Cristiano palestino
Ciudadanos cristianos del Estado de Palestina
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Los cristianos palestinos o palestinos cristianos son un grupo etnorreligioso palestino cuya religión es alguna denominación cristiana. Representan cerca del 1% de los habitantes de Palestina (2017)[2] y del 9% de la población palestina de Israel (2011).[3] La mayoría de ellos viven en Belén, Ramala y Jerusalén.[3] La confesión más importante es la Iglesia ortodoxa de rito griego,[4] seguida de Iglesia católica, y a ambas hay que añadir en menor medida la iglesia copta y las iglesias ortodoxas armenias y rusas, así como algunas denominaciones luteranas y protestantes.[3]
| Cristianos palestinos | ||
|---|---|---|
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| Ubicación | Palestina | |
| Población | 400 000[1] | |
| Idioma | Árabe (palestino) | |
| Religión | Cristianismo | |
| Etnias relacionadas | Otros árabes cristianos, asirios, coptos y armenios | |
| Asentamientos importantes | ||
| 225 000[1] | Diáspora palestina cristiana | |
| 125 000[1] |
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| 50 000[1] |
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Buena parte de la zona de Israel y Palestina es considerada Tierra Santa por los cristianos; por ejemplo, ciudades de tanto valor como Jerusalén, Belén y Nazaret se encuentran en Palestina y en Israel.
Censos


Según los datos del censo recogidos por el Imperio otomano, la población cristiana en 1914 era del 24% en Palestina, mientras que en 2003 no llegaba al 5%.[5] En gran parte, esta reducción se ha debido a la emigración crónica de los cristianos y, desde 1970, a su bajo índice de natalidad.[5]
Un censo realizado por las autoridades del Mandato británico de Palestina en 1945 desveló que la población total era de 1.764.520 personas, de las que 1.061.270 (60%) eran musulmanes, 553.600 (31,4%) eran judíos, 135.550 (7,7%) eran cristianos y 14.100 estaban clasificados como "otros" (por lo general, drusos).[6]
En 2021, la gran mayoría de los cristianos palestinos viven en la diáspora. Pese a todo, se calcula que quedan unos 47.000 cristianos palestinos en Palestina,[2] de los que unos 1.300 están asentados en la Franja de Gaza.[7] En cuanto a los ciudadanos palestinos de Israel, los cristianos representaban en 2011 el 9% de este segmento de la población, que en total asciende a más del 20% de la población israelí.[3]
La mayoría de los cristianos palestinos pertenecen a la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén, una de las 16 iglesias pertenecientes a la Iglesia ortodoxa,[4] aunque también hay entre ellos católicos, melquitas, ortodoxos sirios, ortodoxos armenios, católicos armenios, coptos ortodoxos, católicos maronitas, ortodoxos etíopes, católicos sirios, anglicanos, luteranos, protestantes y evangélicos bautistas/pentecostales, así como un pequeño número de testigos de Jehová y mormones.[7]
Dirigentes

El patriarca ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III, es el líder de los cristianos ortodoxos, elegido por el Santo Sínodo de Jerusalén en 2005.[8]
El patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, es el líder de los católicos palestinos desde octubre de 2020.[9] El obispo anglicano de Jerusalén es Hosam Naoum.[10] El obispo de la iglesia luterana evangélica en Jerusalén y Jordania es, desde febrero de 2026, Imad Haddad.[11]
Historia



Durante la primera guerra judeo-romana, en torno al año 70, los cristianos palestinos se refugiaron en Pella (Perea), lo que les permitió sobrevivir a los ataques judíos.[12]
Se sabe que en el año 109 había conflictos entre la comunidad judeocristiana y los cristianos de origen gentil, expresado, por ejemplo, en la fecha para la celebración de la Pascua, que los judeocristianos fijaban el día 14 del primer mes y los demás cristianos el domingo siguiente.[13] La comunidad judeocristiana en la ciudad era lo suficientemente importante como para que Adriano ordenara la profanación de algunos de sus lugares sagrados a inicios del siglo II.[12]
Tras la derrota de la rebelión de Bar Kojba en torno al año 136, se produjo una aparente diáspora. Los cristianos de Aelia Capitolina, la colonia romana fundada en Jerusalén tras su captura por Tito en el 70, dependían del metropolitano de Cesarea Marítima.[14] Ya en el siglo IV, los judeocristianos de Jerusalén estaban instalados en el Monte Sion, mientras que la jerarquía de la Iglesia de los gentiles celebraba el culto en el santo Sepulcro, donde los oficios y sermones eran en griego, pero eran traducidos al arameo para los fieles nativos que no comprendía aquel idioma, así como al latín para los de origen romano.[13] Los lugares venerados por los judeocristianos pasaron a ser también los de los cristianos gentiles, quienes erigieron allí basílicas por orden de los emperadores.[13]
El Concilio de Calcedonia (451) reconoció al obispo de Jerusalén el rango de Patriarca. Los persas ocuparon Jerusalén en 614, detuvieron al Patriarca y destruyeron varias iglesias. Los árabes conquistaron Jerusalén el 637 y el califa Omar reconoció a los cristianos derechos de protección y libertad de culto. Sin embargo, muchos se convirtieron al Islam, tanto por evitar las opresivas estructuras religiosas bizantinas como por redimirse del pago de la yizia.[15] En el 638, la Iglesia Armenia estableció su propio obispo en Jerusalén, y la Iglesia Asiria hizo lo mismo a comienzos del siglo IX con autorización del Califato Abasí.[16] Sin embargo, siglos después, entre el año 1007 y el 1021, durante el califato Fatimí, el califa Al-Hákim bi-Amr Allah ordenó una persecución de cristianos y judíos con medidas discriminatorias[17] y, en el 1009, destruyó la basílica del Santo Sepulcro.[18]
En 1054, el Patriarca de Jerusalén optó por la Iglesia ortodoxa en el cisma con la Iglesia católica. En 1099, los cruzados tomaron Jerusalén, establecieron el Patriarcado latino sujeto al Papa y expulsaron al Patriarca ortodoxo, pero en 1187, tras la conquista de la ciudad por el sultán Saladino, el Patriarca ortodoxo regresó y el latino debió residir en Roma hasta 1847, cuando regresó con licencia de las autoridades otomanas. Irónicamente, las Cruzadas ocasionaron el declive de la población cristiana en Palestina, principalmente como resultado de las guerras y las enfermedades.[15]
El Imperio otomano, que conquistó Palestina en el 1516, siguió una política de amplia tolerancia con las diferentes iglesias cristianas, pero en sus años finales aumentó la presión sobre la población cristiana. Con motivo de la Guerra de Crimea, que enfrentó a Francia, Reino Unido, Italia y el Imperio Otomano contra Rusia entre 1853 y 1856, comenzó un patrón de emigración de los cristianos palestinos al extranjero que tendría su mayor auge a comienzos del siglo XX.[19] Las autoridades otomanas impusieron el servicio militar obligatorio para los cristianos de sus dominios (incluida Palestina), y los reclutas cristianos eran enviado a primera línea del frente en las guerras que les enfrentaban con otras potencias cristianas, como en la primera guerra de los Balcanes o en la Primera Guerra Mundial.[19] Para evitar el reclutamiento forzoso, muchas familias cristianas optaron por la emigración.[19]
En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Palestina fue ocupada por las tropas británicas, que poco después recibieron el encargo de la Sociedad de Naciones de establecer allí el Mandato británico de Palestina, que duró hasta que la ONU aprobó en 1948 la resolución 181 II, que establecía la partición del Mandato en dos países, uno árabe y uno judío. La partición de Palestina aceleró la emigración de los cristianos palestinos, primero los del naciente Estado de Israel y, con posterioridad, los de los territorios ocupados por este.[19] Durante la guerra árabe-israelí de 1948, dentro de un proceso conocido como la Nakba, el ejército israelí expulsó u obligó a huir a cerca de 90.000 cristianos palestinos y cerró 30 iglesias en los territorios que se convertirían en Israel.[20] Diversas masacres, como el atentado del hotel Semiramis (ejecutado por la Haganá) o la masacre de Eilaboun, supusieron la muerte de docenas de cristianos palestinos.[20] Aldeas como Iqrit, con 570 habitantes cristianos, o Kfar Bir'im, con 1050, fueron despobladas a la fuerza y destruidas por completo, salvo por la iglesia y el cementerio.[20]
Los principales destinos de emigración a inicios del siglo XX fueron el Líbano y Sudamérica (Chile y El Salvador principalmente), impulsados inicialmente por la facilidad para adaptarse a determinados países occidentales cristianos.[21][22]
Contexto histórico-político



Oriente Medio
Las estimaciones del número de los cristianos árabes varían mucho, pero hay consenso en que ha disminuido progresivamente a lo largo del siglo XX, a cuyos comienzos era de cerca de un cuarto del total, reduciéndose al 8% a comienzos del siglo XXI.[15] Los cristianos componen hoy tan sólo el 9.2% de la población del Oriente Próximo. En el Líbano, la población cristiana es ligeramente inferior a la musulmana, pero es el único país de Oriente Medio donde todavía tienen un peso importante. La Constitución del Líbano establece que el presidente del país debe ser siempre cristiano. La principal doctrina cristiana en el país es la maronita.[3] En Egipto, la mayoría de los cristianos son coptos, y sufren cierta discriminación y persecución del Estado, además del acoso de grupos musulmanes radicales.[3] En Siria, la población cristiana durante el siglo XX se mantuvo estable en torno al 10% de la total, su población se ha ido reduciendo en los últimos años por la emigración, debida principalmente a la inestabilidad política y a motivos económicos.[3] En Jordania, la población cristiana ya era bastante reducida en la década de 1970, cuando se encontraba en torno al 5% del total, y se calcula que en 2011 se hallaba en el 3% solamente. Los cristianos están mucho más protegidos aquí, y nueve de los 110 escaños del Parlamento están reservados para ellos.[3] En Irak, donde la presencia cristiana está atestiguada desde el siglo II, las principales ramas del cristianismo son la Iglesia caldea y la armenia. La población cristiana ha ido reduciéndose con el tiempo en un proceso acelerado por la inestabilidad política que llegó tras la invasión estadounidense de 2003.[3] En Irán, los cristianos tienen cierta seguridad y están oficialmente protegidos, con escaños garantizados en el Parlamento, aunque se enfrentan a discriminación laboral. La población cristiana de los países del Golfo está compuesta principalmente de trabajadores extranjeros. En Arabia Saudí, está prohibida cualquier expresión de fe pública que no sea musulmana y no se pueden realizar reuniones privadas con fines religiosos, salvo los propios del Islam.[3]
Palestina e Israel
El total de palestinos cristianos tanto en la propia Palestina como en Israel se encontraba cerca del 13 % en 1984.[15] Los cristianos palestinos de Israel constituyen hoy en día apenas el 2.1% de la población total, o el 9% dentro de la población israelí de origen palestino. Las principales denominaciones son la griega ortodoxa y la católica, si bien están representadas numerosas comunidades cristianas. También hay judíos mesiánicos que consideran a Jesús como el mesías, y cristianos sionistas que apoyan al Estado de Israel.[3]
En Palestina, los cristianos suponían un 5,3% de la población en 1970, pero esta proporción se había reducido a la mitad en 2011.[3]Según el CIA World Factbook, en 2022 había unos 50.000 palestinos cristianos en Cisjordania, mientras que en la Franja de Gaza, los cristianos palestinos se calculaban en unos 1300 ese mismo año.[7] La mayoría de ellos se centran en las ciudades de Belén y Ramala, así como en la gobernación de Nablus.[3] En Jerusalén, la población cristiana palestina se ubica en torno a las 12.900 personas.[7] En Palestina se encuentra también el pueblo de Taybeh, el único íntegramente cristiano de toda la Palestina histórica.[23]Las principales denominaciones en Palestina son, también, la griega ortodoxa y la católica, con importantes minorías asirias, armenias ortodoxas, sirias ortodoxas y protestantes.[3]
La ley palestina establece un mínimo de seis escaños para diputados cristianos en el Parlamento, si bien pueden presentarse candidatos cristianos en cualquier circunscripción. Además, desde 2017, un decreto presidencial establece que las alcaldías de nueve municipios deben estar en manos de políticos cristianos, incluidas las de Ramala, Belén, Birzeit y Beit Jala.[7] Los cristianos palestinos en general apoyan la causa palestina.[24]
Acoso religioso
Tanto en Palestina como en Israel, los cristianos palestinos se ven sometidos a un acoso por parte de ciertos sectores de la población y de las autoridades. En el primer caso, ciertos sectores radicales islamistas están ejerciendo una creciente presión sobre las comunidades cristianas, si bien la relación entre palestinos cristianos y musulmanes es eminentemente pacífica.[3] Después del discurso que el papa Benedicto XVI pronunció en Ratisbona sobre la relación entre la violencia y las religiones, en septiembre de 2006, seis templos (entre ellos dos ortodoxos) fueron atacados con bombas o fueron tiroteados en Gaza, Nablus, Tulkarem y Tubas. Se informó de daños en las puertas y muros de la mayoría de las iglesias, aunque la de Tulkarem fue completamente destruida.[25]
Con respecto a Israel, en 2017, las Iglesias católica, ortodoxa y luterana se unieron para denunciar los intentos del Estado israelí de « socavar la presencia cristiana » en el país y en Jerusalén en particular.[26] La municipalidad de Jerusalén había enviado una serie de notificaciones, órdenes de incautación de bienes de la Iglesia y cuentas bancarias contra las iglesias cristianas. «Nos han bloqueado varias cuentas bancarias, a nosotros y al patriarcado ortodoxo griego. Quieren asfixiar a las iglesias porque somos los encargados de mantener la presencia cristiana en Jerusalén».[27]
En 2024, una ONG israelí publicó un informe según el cual se había producido un «notable incremento» de los ataques contra los cristianos y sus propiedades en Israel. En concreto, este informe registró en 2023 once casos de acoso verbal, siete de ataques violentos, 32 de ataques contra iglesias y la profanación de un cementerio. Todos los atacantes eran judíos religiosos, y la mayoría de ellos ultra-ortodoxos. Además, se exigió a las autoridades cristianas que retirasen cruces de algunos lugares y la policía israelí redujo considerablemente el número de participantes permitidos en la ceremonia de la Luz Sagrada, en Jerusalén.[28]
Esta tendencia continuó en 2025, cuando un informe corroboró un «patrón continuo y creciente de intimidación y agresión» contra el clero y las iglesias cristianas de Israel. El informe registró 155 casos de ataques contra cristianos, entre los que se contaron 28 denuncias por ataques verbales (más del doble que el año anterior), aunque la mayoría de los ataques fueron físicos.[29]
El conflicto palestino-israelí causa a la población cristiana palestina los mismos problemas que al resto de los palestinos. Por ejemplo, el 20 de octubre de 2023, durante la guerra de Gaza, el ejército israelí bombardeó la iglesia de San Porfirio, la más antigua de la ciudad de Gaza, matando al menos a dieciséis civiles palestinos.[30] Dos años más tarde, la aviación israelí bombardeó el monasterio de San Hilarión, uno de los más antiguos del mundo, ubicado en la ciudad de Gaza. Además de causar graves daños a la estructura de la iglesia, la única en toda la ciudad, mató a tres personas e hirió a diez más, incluido su párroco principal.[31] Al menos 44 cristianos palestinos han muerto durante la guerra, bien por ataques directos israelíes o por la escasez de comida y medicinas ocasionada por el bloqueo israelí.[20]
Henry Hyde miembro del Congreso de los Estados Unidos escribió una carta al Presidente George W. Bush en la que afirma que «están machacando a la comunidad cristiana en el molino del amargo conflicto israelí-palestino», y que los asentamientos judíos que crecen en Cisjordania y el este de Jerusalén «dañan irreversiblemente la comunidad cristiana con su disminución numérica».[32]
Galería
- La Caída de Acre en 1291 y el fín de las Cruzadas.
- Familia cristiana palestina de Belén en el Mutasarrifato de Jerusalén.
- Heraldo cristiano y señales de nuestros tiempos de 1896
- Un árbol de Navidad en Belén en 2023.
- La Abadía de Hagia María en Monte Sion.
- Una joven cristiana palestina de Nazaret en 1900.