Sexo ocasional
ciertos tipos de actividad sexual humana fuera del contexto de una relación romántica
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Sexo ocasional, sexo casual o sexo esporádico hace referencia a una actividad sexual que ocurre por fuera de una relación romántica y sin expectativas de que la vaya a haber el futuro,[1]e implica una ausencia de compromiso, vínculo emocional, intimidad[2] o familiaridad entre miembros de una pareja sexual.[3][4][5] Ejemplos incluyen las relaciones sexuales mientras una pareja está en una relación casual, así como las aventuras de una noche, la prostitución, el intercambio de parejas o las relaciones de amigos con derechos. Como sugieren estos ejemplos, hay una amplia variabilidad con respecto a la duración de estos vínculos entre personas, así como el grado de cercanía emocional y tipos de relaciones sexuales involucrados en el sexo ocasional,[1] de manera que la definición de qué cuenta como tal es arbitraria y puede englobar desde un encuentro de una noche hasta encuentros frecuentes para tener relaciones sexuales en ausencia de una relación comprometida o de un deseo de que se establezca tal relación.[6] Este amplio espectro hace referencia a diversas relaciones interpersonales que están siendo objeto de estudio sociológico en los últimos años.
Esta definición engloba relaciones heterosexuales y homosexuales, y pueden ser practicadas entre personas de diversas orientaciones sexuales y géneros. Tienen en común que, en principio, no se trata de relaciones continuadas en el tiempo y que están generalmente motivadas por la búsqueda del placer sexual.[7][4] Es de destacar que el adjetivo «casual» no se refiere a la prominencia o importancia de estas relaciones o experiencias, sino que enfatiza que estas ocurren por fuera del contexto de relaciones románticas formales.[8] Asimismo, es importante notar que la participación en sexo casual puede ser espontánea o puede ser resultado de una toma de decisiones reducida, posiblemente debido al consumo de alcohol u otras influencias externas.[9]
Tipos de sexo ocasional
En la literatura sociológica y psicológica el sexo ocasional es a menudo estudiado bajo el término de «experiencias sexuales casuales» (CSE, por sus iniciales en inglés) o «experiencias y relaciones sexuales casuales» (CSRE, por sus iniciales en inglés),[10][11] si bien, como se dijo antes, la definición exacta de qué cuenta como una experiencia o relación sexual casual u ocasional es difícil debido a la variedad de comportamientos implicados y a las normas culturales.[12] En general, la definición enfatiza cualquier actividad sexual que ocurra fuera de los límites de una relación romántica monógama y comprometida. Para capturar los diferentes matices de estas dinámicas relacionales, el sexo ocasional es a menudo tipificado a lo largo de un continuo. En particular, las categorías suelen depender de la frecuencia y tipo de contacto (social vs. estrictamente sexual), del nivel de intimidad emocional, de si los involucrados se conocen de antemano o de si hay o no reglas o expectativas explícitas sobre el futuro.[13]
En general, la literatura académica describe cuatro tipos principales de relaciones y experiencias sexuales casuales:
- Aventuras de una noche: encuentros sexuales de una sola vez y aislados entre personas que por lo general no se conocen o se conocen solo de manera casual, sin expectativa alguna de contacto futuro o de que se continúe la relación. Se caracterizan por interacciones breves, altamente centradas en la gratificación sexual inmediata y generalmente implican escasa o ninguna intimidad emocional o comunicación subsiguiente.
- Ligues o levantes (en inglés: Hookups): Un término prominente en la investigación con estudiantes universitarios y adultos jóvenes que se refiere a un rango amplio de comportamientos sexuales sin compromisos que ocurren entre dos personas. El término engloba una variedad de comportamientos que van desde besos o magreo hasta el sexo oral o el coito.[14][15] A diferencia de las aventuras de una noche, implican contacto más regular y niveles ligeramente más altos de intimidad emocional. A menudo su naturaleza es episódica y ambigua en el sentido de que es posible que los participantes no tengan siempre la misma idea respecto a si el encuentro sexual fue cosa de un solo día o el comienzo de algo más recurrente.
- Llamar a alguien para tener sexo (en inglés: Booty Calls): Este tipo de experiencia sexual casual se refiere a encuentros sexuales recurrentes iniciados principalmente tarde en las noches y típicamente iniciadas con una llamada telefónica o un mensaje de texto o de chat, entre personas que son generalmente conocidas, exparejas románticas o parejas casuales.[16] Estas llamadas o textos no son planeadas y expresan una intención urgente de tener un encuentro sexual.[16] En términos coloquiales se le puede llamar «una fija» o «un polvo asegurado». A diferencia de las aventuras de una noche, esta práctica involucra lazos sociales preexistentes (si bien los participantes mismos no se consideran amigos) y ocurren de manera repetida. Sin embargo, a diferencia de las amistades, la conexión es motivada exclusivamente por un deseo mutuo de tener sexo más que por compañía social, de manera que la interacción entre los participantes por fuera del acto sexual es mínima. Cuando las llamadas se vuelven demasiado regulares o frecuentes, los participantes pueden considerarse fuck buddies, literalmente «amigotes para follar».[16]
- Amigos con derechos: Un tipo de relación híbrida que combina una amistad platónica preexistente con una intimidad sexual recurrente, careciendo explícitamente del compromiso o exclusividad sexual típicas de una relación comprometida. Este tipo de experiencia sexual casual implica el mayor grado de interacción no sexual, intimidad emocional y confianza interpersonal. Los participantes a menudo comparten actividades sociales como amigos por fuera de los contextos sexuales, lo que puede crea complejidades relacionales únicas, como sentimientos románticos no recíprocos.
Otro tipos de interacciones sexuales pueden categorizarse como sexo casual o ocasional, si bien la literatura académica suele separarlas de los tipos previos en tanto operan bajo reglas sociales, motivaciones o estructuras institucionales fundamentalmente diferentes:[16]
- Sexo transaccional (trabajo sexual y prostitución): Encuentros sexuales a cambio de compensación económica u otros beneficios materiales.[17] Estas actividades son explícitamente transaccionales y a menudo son estudiadas por sí solas en vez de bajo la categoría de sexo ocasional. Sin embargo, comparten con las experiencias sexuales casuales el hecho de que son practicadas por fuera de una relación comprometida, carecen generalmente de intimidad emocional y generalmente no implican compromiso alguno a largo plazo o expectativas de que empiece una relación comprometida.
- Sugaring o sugar dating: Un tipo de relación en la que necesidades sociales e íntimas, incluyendo el sexo, se brindan a cambio de dinero o regalos. Generalmente involucran a una persona que recibe los «regalos» (a menudo una «sugar baby») a cambio de compañía, lo que puede incluir el sexo, aunque ese no es siempre ni necesariamente el caso.[18] Por lo general la otra persona, el «sugar daddy», es un hombre mayor y adinerado. Hay varias formas de este tipo de vínculo transaccional, incluyendo la prostitución «sugar», esto es, el encuentro sexual como el aspecto principal y fundamental, en un extremo, y la «amistad sugar» o el «amor sugar» en el otro extremo, donde exclusivamente se brinda intimidad emocional pero no sexo.[19] A diferencia de la prostitución, y similar a las relaciones románticas, estas relaciones tienden a ser más serias y a durar por más tiempo, e involucran generalmente mayor intimidad emocional (si bien, es a menudo unilateral).[19]
- Intercambio de parejas (swinging): Un tipo de no monogamia consensuada en el que parejas establecidas participan en actividades sexuales con otros individuos o parejas sin que haya expectativas de una relación romántica o comprometida en el futuro.[20][21] Generalmente esta práctica es organizada en redes sociales, y ocurre en clubes o fiestas privadas.[21]
- Encuentros solitarios o grupales casuales: Encuentros sexuales anónimos o cuasianónimos en lugares públicos, semipúblicos o especializados (p. ej., playas, parques, saunas gay, baños turcos, baños públicos, etc.), incluyendo prácticas como el cruising o el cancaneo, prominentes particularmente en grupos o subculturas demográficos o históricos específicos[22] y cuyo énfasis está en una conexión anónima impersonal y puramente recreativa.[23]
Prevalencia
La prevalencia del sexo casual es difícil de medir, en tanto por lo general depende de autorreportes, lo que introduce problemas como sesgos. Sin embargo, la investigación sugiere que el sexo casual se ha vuelto cada vez más aceptable socialmente en sociedades occidentales.[24] Tal crecimiento se debe a varios factores, incluyendo la creciente disponibilidad de métodos anticonceptivos en la década de 1960 que llevó a la revolución sexual y la subsecuente liberalización de las normas sexuales que hicieron que el sexo por placer se volviera más aceptable. Asimismo, se han citado el más fácil acceso a material pornográfico, cambios en el consumo de bebidas alcohólicas y cambios en la percepción del riesgo sexual (relacionados en parte con avances en la tecnología médica) como posible factores adicionales.[25] En las últimas décadas, el crecimiento y establecimiento de las nuevas tecnologías en la sociedad, ha posibilitado la aparición de páginas web que ofrecen la posibilidad de encontrar personas que busquen sexo ocasional o relaciones de una noche. Se estima que entre 60 y 80% de los estudiantes universitarios en los Estados Unidos han tenido al menos una experiencia de sexo ocasional en su vida,[26][27][28] si bien los reportes varían dependiendo del tipo de sexo casual y la mayoría de estudios incluyen muestras de participantes predominantemente heterosexuales. Un estudio de 2023 encontró que la frecuencia de sexo casual entre adultos jóvenes solteros en los Estados Unidos era de entre 3.8% y 17.0%.[29]
Por otra parte, se ha reportado también una disminución en la prevalencia del sexo ocasional o casual en años recientes.[5] En particular, se ha afirmado que en general los adultos jóvenes tienen una menor frecuencia de comportamiento sexual, tendencia que empezó alrededor de la década de 2000[30] y que se exacerbó a causa de la pandemia de COVID-19[31] Por ejemplo, el mismo estudio de 2023 citado anteriormente encontró que un 44.3% de sus participantes que estudiaban en la universidad señaló no estar interesado en salir ni tener sexo con nadie, y que esta proporción aumentaba a 50.3% en una segunda muestra de participantes adultos jóvenes.[29]
Historia y evolución
Los orígenes del sexo ocasional están vinculados directamente a la historia de la sexualidad humana. En Occidente, con la llegada de la Edad Media y la consagración de la religión como un fuerte estamento social, el sexo ocasional cambió de definición y pasó a considerarse un acto impuro. Esto no es óbice para que no fuera una práctica habitual; dicho acto, según fuera cometido por hombres o mujeres, suponía un castigo nimio o grave respectivamente.
Este halo de prohibición acompaña a su práctica hasta nuestros días. Durante los siglos XVII, XVIII y XIX, gracias a la influencia de las corrientes humanistas, el sexo ocasional no cambió su estatus de tabú. Sin embargo, dichos estudios sociales y filosóficos comienzan a analizar su influencia en los individuos desde el punto de vista de las relaciones sociales.
Ya en el siglo XX, autores como Sigmund Freud o Michel Foucault tratan el sexo ocasional en varios de sus tratados más importantes. Asimismo, en la década de 1960 se inicia en Europa y EE. UU. una revolución social donde se abandonan las antiguas diferencias sociales[32] para buscar una sociedad donde el peso de las mujeres sea equitativo al de los hombres.[33] Esto favorece a que las primeras adquieran mayor autonomía en cuestiones sexuales así como una asimilación positiva del sexo ocasional. Este hecho ha propiciado un buen caldo de cultivo para lo que actualmente se entiende como tal.
Década de 1920
Con el auge de la propiedad de automóviles y el número de opciones de lugares para citas, como cines y salas de jazz, la participación de los padres en el proceso de cortejo comenzó a disminuir. Los encuentros casuales se convirtieron en una experiencia más común entre los adolescentes y los jóvenes adultos.[34]
Las opiniones religiosas y moralistas de las décadas precedentes también provocaron protestas públicas en las comunidades y en la prensa, y un cuestionamiento de lo que se percibía como un cambio en las normas de moralidad entre las generaciones más jóvenes.[35]
Algunos historiadores sugieren que la liberación sexual en la década de 1920 fue en gran medida el producto de cambios culturales y de la evolución de los roles de género. Cada vez más mujeres jóvenes querían acceder a la universidad y al mundo laboral; muchas dejaban atrás el hogar paterno y los malos matrimonios y buscaban la independencia. El automóvil era más un nuevo y cómodo medio para facilitar el acoplamiento que un fenómeno causal.[36]
Además, los jóvenes adultos de la década de 1920 consideraban opresivos los códigos sexuales y morales de la época victoriana. Tras la Primera Guerra Mundial, la bohemia continuó influyendo en esta generación y fue adoptada por ella, y las liberadas flappers y vamps surgieron como estilos de vida en la cultura popular. En Estados Unidos, las «fiestas de magreo», en las que las caricias («besuqueos» o juegos preliminares) eran la atracción principal, se convirtieron en parte del estilo de vida de las flapper.[37]
La emergente industria cinematográfica, a través de la era Pre-Code Hollywood, fomentó la rebelión contra la moral de la era victoriana cuando las películas empezaron a mostrar a las mujeres dueñas de su sexualidad. El cine actual, a partir de la década de 1960, ha continuado esta tendencia.[38]
Revolución sexual
Durante la revolución sexual en Estados Unidos y Europa en las décadas de 1960 y 1970, las actitudes sociales hacia las cuestiones sexuales experimentaron cambios considerables. Se cree que la llegada de «la píldora» y otras formas de control de la natalidad, el movimiento de emancipación de la mujer y la legalización del aborto en muchos países condujeron a una práctica más extendida del sexo ocasional.[39][40][41] Esto también se debe, en parte, al rechazo de las generaciones más jóvenes a los ideales de noviazgo y matrimonio de sus padres y al auge de la cultura de la fiesta universitaria.[42] En respuesta a esa contracultura en la década de 1960, profesionales sanitarios negaron a mujeres solteras el acceso a píldoras anticonceptivas. [43] Este tipo de rechazo se observa sistemáticamente en los estudios sobre la evolución de la moral y las creencias sexuales en Estados Unidos. Los mayores animan a las generaciones más jóvenes a mantener relaciones sexuales sólo dentro de los límites del matrimonio y con fines de procreación.[44][45]
Contemporáneo
En Estados Unidos, los encuentros sexuales esporádicos entre estudiantes universitarios son cada vez más frecuentes; casi el 70% de las personas de ese grupo de edad han mantenido relaciones sexuales ocasionales al menos una vez debido a sus nuevas identidades adultas y a la libertad para explorar sus sexualidades.[44][46]
Los datos de 2007 a 2017 indican que se ha producido un descenso de las relaciones sexuales ocasionales entre adultos jóvenes. Un estudio de 2021 atribuyó el descenso a la reducción del consumo de alcohol, el aumento de los videojuegos y una mayor proporción de adultos jóvenes que viven con sus padres.[47]
Sexo esporádico en Internet
Son muchas las páginas de citas o dating que ofrecen la posibilidad de contactar con otras personas con pensamientos e intenciones similares. A través de conversaciones vía chat o correo electrónico, los usuarios de estas redes sociales entran en contacto virtual con otras personas con el objetivo de transformar ese contacto «en línea» en una cita sexual.
Esta nueva forma de búsqueda ha generado un mercado empresarial en torno al sexo esporádico. Este mercado engloba a grandes empresas multinacionales con presencia en decenas de países así como las redes sociales emergentes. Por tanto, son innumerables las páginas web que ofrecen servicios como intermediarios entre usuarios.[48]
Influencias sociales
A pesar de ser un acto arraigado en la historia de la humanidad, existe cierta reticencia a hacer pública dicha intención. Los primeros estudios sobre sexualidad en general datan de inicios del siglo XX gracias al doctor alemán Iwan Bloch quien publicó la primera revista sobre sexología. Muchos se unieron a dicho movimiento, estableciendo así las bases para futuros estudios. Entre ellos, uno de los más importantes es el Informe Kinsey[49] realizado en 1948. Allí, la mayoría de los encuestados aseguraron practicar regularmente el sexo esporádico; sin embargo, también afirmaron mantenerlo en secreto por el miedo a una repulsa social.
Estos resultados han sido el punto de partida de otros estudios donde se indaga sobre las razones que lleva a la sociedad a tratar el sexo ocasional como un tabú. Este estudio científico también apuntó que una de las razones que llevaba a los entrevistados a practicar el sexo ocasional era la sensación de excitación que provocaba en los usuarios el saber que era un acto socialmente inapropiado.
Estudios recientes al respecto se centran en lo que empuja a las personas a buscar sexo ocasional. Desde hace décadas, la tendencia a buscar un encuentro esporádico ha aumentado entre los jóvenes. Así concluye el informe realizado por el Dr. Justin Lehmiller[50] de la Universidad de Colorado. Las motivaciones que llevan a buscar este tipo de relación son, entre otras, la satisfacción de un impulso sexual. Sin embargo, este mismo informe apunta que detrás de dicho instinto se esconde una necesidad de encontrar una estabilidad emocional combinado con el hecho de disfrutar de las relaciones sociales y sexuales.
Este fenómeno ha ido creciendo a lo largo de los años. Tanto es así que la industria cinematográfica ha utilizado este argumento para muchas de sus últimas superproducciones. Títulos como Sin compromiso, protagonizada por Natalie Portman y Ashton Kutcher o Con derecho a roce, interpretada por Justin Timberlake y Mila Kunis, cuentan con una relación sexual ocasional como eje de la trama.
El binomio necesidad biológica-rechazo social favorece el uso de las redes sociales en busca de una relación ocasional ya que proporciona al usuario la sensación de privacidad y confidencialidad necesaria para acallar ciertos prejuicios morales al respecto.
La mayoría de religiones no aprueba el sexo fuera de matrimonio. Por lo principal, la gente religiosa y no religiosa experimenta unas sensaciones semejantes cuando se trata de las relaciones sexuales ocasionales, con gran diferencia entre los hombres y las mujeres.[51] En algunos países, tales como Paquistán, Kuwait, Afganistán cualquier forma de actividad sexual fuera de matrimonio se considera ilegal.[52]
El estudio de cultura de las relaciones ocasionales en los EE. UU. ha demostrado que el sexo ocasional no contribuye al fortalecimiento de relaciones en el futuro. Una influencia principal sobre el plazo de relaciones la ejerce el objetivo que persigue la gente entrando en las relaciones.[53] El estudio del comportamiento sexual, realizado en Brasil de 1998 a 2015, ha demostrado que el pico de las relaciones ocasionales cae sobre la edad de 16-24 años.[54]
Se hizo una práctica habitual cuando la gente cuenta francamente de sus contactos sexuales ocasionales y los puntos de vista personales sobre este tema ya durante la primera cita o encuentro.[55] Otro estudio ha demostrado que los condones eran usados sólo en 69 de cada 100 contactos sexuales con penetración.[56]
Los datos globales de 2007 a 2017 demuestran que las relaciones sexuales ocasionales entre la gente joven se ha reducido.[57] El estudio de 2021 lo explicó por la reducción del consumo de alcohol, el aumento del número de videojuegos y el aumento de la porción de la gente joven que vive con sus padres.[58]