Nunciatura apostólica en Colombia

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Nunciatura Apostólica en Colombia



La nunciatura en el siglo XXI.
Localización
País ColombiaBandera de Colombia Colombia
Localidad Bogotá
Coordenadas 4°37′31″N 74°04′13″O / 4.6253, -74.0702
Información general
Jurisdicción ColombiaBandera de Colombia Colombia
Tipo Embajada de la Santa Sede
Sede Bandera de Colombia Carrera 15 n.º 36-67, barrio Teusaquillo, Bogotá.[1][2]
Organización
Depende de Secretaría de Estado de la Santa Sede
Historia
Fundación 1917

La Nunciatura Apostólica en Colombia es la misión diplomática permanente de la Santa Sede ante la República de Colombia. Tiene rango de embajada y su titular, el nuncio apostólico, actúa a la vez como embajador de la Santa Sede ante el Gobierno colombiano y como representante del papa ante la Iglesia católica en el país.[3][4]

La sede de la nunciatura se encuentra en el barrio Teusaquillo de Bogotá, sobre la carrera 15, en un conjunto que incluye la residencia del nuncio, oficinas y capilla propia.[5][2] Desde el 19 de julio de 2023, el nuncio apostólico es el arzobispo italiano Paolo Rudelli.[6][7]

Orígenes de las relaciones Santa Sede–Colombia

El origen de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y Colombia se remonta a 1835, cuando el cardenal Tommaso Bernetti, secretario de Estado del papa Gregorio XVI, comunicó al encargado de negocios de la República de la Nueva Granada la intención de establecer relaciones oficiales con el nuevo Estado.[4]

El 9 de septiembre de 1836 fue nombrado internuncio apostólico para la Nueva Granada y buena parte de América del Sur monseñor Gaetano Baluffi, quien presentó sus credenciales en Bogotá al presidente Francisco de Paula Santander en marzo de 1837.[4][2] Tras Baluffi, la representación pontificia pasó sucesivamente por internuncios, delegados apostólicos y encargados de negocios, en ocasiones con jurisdicción sobre varios países de la región.

Entre 1836 y 1915 la Santa Sede envió a Colombia a diversos representantes, entre ellos Lorenzo Barili, Mieczyslaw Halka Ledóchowski, Serafino Vannutelli, Mario Mocenni, Giovanni Battista Agnozzi, Luigi Matera, Antonio Sabatucci, Antonio Vico, Francesco Ragonesi, Carlo Montagnini, Alberto Vassallo di Torregrossa y Enrico Gasparri, que actuaron como internuncios, delegados apostólicos o enviados extraordinarios.[8]

Elevación a nunciatura apostólica

Según la propia nunciatura, las relaciones diplomáticas se reanudaron de forma estable en 1881, y el 20 de julio de 1917 la representación pontificia en Colombia fue elevada de internunciatura a nunciatura apostólica.[4][8]

El primer titular con rango de nuncio fue el arzobispo Enrico Gasparri, que ya ejercía como delegado apostólico e internuncio y pasó a ser nuncio con la elevación de la legación.[2] A partir de entonces, la nunciatura participó en la aplicación del concordato de 1887 y en las negociaciones que llevaron a su reforma y sustitución por el concordato de 1973, firmado por el nuncio Angelo Palmas y el ministro de Relaciones Exteriores Alfredo Vázquez Carrizosa.[8]

La nunciatura en el siglo XX y XXI

La primera sede estable de la nunciatura en Bogotá estuvo ubicada en la calle 12, entre carreras 4.ª y 5.ª, en un predio cercano a la actual Biblioteca Luis Ángel Arango. Ese inmueble fue destruido durante los incendios del Bogotazo del 9 de abril de 1948, cuando el nuncio Giuseppe Beltrami se encontraba fuera de la ciudad.[5][8]

Posteriormente se adquirió la actual sede en la Carrera 15 n.º 36-33/36-67, en el barrio Teusaquillo, donde se construyó una capilla y se adecuaron las áreas de representación. En esta residencia se alojaron los papas Pablo VI (22–25 de agosto de 1968, con ocasión del XXXIX Congreso Eucarístico Internacional y de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano), Juan Pablo II (1–7 de julio de 1986) y Francisco (6–11 de septiembre de 2017).[5]

A lo largo del siglo XX, varios nuncios protagonizaron episodios relevantes de la historia política y eclesial colombiana. Entre ellos destacan:

  • El incidente diplomático de Roberto Vicentini con el ministro de Instrucción Pública Miguel Arroyo Díez en 1923, durante un acto en el Colegio de San Bartolomé.[8]
  • Las tensiones entre el nuncio Carlo Serena y un sector del episcopado colombiano opuesto a la reforma del concordato de 1887 acordada en 1942.[8]
  • El secuestro del nuncio Angelo Acerbi en 1980, cuando fue tomado como rehén por el M-19 en la embajada de la República Dominicana en Bogotá, junto con otros diplomáticos, durante casi dos meses.[8]

En la actualidad, la nunciatura interviene en materias como la provisión de diócesis, la relación entre la Conferencia Episcopal de Colombia y la Santa Sede y la presencia de la Iglesia en procesos de paz, iniciativas sociales y debates sobre derechos humanos.[3][9]

Sede y organización

La sede de la nunciatura está situada en la Carrera 15 n.º 36-67, barrio Teusaquillo, en el sector centro–norte de Bogotá.[1] La propiedad abarca varios predios contiguos sobre la misma manzana y combina funciones residenciales, administrativas y litúrgicas.

Diversas fuentes diplomáticas y eclesiásticas señalan también la numeración 36-33 como dirección postal de la nunciatura y mencionan un apartado aéreo propio.[2]

Además de la residencia del nuncio y los salones de recepción, el complejo alberga oficinas para la atención al público y la gestión de diversos servicios, entre ellos:

  • tramitación de ciertas visas para sacerdotes, seminaristas y religiosos vinculados a Colombia;[1]
  • autenticación de documentos;
  • gestión de solicitudes de bendiciones apostólicas y de entradas a la audiencia general del papa en Roma.[10]

Misión y funciones

La misión de los nuncios apostólicos está regulada por el motu proprio Sollicitudo omnium ecclesiarum (1969) de Pablo VI, por los cánones 362–367 del Código de Derecho Canónico y por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961).[3]

Según la nunciatura, entre las competencias principales del nuncio apostólico en Colombia destacan:[3]

  • representar de manera estable al Romano Pontífice ante las Iglesias particulares del país y ante el Estado colombiano;
  • fortalecer los vínculos de comunión entre la Santa Sede y las diócesis que componen la Iglesia en Colombia;
  • colaborar con los obispos para fomentar las relaciones de la Iglesia con otras confesiones religiosas y con las autoridades civiles;
  • promover iniciativas a favor de la paz, el progreso y la cooperación entre los pueblos.

En Colombia, el nuncio apostólico ejerce además la función de decano del cuerpo diplomático, lo que le corresponde en virtud del derecho internacional consuetudinario y de la práctica aceptada por el Estado receptor.[3]

Lista de representantes papales en Colombia

La nunciatura y diversas obras de referencia distinguen entre los representantes previos a la elevación de la sede al rango de nunciatura (internuncios, delegados y encargados de negocios) y los nuncios apostólicos propiamente dichos.[11][2]

Delegados, internuncios y otros representantes pontificios (1836–1917)

Nuncios apostólicos (desde 1917)

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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