Era miembro de la familia Morcillo Rubio de Auñón, originaria de Villarrobledo. Hijo de Pedro Morcillo y Catalina de la Parra, fue sobrino de Diego Morcillo Rubio de Auñón, que llegó a ser virrey del Perú y arzobispo de Lima, entre otros altos cargos eclesiásticos.[1][2][3]
Viajó a América con su tío Diego Morcillo para continuar la carrera eclesiástica a su lado. Ocupó varios cargos en América, entre ellos maestrescuela y canónigo de la catedral de Chuquisaca o Charcas (hoy Sucre), y calificador del Tribunal del Santo Oficio.[1][2]
Cuando su tío fue elevado al arzobispado de Lima, este lo propuso para que fuera su obispo auxiliar. La Santa Sede dio su visto bueno y Pedro Morcillo fue consagrado como obispo in partibus infidelium de Draso, Drasus o Drassen (sede titular), así como obispo auxiliar y coadjutor de Lima. La ceremonia la presidió el mismo Diego Morcillo, el 8 de octubre de 1724, en la catedral de Lima.[1][2]
Se encargó de realizar la visita pastoral de la arquidiócesis en nombre de su tío, que tenía 80 años y se hallaba ya agobiado por los achaques propios de la edad; este acabó por fallecer el 12 de marzo de 1730.[1][2]
Fallecido su tío y protector, el 17 de setiembre de 1731 fue preconizado como obispo de Panamá, diócesis que se hallaba en decadencia material debido a las incursiones de los piratas y el parcial abandono de la ruta comercial por el istmo panameño.[2]
Realizó la visita pastoral de su diócesis y se internó en el territorio de los indios alzados, en Chirique. Al ser devastada Panamá por un incendio, ayudó a su reconstrucción. Terminó de construir la catedral y fundó hospitales.[1]
Interesado por la historia y geografía de Panamá, en mayo de 1736 dejó escrita una "relación geográfica", que es una descripción detallada de los pueblos del istmo, la primera que se hizo.[1] Esta relación se encuentra en el Archivo General de Indias, y es considerada fuente obligada para conocer el pasado de Panamá.
Obispo del Cuzco
Su buena labor en Panamá motivó para que fuera promovido al obispado de Cuzco, el 12 de abril de 1742. Autorizó al arcediano Juan Castañeda para que en su nombre tomara el gobierno de la iglesia cuzqueña, el 13 de abril de 1743.[2] Durante su marcha a su sede, se detuvo en Lima para trasladar los restos de su tío Diego Morcillo, desde las bóvedas del cabildo, a un sepulcro monumental en la capilla de la Purísima, de la catedral de Lima.[1][4]
Catedral del Cuzco en los años 1850.
Ingresó finalmente en el Cuzco el 29 de setiembre de 1743.[2] De inmediato emprendió una ardua labor. Edificó la casa del beaterio y el templo de Nazarenos, que costeó en parte, y que fueron estrenados el 27 de mayo de 1745.[1][4]
De esta época es la magnífica custodia de la catedral del Cuzco, para la cual, Pedro Morcillo aportó una buena cantidad de oro y no pocas pedrerías.[4] El trabajo lo realizó el artista orfebre español Gregorio Gallegos.[5] Inaugurada el 14 de junio de 1745, estuvo valorada en 90000 pesos. Tiene una altura de 1,20 m, pesa 21,6 kilos y contiene 331 perlas, 263 diamantes, 221 esmeraldas, 62 rubíes, además de amatistas, brillantes, topacios, 5 zafiros blancos y 1 ágata. En el templete que guarda la custodia está labrado el escudo heráldico del obispo Pedro Morcillo.[citarequerida]
Falleció en su sede del Cuzco, muy afectado por la noticia del devastador terremoto que asoló Lima y Callao en octubre de 1746.[1] Sus restos descansan en la cripta de la Catedral del Cuzco.[4]
Cuando el virrey Manso de Velasco ordenó estudios para reconstruir Lima y Callao, Alfonso Carrión Morcillo, sobrino del fallecido obispo y prestigioso abogado, presidió las reuniones.[citarequerida]
1 2 3 4 5 6 7 Tauro del Pino, Alberto (2001). «MORCILLO Y RUBIO DE AUÑÓN, Pedro». Enciclopedia Ilustrada del Perú. Síntesis del conocimiento integral del Perú, desde sus orígenes hasta la actualidad11 (3.ª edición). Lima: PEISA. p.1728. ISBN9972-40-149-9.
Mendiburu, Manuel de (1885). «MORCILLO.—D. Pedro». Diccionario histórico-biográfico del Perú. Parte primera que corresponde a la época de la dominación española5 (1.ª edición). Lima: Imprenta Bolognesi.