Los partisanos soviéticos habían estado infiltrándose en la retaguardia del Grupo de Ejércitos Centro (y del 4.º Ejército en particular). En enero de 1942, fueron reforzados por las tropas aerotransportadas soviéticas (la operación aerotransportada Vyazma, parte de las batallas de Rjev). Los soviéticos esperaban que las tropas aerotransportadas y los partisanos pudieran asegurar el territorio e interrumpir la logística alemana el tiempo suficiente para que la ofensiva soviética los alcanzara. Sin embargo, la ofensiva del Ejército Rojo no logró avanzar lo suficiente y el 1.º Cuerpo de Caballería de la Guardia, el 4.º Cuerpo Aerotransportado y elementos del 33.º Ejército, que constituían la penetración soviética más profunda en la retaguardia alemana, quedaron aislados del resto de formaciones soviéticas.
Pese a su vulnerable situación, las unidades soviéticas aisladas llevaron a cabo operaciones militares activas. A principios de abril, las fuerzas combinadas quedaron bajo el mando del general de división Pavel Alexeyevich Belov. Las fuerzas combinadas tomaron la zona al sur de Vyazma y la mantuvieron hasta finales de mayo.
Las fuerzas del 4.º Ejército y del 4.º Ejército Panzer, habiendo detenido la ofensiva soviética, decidieron enfocarse en acabar con la presencia soviética detrás de sus líneas con el lanzamiento de la operación "Hannover", a finales de mayo de 1942. Las fuerzas combinadas y partisanas terminaron cercadas , sufriendo una gran derrota.[4] Las fuerzas partisanas en el área fueron diezmadas de tal forma que los soviéticos no pudieron reorganizar ninguna actividad partisana significativa en esta región durante el resto de la guerra.[4] La Operación Hannover se considera la operación antipartisana alemana más exitosa de la historia; esto se atribuye principalmente al hecho de que los partisanos decidieron desafiar a las fuerzas alemanas en una batalla abierta.[4]
La mayoría de elementos de las tropas aerotransportadas fueron destruidos durante la operación. La noche del 26 de mayo, remanentes de las fuerzas soviéticas lograron escapar del cerco y se unieron al 10.º Ejército, al norte de Kirov, el 24 de junio.
Tras el éxito de esta primera operación, los alemanes lanzaron, en julio de 1942, la Operación Seydlitz, cerca de Nelídovo. Resultó en el embolsamiento del 39.º Ejército y el 11.º Cuerpo de Caballería soviéticos[4]. Con ello, las últimas formaciones soviéticas que operaban en la retaguardia alemana del saliente de Rzhev fueron eliminadas, por lo que la posición alemana volvió a constituir una amenaza considerable para Moscú.