Pasífae

esposa de Minos en la mitología griega From Wikipedia, the free encyclopedia

En la mitología griega, Pasífae[1] era una diosa,[2] hija de Helios y esposa de Minos. Su leyenda más célebre tiene Creta por escenario y cuenta que fue la madre del minotauro, fruto de un amor zoofílico con un toro —el toro de Creta—. En la tragedia griega Pasífae es presentada como víctima de la pasión divina provocada por la cólera divina, mientras que en la poesía romana su figura se transforma, siendo tratada con burla, obsesión o con fines moralizantes.[3]

Pasífae sentada en un trono. Mosaico romano de Zeugma, Turquía

Familia

A Pasífae, que algunas fuentes refieren como inmortal,[4] siempre se la cita como hija de Helios.[5][6][7][8][9] Su madre puede variar entre Perseis, hija de Océano,[5] o bien Creta,[6][5] hija de Asterio.[5] Es descrita, por lo tanto, como hermana de Eetes[5] y Circe,[5][10] y tardíamente también de Aloeo[10] y Calipso.[10]

Pasífae, casada con Minos, engendró a Deucalión, Catreo, Androgeo y Ariadna.[6] Otros añaden además a Fedra, Acacálide, Glauco y Jenódice.[5] Y otros más refieren que fue madre de Amón tras unirse a Zeus.[11] Este Amón era un dios de Cirene, adorado con el nombre de Zeus-Amón.[3]

Algunas variantes excepcionales dicen que Pasífae era hija de Atlas[11] o de Apolo.[12] Higino dice que Pasífae es el nombre de una de las oceánides, aunque es probable que se trate de otro personaje diferente.[13]

Pasífae y el Minotauro

Dédalo presenta la vaca artificial a Pasífae. Fresco romano de la casa de los Vettii (Pompeya).

Cólera divina

Minos alegaba que contaba con el favor divino como rey de Creta y se le otorgaría lo que pidiese. Mientras ofrecía un sacrificio a Poseidón suplicó que saliera del fondo del mar un toro, prometiendo inmolarlo.[14]O bien Minos tenía la costumbre de consagrar cada año a Poseidón el más bello de los toros que habían nacido y de sacrificarlo al dios.[15] Sea como fuere Poseidón hizo surgir un toro magnífico, pero entonces Minos envió el toro a su vacada y sacrificó otro inferior en su lugar. Poseidón, irritado con él, embraveció al toro y lo hizo objeto de amor de Pasífae.[14]

Otros más cuentan que Pasífae no había hecho ofrendas a la diosa Afrodita a lo largo de muchos años. Debido a esto, Afrodita le inspiró un deseo antinatural hacia el toro.[16][17] El mal impuesto a Pasífae se transmite a su descendencia como una especie de ‘enfermedad amorosa’, como se lamenta Fedra al enamorarse irresistiblemente de Hipólito.[18] A ello se refiere Servio cuando dice que los dioses pueden castigar a los humanos mediante pasiones antinaturales y un amor fatal que conduce irrevocablemente a la ruina.[19]

En la tragedia

En los fragmentos conservados de Los cretenses de Eurípides, Pasífae aparece no como agente culpable sino como víctima de una pasión impuesta por los dioses, que ella misma describe con el léxico trágico de νόσος («enfermedad») y μανία («locura»); en un discurso de defensa ante Minos sostiene que su deseo por el toro fue enviado por Poseidón como castigo por la impiedad del propio Minos (al no sacrificar el animal), de modo que la responsabilidad recae en el rey y en la divinidad, no en ella, que actúa como instrumento de una fuerza irresistible.[20]

Amor zoofílico

Dédalo, que huía de Atenas a causa de un asesinato, llegó a Creta, y Minos, admirado por su destreza, se hizo amigo de él.[15] Fue entonces cuando Pasífae solicitó su ayuda[16] y le confesó en persona la pasión que le atormentaba.[21]Dédalo, favorecido por la reina, se dispuso a ayudarla en secreto. Había construido una vaca de madera sobre ruedas, la vació, le cosió alrededor la piel de una vaca desollada y, llevándola al prado donde el toro solía pacer, metió dentro a Pasífae; el toro llegó y copuló con ella como si se tratara realmente de una novilla.[14] Incluso los propios Amores, favorecidos por la propia Afrodita, ayudaron a Dédalo en su labor de ‘casamentero’.[22]

Ovidio presenta la pasión como locura amorosa, en tono poético y satírico, ridiculizando a Pasífae por su deseo antinatural y su celosía hacia los animales. Su deseo por el toro era tan intenso que odió celosamente a las demás vacas, incluso cuidando personalmente su alimento y ramas del prado, ignorando los deberes con su esposo, Minos. Pasífae llega a matar a sus rivales (otras vacas) en sacrificios, mostrando un comportamiento pasional y violento. Experimenta también transformaciones deseadas, queriendo convertirse a veces en Europa u otra vaca para acercarse al toro.[23]

El Minotauro y el laberinto

Gracias al ingenio de Dédalo, Pasífae satisfizo su amor y, a su debido tiempo, dio a luz al Minotauro. Era un ser de doble naturaleza, con cabeza de toro y cuerpo de hombre.[15] Asterión, como se llamó a la criatura, pasaba formalmente por ser un hijo de Minos,[24]y además atormentaba al rey como la desgracia acaecida para su familia.[25] Para el mantenimiento de este monstruo, Dédalo construyó un laberinto con recorridos tortuosos cuya salida era difícil de descubrir para los inexpertos.[15] Fue Minos quien, al enterarse de que su esposa había alumbrado a la criatura, y advertido por ciertos oráculos, mandó confinar al monstruo dentro del laberinto de Creta.[14]

Huida de Dédalo

Cuando Dédalo se enteró de las amenazas de Minos a causa de la construcción de la vaca, tuvo miedo de la cólera del rey y zarpó de Creta, con la ayuda de Pasífae que le dio un barco para que se hiciera a la mar. O bien Dédalo permaneció un tiempo más en Creta escondido por Pasífae, y Minos, queriendo castigarlo, mandó que todos los barcos de la isla lo buscaran.[15]Otros dicen que Minos consiguió encarcelar a Dédalo, pero Pasífae consiguió liberarle.[16]

Versiones tardías

Una versión tardía y evemerista dice que Tauro era un funcionario del rey Minos. Pasífae se enamoró de él y se acostó con él en la casa de Dédalo. Como dio a luz a gemelos, uno de Minos y otro de Tauro, y por eso el vulgo decía que ella había dado a luz al ‘Minotauro’. Tras sobornar a los guardias, la reina liberó a Dédalo, que había sido encarcelado a causa de este delito. Después de que su hijo fuera arrojado al mar, fue llevado en barco a Cumas.[26] Los poetas romanos dicen que se habían designado dos moradas para los fantasmas de los muertos impíos a orillas del fétido río Aqueronte: un pasaje conduce a la adúltera Clitemnestra y otro a Pasífae.[27]

Pasífae como hechicera

Las tradiciones tardías presentan a Pasífae como una figura dotada de poderes mágicos, en consonancia con su parentesco con otras hechiceras de su linaje, como Circe y Medea, y ponen de relieve un aspecto menos conocido de su mito. Según estos relatos, irritada por las numerosas infidelidades de Minos, Pasífae lo hechizó de modo que toda mujer que yaciera con él encontraba la muerte.[28] La maldición consistía en que Minos eyaculaba una maraña de animales venenosos —serpientes, escorpiones y escolopendras—; sin embargo, al ser Pasífae inmortal, ella no se veía afectada por este castigo.[29]

Posteriormente, Procris llegó a la corte de Minos tras huir de Atenas, cuando su esposo Céfalo descubrió su infidelidad.[28][29] Allí encontró al rey afligido por su incapacidad para engendrar descendencia,[29] y este, a su vez, se enamoró de ella.[28] Procris accedió a unirse con Minos a cambio de una recompensa y, además, le ofreció un remedio para sortear la maldición. Según una versión, Procris yació con él tras administrarle una raíz de carácter mágico (llamada “circea”) que impedía que la dañara;[28] según otra, ideó un procedimiento para evitar el peligro: introdujo en el sexo de una mujer una vejiga de cabra, de modo que Minos expulsaba primero en ella las criaturas dañinas y, después, podía unirse sin riesgo a Pasífae.[29]Sea como fuere, Minos la recompensó con dos objetos extraordinarios: una jabalina que nunca erraba el blanco y el perro Lélape, destinado a que ninguna presa pudiera escapar de él.[28][29] Más tarde, temiendo la posible venganza de Pasífae, Procris regresó a Atenas.[28]

Culto en Esparta

Pasífae, más allá de su papel mítico cretense, tenía una dimensión cultual y profética en Esparta, siendo una diosa asociada a la luna y la práctica oracular. El geógrafo Pausanias dice que en el territorio entre Étilo y Tálamas existía un santuario dedicado a Ino y un oráculo en el que también se veneraba a Pasífae. Según Pausanias, el oráculo funcionaba mediante sueños: los consultantes dormían y la diosa revelaba sus respuestas durante el sueño. El santuario era pequeño, situado cerca de un curso de aguas claras, y flanqueado por estatuas de bronce de Helios y Pasífae. El geógrafo aclara que en este contexto, Pasífae no era una divinidad local, sino un sobrenombre de Selene.[30]

Plutarco, en la biografía de Agis, confirma la existencia del oráculo de Pasífae en Tálamas, aludiendo a su autoridad profética en decisiones políticas y sociales de Esparta. Según él, los espartanos seguían las instrucciones del oráculo para mantener la igualdad establecida por Licurgo, y la figura de Pasífae era identificada por algunos autores como hija de Atlas, por otros como Casandra o Dafne, todos vinculados a la facultad de revelación de los oráculos.[31]

Cicerón describe una práctica similar en la que los dirigentes espartanos consultaban el santuario de Pasífae durmiendo para recibir sueños proféticos útiles en la administración del Estado. Aunque no menciona a los éforos por su nombre, la tradición moderna los identifica con los magistrados que ejercían la autoridad de gobierno en Esparta, interpretando los sueños de Pasífae como guía para la política y el cumplimiento de la constitución licúrgica.[32]

Robert Graves dice que Hera, Pasífae e Ino eran todos títulos de la Triple Diosa, la interdependencia de cuyas personas simbolizaba el trípode en que se sentaba su sacerdotisa.[33]

Versiones ulteriores

En la tradición alegórica tardía, Pasífae es reinterpretada en clave simbólica. Esta interpretación, influida por lecturas moralizantes y etimológicas, se inscribe en una tendencia tardoantigua y medieval que transforma a los personajes míticos en personificaciones de funciones naturales o pasiones humanas, alejándose del relato mítico tradicional. Así Pasífae, por ser la hija del sol, significa “la que se muestra a todos” y así está asociada con la facultad de la vista, en cuanto esta requiere la presencia directa de las imágenes ante los ojos para poder percibirlas.[34]

Se cuenta que Marte mantuvo relaciones íntimas en secreto con Venus. El Sol lo observó y se lo contó a Vulcano, el esposo de Venus. Este los ató con cadenas de acero mientras mantenían relaciones y los expuso vergonzosamente acostados juntos ante todos los dioses. Para vengarse de la humillación, Venus sometió con su poder a las cinco hijas del Sol —Pasífae, Medea, Fedra, Circe y Dirce—, y desde entonces las hijas del Sol fueron inspiradas por un amor abominable.[34]

Boccaccio ofrece también una interpretación alegórica: Pasífae representa el alma humana creada por el Sol, Minos simboliza la razón que dirige la vida, Venus encarna el apetito sensual y el toro los placeres del mundo. El Minotauro resulta de la concupiscencia desordenada, y el laberinto representa la complejidad del vicio; finalmente, la muerte del Minotauro por Teseo señala que la prudencia y la virtud pueden vencer la lujuria y la pasión desordenada.[35]

Notas

Enlaces externos

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