, lo que afectaba al estado y al crecimiento de los niños causando raquitismo.[16]

Organismos oficiales

Bando republicano

Después del traslado del gobierno a Valencia el 6 de noviembre de 1936, la Junta de Defensa de Madrid decretó el dos de enero de 1937 la evacuación de la ciudad de todos los civiles excepto los varones de entre 20 y 45 años, bajo el lema de "Evacuad Madrid".[17][18] El gobierno de la II República organizó las evacuaciones a través de dos instituciones principales, la OCEARE (1937-1938) y la DGER (1938-1939). La OCEAR definió el 1 de abril de 1937 jurídicamente el estatus de refugiado como aquella persona que ha tenido que mudar de residencia, por razones de guerra, que no es desafecto al régimen y que no tiene medios inmediatos de subsistencia ni está acogida por otra de su familia o amistad y la obligatoriedad de prestación de ayuda a los refugiados.[19]

El primer organismo oficial en entrar en funcionamiento fue la OCEAR, la Oficina Central de Evacuación y Asistencia a Refugiados, creado el 19 de febrero de 1937 por Federica Montseny bajo el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, y que disolvió los comités provinciales de refugiados pasando las competencias a los consejos provinciales de Asistencia Social. En Cataluña se creó una delegación que actuó de enlace entre el Ministerio y la Consejería de Sanidad y Asistencia social de la Generalidad. La OCEAR fue disuelta al comenzar enero de 1938 y sus competencias pasaron a formar parte de la Dirección General de Evacuación y Refugiados del mismo Ministerio de Trabajo y Asistencia Social.[19] En enero de 1938 se creó la Dirección General de Evacuación y Refugiados del Ministerio de Trabajo y Asistencia Social para sustituir la OCEAR, y su primera titular fue Eladia Farando Puigdollers. Estuvo en funcionamiento hasta el final de la Guerra Civil.[20]

La Generalidad de Cataluña creó el organismo Ayuda Infantil de Retaguardia, bajo el control del Comité Central de Ayuda a los Refugiados de Cataluña, el segundo creado para gestionar los más de 700.000 refugiados que llegaron a Cataluña durante la contienda.[21]

Por otra vía, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes creó el 24 de agosto de 1937 el Consejo Nacional de la Infancia Evacuada con el objetivo de gestionar las colonias escolares, tanto en España como en el extranjero.

Bando sublevado

A lo largo de toda la guerra el organismo oficial encargado de las labores humanitarias en la zona sublevada fue Auxilio Social, organización que dependía de la Sección Femenina de Falange. Auxilio Social se centró sobre todo en el reparto de alimentos y la organización de comedores sociales. El Departamento de Protección a la Madre y al Niño, fundado en 1937, se dedicó a la creación de orfanatos, y tras la guerra fue el organismo que centralizó la tutela de los niños que habían quedado huérfanos durante la guerra, y también de aquellos cuyos padres estaban desaparecidos o presos.[22]

En cuanto a las operaciones en el extranjero se creó el Servicio Exterior de Falange, el organismo encargado de gestionar las distintas delegaciones de la Falange que operaban en territorio extranjero, el cual se encargó también de la repatriación de los niños exiliados del bando republicano a través de la Delegación de Repatriación de Menores.

Datos de repatriados según la Falange

La Delegación de Repatriación de Menores de Falange elaboró un informe en 1949 con un recuento por país de los niños expatriados y repatriados posteriormente, catalogados según la institución como "secuestrados rojos". [23][24]

Cantidades por países según la Delegación de Repatriación de Menores en noviembre de 1949
Países Expatriados Repatriados
Francia 17.489 12.831
Bélgica 5.130 3.798
Inglaterra 4.435 2.822
Unión Soviética 3.291 34
Suiza 807 643
México 430 56
Territorios franceses del norte de África 335 Desde Orán 23
Desde Casablanca 1
Dinamarca 120 58
Total 32.037 20.266

Niños exiliados a Francia

Francia fue el país que más niños no acompañados acogió a lo largo de la guerra. En total llegaron a parar a Francia más de 20.000 niños en distintas oleadas, la mayoría procedentes del País Vasco tras la ofensiva del Norte o de Cataluña tras la retirada. Estos niños fueron internados en su mayoría en campos de internamiento, en residencias infantiles o en familias de acogida, y aproximadamente un tercio de ellos se quedaron de forma permanente.[25]

Niños exiliados a Bélgica

Alrededor de 5000 niños y niñas fueron enviados a Bélgica, principalmente procedentes del País Vasco y sobre todo después de la caída del frente Norte el verano de 1937, aunque muchos de ellos llegaron desde otras regiones a través de Francia. A medida que la guerra fue avanzando fueron regresando con sus familias, hecho que se aceleró al finalizar el conflicto, y aproximadamente 1300 de ellos se quedaron a vivir en Bélgica en régimen de adopción.[26]

Niños exiliados a Gran Bretaña

A Gran Bretaña fueron trasladados un total de entre 3840 y 3861 niños conocidos como niños de Guernica, debido a que procedían principalmente del País Vasco, y fueron trasladados el 21 de mayo de 1937 en dirección a Southampton poco tiempo después del bombardeo de la localidad de Guernica por parte de la alianza fascista, ocurrido el 26 de abril de 1937, suceso que aceleró el proceso de acogida por parte de la sociedad británica.[27]

Niños exiliados a la Unión Soviética

En el caso de la Unión Soviética estos niños eran llamados los niños de Rusia, la mayoría de ellos eran de origen vasco, asturiano y cántabro, tenían entre 5 y 12 años y fueron acompañados de un pequeño grupo de educadores. Aunque este estado solo acogió a 2.895 niños, los acontecimientos posteriores, en especial la Segunda Guerra Mundial denominada en la Unión Soviética como Gran Guerra Patria, y la posguerra con el surgimiento de la Guerra fría y el mantenimiento del régimen de Franco, visceralmente anticomunista, en España, así como la participación de muchos de ellos de forma relevante en la contienda contra Alemania, hicieron que su regreso se viera alterado y retrasado dando un especial significado a ese exilio forzoso.

Niños exiliados a Suiza

El número de niños refugiados no está claro ya que hay dos fuentes que varían mucho. Según la Delegación de Repatriación de Menores del Servicio Exterior de Falange salieron de España 807 niños y fueron repatriados 643. Por otro lado según el historiador Sébastien Farré sólo hay registrada la salida de 432 niños.[3]

Pese a que el Estado suizo rechazó la acogida de refugiados españoles la sociedad civil creó en febrero de 1937 el Comité Suizo de Ayuda a los Niños de España con el objetivo de enviar ayuda humanitaria a España, así como con la creación de instituciones de ayuda humanitaria en territorio francés como la maternidad de Elna. Este comité gestionó la repartición de refugiados por las casas de acogida suizas, que procedían principalmente de entornos católicos y socialistas. El primer grupo de niños que llegó a Suiza lo hizo en septiembre de 1937, después de la caída del frente Norte. Fueron repartidos en casas particulares, a través de una red de ayuda de familias católicas de Ginebra, Lucerna y Friburgo. El segundo grupo llegó entre enero y primeros de febrero de 1939 y estaba formado por 390 niños, que fueron repartidos entra familias católicas y socialistas. Exceptuando los que tras su estancia en Suiza se reunieron con sus padres en Francia la mayoría de ellos ya habían sido repatriados en septiembre de 1939. [3]

Niños exiliados a México

Los niños exiliados a México durante la guerra civil española fueron un total de 456 niños y niñas, provenientes principalmente de. El convoy embarcó en el puerto de Burdeos el 27 de mayo de 1937 y llegó a México el 7 de junio; fueron alojados en dos edificios pertenecientes a la escuela España-México de Morelia, en el estado de Michoacán, razón por la que se les conoció como los niños de Morelia. [4]

Niños exiliados a Dinamarca

Un grupo de 122 niños vascos, cántabros y asturianos fueron enviados en un convoy a Dinamarca en septiembre de 1937. Se organizaron dos comunidades educativas; una en Ordrup, a las afueras de Copenhague, y otra en Hasmark, cerca de Odense. Fueron organizadas por el Comité Danés de Ayuda a los Niños Españoles, una red de familias solidarias, sindicatos y simpatizantes de la causa republicana. El centro de Ordup estaba dirigido por Jesús Revaque Garea.[5]

Al cabo de unos meses estos niños fueron enviados a Francia donde fueron alojados en una mansión a las afueras de París, a expensas del Estado danés.[28]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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