Perforina
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Perforina, perforina-1 o PRF-1, es una proteína monomérica y oligomérica de 555 aa,[1] mediadora de la función de la citólisis.[2] Esta molécula es producida por los linfocitos NK y linfocitos-T, y es sintetizada por el gen del cromosoma 10 q22.1. Posee ciertas similitudes a las proteínas que forman el complejo de ataque a membrana (MAC en inglés) y pertenece junto a las serina proteasas pre-apoptóticas y granzimas, al grupo de moléculas encargadas de la immunoregulación del sistema inmunitario.
Almacenamiento
La perforina es una proteína formadora de poros que se ocupa principalmente de la muerte de células objetivo y es empleada por los linfocitos T citotóxicos (CTL) y por los linfocitos NK.[3]

La perforina se almacena en los gránulos líticos especiales de los linfocitos NK y linfocitos T.[3] En el interior de estos gránulos perforina se colocaliza con serina proteasas proapoptóticas y granzimas.
Exocitosis
Se requiere de la formación previa de una sinapsis inmunológica para lograr la activación de los gránulos y su posterior liberación.[2]
Una vez se ha producido la desgranulación, la perforina se acopla a la membrana plasmática de la célula y mediante la formación de poros calcio-dependientes de 20 nm,[4] desestabiliza osmóticamente a la célula objetivo, ocasionándole la muerte por lisis osmótica. No obstante, para que se produzca esta lisis osmótica de manera funcional hace falta que se le acople otra molécula, la granzima B.
Además, también cumple con una función de inmunidad, ya que es capaz de atacar y eliminar específicamente a células tumorales[5] y células infectadas por virus,[2] por lo que cumple una función de homeostasis inmune. También la perforina cumple con la función de proteger al organismo de la sepsis intracelular, y por último tiene un papel muy importante en la apoptosis.[6]
Entre los roles más importantes en los que se encuentra relacionada la PRF-1 cabe destacar:
- El ejercicio físico: Un aumento del ejercicio físico de manera continuada condiciona una respuesta inmune de los genes que sintetizan linfocitos NK y linfocitos T mucho más rápida.[7]
- Inmunidad tumoral: La participación de los linfocitos efectores que segregan PRF (perforina) destruyen las células malignas.[8]
- Homeostasis del sistema inmune: La constante agresión por agentes patógenos que sufre el cuerpo humano, requiere que la participación de esta proteína.[9]