Orio Mastropiero
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| Orio Mastropiero | ||
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| Dux de Venecia | ||
| 1178-1192 | ||
| Predecesor | Sebastiano Ziani | |
| Sucesor | Enrico Dandolo | |
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Orio Mastropiero (fallecido en Venecia, 1192) fue dux de la República de Venecia entre 1178 y 1192.
Diplomático de carrera, había sido embajador en Palermo y Constantinopla. Fue uno de los principales organizadores del préstamo estatal realizado por Vitale II Michiel para sufragar la guerra con el Imperio bizantino en 1171.[1]
Fue elegido dux ya con edad avanzada en 1178, tras el retiro de Sebastiano Ziani. Su elección fue la primera realizada con el nuevo sistema electoral instaurado por Ziani, por el que cuatro miembros del Gran Consejo elegían un comité electoral de cuarenta miembros, que a su vez elegía al dux.[1]
Durante su mandato tuvo que hacer frente a varias vicisitudes a nivel internacional: en 1186 firmó un tratado con el emperador Isaac II Ángelo para la defensa mutua, al tiempo que se estipulaba un contrato para la construcción de cuarenta a cien galeras para el Imperio en los astilleros venecianos, que serían tripuladas igualmente por venecianos —por lo que dejaba prácticamente el control de la flota bizantina en manos venecianas—.[2]
Por otro lado, en el mismo 1187 se produjo la batalla de Hattin, en la que el líder sarraceno Saladino derrotó a Guido de Lusignan, conquistando poco después Jerusalén. Elló llevó al papa Gregorio VIII a promulgar una nueva cruzada, la tercera, a la que se adhirió Venecia. La República se hallaba en guerra entonces con Hungría a causa de los territorios dálmatas y la campaña no estaba resultando bien, por lo que, gracias a la cruzada, Venecia tenía la excusa para retirarse honrosamente. De igual manera, el retroceso cristiano en Tierra Santa había sido desastroso para sus intereses comerciales, por lo que esperaba resarcirse de nuevo. Para la contienda, el dux impuso una deuda pública obligatoria, con lo que sufragó los gastos de una flota que zarpó en 1189.[3]
Al frente de la cruzada se pusieron los reyes de Inglaterra y Francia, Ricardo I Corazón de León y Felipe II Augusto —Guillermo II de Sicilia y Federico I Barbarroja murieron al inicio de la campaña—. Su mayor éxito fue la reconquista de Acre pero no consiguieron recuperar Jerusalén. La intervención de Venecia no está del todo clara en las crónicas y es de suponer que debió de consistir sobre todo en el transporte marítimo. En cambio, consiguieron recuperar el barrio que tenían en Acre.[4]
Del resto de su mandato conviene señalar ciertos cambios a nivel de la administración veneciana, como la institución de un cuerpo de procuradores que velarían por los intereses de la República en cualquier conflicto legal; también instituyó el Consejo de los Cuarenta (o Quarantia), en principio un órgano consultivo pero que, posteriormente, quedó como Corte suprema judicial.[5]