Primer Congreso Femenino Internacional
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El Primer Congreso Femenino Internacional fue realizado en 1910 en Argentina.[1][2][3][4] Sesionó desde el 18 de mayo hasta el 23 de mayo de 1910 en Buenos Aires, bajo los auspicios de la Asociación «Universitarias Argentinas», con objeto de asociarse a los festejos de celebración del Centenario de la Revolución de Mayo.[5][6]

El Primer Congreso Femenino Internacional impulsó el debate por parte de diversos sectores feministas con relación a la aplicación de cambios en el Código Civil vigente, la lucha por la ampliación del voto femenino, la aplicación de derechos de las mujeres en el ámbito del trabajo y la salud, y la implementación de nuevos enfoques pedagógicos en la enseñanza de los niños y niñas.[5]
Contexto
El aniversario del centenario de la Revolución de Mayo generó la necesidad de llevar a cabo un “balance” sobre multiplicidad de temas en diversos ámbitos de la sociedad. Fue por entonces que el Primer Congreso Femenino Internacional inició la lucha por la nivelación de derechos entre mujeres y varones, que luego siguió con la igualdad de derechos civiles y políticos, logrando un punto culminante a finales del siglo XX con la sanción de la nueva Constitución Nacional y la incorporación de tratados internacionales sobre la eliminación de las formas de discriminación a la mujer[7]
Objetivos del Congreso
En la sección “Bases y Programa” del acta del Congreso[5] podemos encontrar en el artículo 2 los objetivos del mismo y en el artículo 3 los idiomas que se utilizaron: “Castellano, Francés, Italiano, Alemán, Inglés y Ruso, para cuyo efecto existirán las intérpretas oficiales de Secretaría, y demás personal que se estime necesario (..)”.
Objetivos (artículo 2):
a) Establecer lazos de unión entre todas las mujeres del mundo.b) Vincular las mujeres de todas las posiciones sociales a un pensamiento común: la educación é instrucción femeninas, la evolución de las ideas que fortifiquen su naturaleza física, eleven su pensamiento y su voluntad, en beneficio de la familia, para mejoramiento de la sociedad y perfección de la raza.
c) Modificar prejuicios, tratando de mejorar la situación social de muchas mujeres, exponiendo su pensamiento y su labor para poner de manifiesto las diversas fases de la actividad femenil y arrancar las causales y efectos que determinan su influencia en el hogar, su condición de obrera, profesional, etc. y las soluciones de índole general, y particular que tiendan á mejorar su situación.[5]
El Congreso
Como antecedente del Congreso cabe destacar la importancia que tuvo la creación de la Asociación Universitaria Argentina por parte de la doctora Julieta Lanteri en 1904, con la finalidad de organizar mujeres profesionales. Siguiendo con esa impronta, en 1907, la doctora Lanteri, se unió a la Fundación Obstétrica Nacional demostrando su compromiso con las organizaciones profesionales femeninas.[8] Por entonces, la Asociación Universitaria Argentina tuvo un rol destacado en los debates en torno al sufragio femenino en Argentina.
En este contexto, el Congreso Femenino fue propuesto por Julieta Lantieri en el marco de una reunión de la Asociación Universitarias Argentinas del 22 de mayo en 1908.[9] Fue en una nueva convocatoria, que dicha organización resolvió que el Congreso tuviera carácter internacional y se realizará en la ciudad de Buenos Aires.[5]
El congreso se inauguró el 18 de mayo de 1910 y sesionó en el Salón de la Sociedad "Unione Operai Italiani" en la calle Cuyo (en el año 2024 es la calle Sarmiento) 1356.[10] A Buenos Aires llegaron 185 mujeres de países diferentes, Uruguay, Chile, Paraguay, Perú, Italia y España. Al congreso no acudieron los grupos anarcocomunistas, anarcocolectivistas ni anarcosindicalistas;[11] sin embargo fueron numerosas las instituciones, asociaciones y entidades de varios países adhirieron y participaron. En la comisión de propaganda había varones pero el congreso decidió que los hombres quedaban excluidos de toda intervención. [12]
La Comisión organizadora del Congreso estuvo a cargo de la señora Emilia M. Salza, y luego de su renuncia por motivos de salud la sucedió la Dra. Petrona Eyle. La Comisión además estuvo integrada por: Dra. Irma Vertua (secretaria de Interior), Sara Justo (tesorera), Dra. Matilde Flairoto (protesorera), Dra. Elvira Rawson de Dellepiane, Dra. Cecilia Grierson, Dra. María Atilia Canetti de Rosales, Dra. Hermosina Aguirre de Olivera, Virginia Moreno de Parkes, Belén Sárraga de Ferrero, Dra. Ernestina A. López (vocales). Una vez iniciado, la presidencia efectiva del Congreso estuvo a cargo de la doctora Cecilia Grierson.[5]
También participaron como miembros oficiales otras mujeres como; Julieta Lanteri, Petrona Eyle, Cecilia Grierson, Sara Justo, Carolina Muzzilli, Alicia Moreau, Emilia Salza, Dora Mayer, Juana María Begino, Isabel Kaminsky, Adela Zauchinger, Raquel Messina, Alicia B. de Guillot, Leonor Martínez Bisso, Adela Lagarde, Emma Day, Matilde Flairoto, María Teresa Martínez Bisso, Dolores B. de Bustamante, Marie Popelín, Ana Montalvo, Agustina Maraval, Ernestina A. López, Elvira Rawson, Fenia Cherkoff, Irma Vertúa, Emilia Pardo Bazán, Marie Curie, María Montessori y Hellen Key. [13][10]
Temas de debate en el Congreso
La Organización del Congreso se dividió en áreas temáticas de: 1. “Sociología”, 2. “Derecho”, 3. “Educación”, 4. “Ciencias”, 5. “Letras”, 6. “Artes e Industrias”, 7. “De recepción y fiestas”. En cada una de ellas podemos encontrar la intervención de mujeres célebres de la época.[5]
Los temas tratados en el Congreso fueron variados pero todos relacionados con las problemáticas de las mujeres: el trabajo, la condición económica, la producción intelectual, la cultura, la maternidad y protección a la infancia, la mujer emigrante, la prostitución, las cárceles de mujeres, las teorías feministas, la moral sexual, la educación, el arte, el canto, la posición jurídica de la mujer incluyendo los derechos en el matrimonio y los hijos, la libertad de testar y la administración de sus bienes, la pena de muerte, la obrera, la maestra primaria, investigaciones de la paternidad, higiene en el hogar, puericultura, medios para mejorar higiénicamente las condiciones del trabajo de las mujeres y de los niños, el corsé, los tejidos, encajes y tapices como industria femenina.[10]
En particular, en la sesión sobre Educación, Letras, Artes e Industrias, el Congreso disertó y consideró relevante adoptar posturas relativas a los siguientes temas: i) la situación de las niñas en estado de orfandad y la necesidad de que niños y niñas huérfanas no sean objeto de explotación;[14] ii) la necesidad de reformatorios femeninos bajo la vigilancia del Estado;[15] iii) la necesidad de fomentar bibliotecas populares que fomenten la instrucción cultural de las mujeres;[16] iv) la creación de escuelas profesionales e industriales orientadas a las mujeres;[17] v) la implementación de la educación física femenina en las escuelas y espacios públicos;[18] vi) la enseñanza de la historia orientada a los procesos vividos por las sociedades y lo pueblos más que a la narración de guerras o batallas;[19] vi) la creación de escuelas para niños/as inmigrantes que enseñen la lengua del país a efectos de dar acceso educación primaria;[20] vii) la creación de escuelas de horticultura y jardinería para mujeres, que fomenten su ocupación productiva;[21] viii) el perfeccionamiento en las escuelas profesionales sobre la enseñanza de tejido de mantas, randas y ponchos, trenzado de paja y cuero, la conservación de frutas y repostería;[22] ix) la intervención del Estado para fomentar la tutela sobre los niños débiles a los fines de proveer una mejor instrucción;[23] x) hacer efectiva la ley de multas para aquellos padres que no envíen a sus hijos a la escuela o los hagan incurrir en frecuentes faltas injustificadas;[24] xi) el incentivo de la cultura estética de las mujeres en la escuela primaria y la comprensión sobre el peligro que entraña el lujo;[25] xii) fomentar el arte en las colonias de vagabundos;[26] xiii) inculcar la enseñanza patriótica entre los niños en las escuelas;[27] xiii) desenvolver la instrucción sobre ciencias domésticas en escuelas primaras, secundarias y normales;[28] xiv) fomentar la instrucción del carácter y la preparación para luchar en la vida de los niños en las escuelas;[29] xv) apoyar la instrucción técnica de mujeres en las escuelas comerciales y profesionales.[30]
En cuanto a la sesión sobre Sociología, el Congreso disertó y consideró relevante adoptar posturas relativas a los siguientes temas: i) la unión de las mujeres para trabajar por la paz universal y la aplicación del principio de arbitraje internacional;[31] ii) la libertad de conciencia en cuanto al punto de vista religioso por parte de las asociaciones de carácter benéfico;[32] iii) la formación de cooperativas industriales, asociaciones y hogares de solidaridad femenina[32] iv) el dictado de leyes sobre el trabajo del niño y el cumplimiento de las existentes; la fundación de hogares y educación para niños vendedores de diarios[32] v) el desarrollo integral de la personalidad de la mujer, fomentado la instrucción superior, la independencia económica, y su lugar en el hogar y en la sociedad;[33] vi) dignificar la condición actual de la mujer, en la faz moral y económica, a efectos de que desaparezca la lucha de los sexos;[34] vii) juzgar con estrictez a cada uno de los sexos y sancionar la conducta moral del hombre;[35] viii) incentivar la libertad de trabajo científico, artístico e industrial para celebrar la dignidad de la mujer;[36] ix) incentivar a que las asociaciones femeninas se preocupen por la situación de trabajo peor retribuido en las mujeres;[37] x) fomentar la lucha antialcohólica;[38] xi) sustituir el régimen de asilos para huérfanos por instituciones de carácter parental para que los niños hagan vida en familia;[39] xii) mejora en las condiciones de detención de mujeres alojadas en cárceles y la creación de inspecciones para ello;[40] xiii) respeto de los ideales y derechos de las mujeres como instancia de un “feminismo avanzado”;[41] xiv) protesta contra la tolerancia de los gobiernos que sostienen y explotan la prostitución de las mujeres;[42] xv) la creación de agrupaciones femeninas y mixtas para la abolición de la trata de blancas[42] xvi) crear hogares maternales en todas las ciudades con más de cinco mil habitantes;[43] xvi) fomentar la profesión del periodismo entre las mujeres como medio de difusión de ideas;[44] xvii) la fundación de una Federación Femenina Panamericana que tenga por objeto trabajar colectivamente por los derechos de la mujer, la moralidad de las costumbres y la paz universal.[45]
En la sección de Ciencias el Congreso inició el trabajo distinguiendo el rol de diversas mujeres del ámbito médico en diversos momentos y lugares de la historia. En particular, destacó los avances médicos logrados recientemente por un grupo de doctoras de Moscú en la lucha contra la epidemia del cólera.[46] A continuación, el Congreso disertó y consideró relevante adoptar posturas relativas a los siguientes temas: i) mejoras en las condiciones laborales y previsionales de las telegrafistas mujeres y su reglamentación en todos los países;[47] ii) fomentar sistemas de comunicaciones y la creación de escuelas para alumnos y alumnas de telegrafía;[48] iii) fomentar la lucha contra el avance del alcoholismo;[49] iv) dar a conocer en las escuelas y en los hogares los peligros que generan los besos y el mate;[50] v) la creación de escuelas ad hoc para retardos pedagógicos con médicos anexos al establecimiento;[51] vi) impulsar propaganda en las escuelas y en los hogares contra los daños que genera el tabaquismo;[51] Finalmente la Comisión de Ciencias se pronunció a favor de promover diversas medidas de prevención de enfermedades que afectaban a las mujeres.[52]
En la sección de Derecho, el Congreso disertó y consideró relevante adoptar posturas relativas a los siguientes temas: i) la promoción de normativa referida a la investigación de la paternidad;[53] ii) impulsar acciones en el marco de una Confederación Femenina Americana a favor de los derechos civiles de la mujer;[54] iii) solicitar a las Honorables Cámaras del Congreso el derecho al sufragio universal para la mujer;[55] iv) el dictado de leyes en distintos países que igualen derechos civiles y jurídicos al hombre y a la mujer;[56] v) abogar por el divorcio absoluto, estableciendo las limitaciones necesarias para que no degenere en abuso y declarar al divorcio como ley de saneamiento moral dentro del matrimonio;[57] vi) promover modificaciones en el Código Civil argentino y en otros países con respecto a derechos de las mujeres;[58] vii) la creación en diversos países de tribunales especiales para niños delincuentes, con la intervención de mujeres;[59] viii) la adopción de leyes de retiro para obreros;[60] ix) impulsar reformas en el Código de Comercio otorgando derechos a las mujeres.[61]
Julieta Lanteri, médica y Secretaria General del Congreso, intervino sobre diversas temáticas debatidas. En particular, manifestó su preocupación por temas atinentes a la situación de las niñas huérfanas colocadas en casas de familia para la realización de tareas de servicio doméstico.[62] También presentó un trabajo en el cual se expresó contra los gobiernos que fomentaban la prostitución femenina.[63] Y abogó por la fundación de Hogares Maternales cuya finalidad era la protección de madres vulnerables que se encontraban fuera del matrimonio.[64]
Cecilia Grierson, médica y Presidenta efectiva del Congreso, presentó un trabajo sobre la enseñanza en las escuelas primarias, secundarias y normales, proponiendo nuevos paradigmas pedagógicos sobre las ciencias domésticas y el rol de la mujer como madre y ama de casa.[28]
No se trataba de un congreso feminista sino de un congreso femenino, sin embargo, muchas de las resoluciones votadas y aprobadas durante el congreso pueden ser consideradas reivindicaciones feministas.
Repercusiones del Congreso
La redacción de la revista La Vanguardia, perteneciente al socialismo sufragista, fue incendiada por promocionar el congreso. Las mujeres, reunidas en el local partidario, corrieron hasta la imprenta a observar los daños. Así lo informó el diario en el mes de septiembre, después del levantamiento del estado de sitio, en la crónica que Carolina Muzzilli escribió sobre el atentado.[65]
Mientras el congreso debatía sobre el derecho al sufragio femenino, el gobierno argentino junto al Consejo Nacional de Mujeres de la República Argentina, organizaba el Primer Congreso Patriótico de Señoras, que para ese entonces estaba hegemonizado por las señoras de la élite dedicadas más que nada a las acciones asistencialistas y de beneficencia, y desvinculadas de los sectores universitarios. El Gobierno argentino ordenó al Consejo Nacional de Mujeres votar en contra del sufragio femenino con el argumento de "reconocer que los derechos cívicos deben ser patrimonio exclusivo del hombre culto y moral".[10]
En el discurso de clausura del Congreso se puede leer el argumento diametralmente opuesto a esta afirmación del gobierno nacional, ya que se asevera que en casi todos los países los hombres le niegan el voto a las mujeres basándose en la hipótesis de que ellas carecen de personalidad propia, sin embargo esta premisa es totalmente falsa y solo era útil a los hombres para excluir a las mujeres de la participación política.[66]
La sesión de clausura del Primer Congreso Femenino Internacional estuvo a cargo de la presidenta del Congreso, la Dra. Cecilia Grierson y la secretaria general, la Dra. Julieta Lanteri. En esa oportunidad se resolvió que se realice un nuevo encuentro en septiembre de 1913 en Chile con el aval de la Federación Feminista Americana.[67]
Una vez concluido el Primer Congreso, en el año 1911, la imprenta A. Ceppi se ocupó de la impresión de las actas y los trabajos. En 2010 el comité organizador del II Congreso Feminista Internacional de la República Argentina presentó la edición conmemorativa en un libro publicado “Escrito hace cien años para leerlo hoy” publicado por el Museo de la Mujer Argentina.[13][10]